lunes, 2 de noviembre de 2009

Capítulo 20 : DULCE O TRUCO

El otoño había llegado y todo se torno de un color marrón rojizo lo malo era que empezaba a llover seguido. Eran finales de Octubre y ya estaba cansada de todos los comentarios a cerca de la fiesta de disfraces que se organizaba cada año en el colegio.

-Bella tienes que venir aunque sea una vez-dijo Alice tratando de convencerme.

- No Alice, sabes bien que no me gusta bailar y no estoy de humor para otra fiestecita, tengo suficiente con la última a la que fui.

-Bella, estarán todos nuestros amigos y los profesores, y será en el colegio, ¿que puede pasar?

- No más fiestas Alice- dije tratando de terminar la conversación.

***

-Bella me han convocado para ser uno de los organizadores de la fiesta de disfraces- me dijo esa noche Edward. Era como si todo se confabulara en mi contra.

-¿Pero porque? ¿Podrás estar sólo en los preparativos? Y así no tendremos que ir a la condenada fiesta.

-Me temo que no, como profesor auxiliar estoy a cargo de la organización de la fiesta, el director no quiere que la música sea tan estridente y que nos aseguremos de que la fiesta termine antes de media noche.

- ¿Pero llevarás disfraz?-pregunté, si él no llevaba disfraz entonces yo tampoco.

- Si creo que es para mezclarnos con los estudiantes.

-Alice va a estar encantada, tendremos que ir de compras.

-Bueno escójanme uno interesante y que no sea ridículo. Aunque tú te verías linda de ovejita- dijo acercándose a mí con su sonrisa torcida que me encantaba.

-¿y tu quien serías, un lobo?-pregunté

- No me gustan las pulgas, quizás algo más fiero que un perro- me susurró al oído, sentí cosquillas en todo el cuerpo.

-Entonces un animal mas grande y peligroso o ¿quieres ser un monstruo?

-Eso suena bien, siempre y cuando tú seas la víctima- dijo sonriendo torcidamente.

***

Alice y yo fuimos esa semana a Port Ángeles de compras.

- Eso pasa por decidirse a última hora Bella, ya les ganaron los mejores trajes- me llevó hasta el probador y me tendió 3 vestidos, dos negro y uno rosa.

-Creo que no te viene bien ir de bruja ni de zombie, pruébate el rosa.

Obedecí, ese traje era muy bonito y largo me parecía adecuado.

- Vaya si que te favorece ese vestido Bella, vas a ser una Bella durmiente muy linda, valga la redundancia- dijo sonriendo.

- ¿Has encontrado algo para Edward?- pregunté

- Aunque no combine contigo estoy entre estos dos trajes- y los levantó, uno era negro con una gran capa y el otro no lo identifiqué.

- ¿Vampiro o pirata?- dijo mi pequeña amiga.

- Los dos son fabulosos Alice, pero no imagino a Edward con un parche en el ojo.

- Ni yo, él es más del tipo sobrenatural, aunque tu serías una estupenda Elizabeth Swan y él podría verse bien como Bill Turner- dijo mi amiga haciendo alusión a una película de piratas que habíamos visto hacía unos días.

-Pero que sorpresa- oí una voz rasposa, mi corazón se aceleró al saber que provenía de alguien que me era muy odioso.

- James- dije sin mirarlo.

-Vaya Bella me alegra que me reconozcas, eso significa que no me has olvidado- dijo poniéndose frente a mi.

- Claro que no te he olvidado, todavía tienes una cuenta pendiente con mi esposo y espero que pronto sea saldada- dijo con furia.

- Pero que rencorosa eres preciosa, quien diría que tras esa imagen de niña haya una fiera escondía- se acercó más a mi.

- Si le pones un solo dedo encima te juro que te arranco la cabeza- dijo Alice interponiéndose entre ambos.

- Que rudas son las chicas de Forks, si lo hubiera sabido antes no habría perdido mi tiempo en Seattle- dijo sonriendo, sus ojos estaban muy brillosos, llenos de una especie de satisfacción.

-Lárgate imbécil o te armaré un escándalo tan grande que te echarán de tu casa, ya se que eres un mantenido y que vives de la fortuna de tu esposa-dijo mi amiga, al parecer Jasper le había contado mucho sobre su familia.

-Soy un cazador, ese es mi trabajo y mi placer- respondió él.

-Que cómodo para ti que la mitad del año no sea época de caza y que tengas que descansar- le increpó Alice

-¿Jimmy?-una voz dulce y melosa llegó tras una mata de cabello rojo.

- Vicky preciosa, mira a quien acabo de encontrar- dijo.

- Bella, ¿como has estado? ¿Cómo está Edward y todos en Forks los extrañamos tanto?-dijo haciendo puchero.

-Edward y yo estamos muy bien. Gracias. Disculpa pero debemos regresar, se nos hace tarde- Tiré de mi amiga y fuimos a pagar los trajes. Salimos de la tienda sin voltear a verlos.

-Ese James si que está obsesionado contigo Bella, debes tener cuidado.

-Es de lo peor Alice, mas le vale que no se acerque Edward aún no olvida lo de la fiesta pasada.

-Bueno ya tenemos los trajes, vamos por zapatos.

-No Alice, no puedo venir y gastar tanto, ya sabes que mi presupuesto…

-No seas así Bella, unos meses más y ya no tendremos que venir a aquí, iremos de compras a New York, París- dijo soñando en lugares llenos de ropa.

- Alice, aunque reciba toda esa herencia ni creas que la voy a tirar comprando ropa fina- le dije para que le quedara bien claro.

-Entonces le pediré a tu marido una tarjeta de crédito extra para tener tu guardarropa al día, ni creas que te voy a dejar vestir así cuando Edward asuma el control de las empresas de los Cullen y mi Jasper sea uno de los principales accionistas. Vas a ver como nos vamos a divertir.

Era inútil discutir con ella.

-¿Y tu ya tienes disfraz? No te he visto probarte nada- le dije para cambiar la conversación.

-Obviamente, yo no compro nada a última hora, tengo mi traje de gatúbela desde hace mas dos semanas- la miré intrigada –Si Bella uno igual al de despedida de soltero de tu esposo. Me quedaba muy bien.

-¿Y Jasper de qué irá vestido?- pregunté.

-Mi perfecto caballero medieval, sólo espero que su coraza sea de tela y no de metal porque quiero abrazarlo mucho- dijo.

***

El día de la fiesta Edward salió temprano porque tenía muchas cosas que terminar antes de la fiesta. Se llevó su traje pues no tendría tiempo de venir a casa a cambiarse.

Jasper pasó por nosotras. Su resplandeciente armadura brillaba, era alto y a su lado Alice parecía un gatito.

Vi un convertible rojo estacionado frente a la casa de mis padres.

-Es Rosalie- dijo Jasper –Ha venido por tu hermano.

-Vaya parece que mi padre se curo por fin de su alergia a los Cullen- dije sonriendo, ya que también habían aceptado a Rosalie.

Llegamos a la fiesta temprano y nos sentamos en frente del gimnasio mientras comíamos golosinas para poder ver como llegaban los demás y reírnos un poco de los otros disfraces.

Jessica llegó con un traje muy transparente de bailarina árabe.

-Seguro quiere ser la genio de Alec- dijo Alice muerta de risa.

Los gemelos llegaron después con sus perfectos e idénticos trajes de príncipes espaciales.

-Seguro es idea de Jane, siempre dije que se creía el centro del universo- dijo Jasper sonriendo.

Ángela llegó y se sentó con nosotros, traía un traje negro de monja.

-Amiga si pareces una santa- le dije

-Ben va a venir disfrazado del Papa así que quería estar a juego- dijo sonrojándose.

-¿Y tu no querías quedarte atrás en virtud?-Se rió Alice.

Mike llegó con un traje de príncipe y se sentó a mi lado.

-¿Por una vez haremos pareja Bella? ¿No quieres que te despierte?- dijo mirándome con ojos de carnero degollado.

-Yo te voy a poner a dormir Newton, largo de aquí- gritó mi gatúbela amiga.

-Estaré adentro para lo que necesites Bella- me dijo entrando al gimnasio.

Tayler llegó con un espectacular traje de Skywalker se acercó a mi inmediatamente

-¿Quieres que te enseñe mi espada láser Bella?- preguntó. Las caras de Jasper y Alice no tenían precio, Jasper parecía querer saltarle encima y Alice sacaba la lengua.

-Claro Tayler, me gustaría ver una demostración. Vi a Darth Vader por allí, tal vez quieras pelear con él.

-Claro, como digas Bella, te avisaré- y se fue corriendo muy feliz.

-¿Vas a inicial otra guerra de los clones?- Me dijo Alice, mientras que Ángela soltaba una carcajada.

-Sabía que eras una dormilona-la voz de mi grandulón hermano.

Estaba enorme con su traje de Pedro Picapiedra.

- Siempre supe que eras un troglodita- le dije.

A su lado Rosalie traía un bello disfraz de hada y parecía salida de una de las películas de Barbie.

-Que infantiles, burlándose de los demás disfraces- dijo mi hermano.

-Mira allí viene Lauren vestida de conejita- Dijo Jasper.

Mi hermano se giró al instante mientras que Rosalie le daba un codazo. Rompimos a reír de la broma de Jasper.

-Vamos Emmet que el único patético aquí eres tu- dijo Rosalie mientras se lo llevaba.

Entonces divisamos a lo lejos una camioneta que se estacionaba. De ella bajaron 3 lobos.

-¿Quien invitó a la jauría?- la deliciosa voz de mi esposo hizo que me pusiera de pie instantáneamente. Se veía espectacular, hasta le habían puesto unas ojeras debajo de los ojos, su piel pálida resaltaba por el traje negro, la larga capa le llegaba a los tobillos.

-Edward-le dije mirándolo embobada.

-Estas preciosa Bella Durmiente, no te dejaré dormir esta noche- dijo acercándose a mi y abrazándome.

-Por favor guárdense sus intimidades para su casa- la voz de Alice.

Los tres lobos llegaron hasta la puerta del gimnasio.

-Sus invitaciones Caballeros- pidió Edward.

-Es una fiesta pública Chupa sangre- dijo Jacob encarándolo. –Hola Bella que bonita estas- dijo mirándome y guiñándome un ojo.

-Hola Jake, Embry, Quil. Que bueno que vinieron- dije saludándoles.

- Gracias Bella, tu si que eres amable- dijo Quil sonriéndome.

- ¿Tú los invitaste Bella?-Preguntó Edward.

- No necesitan invitación- dijo Alice -La gente de La Push es bienvenida y se aprovechan de ello.

-Si aquí el único nuevo eres tú-dijo Jacob miran do a mi esposo.

–Nosotros estábamos mucho antes que ustedes pisaran nuestras tierras, les hemos cedido espacio pero podemos ir a donde queramos- dijo Embry.

-No quiero problemas con ningún estudiante ni peleas, si infringen las reglas los echaré yo mismo- dijo Edward.

- Claro Profesor- dijo Jake –Nos portaremos bien, no morderemos a nadie.

Entraron a la fiesta y Edward todavía se veía molesto.

-Amor no pasa nada, se portarán bien-le dije para calmarlo.

- Tu amigo es una plaga. Me cae mal, después de los de La Push pensé que tal vez cambiaría su actitud pero sigue siendo el mismo fresco de siempre. Si tu confías en él por mi está bien Bella, un poco de celos no me van a matar. No te quedes mucho rato fuera, parece que lloverá- dijo y me dio un pequeño beso en los labios y volvió a entrar en el gimnasio.

- Mira allá vienen Lauren y Tanya, no se cual de las dos es la mas obvia.

Ellas llegaron con sus trajes de dominadoras, mas que sensuales se veían vulgares a pesar de que eran esbeltas y tenían buena figura.

-Es una fiesta de disfraces que pena que no consiguieran uno- dijo Alice muy seria.

-A parte de ser enana eres envidiosa- dijo Laurent.

-Si pequeña con ese traje pareces una gatita faldera- se burló Tanya.

-Al menos yo no tengo que drogar a nadie para que me bese-se defendió mi amiga.

Tanya avanzó hacia ella pero Jasper se interpuso.

-Has otra de las tuyas y me voy a olvidar de que somos familia- dijo Jasper.

-Tal vez lo haga primito, de todas formas yo ya no te considero familia desde que frecuentas a esta gentuza- dijo con odio en los ojos.

-Alice es mi novia y Bella mi prima, no te permito que te refieras así de ellas- le increpó Jasper que usualmente era muy tranquilo y calmado ahora estaba furioso.

-Gracias Jazz, eres muy lindo. Danos un par de minutos con ella y te aseguro que nos harás muy felices- dijo Alice.

-Te crees valiente dos contra uno- dijo Tanya retrocediendo un paso.

-No, sólo Bella y tu, yo haré de arbitro, no se valen arañazos, ni cachetadas ni ningún golpe ridículo. Y sin guantes- sonrió mi amiga.

-Lo siento mini amiga de Bella pero me he hecho la manicure- dijo Tanya tratando de disimular su miedo.

-También le hice la manicure a Bella esta tarde pero te aseguro que cerrará bien sus puños y no se le va a malograr, la sangre quizás le estropee el vestido pero nada que un buen quitamanchas que tengo en el carro no arregle.

-Vámonos Lauren, no quiero estar cerca de estas chicas tan vulgares- dijo Tanya y prácticamente arrastró a Lauren con ella.

Yo le corté el paso.

-Si te acercas a menos de tres metros de mi esposo, te aseguro que no sales viva de qui. Voy a estar vigilándote insípida. Tres metros o mueres- le murmuré al oído, Tanya se tensó y rápidamente me esquivó y corrieron dentro.

-¿Que le dijiste? Traía una cara de espanto- dijo Jasper.

-Sólo marcaba territorio, es todo-dijo tratando de parecer inocente.

Muchos estudiantes siguieron llegando pero decidimos entrar, yo debía vigilar que Tanya respetara la distancia con Edward, que mi buen amigo Jake no se metiera en líos y que no me sacaran a bailar. Lo último era lo que mas me asustaba ya que los zapatos altos que traía me hacían sentir como si caminara en zancos.

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Nenas Perdón por la demora, pero estoy con muchas cosas.

Nos vemos en un tris. Xoxos

Bellany G.
**I need a break with you!!**

ESA NANA

Capítulo 21. Lo siento

“Bella, por favor háblanos”

Mis amigos me habían estado diciendo eso por el plazo de tres horas desde que llegamos a casa. Pero no podía responder. Sabía que debería, pero no me había movido de posición incluso cuando Edward me dejó en el sofá. Pensaron que estaba en shock y que se volvía más preocupante a cada segundo. No los podía ver desde que estaba mirando a la nada, pero podía oír la urgencia en sus voces.

Había escuchado a Edward llamar a su padre hace unos pocos minutos y le preguntó si podía llevarme al hospital. Yo pensé Para qué, no es que esté enferma pero cuando mencionó eso estaba siendo revisada por si tenía heridas, mi mente inmediatamente había vuelto a Jacob, causándome estremecimientos involuntarios.

Jacob había sido arrestado y yo había visto aquello con mis propios ojos. Había recuperado la conciencia y estaba un poco confuso por lo que pasaba. Era bueno que yo estuviera sentada en el coche porque no iba a ser la única que se quedara en su memoria.

Las preguntas de la policía me empezaron a llover y las había respondido en un estado de deslumbramiento; realmente sin saber qué estaba diciendo. Lo hice sin embargo, los volví a llamar hablándoles de Jessica. Y ellos me habían dicho que tan pronto como la encontraran, podría ser arrestada también por ser cómplice.

Flashback:

¿Le gustaría estar presente en el juzgado el día de su juicio?- un oficial me preguntó.

No – Había respondido (No quería ver esos ojos nunca más)

Vale. No es necesario; tenemos todas las pruebas que necesitamos. ¿Quiere ir al hospital y chequearse?

¡No! ¡No voy a ir! – Había chillado, causando la sorpresa en sus rostros.

Vale señor, (Edward), puede llevarla a casa – dijo, guardando su libreta en el bolsillo.

¡Espere! ¿Qué pasa con Jessica? ¿Qué han hecho con ella? – pregunté frenética.

¿Quién es Jessica? – preguntó, sacando su libreta otra vez.

Y se lo conté todo. Cómo ella me había engañado para ir allí y luego cómo me dejo sola con Jacob.

Ahora, después de haberme cambiado de ropa, en contra de mis deseos, fui llevada al hospital de todas maneras.

Sentí un par de brazos elevarme del sofá y sabía inmediatamente, que era Edward. Él le dijo a sus amigos que se volvieran a sus habitaciones ya que estaríamos de vuelta antes de que llegaran a ellas. Tan pronto como salimos de la habitación me entró el pánico e inmediatamente agarré los botones de su camisa. Estaba muy oscuro y silencioso. Miré hacia la luz, con las voces de mis amigos radiando de fondo.

Edward me colocó en el asiento pasajero del coche y me puso el cinturón antes de irse a su lado. Había estado muy preocupado y tierno conmigo desde que me encontró y tenía dudas de que me hubiera engañado; o quizás es muy buen actor…

Aparcó en el parking del hospital y me estaba llevando hacia él. Apoyé mi cabeza en su pecho y pude sentir su corazón latir anormalmente rápido. ¿De qué estaba preocupado?

Sentí su pecho moverse cuando habló con alguien y fui desplazada a una cama. Cuando estaba mirando al techo, escuché a Edward acercar una silla a la cama y sostuvo mi mano. Estuvimos así en silencio por un momento antes de que escuchara entrar a alguien más en la habitación.

Caminó hasta mí y se inclinó hacia mi rostro. Al instante reconocí al Doctor Cullen. Me llamó por mi nombre, me preguntó algo, pero no la respondí. No podía responder. Eso me traería a la realidad ahora y quería estar en cualquier parte menos aquí.

“¿Cuánto tiempo lleva así?” El doctor Cullen le preguntó a su hijo.

“Al menos tres horas. Cuando volvimos Alice dijo que no había dicho nada cuando la lavó y la cambió de ropa. Entonces la sentamos en el salón y sólo miraba al infinito y no respondía a ninguna de nuestras preguntas”

El Doctor Cullen me miraba pensativo antes de que se dirigiera a su hijo otra vez.

“La miraré después de que haya descansado. Si duerme y se despierta, debería volver a la normalidad.”

¿Volver a la normalidad? ¡No quiero volver a la normalidad! Estaba disfrutando este sueño libre de dolor en la que me encontraba.

Pero tan pronto como el doctor terminó de revisarme, me sentí que estaba adormilada; y pronto me quedé dormida.

El sentir estar dormida, lo odiaba. Me sentí sola y vulnerable. No más tarde de pensar aquello, imágenes de esa noche cruzaron mi mente. Jessica, la librería y Jacob; causándome estremecer. Pero cuando mi mente se volvió hacia Edward, pude sentir calma y paz a través de mi cuerpo. Abrí los ojos y lo busqué en la habitación del hospital ¿Dónde estaba?

Estaba sola en la pequeña habitación blanca. Estaba adormecida pero no podía caer dormida sabiendo que estaba sola, Así que, miré a la puerta, deseando que alguien entrara pronto.

Un par de minutos mirando la puerta y finalmente escuché pasos.

Edward me miraba interrogativo cuando entró en la habitación pero simplemente me eché a un lado de la cama para mostrarle lo que quería. Asintió un poco y se acercó a la cama. Después de quitarse los zapatos, se tumbó y me puso en sus brazos. Puse mis brazos alrededor de él cuando empezó a tararear nuestra nana y rápidamente me quedé dormida.

Un movimiento repentino a mi lado me hizo despertar.

“Lo siento” Edward dijo tímidamente. Parecía que se quería bajar de la cama.

“Está bien” dije.

Una mirada de preocupación cruzó su cara.

“¿Qué?” pregunté. Entonces me di cuenta de que fue porque había hablado. “Oh”

Una enorme sonrisa apareció en la cara de Edward y me acercó hacia él. Pero cuando no lo abracé, me echó para atrás mirándome interrogativamente.

“¿qué va mal?” preguntó.

Sabía que debía hablar sobre eso pronto, pero no quería hablar ahora.

“¿Cuánto tiempo dormí?” pregunté, cambiando de tema.

Me miró un momento antes de abrir su boca para contestar “Un rato. Es por la tarde ahora” dijo, señalando con su cabeza hacia la ventana.

La miré y por supuesto, estaba oscuro. ¡Dormí prácticamente el día entero!

Edward bajó de la cama y se llevó la mano hacia el pelo, nervioso. Sabía que estaba pensando profundamente en algo.

Me senté y puse los pies al lado de la cama. Espera un minuto…

“¿Dónde está mi escayola?” le pregunté.

Sonrió “Mi padre dijo que ya estaba bien y se podía quitar.”

Bueno, eso era algo bueno que me había pasado de todo esto. Podría andar solita con mis dos pies.

Dejé caer los pies por el borde de la cama y me senté, esperando que Edward hablara. Se sentó en la cama y se giró hacia mí.

“Bella, ¿Por qué te fuiste la otra noche sin decírmelo?” preguntó.

“No estabas allí”

“Lo sé. Pero te dije que podría llegar tarde; podrías al menos haberme llamado.”

“No estaba segura de que me escucharas, considerando lo ocupado que estabas” remarqué la palabra ocupado para mostrarle que sabía lo que había estado haciendo cuando supuestamente estaba enseñando.

“Estaba ocupado. Sí. Pero eso no significa demasiado ocupado para no responder tu llamada”

Resoplé “¿En serio? ¿A quién enseñabas, a todo esto?”

Parecía un poquito confuso por mi actitud pero respondió, sin embargo “Era Lauren, como sospechaste. Pero no te preocupes, tuve todo bajo control”

Bajo control, ¿Quería decir dejarla hacer lo que quería?

“Lo que sea. Tú me encontraste y eso es lo que importa” dije, intentando terminar la conversación. Si no me iba a volver loca.

“¡No!” gritó, agarrándome por los hombros y girándome para que lo mirara. Debí parecer asustada porque rápidamente me soltó y se quedó de pie.

“¿Qué si no hubieras escrito la dirección y dejado en el sofá?” preguntó mientras retrocedía y avanzaba “¿O si hubiera llegado un minuto más tarde? ¡Hubiera obtenido lo que quería!”

Se paró en medio de la habitación y se llevo al puente de su nariz los dedos índice y pulgar; mientras respiraba hondo.

“Te prometí que no te dejaría que él te tocara, pero ahora, tu probablemente estés con esa marca toda la vida. ¡Y es todo por mi culpa!”

“Bueno Edward, tú me prometiste un montón de cosas el otro día pero se vinieron abajo ayer así que no te preocupes”

“¿Qué? ¿Qué quieres decir?” preguntó, mirándome confundido.

“No actúes como que no sabes nada. Tú estuviste ocupado ‘enseñando’ a Lauren” dije, señalando las comillas con los dedos “Nada de esto fue tu culpa, estaba visto que ocurriría pronto”

“¿Por qué hablas como si no hubiera estado enseñando a Lauren sino haciendo otra cosa? ¿Estás insinuando algo?”

Bien, mi plan de no hablar de esto ahora se fue al carajo también.

“Pues claro que estoy sugiriendo algo. ¡Incluso tengo una foto que lo prueba!” le chillé.

Se acobardó y me miró “No sé del o que estás hablando. Por favor explícame” dijo lentamente, como si estuviese hablando a alguien que le fuera difícil entender.

“¿Quieres que te lo explique?” pregunté. Él asintió.

Salté de la cama y me puse delante de él pero desde que no estaba acostumbrada a andar con mis dos pies, estaba inestable y comencé a caer.

Edward estaba a mi lado al instante, sosteniéndome. Le aparté las manos de mí, ignorando la herida expresión que cruzó su rostro, y me apoyé en el borde de la cama para mantenerme.

“¿Bella?” escuché mi nombre y la furia se apoderó de mí.

Charlie.

Lo ignoré y me giré a Edward “Quiero irme ya”

“pero tus padres están aquí” dijo, moviéndose hacia mi madre y padre.

“¿Qué padres? No tengo ni idea de lo que estás hablando”

Me miró con una expresión sorprendida antes de dirigirse a la puerta. Me giré y lo seguí, tambaleándome un poquito.

Iba a pasar por delante de mis padres en la puerta cuando Charlie me agarró por los hombros y me puso enfrente de él.

“Déjame” dije, en una calmada y fría voz mientras apartaba sus manos.

“Por favor, habla con nosotros” dijo, con una nota de súplica en su voz.

Me giré hasta mi madre y parecía que estaba a punto de estallar en lágrimas. Mi corazón casi se rompe cuando vi que era lo que le estaba haciendo. No estaba enfadada con ella, solo con Charlie. Él fue el único que no me creyó.

Puse mis brazos alrededor de su cuello “Está bien mamá” susurré en su oído “Estoy bien”

Sollozó cuando me separé de ella “Lo sentimos, sentimos el no haber hecho nada antes con él…yo…”

La corté y le sonreí “No estoy enfadada contigo mamá. Tú me creíste e ibas a hacer algo con él. ¿Vale?”

Dejó salir un suspiro de alivio y una ligera sonrisa se formó en sus labios.

“Sólo quiero descansar ahora. Hablaré luego contigo” le dije, y comencé mi camino hasta la puerta donde Edward estaba esperando.

“Bella, por favor” Charlie dijo otra vez.

“Dame una razón por la que debería” le dije, mirándolo.

“Porque te quiero y estoy muy arrepentido” me miró como si estuviera sufriendo pero no iba a perdonarlo tan fácilmente.

“Tú me quieres, pero no tanto como querías a Jacob. Lo sientes, pero no tanto como que tu hijo ideal va a entrar en la cárcel” le solté.

“¿Cómo puedes pensar eso?” preguntó, obviamente frustrándose.

“¿Qué cómo puedo pensar eso? Si no me equivoco, cuando te dije que Jake me estaba acosando, ¡tú lo creíste a él antes que a tu propia hija! Eso me mostró cuáles son tus prioridades”

“No es no quisiera creerte. Pero si te pusieras en mi lugar, lo hubieras encontrado difícil de creer también”

“Pero elegiste no creerme y eso es lo que importa”

“Pero tienes que perdonarme alguna vez” suplicó.

“Claro” dije, sonriendo. Lo observé cuando dio un suspiro de alivio.

“Te perdonaré; pero no esperes que sea pronto.” Cuando me giré para seguir, la expresión triste que emanaba de su rostro fue suficiente para hacerme volver y disculparme por ser tan ruda; pero no lo hice. No le permitiría que me tuviera.

Caminé hasta Edward y lo seguí cuando caminábamos hacia fuera del hospital.

“¿Estás segura de que eres feliz con eso que acabas de hacer?” preguntó, refiriéndose a mi conversación con Charlie.

Sabía que me sentiría culpable de ello más tarde. Pero ahora, todo lo que pude sentir era furia.

Crucé mis brazos en mi pecho testarudamente cuando me senté en su coche.

Suspiró y arrancó el coche.

“Bella por favor, dime qué pasa. Ibas a explicarme qué iba mal antes de que Charlie nos interrumpiera”

“No. Quiero. Hablar de ello”

No sabía qué me pasaba, era como que si no hablaba de ello, podría pretender que nada ocurrió. Qué patético.

“¿¡Cómo supuestamente vamos a resolver el problema si no me dices cuál es!?” refunfuñó.

¿¡Por qué actúa como si no lo supiera!?

La frustración se estaba apoderando de mí y me sentí como si fuera a explotar como una bomba atómica como no lo soltara pronto.

“¡Eres un bastardo mentiroso!” solté e inmediatamente me llevé la mano a la boca.

Salió de la carretera y me miró

“¿Qué?” preguntó, con una expresión estupefacta en su rostro,

Miré hacia mi regazo “Me engañaste con Lauren” modifiqué.

“¿¡Qué en la tierra te hace pensar eso!?” preguntó, mostrándose increíblemente furioso.

“Tengo una prueba” dije calladamente.

“Bella, ¡no sé qué has visto pero yo nunca te engañaría! ¿Cómo puedes creerte algo tan ridículo?”

Rehusé el mirarlo y no dije nada. Él elevó mi mentón, forzándome a mirarlo a sus ojos.

“Tienes que creerme” susurró.

Quería demasiado creerlo. La mirada que se veía en sus ojos me decía que estaba haciendo de todo menos mentir; pero no podía creerlo. Quiero decir que sólo tiene más sentido que me hubiera engañado.

“¿Pero entonces qué con la imagen de mi móvil?” le pregunté.

“¿Qué imagen?” preguntó, volviendo a levantar el mentón y dejándolo para que no pudiera bajar la mirada.

“Me enviaron una foto tuya liándote con Lauren en una cama”

Frunció el ceño por un momento y se le veía pensativo.

“Probablemente es una foto antigua. Ya sabes, antes de conocerte. Pero cuando volvamos tienes que enseñármela para poder confirmarlo”

¿Una foto antigua? ¡No había pensado en eso!

Me sentí muy mal de haber dudado de Edward. Parecía muy dolido que incluso no podía ni empezar a describir como de arrepentida estaba.

No me había estado engañando. Lauren me había advertido que intentaría algo a su manera y esto probablemente fue a lo que se refirió. Me sentí avergonzada de haber caído tan fácilmente en su trampa.

“Siento no haberte creído Edward”

Apartó la mirada de mí “No pasa nada” dijo, cuando arrancó el coche otra vez y empezó a conducir.

Podría decir que las cosas estaban lejos de ser buenas. Él estaba enfadado porque no lo había creído. ¿Cómo pude hacerle eso a él?

“¿Qué tengo que hacer para mostrarte cuánto significas para mí?” preguntó, sonando exasperado. Parecía más bien que estuviera hablando para él más que para mí.

Suspiré y subí el volumen de la radio. Una pieza a piano llenó todo el coche y me encontré a mí misma relajada en el coche.

“El concierto de piano es en dos días ¿Preparada?” me preguntó, rompiendo el silencio.

Literalmente pude sentir una bombilla brillar encima de mi cabeza ante tal comentario. ¡Perfecto!

“Verdaderamente, me estaba preguntando si lo podría hacer sola” pregunté calladamente.

Suspiró “¿Por qué? ¿No sigues confiando en mí?”

“¿Qué? Por supuesto que confío en ti; sólo quiero hacerlo así. Por favor no te lo tomes a mal”

“Bien” refunfuñó y estacionó en el aparcamiento de los dormitorios.

Cuando entramos a la habitación, le mostré la imagen de mi móvil. Me miró decepcionado y señaló a la pequeña fecha debajo de la foto. La foto fue hecha hace seis meses. Me sentía muy culpable por un segundo y me volví a disculpar otra vez.

Llamé a mis amigos y me disculpé con ellos por mi comportamiento anterior pero lo entendieron todo mejor de lo habitual.

Alice tenía planeado una salida de compras para quitarme de la mente a Jake, especialmente ahora que podía andar. Y Emmett me hizo saber que tenía una visita programada a la cárcel para ver qué tal le iba a Jacob por allí.

Hablamos un poco más pero mi mente no estaba en el presente. Estaba pensando en la cantidad de trabajo que tendría que hacer mañana. No sólo tenía que hablar con cierta Señora Lauren (ohh, estará sorprendida de vernos mañana a Edward y a mí juntos), también tenía que escribir una composición nueva en un par de horas.

Esa noche, cuando nos fuimos a la cama, ya tenía un plan en mi cabeza. No iba a hacer esto para ganar nada más. Lo estaba haciendo para enviar un mensaje oculto. Ya tenía la letra hecha, todo lo que necesitaba era la música. Sólo deseaba que no estuviera demasiado enfadado de hacer el concierto solo. Si lo hubiera hecho conmigo no sería una sorpresa.

Pude sentir a Edward tranquilamente respirar a mi lado y me pegué más a él. Ya estaba dormido.

¿Cómo pude haber dudado de él?

“Buenas noches Edward, lo siento mucho” le susurré, no esperando que me respondiera ya que estaba dormido.

“Está todo bien amor” dijo.

Me helé. No podía ser que hubiera escuchado eso. Debí estar alucinando; ¡eso es lo que yo quería que dijera si estuviera despierto! Sus ojos aún estaban cerrados y no había ningún movimiento.

Quité la imagen de mi cabeza y lo abracé rápidamente, intentando dormirme.

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Bellany G.
**Jamás dudes que yo solo soy tuya**

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