miércoles, 2 de diciembre de 2009

NO DESEARÁS

Capítulo 17. Caos

Edward POV

En el momento que ella pronuncio esas palabras sentía que mi sangre hervía y el deseo se volvía necesidad, ella me amaba tanto como yo a ella, todas aquellas horribles cosas que había pronunciado eran una sarta de mentiras, había aprendido a conocerla y había tenido razón, pero aquella burbuja de irrealidad y felicidad absoluta solo duro un minuto antes de que fuéramos consientes de Rosalie.

Maldije para mis adentros nuestra situación, Rose no se merecía sufrir así…mucho menos vernos así, mostrando una realidad tan cruda que ha los tres nos dolía.

Trate de explicarle pero ella no me dejo, solo ahí parado detrás de Bella pude tener solo una cierta idea de lo que estaba ocurriendo, entre ellas esto era como una bomba que lo destruía todo a su paso, se miraban casi excluyéndome por completo, por que si bien es cierto que jamás debí engañar a Rosalie, había algo mucho mas grande que se había destruido, algo que me hacia un monstruo, su amistad, la amistad de estas dos mujeres que se había topado en mi vida estaba desapareciendo y no podía hacer nada.

Cuando la mano de Rosalie golpeo el rostro de Bella reprimí el instinto de gruñir y sujetarle la mano con fuerza pero aun con todo Bella parecía ser consiente y hasta aceptar todo lo que ella pudiera hacerle o decirle, cuando Rosalie salio a trompicones la seguí sin saber muy bien que le diría.

-Rosalie… escúchame-, le decía ya fuera del edificio, le suplicaba con voz tensa mientras ella llegaba a su auto con lagrimas en los ojos.

-No me interesa Edward-, acuso tratando de que su voz sonara fría… pero el dolor era evidente.

-Escúchame, Bella no quería herirte… ella trato de evitarlo-, le susurre mientras Rosalie desviaba la mirada.

-Cállate-, siseo mientras yo me llevaba las manos al cabello.

-Rosalie trate de hacer las cosas bien-, gemí de desesperación mientras ella negaba con la cabeza.

-Y sabes que es lo peor que no vienes con el cuento de “discúlpame mi amor….yo te amo a ti”-, dijo burlonamente con la voz ronca por las lagrimas.

-No necesitas defenderla Edward… para mi tu y ella están muertos-, siseo entrando en el auto mientras yo maldecía y regresaba lentamente al edificio.

Me lleve las manos al puente de la nariz sn saber que decir o que hacer, mi cabeza estaba echa un embrollo, solo verla podía tranquilizarme tan solo un poco, la abrace mientras ella sollozaba, se lamentaba todo y sabia muy bien que se culpaba de mucho mas.

-No puedo hacer esto… no ahora-sollozo y yo me tense por completo… mi parte mas egoísta quería espectarle lo absurda de su suplica, todo en ella me pedía a mi… no podía alejarme, pero la parte restante trataba de entender solo un poco como seria para Bella todo esto, por eso le prometí esperarla… tal vez cuando yo hubiera arreglado mi vida podría venir hasta ella y ofrecer todo esperando que ella tomara lo que necesitara.

Salí del edificio de Bella rumbo a mi departamento pero aun cuando quizás Rosalie no se encontraría por ahí me sentí demasiado hipócrita para llegar hasta ese lugar.

Esa noche me quede a dormir en un hotel, no pude descansar ni un solo momento, a veces maldecía todo desde haber conocido a Rosalie hasta haber seguido esta noche a Bella pero para ser sinceros no me arrepentiría nunca de ningún camino que me llevara hasta Isabella Swan, era mi droga, la mujer echa para mi, mi infierno y mi cielo y justo ahora solo deseaba volver a verla, deseaba que ella me dejara estar cerca sin pedirle nada a cambio, le daría el tiempo que necesitara pero no podía alejarme.

Al día siguiente me levante muy temprano y pase por el departamento para ducharme y cambiarme y presentarme en la oficina, como supuse no había rastro de Rosalie, esperaba que estuviera con sus padres y que pudiera superar esto, era una mujer excepcional y a la que llegue a querer mucho, pero jamás la ame y eso creo que ambos lo sabíamos.

Al llegar a la oficina Eleazar me pregunto sobre la urgencia de Bella, el solo pronunciamiento de su nombre me mando punzadas de ansiedad por todo el cuerpo, mentí a mi amigo asegurándole que todo estaba bien, que todo se había arreglado.

El me pido parte de la mañana para checar los últimos detalles con los directivos de la cadena hotelera, lo cual fue medianamente una buena distracción aunque mi mente se sentía fuera de si, no lograba expresar con seguridad las cosas, me esforcé lo mas que pude y salí de la sala de juntas con un terrible dolor de cabeza, sabia que debía hablar con Bella, mi vida era un completo caos si no la tenia segura en mi presente… en mi futuro.

Cuando por fin salí de la oficina me dirigí a su edificio sin pensarlo dos veces, estacioné mi auto, con las manos sudorosas, esperaba que ella me dejara explicarme no quería presionarla, ni empeorar las cosas pero mi amor llegaba hacer hasta cierto punto irracional y estaba seguro que ella sentía lo mismo por mi, yo quería ser aunque fuera solo un amigo en este momento pero quería tenerla cerca, sabia que nuestra relación comenzó de la peor manera yo no tenia el derecho de exigirle nada, yo la había llevado al limite, ella prácticamente había perdido a Rosalie por mi, la había llevado a la traición, se había convertido en la otra, lugar que ella jamás mereció, si… estaba consciente que no podía pedirle algo mas que su compañía en estos momentos pero con eso me conformaba.

Al llegar a su puerta toque dos veces el timbre mientras recargaba mi cabeza en la puerta, después de unos minutos sin respuesta volví a tocar con el ceño fruncido y nada paso, insistí casi irracionalmente como si de tanto tocar ella fuera a aparecer de repente, mi mente se negaba a exponer la verdad… ella se había ido y no sabia a donde.

-No esta…-, susurro un voz femenina al pie de las escaleras.

-Lo se-, murmure mas para mi que para la mujer aun con mi cabeza en la puerta.

-Salio anoche en su auto… -, dijo con algo de lastima en su voz, con un atisbo de preocupación e impotencia.

No conteste pues yo sabia lo que estaba haciendo, estaba huyendo de su dolor o tal vez engañándose por que sabia por experiencia que precisamente eso… el dolor no se iba, se pegaba a ti como lapa y no te dejaba.

-Esta en Seattle-, susurro de nuevo haciendo que me girara a verla, para un juego de mi mente la chica se parecía en cierta forma a Bella, un tanto más joven pero idénticas en muchos rasgos.

-¿Cómo lo sabes?-, pregunte confundido.

-Me llamo hoy para decirme que en cuanto pudiera me regresaba el vestido…que llevo a la fiesta-, susurro y yo asentí.

-Gracias-, murmure ya de camino a las escaleras.

-Ella te ama deberías buscarla-, susurro y yo cerré mis manos en puños, pero ¿Por qué era yo el que tenia que hacerlo… cuantas veces ella había tratado de huir de esto?, sabia que era difícil y quizás yo no llegara a entender lo que ella sentía pero… y si para ella era mas fácil alejarse, quizás no me amaba de la misma forma.

-Estoy perdiendo las fuerzas de hacerlo-, le susurre a aquella muchacha mientras salía del edificio, esa noche estuve dando vueltas en el auto, llegue de madrugada al departamento y trate de olvidarme de todo sin conseguirlo… quise odiarla por alejarse… por ser… cobarde… pero ni siquiera eso era posible por que sabia que solo necesitaba ser paciente, mi única esperanza era que con el tiempo, en unos días ella regresara.

Sabía que estaba con su hermana, quizás ella la podría ayudar a superar todo esto.

Pero pensar y decidir es muy difícil y muy diferente a hacer, dos días mas pasaron sin tener noticias de ella, llegaba a su edifico y me iba después de ver su espacio de estacionamiento vacío, mi vida no tenia pies, sin ella el trabajo era insoportable y cada detalle la recordaba, todo su talento, su elegancia y su profesionalismo mientras que por las noches recordaba a la mujer que me volvía loco.

A inicios de la siguiente semana Rosalie llamo para avisar que el servicio de mudanza recogería sus cosas, fue como hablar con una grabadora, sin emociones o sentimientos, dejo el mensaje y colgó.

Le pedí a Eleazar el resto de ese día para estar presentes cuando la mudanza llegara, un sentimiento de nostalgia me invadió cuando el departamento quedo “a medias”, mis cosas era insuficientes ya y reflejaban como estaba… solo y partido, por que aunque Rosalie no era mi complemento tampoco estaba conmigo quien si lo era.

Se cumplía casi una semana de que Bella se había ido y no había nada de su regreso, yo medio dormía o medio comía, la situación hace tiempo que se me salía de las manos y el trabajo se había vuelto un suplicio, y no solo yo la sabía.

-Edward puedo hablar contigo-, pidió Eleazar al pie de mi oficina.

-Adelante-, murmure indicándole la silla.

-Gracias-, se sentó después de cerrar y suspiro mientras comenzaba a hablar.

-Edward no has estado por aquí últimamente… te necesitamos al 100, no puedes seguir así-, pidió mientras yo sonreí casi de forma histérica, como si tuviera el modo de evitar seguir sintiéndome tal como estaba.

-Tratare de no estropear el trabajo-, susurre llevándome una mano al puente de la nariz.

-Es que te necesitamos bien o no-, dijo Eleazar en tono contundente y yo lo mire con desgano.

-¿Me estas despidiendo?-, susurre sin mucha importancia, esa era la verdad, prácticamente seria solo la cereza del pastel.

-No… te estoy dando un tiempo, por que no tomas tu periodo de vacaciones, arregla tus problemas o lo que te este afectando, la junta directiva esta de acuerdo con que tomas un receso después de la exitosa campaña, antes de que aceptes tu nuevo puesto-, sugirió y yo asentí titubeante.

-Gracias Eleazar-, conteste intentando esbozar una sonrisa.

-Edward ahora te hablo como amigo… tienes que solucionar lo que te este afectando, mírate eres la cáscara de lo que eras hace unos meses-, susurro y yo volví a reír.

-Sinceramente Eleazar no se como-, murmure y el me miro por unos minutos.

-Edward tomate el tiempo que necesites y regresa solo si te sientes capaz de tomar de nuevo las riendas de tu vida-, se paro y yo me levante dándole la mano en un gesto de agradecimiento, mi vida se desmoronaba a pedazos y a ella no le importaba, es que ni siquiera pensaba en como debería sentirme yo.

Esa noche en la soledad del departamento, no sabia que rumbo tomar, quedarme en aquel lugar no parecía ser la mejor opción y si ella podía alejarse yo también podía hacerlo, deje en la oficina los datos de donde me encontraría y salí al siguiente día rumbo a el único lugar que me quedaba… Forks.

Esa tarde al llegar mi madre me recibió sorprendida y gustosa, fue un atisbo de calor en el glacial en el que me encontraba, sonreí genuinamente como no lo hacia en días y entramos a la casa.

Mi padre no estaba, como casi siempre estaba trabajando, al llegar su abrazo tan bien me reconforto, mas sobrio que el entusiasmo de mamá el también admitió su gusto por mi visita, ese día no hicieron preguntas y me acogieron como si el tiempo no hubiera pasado, pero mi padre hablo conmigo al día siguiente.

-¿Qué pasa Edward?-, pregunto mientras se sentaba al lado mío en las escaleras de la entrada, tenia en la mano su portafolio, estaba a punto de salir al hospital después de desayunar, pero sin embargo por primera vez en mi vida sentí como si no le importara mas que saber de mi o de lo que me pasaba.

-Necesitaba escapar-, admití con la cabeza baja y el no dijo nada durante unos segundos.

-Escapar de que hijo-, pregunto en tono paternal.

-De mi mismo-, dije burlonamente.

-Edward confía en mi, ¿Paso algo con Rosalie?-, pregunto mientras yo pasaba mis manos por el cabello.

-Terminamos papá… pero eso no es lo importante-, acepte mientras mi padre me veía confundido.

-¿Cómo que no es lo importante?, ustedes estaba bien o no-, pregunto mientras yo asentía levemente.

-Hasta hace unos dos meses creía que si-, admití con la cabeza gacha, de nuevo hubo un silencio que estaba vez rompí.

-Me enamore de su mejor amiga y ella lo supo…-, conté a medias sintiéndome mal ante mi padre.

-Edward-, dijo entre reproche y comprensión.

-Ella se mudo con sus padres… pero para serte sincero mi vida es un caos desde que Bella se fue-, admití mientras apretaba los puños.

-¿Bella es la amiga de Rosalie?-, inquirió mi padre.

-Si… ella estaba muy mal después de lo que paso, de todo lo que paso y me pidió tiempo, pero creí que podía al menos tener su compañía, sin relación de por medio, sin presión, pero ella se fue con su hermana… la amo papá, la necesito de una forma que me asusta, soy un asco en el trabajo… en todo-, admití tapándome el rostro mientras mi padre pasaba un brazo por mis hombros.

-Tranquilízate hijo… puedes quedarte aquí el tiempo que desees-, susurro mientras yo seguí incapaz de mirarlo.

-Edward tu madre y yo estamos orgullosos de ti… tomaras la mejor decisión, saldrás adelante-, continuo mientras yo reprimí mi frustración.

-Con su apoyo es suficiente… papá yo se que tu querías algo mas para mi-, admití mientras el me miraba confundido.

-¿De que hablas Edward?-, pregunto

-Tu querías que yo fuera medico… tu has estado siempre allí aunque yo no te he dado ninguna satisfacción-, murmure y el negó con la cabeza.

-La mejor satisfacción nos la has dado al recurrir a nosotros Edward, pensamos que te habías alejado, éramos tu pasado, no tu presente... no importa lo que hagas o en lo que trabajes nada cambiaria que eres nuestro hijo y que eres mi mayor orgullo…-, dijo mientras apretaba mi hombro.

-Si la amas dale el tiempo suficiente, se paciente hijo, mientras sostente aquí-, me abrazo fuerte antes de levantarse y dirigirse al garaje.

Murmure un gracias mientras lo veía partir, sus palabras me reconfortaron pero no encontraba la fuerza para evitar derrumbarme.

Me quede un rato así con la mirada pegada al piso mientras una tenue lluvia comenzaba a caer, mi mamá me llamo y yo le sonreí mientras le aseguraba que estaba bien, si la lluvia empeoraba entraría a la casa.

Me perdí con la mente en sus recuerdos, en los recuerdos de cuando aun la tenia en mis brazos, de cuando murmuro que me amaba, hasta que fui consiente de la sombra que tapaba la luz del día, fruncí el ceño levantando el rostro lentamente.

-Perdóname…-, susurro una voz que hizo latir mi corazón que desde haces días parecía muerto.

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*O*... uuuyy!!! las cosas para Edward no van nada bien... pero no quiero decirles mucho por "miedo" a contar de más... asi que, pregunta: quien le hablo y porque??? muajajajaja
cuidense mucho, suspiren, suspiren, suspiren y...
Nos leemos en un tris!!

Bellany G.
**Fresas + Chocolate + Tú...mmmm yumi!!**

2 Comments:

  1. ANN CULLEN & MON SRA. BLACK said...
    Dios esto me parte el corazon un Edward triste.
    Espero que la voz que oyo sea la que me imagino.
    Saludos y muchos suspiros
    Anónimo said...
    nena cullen:pobre de mi vampiro espero que la voz sea bella y que mi vampiro deje de sufrir bueno estoy impaciente por leer el prosimo muchos suspiros de chocolate preciosas

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