miércoles, 11 de noviembre de 2009


Capítulo 9. El ataque de la cebra


Bella POV


“Esa Alice. ¡Siempre tiene que hacer todo a lo grande!” estaba sorprendida de lo perfecta que se veía la cuna. Rosalie también había echo un buen trabajo, le di una sacudida y no se había movido. Edward rodó sus ojos. “Si hubiera tenido mas tiempo de seguro podría haberla armado. Los insultos de Emmett me desconcentraban.”
“Seguro…” repentinamente tuve que bostezar. “No puedo creer lo cansada que estoy. Y solo son las nueve. Mejor me voy a dar una ducha y me alistaré para dormir antes de que me caiga.” Edward comenzó a moverse nerviosamente mientras buscaba la bolsa con mi ropa de dormir. “Iré a buscar a Alice.” Estaba fuera de la puerta antes de que pudiera decir nada. Aun seguia revolviendo mi bolsa cuando volvio, se vceia bastante irritado.
“¿Qué sucede Edward?”
“Se ha ido. Todos se fueron menos Carlisle. Aparentemente Alice decidio que todos necesitaban ir de caza antes de que fuera demasiado tarde.” Comenzo a dar vueltas por la habitación.
“¿Cuál es el problema de que hayan ido de caza Edward? ¿Para que necesitas a Alice?” entonces cai en cuenta. “Esto no tiene nada que ver con tu unica tarea del proyecto de ‘el embarazo de Bella’ de ayudarme a ponerme el vientre de utileria ¿verdad?” el me lanzo una mirada y continuo dando vueltas por la habitación.
“Edward Cullen, superalo. Ya hemos pasado por esto antes. Voy a ir al baño, me quitare la remera y me pondre la bata ensima. Pero entonces saldre, y tendras que desabrochar los ganchos nuevamente. Si, tienes mi permiso de ver mi corpiño y tocarlo si fuera necesario, y no, Carlisle no puede ayudarme asi que no pienses en pedirselo. ¿Me he olvidado de algo?” Elcruzó sus brazos meintras me miraba, en silencio. Asintio suavemente con su cabeza y me voltee, con mis cosas en mis manos y cmaine hacia el baño.
Aun echando humos por estar enamorada de una gallina, me quite la remera y saque la bata de mi bolsa. La abroche rapidamente y abri la puerta. El rudio que hizo la puerta al chocar contra la páred hizo que un tenso Edward pegara un salto. Comence a reirme “Estamos un poco nerviosos ¿verdad?” pregunté mientras me acercaba a él. Edward se aparto un par de pasos con temor y se detuvo. Yo continue avanzando hasta que estaba a unos pocos centímetros de él.
“¿Estas listo para hacer esto o necesitas unos minutos para prepararte mentalmente para el desafio?” Edward me dio un suave gruñido, tratando de asustarme pero contraataque. No le di tiempo de reaccionar, le di la espalda y deje caer la bata al piso. Le escuché rezongar. “Bella, ¿Por que tuviste que hacer eso?”
“Muevete Edward, hace frio aqui.” Nuevamente estalle al imaginar su mandibula desencajada y comence a reirme para dificultarle su trabajo. Sentia sus frias manos moviendose. Podia notar que estaba mas concentrado esta vez ya que los desabrocho rapidamente. Debio de haberse agachado y tomar mi bata ya que le senti deslizarla por mis hombros. Me quite el vientre del cuerpo y ate la bata antes de enfrentarle.
“Lo hiciste mucho mejor esta vez, Edward. ¿ves? No es nada grave. Toma, cuida de Eddie.” Deje el vientre en sus mabos y corri hacia el baño. Le escuche dejarse caer sobre la cama y suspirar de alivio mientras cerraba la puerta. Entocnes esto habia sido mas dificil de lo que demostro…bien, podria manejarme con ello.
El agua caliente de la ducha se sentia excelente sobre mi espalda adolorida. Me quede alli uno buen tiempo dejando que el agua calentara mi piel y pensando como acorrarlar a Edward contra la pared. Si se relajara, no seria tan gracioso. Con el cabello limpio y mejorado un poco el dolor de mi espalda, tomé la toalla y me sequé. Revolvi mi bolsa en busca del corpiñ oque habia escon dido. Desiciones, decisiones. El azul era su color favorito, pero muy predecible. El rojo era muy Rosalie, asi que fui con el que no se lo esperaria. El estampado de cebra. Me cubri la boca para que no me escuchara reir, pero por supuesto que la escucho. Estupidos oidos de vampiros. “Lo que estes planeando Bella, ¡descartalo o hare que Emmett venga a ajustarte el vientre!”
“Si te mueves de esta habitación saldre con la toalla Edward, lo juro.” Escuche un fuerte ‘HA’ y luego silencio. No se atreveria. “¿Tregua?” pregunté mientras abria la puerta y sacaba mi cabeza por ella, asegurandome de que no llamaria a Emmett.
“Si, tregua. Ponte algo de ropa, por favor.” Aun estaba sentado en la cama, con su cabeza entre sus manos. Cerre la puerta y le escuche levantarse y caminar nuevamente por la habitación. Orgullosa de mi misma, me puse la ropa interior y el corpiño que haria su magia. El estampado de cebra sobresalia en contraste con mi palida piel, de seguro seria algo difícil de ignorar. Tome la bata que estaba colgando de la puerta. Me la puse sobre mi cuerpo y respire profundamente. Una vez mas, saque mi cabeza por la puerta.
“Las mismas reglas que ayer ¿entendido? Solo que esta vez ve hacia la pared por favor, en lugar de ir hacia la ventana, no quiero volver a incapacitarte.” El me lanzo una mirada y se giro suavemente sobre sus talones. El vientre estaba sobre la cama listo para ponermelo. Ahora sabia que habia estado haciendo mientras me bañaba. Habia acomodado perfectamente los ganchos y las cintas, todo lo que tenia que hacer era ajustarlos y seguramente podria hacerlo con los ojos cerrados.
Lo lenvante casualmente com osi fuera a ponerrmelo y lo deje caer. Las cintas se enroscaron y los ganchos se desacomodaron. Escuche un golpe sordo cuando Edward presiono su frente contra la pared. “No lo hiciste…”
“OOPS” fue todo lo que dije antes de doblarme de la risa. “Estara bien Edward. Despues de todo eres un vampiro con super velocidad, esto no deberia suponer nada para ti.” Le vi golpear su cabeza contra la pared. “Bella, si no estuviera muerto, me estarias matando, pero eso ya lo sabes.”
Pase mis brazos por el vientre y gateé hacia el medio de la cama. Mantuve la bata sobre mis hombros para hacerle sentir mas comodo y darle cierta sensación de seguridad. “Muevete Edward. no tengo todo el dia.” Me estaba mordiendo el labio para evitar reir, pero gracias a Dios el no podia verlo. El golpeteo en la pared ceso asi que supe que estaba caminando hacia la cama. Cuando le escuche cerca de mi deslice la bata, revelando la parte de atrás del corpiño con estampado de cebra.
“Isabella...Cullen...quiero decir Swan…¿Que es eso?” podia senntir su frio aliento en mi nuca lo cual me me ponia la piel de gallina.
“Ya lo hablamos ayer, Edward, es un corpiño. Recuerda, no es gran cosa. Solo encargate de los ganchos.” Aun no se habia atrevido a tocar mi cuerpo.
“Se que es un corpiño Bella, pero…el estampado es de cebra.” Podia sentir un tono de queja en su voz. Mi rostro se ruborizo sabiendo que habia escogido perfectamente mi atuendo para maximo impacto.
“Respira hondo Edward, puedes hacerlo.” me senti como una porrista. Entonces me incline hacia atras, acercandome a él. Eso le sobresaltó, y senti sus frias manos buscando las tiras enredadas, tratando de arreglarlas… “¿Qué les hiciste Bella? Aca hay una...oh genial, ¡Esta atorada debajo del vientre!” le senti tirar de una de las tiras y se movio sobre mi estomago, debajo del vientre.
“Sostiene esto, yo la tomare. Dame aquel extreño. Sabes que seria ams facil si me quitara este estupido vientre.” Bufe.
“¡No te atrevas!” remarco cada palabra mientras las decia.
“Bien, lo intentaremos a tu manera.” Alce mi mano derecha hacia mi espalda para sotener el gancho. Sus frios dedos rozaron mi costado mientras me lo alcanzaba. Sostuve uno de los extremos en mi mano. Pero entonces me arrodille sobre la cama para que pudiera alcanzar ell que estaba debajo del vientre. Mientras trataba de arrodillarme, perdi balance y repentinamente senti dos manos drias en mi cintura desnuda. Me quede helada, y el tambien y senti su gelido alieento una vez mas, ahroa en el medio de mi espalda. Estaba segura de que el gancho del corpiño estana frente a su rostro. Mi corazon comenzo a latir rapidamente y contenia el aliento. Le escuche sonreir cuavemente.
Libere rapidamente la cinta y me sente en la cama. “Buena atrapada.” Murmuré.
Con tranquilidad comenzo a asegurar las cintas por mi espalda. Sus manos se movian lentamente por mi espalda, rozando mi piel cada tanto. En una ocacion paso su dedo por debajo del bretel del corpiño y lo movio un poco hacia un lado. “Lo siento, estaba en medio.” Susurro a mi oiido.
Era obvio que ahora trataba de dar vuelta a las cosas y hacerme sufrir a mi. “Se lo que intentas Edward y no funcionara.”
“¿Qué es lo que estoy tratando de hacer?” sus labios tocaron el lóbulo de mi oreja.
“Tratas de ponerme nerviosa.”
“¿Y que si lo hago?” senti su aliento en mi nuca.
“No va a funcionar. No voy a dejar que ganes.”
“¿Estas segura de ello? Crei haber sentido acelerarse tu pulso. Sip, ahí va de nuevo.”
Mi cabeza daba vueltas, pero no podia dejarle ganar. Este era mi juego y el unico que tenia que ponerse nervioso era él. Respire profundamente y trate, sin exito, de tranquilizar mi corazon. “Debes de estar escuchando cosas. Estoy perfectamente bien.”
“¿Que tal si hago esto?” senti su fria mano sobre mis hombros. Gentil y lentamente se deslizaron por mis brazos, casi tocando mi piel.
“Nada.” Chillé.
“¿Que tal esto? ¿Algo?” le senti besar mi nuca.
“Nop.” A este punto, esta segura de que hasta Carlisle podria oir los desbocados latidos de mi corazon desde abajo. Entonces fue por el golpe asesino. Se inclinó mas, y susurró “¿Alguna vez te dije que las cebras son mis animales preferidos?” y con eso, inclinó su cabeza y comenzo a besar la parte posterior de mi hombro derecho.
Tratando de tomar la carta mas alta dije casualmente “Crei que el leon de montañas era tu preferido…”
Nuevamente, avanzo hasta mi oido. Podia sentir su pecho presionandose contra mi espalda. “Son mis favoritos para cazar, las cebras son mis favoritas para admirar.” Escuché el ultimo bronce cerrarse.
Mi rostro estaba en llamas y estaba temblando mientras me debatia que hacer. ¿saldria corriendo al baño hasta que se tranquilizara mi pulso y pretender que nada habia sucedido O me volteaba a verle a los ojos sabiendo que su lo hacia mis alocadas hormonas tomarian control de mi y me avergonzaria de mi mismas? De cualquier forma, perderia, y no iba a dejar que eso sucediera. Trata de calmar mi respiracion, pero no funcionaba, mi corazon continuaba corriendo y no podia desacelerarlo.
“Bella, hay algo que debes saber, Emmett esta subiendo hacia aqui.” Le senti correr mi cabello a un lado para que pudiera besar mi cuello nuevamente.
“Buen intento Edward. no voy a…”
WHAP la puerta de la habitacion de Edward se abrio de golpe y Emmett irrumpio en la habitación. “Olle Bella, se que debes de tener una…WOA…” se quedo helado cuando nos vio y perdio el habla. Escuche mas pasos de fondo y sabia que es resto estaba en camino asu que tome la bata y me la puse por sobre mi pecho.
“¿Acaso eso es un corpiño con estampado de cebra? Buen…” SMACK Rosalie habia llegado. Arregleo la situación y asintio con su cabeza en mi direccion.
Esto n oestaba ocurriendo.l
“¡Wow!” Jasper tambien estaba alli. Reviso las emociones de la habitacion y comenzo a sonreirse.
“¡Emmett! Encontre una pasta deental, dejalos solos. ¡Genial! ¡Todos AFUERA!” Alice entro corriendo por la puerta.
Rosalie agarro a Emmett por la oreja. “Lo siento chicos…diviertandse…dejense llevar…um, ya que estaban…” su voz se perdio por el pasillo.
“Jasper, vamonos. Lo siento Bella, de repente Emmett decidio que necesitaba pasta dental asi que no lo pude ver con tiempo y crei que Jasper podria calmarle un poco…um, cierto…nosotros estamos saliendo…” ella y Jasper se deslizaron fuera de la puerta.
Ahroa Edward se estaba riendo, aparentemente complacido de que estaba completamente avergonzada y a unos diez segundos de desmayarme, me di vuelta para mirarle. “Te adverti que estaba vieniendo hacia aqui, tu solo estabas distraida y no quisiste creerme.” Tenia razon. No le escuche pero él no habia estado jugando limpio.
“¡Tienes suerte de que te ame!” salte de la cama y le dije por sobre mi hombro “Dire que esta ronda fue un empate. Te ganare la proxima vez.” Aun riendo, sacudio su cabeza mientras cerraba la puerta del baño.
Volvi a reproducir toda la escena en mi mente y me rei. ¿Por qué Emmett necesitaba pasta dental? Tendria que preguntarselo a Edward. revolvi mi bolsa en busca de mi remera para dormir y me encontre con una caja. Dentro, habia una remera enorme que decia ‘Futuro Cullen’ con una flecha apuntando a mi vientre. Habia una nota de Alice.
Bella,
¡Espero que te guste!
Las mande a hacer hoy en el shopping.
Con amor,
Alice.
Me puse la remera y me admire en el espejo, era tierna. Sali del baño y vi a Edward sentado en el borde de la cama. “¿Te gusta la remera que me compro Alice? Nuevamente es un tanto exagerada ¿No crees?”
“Asi es Alice. ¿Te has recuperado? Tu corazon parece haberse tranquilizado.” Trataba con fuerzas de mantenerse serio, pero las comisuras de sus labios comenzaban a estirarse en una sonrisa.
“Estoy bien amante de Cebras. ¿Te has recuperado?” pregunté sentandome a su lado.
“Casi.” Se inclinó y comenzo a besarme. Una vez mas, mi corazon comenzo a agitarse. Mis brazos se pasaron por su cuello y no oquueria dejarle ir jamas, pero eventualmente le senti apartarse.
“Hora de dormir para el humano.” Anuncio.
“No se si me podre dormir aun, estoy un tanto acelerada, gracias a ti.” Él se levanto y descorrio las sabanas. Se veia tan comoda. “¿Te quedaras conmigo?” pregunté.
El dijo sonriendo “Por supuesto.” Me meti debajo de las sabanas y el las ajustó alrededor de mi antes de recostarse.
“Casi me olvido de preguntaar, ¿Por que Emmett estaba tan loco por la pasta dental?” le senti sacudirse con la risa por mi pregunta.
“Aparentemente, Emmett se esta metiendo bastante en lo del embarazo. Tiene ‘antojos’ pero en lugar de comer comida, tiene antojos de oler ciertas cosas y ahora era la pasta dental.”
Comence a reirme “Eso explica lo del pan de ajo…”
“Duerme Bella, se esta haciendo tarde.” Cerre mis ojos y él comenzo a tararear mi cancion favorita.


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Bellany G.
**I need a break with you!!**

NO DESEARÁS


Capitulo 10


Confesiones de una amiga


(Bella)
Salí de la oficina rumbo a mi departamento con miles de sentimientos que trataba de racionalizar, había besado a Edward a pesar de que me había obligado a mi misma a mantener cierta distancia hasta que…fuera libre.
Me sentía feliz, he impaciente de que estuviéramos juntos, quería de nuevo despertar entre sus brazos, que me hiciera el amor como la noche anterior, pero sabia lo que implicaba mi felicidad, Rosalie iba a sufrir aun cuando nunca se enterara de nuestro secreto, rezaba por no volverme loca, quería que mi amiga pasara por esto rápido, que se olvidara de el y que su corazón sanara de las heridas que yo le infligía aun cuando nunca quise hacerle daño.
Llegue al departamento y me duche mientras deseaba poder sentir de nuevo el olor de Edward en mi piel, había sido la experiencia mas sorprendente de mi vida, era miedo, impaciencia, pasión, lujuria, tentación, ternura, comprensión,…y amor, por que lo amaba con toda mi alma aun cuando no me atrevía aun a decírselo de frente, era la única barrera que me quedaba antes que fuera mi dueño, completamente.
Hoy cuando desperté desee tenerlo a mi lado, después de nuestra noche juntos, me desperté con el durmiendo, su cabello totalmente alborotado y una mano sobre su abdomen, se veía como una perfecta estatua, solo el sube y baja de su pecho me daban la seguridad de que era real, supe que no era un sueño todo lo que había pasado entre nosotros, todo lo que el había dicho, y también supe lo que le había hecho a Rosalie, tuve la intención de irme y no volver a verlo jamás, pero ya no tenia determinación, salí de la habitación después de cambiarme y mire el mar mientras pensaba en Rosalie, en Edward…en mi, por que nos había juntado la vida de esta manera…aun no lograba entenderlo, cuando el llego hasta donde estaba note en su voz que malinterpreto mis lagrimas, tal vez creyó que me arrepentía de lo pasado, solo pude abrazarlo y pedirle que no se alejara, no me podía seguir mintiendo, el me complementaba, sin Edward yo estaba vacía, sola…mi corazón estaba seco hasta que el llego.
Salí de bañarme y me puse unos pants y una blusa casi dos tallas mas grandes, me acosté en la cama y tome un libro para leer antes de dormir, había tratado de no pensar en que tal vez el ya hubiera hablado con Rosalie, pero era incapaz de dejarlo pasar, la cabeza empezó a dolerme pues pasaba las líneas sin entender su significado, mi mente se imaginaba diferentes situaciones y reacciones, todas demasiado dolorosas, me estaba quedando dormida medio sentado en la cama, cuando el timbre sonó, sobresaltándome, mire el reloj que marcaba casi la 1 de la madrugada, camine nerviosamente hasta la puerta ya que era demasiado tarde para alguna visita, me pare detrás de la entrada y el timbre volvió a sonar.
-¿Si…?-, susurre sin intenciones de dejar pasar a nadie
-Bella…-, sollozo Rosalie, sin pensarlo abrí la puerta para encontrarme a mi amiga con los ojos hinchados, lagrimas en sus mejillas, su cabello estaba revuelto como si se hubiera cansado de pasar sus manos por el, verla me quebró por dentro…por que yo sabia el motivo de su estado y porque aun mas importante yo era la causa de ese estado.
-Rose… ¿Qué pasa?-, le dije tragando el nudo de mi garganta aun paralizada en la puerta
-Termino conmigo….-, susurro ella viendo al suelo, con los puños apretados
-Rose cálmate…pasa-, le dije sintiéndome la peor mujer del mundo.
La lleve hasta la sala y se sentó en el sofá, fui a preparar unos cafés mientras no estaba segura poder soportar esta situación era demasiado hipócrita de mi parte servir de almohada mientras una parte de mi se alegraba que Edward fuera mío…al fin.
-Rose…-, la llame dándole una taza, ella la tomo y dio unos pequeños sorbos, dejo la taza en la mesa y paso las manos por su cabello.
-No lo entiendo…termino conmigo…-, volvió a repetir.
-Tranquila…-, susurre
-No…no puedo estar tranquila Bella, no entiendo…hemos vivido juntos por mas de un año y ahora me dice que merezco a alguien que me quiera-, rompió en llanto de nuevo y me abrazo, envolví titubeante mis brazos en su cintura.
-Lo quiero Bella…yo lo quiero-, sollozaba mientras una lagrima salía de mis propios ojos, sintiéndome menos que basura.
Rosalie no dijo mas mientras lloraba hasta quedarse dormida, jamás la había visto así ni siquiera cuando Emmet se fue, estuvo enojada con todos y con todo por meses, juro que lo odiaba por haberla dejado pero no la vi llorar por el ni una sola vez, la tape con una manta y fui hasta la cama, me acosté llorando silenciosamente por ver a mi amiga así y saber que Edward y yo habíamos sido el motivo…llore por la ignorancia de Rosalie por venir a llorar con la mujer que le estaba quitando a su novio, sin darme cuenta yo también fui quedándome dormida mientras todo se volvía confuso.
-Papi…papi-, gritaba yo mientras veía Charlie sacar sus maletas de la casa
-No te vayas-, le pedí pero el ni siquiera me miraba, sabia que era un sueño, todo era demasiado brillante y en realidad jamás vi cuando mi padre se fue, mama nos había dicho a Alice y a mi que se habían separado por diferencias abismales pero en mas de una ocasión soltó enojada que había encontrado a una mujer que no le pedía cambiar, que lo aceptaba con su insoportable pueblo y costumbres, esa había sido Sue…la mujer con la que años después se casaría, cuando era niña le echaba la culpa a esa mujer, si ella no existiera mi papa estaría conmigo…me mentía a mi misma.
-Papi…-, le decía mientras corría tras el, me quede parada sobre la puerta mientras el abrazaba a una mujer de pelo negro, y tez morena, el no se voltio ni una sola vez.
-Papi…-, lloraba incontrolablemente.
-Cálmate Bella-, me decía mi mama mientras me cargaba yo escondí la cabeza en su hombro y cerré los ojos, odiaba a esa mujer, la odiaba…
Volvía a abrirlos cuando los mechones de cabello de mama se pegaban a mi rostro gracias a las lagrimas, mi mama sollozaba, levante el rostro para mirarla, y jadee, Renee no sostenía a la niña de mis sueños, era Rosalie y lloraba mientras me susurraba que me calmara, volví a mirar a Charlie y ahora Edward abrazaba a alguien, se separo y abrió la puerta para mirarme a mi misma subiendo mientras me veía y sonreía con una maldad aterradora hacia nuestra dirección…
-¿Por qué?-, me preguntó Rosalie viendo a la niña en sus brazos.
¡No!., jadee mientras me sentaba de golpee en la cama, sentía un hueco en el pecho, mi respiración estaba acelerada y el nudo en mi garganta era insoportable, eso no era cierto yo no era mala, jamás quise que esto pasara, me repetía una y otra vez, lleve mis manos a la cara y trate de controlarme, el departamento comenzaba a iluminarse, me levante y fui hasta el baño para mojarme la cara, cuando creía estar lo mas tranquila posible salí para encontrarme a Rosalie sentada, había ordenado su cabello y peinado en una coleta, me miro y sonrío tenuemente.
-Buenos días-, susurro
-Apenas amanece…estas bien-, le dije sentandome a una cierta distancia de ella.
-Ya no voy a llorar-, me dijo y yo baje la mirada
-No siempre tienes que ser fuerte-, le conteste incapaz de mirarla
Ella se río bajito y negó con la cabeza…-Aun no lo entiendo…creo...creo que esta con alguien mas-, dijo mirando hacia su bolso en la entrada.
-El te dijo eso-, susurre nerviosa
-No…pero sus razones son estupidas…yo estaba con el y de la noche a la mañana decide que debo buscara a alguien que me ame…me siento la mujer con menos valor en el mundo…-, susurro con los dientes apretados.
-Rose…-, le dije en tono molesto
-Fui una tonta…yo lo se, note cuando el cambio…cuando tal vez comenzó a estar con ella y sin embargo deje que saliera de mis manos-, dijo abrazándose a si misma.
-¿Cómo puedes saberlo?-, le susurre
-El parecía distante…frío…sabes que la única ocasión que me toco desde hace un mes había bebido demasiado y no fue cariñoso-, dijo apenada…yo desvíe la mirada tratando de no llorar, no debía escuchar esto, yo menos que nadie.
-No sabes como me aterra pensar en que pensaba en ella-, dijo con los ojos vidriosos trago fuertemente, y se limpio las inexistente lagrimas evitando llorar.
-Rose no puedes dar por echo algo que no sabes-, le dije mintiéndole
-Creí que por fin cumpliría mis sueños-, dijo en tono bajo para después volver a verme
-Sabes cuales han sido los años más felices de mi vida-, yo negué con la cabeza y ella sonrío.
-La preparatoria-, dijo y entendí el por que.
-Tenia a mi familia, a mi mejor amiga y al hombre que le había entregado mi corazón, era “la chica mas bonita de la escuela”, era novia del capitán del equipo…-, dijo con su mirada perdida.
-Pero la escuela era superficial, no me hubiera importado que Emmet fuera el chico de lentes o ese extraño chico flacucho que coleccionaba insectos, yo lo amaba, podía visualizarme casada, con muchos hijos…-, me limite a escucharla
-Ese es mi sueño, verme como esas mamas en la TV, con un elegante vestido, despidiendo a sus hijos en la puerta de una hermosa casa, la que se fuga los fines de semana con su esposo y deja a los niños con su mama.
-Tu soñando con un trabajo e independizarte mientras yo anhelaba una familia, un hogar como el de mis papas…-, me susurro, desvíe la mirada, ahora Rosalie me confirmaba que había sido una hipócrita con todos y conmigo misma, les había repetido que yo podía y quería vivir sola y ahora no existía futuro que mi imaginación formara si Edward no estaba presente.
-Cuando se fue Emmet creí que jamás encontraría alguien que pudiera reemplazarlo, alguien a quien amar y cumplir mis tontos sueños-, me dijo riéndose de si misma
-Rose...Edward no es Emmet-, le dije creyendo que tal vez ella podría superarlo si se daba cuenta que seguí amando a nuestro viejo amigo.
-Lo se Bella…no sabes cuanto-, contesto
-Emmet era divertido y burlón…me llamo su chica desde el primer día que nos conocimos-, sonreímos al recordarlo
-Edward me ignoró el día que lo conocí en el restaurante a pesar que otro de sus amigos pidió mi teléfono el pareció no notarme, hirió mi ego, fue mas por lo que me aferre al menos a conocerlo, pero poco a poco fui enamorándome de el, no solo era el hombre atractivo, es cabelloroso, inteligente, interesante y testarudo…éramos tan diferentes y aun así era feliz, creí haber encontrado mi hogar, el hombre quien no pensé que existiera después de Emmet-, susurro con la voz entrecortada.
-Quería una familia…todos sabemos que hay que tener cuidado con lo que se desea-, dijo llevándose las manos a su vientre, sentí una golpe en el pecho y quise gritar que no…que no lo dijera, que esto era una pesadilla pero esta estática mi cuerpo no me respondía.
-El día que se fueron me hice una prueba de embarazo-, susurro
-Salio positiva…pero no quería decirles a ambos hasta que estuviera segura…los resultados de los análisis los sabre hoy-, término con una lágrima saliendo por su ojo la que limpio inmediatamente.
-Ustedes querían hijos…-, susurre en un hilo de voz sintiendo que me moría en vida, que mis extremidades salían de su lugar arrancadas con brusquedad, que mi corazón era destrozado.
-No…pero deje de cuidarme con la píldora hace unos meses, el usaba condón…pero el día que bebimos…-, susurro y yo luche por no llorar, ella iba a tener un hijo de Edward…
Quería ir por Edward y desaparecer, pero no podía, el iba a tener un hijo y debía estar con el, Edward no era Charlie y yo jamás permitiría si estaba en mis manos que un niño o una niña creciera con mi dolor o el de Alice, quien era yo, la que se había metido en su vida, la mujer que había traicionado a su mejor amiga, Edward no era libre…tuvo relaciones con su novia y aunque me doliera no lo culpaba pero sabia que ya no existiría un nosotros…
-Debes decirle…-, susurre mientras trataba de no llorar, no frente a ella.
-Eso no cambiara nada-, dijo con los dientes apretados.
-Rosalie...el te dio sus razones, trata de hacer que funcione, no solo por el…bebe…por ustedes-
-El esta con otra-, replico entrecortadamente.
-No…no lo sabes, estas siendo orgullosa, de verdad crees que Edward te engañaría-, le dije mientras sentía mi corazón encogerse como una piedra inservible, creí poder morir del dolor de estar diciéndole que luchara por el.
-No lo se…-, susurro.
-Rose ve por los resultados, habla con el…te escuchara créeme-, le dije y ella sonrío tenuemente.
-Te quiero mucho Bella-, me dijo antes de abrazarme
-Gracias por todo-, susurro y yo la abrace mas fuerte, se levanto y tomo su bolso, se limpio la cara y arreglo su coleta, se despidió y salio del departamento, era casi la hora de salir para la oficina peor no podía salir de aquí, no ahora, me senté en el suelo con la espalda recargada en el sofá y lleve las manos a mi cara.
Tenía que terminar con Edward e irme de aquí, pero eso me desgarraba por dentro, llore como quise hacerlo ante cada palabra de Rosalie, desee no haberla escuchado y huir con Edward lejos pero jamás lo haría…no ahora.




Amistad
Siempre estuviste conmigo en las buenas y en las malas, aún no podía creer que con esta moneda te pagara.
Fuiste mi amiga incondicional, y yo en tu novio me tuve que fijar.
A veces creo que no podré soportarlo, pero cada vez que él me mira siento que estoy soñando.
Cada vez que los veo juntos soy un manojo de nervios y cierta envidia hace temblar mi cuerpo.
Por las noches quería que él despertara junto a mi; la rabia se apoderaba de mi, cuando me daba cuenta que el te pertenecía a ti.
Con su simpatía, encanto, comprensión, y su aterciopelada voz se robo mi corazón. Quería poder evitarlo, pero en el trabajo lo vivía frecuentando.
De sus labios solo salí la palabra amistad; pero su trato y mirada me confundía, era como si quisiera que fuese algo más que su amiga.
El día que esperaba toco mi puerta, nuestros labios seguían una coreografía perfecta, nuestros cuerpos encajaban como un perfecto rompecabezas. Su aliento cálido despertaba todos mis sentidos, era imposible que esos labios estuvieran tocando los míos. El sabor de aquellos era incomparable, me hacia olvidar que de esto era la vil culpable; mis delatadores dedos se enredaban en su cabello, mientras sus manos hacían estremecer cada parte de mi cuerpo.
Era mi perdición, lo que comenzaba a sentir por él se salía de mis manos y mi control. Ella es mi amiga y la amo, solo quiero que entienda que para el corazón no existen amos.
De sollozos y lamentos se llena mi habitación, cada vez que recordaba esta situación, se que es un amor prohibido, pero esto hace que lo desee cada segundo que vivo.
Él es mi infierno personal, él que despertó en mi algo difícil de explicar. Aunque me duela admitirlo, mi vida sin él simplemente no tendría sentido.
Espero algún día me llegaras a perdonar, porque mi intención nunca fue arrebatarte la felicidad; fue algo que aunque quise, no pude evitar. Ahora, muy tarde me di cuenta que por sus enloquecedores ojos destruí nuestra amistad.


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Bellany G.
**Mi corazón solo sabe que te ama**


Capítulo 22. Rendición


Edward POV


En la primera parte del viaje a Port Ángeles, creía seriamente que iba a perder. Estaba sentado en el Jeep con Bella en un traje muy sexy. Ella siguió inclinándose más cerca y más cerca hacia mí hasta que poco a poco estuvo sentada sobre mi regazo. Intenté jugar bien, pero estaba muriendo por dentro. Así que ella solo descansó su cabeza contra mi pecho por el resto del viaje. Me alivié muchísimo cuando me dejó solo.
Pero entonces, de vez en cuando, sin notarlo, ella se movería en mi regazo, y yo tendría que morderme el labio para impedir que salieran los gemidos. Era mucho mejor en esto de lo que se creía.
Finalmente, llegamos a Port Ángeles y empezamos por una pequeña cafetería para coger algunos refrescos. Ayudé a Bella a salir del Jeep, como parte de todo perfecto caballero. Pero no puede evitar notar que ella parecía triste. Sus profundos ojos marrones no estaban brillando de la manera en la que normalmente lo hacían.
“Bella, amor, ¿estás bien?” Susurré con preocupación mientras la cogía de su mano y entrelazaba nuestros dedos.
Me dio una sonrisa, pero nunca alcanzó sus ojos. “Sí, estoy bien. Solo estoy cansada.”
¿Era yo el que le estaba causando sentirse así? Yo no quería lastimar a Bella. Haría lo que sea para hacer que la tristeza en sus ojos desapareciera y hacer que su brillo volviera… incluso si eso significa perder.
Paré en la acera mientras los otros continuaban hacia la cafetería.
“¿Hice algo mal?” Le pregunté, bajando mis ojos a su nivel para que ella pudiera ver que estaba siendo sincero.
Ella sonrió y puso su mano derecha en mi mejilla. “No. Tú estás siendo un perfecto caballero.” Dijo y luego me dio un beso rápido en la otra mejilla.
“Te quiero.” Le dije antes de darle un beso en los labios. Fue un beso corto, pero muy dulce. Quería que supiera que lo decía en serio, como si pudiera dudarlo alguna vez.
“Lo sé. Te quiero demasiado.” Dijo y entonces caminamos hasta la cafetería con los demás.
“Hola, bienvenidos a Bean There, Done That!” un hombre con valentía se comparaba con el saludo de Alice.
Me volví hacia Bella con los ojos anchos y una expresión de “wow” en mi cara. Ella se rió de mí y luego se volvió hacia el hombre. “Hola.” dijo ella educadamente.
Fuimos a sentarnos con el resto del grupo y cogí una silla para que Bella se sentara. “Vuelvo enseguida.” Le dije y fui a la barra.
“¿Qué puedo hacer por ti hoy?” un hombre muy entusiasmado me preguntó.
Me reí por un momento. “Bueno,” miré su nombre en la etiqueta, “Keith, quisiera un donut de miel y uno glaseado.” Le dije.
Me dio una cálida sonrisa y fue a coger mi pedido. “Ahora, en vez de pagarme, ¿Qué tal si vamos a ver una película esta noche?”
Me reí. La forma con la que estaba lanzándose me recordaba a Brett. Espera, Brett.
“En realidad, lo siento estoy pillado.” Le dije con una sonrisa de disculpa.
“Los buenos siempre lo están.” Dijo con una risa.
“Bueno, si estás buscando, tengo a alguien que me encantaría presentarte esta noche. Vamos a bailar a Funkytown. ¿Crees que puedes unirte a nosotros? Digamos, ¿a las 8?
Tenía una gran sonrisa en su rostro. “Me encantaría.”
“Bien, entonces. Te veré más tarde.” Le dije, caminando de vuelta a la mesa.
“Bella, ¿puedo usar tu teléfono un momento?” le pregunté una vez me senté a su lado.
“Claro.” Dijo con una expresión confusa, rebuscando en su bolso para encontrar el teléfono. Me lo entregó e inmediatamente lo cogí.
Fui a sus contactos hasta que encontré el que buscaba.
“¿Hola?.”
“Brett, oye. Soy Edward.” Dije.
“En serio, Edward, tienes que parar de burlarte así de mí.” Dijo con una risita. No puede evitar una sonrisa con su comentario.
“¿Sigues soltero?” le pregunté.
“Oh, ¿no funciona lo tuyo con Bella? Cuanto lo siento. ¿Cuándo quieres tener sexo conmigo?” preguntó.
Bueno, eso fue directo.
“No te estoy preguntando por mí, Brett. Quería presentarte a alguien.” Le expliqué.
“¿Es guapo?” preguntó.
“Emmm, no sé. Espera, voy a preguntar.” Le dije. Cubrí el teléfono con mi mano y miré a las chicas.
“Hey, chicas, ¿ese tío es guapo?” Les pregunté.
Todas ellas miraron a Keith mientras ladeaban sus cabezas hacia un lado.
“Si, es mono.” Dijo finalmente Rose. “Creo que ellos harían una buena pareja.”
Me volví de nuevo al teléfono. “Rose dice que sí y que haríais una bonita pareja.” Le dije a Brett.
“Genial… ¿Dónde nos vemos?” preguntó. Le di los mismos datos que le di a Keith y colgamos.


BellaPOV


Oh, es tan adorable la manera en que Edward está haciendo de casamentero. No pude evitar besarle con toda la fuerza una vez que colgó el teléfono. Es innecesario decir que estaba bastante sorprendido por mis acciones, pero pronto, se fundió conmigo. Pero le dejé ir para que pudiéramos respirar.
Él rió. “Creo que debería de juntar a la gente más a menudo. Esa fue una gran reacción.” Rió.
“Lo siento, estabas tan mono, tratando de hacer a dos personas felices.” Dije y puso sus brazos alrededor de mis hombros para darme un rápido abrazo y un beso en mi mejilla.
Comimos rápido, y luego decidimos caminar de tienda en tienda en la calle.
Era un día precioso y perfecto para que se fuera, aunque los tacones que me hizo llevar Alice no eran muy agradables. A medida que caminábamos por las calles, conseguíamos piropos y silbidos como ya esperábamos. Me alegraba de que Rose y Alice llevaran ropa tan reveladora como la que yo llevaba. Continué diciéndome que iban dirigidas a ellas y no a mí.
“Oh, quiero ir ahí.” Dijo Alice cuando nos encontramos con una tienda que era estrictamente de bolsos y joyería. Todos rodamos los ojos, pero entramos a la tienda sin decir nada. Ella corrió hasta el corazón de la tienda y comenzó a mirar, junto con Rosalie.
“¿Puedo ayudarte en algo?” un hombre vino a nosotros y me miraba a mí. Sentí a Edward reforzar su amarre en mi cintura. Dios, era sexy cuando estaba celoso.
“En realidad, no soy chica de bolsos grandes.” Le dije y me quedé donde estaba, con los chicos.
“Ah, te gustan más los accesorios.” Dijo y antes de que pudiera decirle que tampoco me interesaban, él se había ido.
“Vale, esto es tan extraño como en Seattle.” Le susurré a Edward que se rió ligeramente antes de besarme en la parte de arriba de la cabeza.
El hombre volvió con un collar en su mano. “Este es el collar de racimos de diamantes de Harry Winston.” Dijo sosteniendo un exquisito collar. No era nada más que racimos de diamantes (como su nombre).
“Wow.” Fue todo lo que pude decir.
Él me sonrió. “Date la vuelta.” Dijo.
Vacilantemente le di la espalda al hombre y Edward lo miró fatigosamente. Sentí como sus manos resbalaron el collar a través de mi cuello y lo abrocharon en la espalda.
“Ahora ven a ver.” Dijo, gesticulando hacia un espejo.
Caminé hasta él, y me congelé. El collar era más allá de lo hermoso. Estaba dispuesta a apostar que costaba más que todo lo que me pertenecía.
“Es precioso.” Dije al mirarlo.
“El collar es solo tan hermoso como la mujer que lo lleva.” Replicó. Enrojecí con mi famoso rojo y alcancé las manos a la nuca para quitarme el collar.
“Por favor, es un regalo para ti. Tanta belleza es un regalo para nosotros, y debería pagarte por ella. “dijo el hombre.
“No, yo no podría.” Protesté.
“Puedes.” Me respondió de nuevo.
“¡Oh, dios mío! ¿Es eso un Harry Winston?” Exclamó Rose cuando ella y Alice se acercaron.
El hombre le sonrió y entonces volvió su cabeza hacia mí. “Por favor. Venga, cógelo.”
Sacudí mi cabeza. “Lo siento, no puedo aceptarlo. Además.” Me reí, “no va con mi conjunto, y mi estilo es un poco más simple y no tan extravagante como esto.” Dije quitándome el collar y devolviéndoselo al hombre.
Lo tomó a regañadientes con un suspiro. “Si insistes. Tengo algunas piezas mucho menos “extravagantes” si quieres.” Me dijo.
Sacudí la cabeza. “Gracias, sin embargo. Eres muy amable.” Y con eso, dejé la tienda con Edward y todos los demás.
“No puedo creer que rechazaras ese collar.” Dijo Alice, bailando a mi lado mientras caminábamos.
Me encogí de hombros. “Era bonito, pero no de mi estilo. Era demasiado para mí ser capaz de soportarlo. Me gustan las cosas más simples.” Le dije. “Eso parecía más como algo que Rose podría llevar.” Añadí con una risa.
El resto del día transcurrió borroso. Iríamos dentro y fuera de las tiendas. Una tienda en particular me hizo echar humo. Era una tienda de lencería. Y tan pronto como entré, las chicas comenzaron a acercarse a nuestros hombres.
Estas zorras se pasarían preguntando qué par de sujetador y bragas les quedarían mejor a ellas. En serio, ¿cómo no podían ver a las chicas que estaban a su lado? Miré a Rose que parecía que estaba a punto de matar a una que miraba a Emmett, y Alice miraba preparada para saltar hacia la chica que se acercara a Jasper. Yo, por otro lado, solo caminaba lejos de Edward.
Mientras caminaba lejos, él me dio una mirada de miedo que me decía “no me dejes aquí”. Tuve que reír un poco con esa mirada en su rostro. Alice y Rosalie se me unieron, dejando a los chicos arreglárselas por ellos mismos.
Un rato más tarde, después de que los chicos hicieron a aquellas chicas prácticamente llorar para que se apartaran de ellos, se acercaron a nosotras.
Edward envolvió sus brazos alrededor mío por detrás. “Eso no fue amable por tu parte.” Susurró en mi oído, haciéndome temblar y sonreír.
“Lo siento. Estaba ocupada eligiendo esto.” Le dije, sosteniendo un corsé con unas bragas diminutas a juego. Vi sus ojos congelarse un poco y sonreí internamente. Puede que, pueda finalmente hacer que responda. “Pensé que podría ser un bonito regalo para ti, sabes, después de que pierdas la apuesta y todo.” Le dije con una sonrisa.


Esward POV


Estaba perdido en una fantasía sobre Bella llevando el conjunto que me mostró, pero volví a la realidad cuando ella dijo que yo sería el que iba a perder. Saqué mis brazos de ella y di un paso atrás, entrecerrando mis ojos hacia ella.
“Eres una pequeña tramposa, ¿no?” Le dije. Ella solo se encogió de hombros.
“Digamos que, tengo algunos planes para cuando gane.” Dijo con confianza. Nunca la había visto con tanta confianza, y estaría mintiendo si dijera que eso no me excitaba. Era como si de pronto decidiera tomar el control, y me hizo preguntarme qué control podría ella tomar si yo se lo diera. Una imagen de Bella en cueros y con un látigo cruzó mi mente, pero al instante lo borré de mi mente.
Vegas, Vegas, Vegas, seguía repitiendo en mi cabeza.
La tortura de la tienda de lencería fue afortunadamente corta y salimos. Con solo un poco de tiempo antes de que dijéramos que veríamos a Keith y Brett, decidimos tener una rápida cena en un italiano.
Entramos y la recepcionista de repente fijó sus ojos en mí. “Hola, ¿Mesa para cuantos?” Me preguntó con una sonrisa.
“Seis”. Le respondí fríamente. No quería hacer que esa chica hiciera enfadar a Bella.
Ella nos llevó a una mesa redonda y retiré la silla para Bella.
“Su camarera estará aquí en un momento.” Dijo echándome una mirada más a mí y yéndose.
Por supuesto, un momento después, una chica joven vino a nuestra mesa. “Hola, mi nombre es Tiffany y seré su camarera esta noche.” Dijo.
No pude evitarlo pero sonreí un poquito. Tiffany era el nombre perfecto para ella. Tenía el pelo rubio casi blanco y estaba cubierta de maquillaje por su rostro. Parecía el tipo de chica que pensaba que era la persona más guapa del mundo. Engreída y todo, pensando que ella obtendría todo lo que quería, por la forma en la que me estaba mirando en ese momento, me hizo pensar que era yo.
Pero la ignoré y dejé a alguien de la mesa le pidiera nuestras bebidas. La cena pasó rápidamente y pasé la mayor parte del tiempo mirando a Bella que se sentó frente a mí.
Una vez ella me pilló y su cara se tornó de un adorable rojo de vergüenza y musitó “¿qué?” Como si yo necesitara una razón para mirarla. Le sonreí y sacudí mi cabeza diciendo que no era nada.
Era increíble lo perdido que podía estar cuando la miraba. Como si nada más en el mundo existiera solo la sonrisa que adornaba su rostro y su risa musical que salía de su exquisita boca. Ningún ángel del cielo podría compararse a su nivel de perfección.
Pagamos la cuenta y caminamos de vuelta al Jeep. El club estaba a poca distancia del restaurante y no queríamos que las chicas caminaran más si teníamos que bailar toda la noche.
Me sorprendí al ver que el club estaba bastante lleno en el momento en el que llegamos. Todavía era bastante pronto. Por supuesto, no era necesario esperar fuera y nunca nos preguntaban por nuestra identificación. Era evidente que el gorila verificaba a mi Bella cuando entramos, pero no le di importancia. No iba a dejar que me molestara.
Tuvimos una mesa para nosotros y nos sentamos mientras bebíamos una soda. Era un poco pronto para ir a la pista de baile.
Hacia las 8, vi a Keith entrar al club y le saludé desde nuestra mesa.
“Me alegro de que hayas venido.” Le dije cuando se sentó en nuestra mesa.
“Me alegro de que me invitaras.” Dijo él. “¿Quiénes son todos?” preguntó.
Yo actuaba como portavoz de todos y les señalé mientras decía sus nombres.
“Ella es mi hermana, Alice y su novio, Jasper. Mi hermano, Emmett, y su novia, Rosalie, ella también es la gemela de Jasper. Y, ella, es mi Bella.” Le dije con posesividad.
“Es bueno conoceros a todos.” Dijo asintiendo con la cabeza en todas sus direcciones.
Me di cuenta de que de pronto Brett apareció en el bar y me puse de pie para llamar su atención. Me vio inmediatamente y camino hasta aquí.
“Brett, me gustaría que conocieras a Keith.” dije presentándoles, y me volví a sentar.
“Encantado de conocerte.” Keith dijo con los ojos agrandados al sacudir la mano de Brett.
“Oh, no, el placer es todo mío.” Dijo Brett. “Oye, ¿quieres bailar?” Preguntó.
“Claro.” Dijo Keith, levantándose y cogiendo la mano de Brett para llevarle a la pista de baile.
“Bueno, eso salió bien.” Dijo Emmett con una risa.
“Tal vez Brett para de ligar contigo ahora, Edward.” Se burló Alice.
“Bien, ¿bailamos?” le pregunté a Bella al levantarme de la mesa, levantando mi mano para tomar la suya.
“Supongo. La última vez fue bastante divertido.” Dijo con una risa.
La llevé hasta la pista de baile y ella inmediatamente se dio la vuelta y comenzó a mover su culo contra mí. Esto fue algo estúpido. Nunca debería haberle pedido bailar. Un caballero, Edward, me recordé a mí mismo. Así que, posé mis manos en sus caderas y casi perdí cuando ella se agachó tan candente, otra vez. Solo que esta vez, ella llevaba una falda muy pequeña, y el tanga que llevaba dejaba muy poco a la imaginación cuando se agachó.
Mordí mi labio tan fuertemente, que pensé que saborearía mi sangre.


Bella POV


Yo realmente pensaba que el baile lo echaría por la borda. Pero hasta ahora sus manos solo se quedaban pegadas en mis caderas. Esta estupidez de ser un caballero me estaba comenzando a frustrar. Incluso hice mi bajada de trasero con la falda increíblemente corta, estando segura de que pudo ver que solo lleva un tanga por debajo de… nada.
El hombre parecía como una piedra insensible. No había necesidad de decir, que estaba increíblemente frustrada.
Cogí sus manos y las puse en mi desnudo estómago. Todavía nada. Así que decidí tomar un rumbo diferente. Me volví para mirarle y envolví mis brazos en su cuello, acercándome a él.


Edward POV


Ella se dio la vuelta y envolvió sus brazos alrededor de mi cuello, y pude sentir cada parte de su cuerpo apretándose contra mí. Esto era lo más difícil que había hecho nunca. Continuó moviéndose contra mí y puso sus labios cerca de mi oído.
Entonces, lo escuché. Ella gimió. Gimió en mi oído y estaba respirando pesadamente. Casi paré de bailar y de sentir mis rodillas. Mi boca se puso increíblemente seca y la única cosa que podía pensar era en tomarla aquí mismo, y sin importarme ni la apuesta ni la gente que pudiera vernos.


Bella POV


Estaba jugando sucio con los gemidos y la respiración, y creedme, lo sabía. Pero no podía soportar el hecho de que podía resistirse a mí tan fácilmente.
Sin embargo, poco después de que empezara mi pequeña acción, sentí sus manos moverse de mi cintura, hasta mis nalgas. Con cuidado pasó sus dedos a lo largo del pliegue donde mi culo se encontraba con mi muslo, y enseguida, los gemidos ya no eran falsos.
Su toque era tan ligero que me hizo temblar. Comencé a besar su cuello mientras él masajeaba mis muslos y entonces continuó hasta llevar sus manos completamente bajo mi falda. Mis piernas, literalmente, se volvieron gelatina, y no podía aguantarlo más. Me rindo.
Le besé con fuerza, dejándole saber que quería ir a más. Quería hacerlo todo. No había forma de que pudiera aguantar otro minuto, y no me preocupaba.
Liberé su lengua y sus labios y tomé su mano. Caminé a la primera puerta que vi y corrí hasta dentro. Vi que era una sala de descanso para empleados. Había un sofá y una mini nevera. Pero afortunadamente para nosotros, estaba vacío.
Empujé a Edward, en el sofá y me volví para cerrar la puerta.
Me senté a horcajadas sobre su regazo y comencé a besarlo mientras sus manos vagaban de arriba abajo en mi espalda. Luego, rápidamente, nos dio la vuelta y de pronto estuvo encima de mí. Rápidamente desabroché los botones de su camisa y pasé mis manos hacia arriba por su perfecto pecho, abajo a sus increíbles abdominales.
Él dejó mi boca para permitirme respirar pero movió sus labios hacia mi vientre desnudo. El escote de la camisa estaba demasiado alto para alcanzar nada de la parte superior, así que él subió la parte de debajo de mi camisa hasta que mis pechos eran visibles. Rápidamente desabrochó el cierre de la parte delantera del sujetador dejando libres mis pechos. Su boca devoraba mi izquierdo mientras su mano comenzó a masajear mi derecho, y luego él cambió.
Le volví a tirar hacia mi boca. No podía aguantar mucho más tiempo sin estar con él.
Sus manos se deslizaron por mi musco hasta mi ropa interior y rompió los lados. Sí, realmente los rompió. Eso me puso más caliente. Me gustaba que tuviese ese instinto animal bajo toda su cortesía.
Él bajó la cabeza al centro de mi excitación y besó mis pliegues húmedos, haciéndome gemir incontrolablemente. Le vi posarse entre mis piernas y sonrió con una sonrisa de lado. Bajó su cabeza, manteniendo el contacto visual conmigo, y me besó otra vez. Mi cabeza se inclinaba hacia atrás del puro placer que este dios me estaba dando. Su lengua comenzó a lamer a mi alrededor, pero no entró.
“¿Te gusta cómo se siente?” preguntó seductoramente. Yo pensaba que explotaría aquí mismo.
No podía responder nada, no podía hacer nada. Estaba demasiado perdida en el placer.
“No hay respuesta.” Dijo maliciosamente. “No debo estar haciéndolo bien.” Dijo con una sonrisa. Solo grité su nombre, y bajó su cabeza otra vez para besar mis pliegues, esta vez, su lengua se hundió ligeramente en mí.
“Edward.” No era un grito. No podía obtener suficiente aire para gritar. Estaba volviéndome completamente loca.
“¿Si amor?” Preguntó inocentemente. No podía responder. Volvió a lamerme y de pronto, sentí dos de sus dedos entrar dentro de mí y movió su cabeza y comenzó a besar mi vientre.
Me vine poco después de que me entrara, no podía aguantar más. Le necesitaba. Y lo necesitaba muchísimo.
“Edward. Tú ganas.” Grité. No podía aguantar más, así que tiré la toalla. “Tu ganas, me rindo. Ahora por favor…” me suplicó.
Él volvió a mí y me besó. “Está bien, amor.” Dijo, y sus manos viajaron hasta sus pantalones. Al fin. Ya era hora. Me sentí tan necesitada.
TOC TOC TOC
“Hey chicos ¿estáis ahí?” podía oír la voz de Alice.
“¡MIERDA!” grité. Edward solo me miró.
“Nunca te había escuchado maldecir antes.” Dijo.
“Bueno, estoy un poco frustrada.” Le dije.
“Vamos, Brett y Keith se están entendiendo, y Emmett y Jasper quieren irse a casa.” Dijo Rose esta vez.
Edward se bajó de mí y comenzó a abotonar su camisa. “Edward, no tenemos que ir. Venga, por favor.” Le dije.
Él se inclinó y me dio un rápido beso. “Cuando lleguemos a casa, amor.” Dijo, dándome la mano para poder tirar de mí. Lo hice y abroché mi sujetador y tiré de mi camisa hacia abajo.
“Gracias por dejarme sin ropa interior.” Le dije con una sonrisa.
Él solo se rió y recorrió sus dedos a través de su despeinado cabello. “Tenía que dejar algo para divertirme en el camino a casa.” Dijo con un guiño.
Abrimos la puerta a una muchedumbre de nuestros amigos esperando, Brett y Keith incluidos.
“¿QUIÉN GANÓ?” preguntaron todos, cada uno con la esperanza en su propio género.
“Yo cedí.” Dije, ligeramente avergonzada. Las chicas parecían bastante decepcionadas, mientras los chicos chillaban y vitoreaban.
Llegamos al Jeep con los chicos elogiando a Edward todo el rato. “No puedo creer que un tío haya durado tanto tiempo sin sexo. ¡Eres un dios!” dijo Emmett.
Me senté en el regazo de Edward de camino a casa, sin ser capaz de separarme de él desde lo que ocurrió en la sala de descanso para empleados. E hizo lo que dijo, sus manos me acariciaron bajo la falda, y por una vez, estaba realmente feliz de no tener ninguna ropa interior (la cual al parecer pasaría de ella siempre que fuéramos a las discotecas).
Tan pronto como el Jeep se paró, corrí con Edward a nuestra habitación y comenzamos a desnudarnos como si nuestra vida dependiera de ello. Él aplastó mi cuerpo entre él y la pared, tomándome bruscamente. Éramos como animales.
Me empujó contra la pared, y luego besó cada parte de mi cuerpo. Entonces, le empujé hacia la pared opuesta, bajando por él. Cada vez que nuestros cuerpos golpeaban la pared, algo caía al suelo, pero solo lo ignorábamos.
Nos dejamos caer al suelo alfombrado y avancé lentamente encima de él, me ayudó a mover mis caderas más rápido para compenetrarlas con sus estocadas. Una vez que terminamos, él me cogió, y me tiró sobre la cama, antes de estar encima de mí, para tomarme otra vez.
Finalmente, lo giré, y él se sentó, pero no había terminado con él todavía. Comencé a montarlo cuando se apoyó contra el cabecero. Podía sentir mis pechos rebotar hacia arriba y abajo al hacerlo más rápido y más fuerte.
Me bajé de él una vez que me vine de nuevo, pero esta vez él no había terminado.
“Ponte a gatas.” Dijo jadeando. Y me encantó su manera de poner un toque de mando en su voz, como si fuera su cosa para jugar.
Hice como él me dijo y me empujó por detrás, agarrándose a mis caderas y ayudándome a encontrarnos con cada empuje que él hacía. Podía oír el delicioso sonido de la carne contra la carne cuando él se hundía más profundamente en mí. Finalmente, ambos nos vinimos, gritando los nombres del otro, y nos derrumbamos en las cubiertas de la cama.
Nos acostamos uno al lado del otro, en silencio excepto por nuestra increíble y difícil respiración. Mi pelo estaba húmedo por el sudor, como el suyo, y aunque yo estaba agotada, lo juro por dios, podría ir a por más… y realmente lo quería, pero mi cuerpo no me lo permitiría.
“Wow.” Era todo lo que podía decir mientras mi pecho desnudo continuaba moviéndose de arriba abajo. Giré mi cabeza hacia un lado para mirar a Edward.
“Eso es subestimarlo un poco.” Dijo jadeando y sonrió. “¿Nunca te dije lo asombrosa que eres?”
“No, pero creo que lo que acabamos de hacer, lo hizo por ti.”
Finalmente, reunimos la suficiente fuerza para tirar hacia abajo las mantas y nos metimos dentro. Completamente agotados, nos dormimos con nuestros sudorosos cuerpos enredados el uno con el otro. Incluso después de lo que acabábamos de hacer, no quería dejar la increíble sensación de su piel. Y en poco tiempo, no tuvimos frío.
Y yo nunca había sido más feliz por perder.


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Bellany G.
**A tu lado me siento segura y feliz**


Capitulo veintidós:


Bella POV
Día de la foto del anuario, eran menos de las once de la mañana y ya quería matar a Alice, quien al parecer me había adoptado como una especie de “Barbie Bella”.
-Alice por favor…- rogué, pero ella me ignoro.
Como en el instituto se preocupaban tanto por los anuarios habían dado las primeras horas libres para que todos salieran de la mejor manera posible, era por eso que me encontraba en un baño atestado de chicas desesperadas por encontrar un espejo libre.
-listo…estas perfecta…- me dijo. Me mire en el espejo, Alice había alisado mi cabello por lo que se veía muy largo, me llegaba más allá de la cintura. Y el conjunto que había elegido para mi era adorable, debía admitir que Alice tenía talento pero era demasiado obsesiva y exasperante respecto a la moda.
-Gracias…
-De nada…ahora…nos falta algo…
-¿Qué cosa?
-Debemos ir de compras…no tienes vestido para el baile…
-¿crees que sea necesario?
-Absolutamente…esa noche vas a estar espectacular…ya quiero ver la cara de mi hermanito cuando te vea…
-Alice…- la regañe
-¡¿Qué?!...acaso no me vas a decir que se le iban los ojos por ti ayer…
-Eso crees…- pregunté de manera timida
-No lo creo, estoy segura…él esta muerto por ti…
-Tú crees…
-Claro…
Salimos del baño, y fue allí cuando nos cruzamos con Tanya, me dedico una mirada de odio que me hizo pensar: si las miradas matasen, sus ojos parecían dos potentes rayos láser, listos para disparar; pero no me importo.
Llegamos al gimnasio, allí tendrían lugar las fotos, cuando entramos Jasper le hizo unas señas a Alice para que fuera a su lado, en verdad ellos hacían una linda pareja y se veían muy enamorados, suspire.
-¿Por qué suspiras?- escuche preguntar a una voz aterciopelada que me era muy familiar
-Edward…
-¿Cómo estas Bella?...- me dijo, mientras me miraba, mejor dicho me comía con los ojos. Tal vez Alice tenga razón después de todo- pensé
-Bien…¿y tú?
-No tan bien como tú…te ves hermosa…
-Gracias…- no pude evitar sonrojarme y bajar un poco la mirada.
-Me encanta cuando te sonrojas…- dijo levantándome el mentón para mirarme directamente a los ojos. Ahora mi sonrojo aumento en una tonalidad.- Bella…
-Si…
-Me preguntaba si…te…no sé…si te gustaría ir a ver una película mañana…
-Ehh…¿contigo?
-Claro…con quien más…y ¿que me dices?…
-Ok, me encantaría…
-Perfecto…te parece bien mañana después de clases
-De acuerdo…
-Cullen, Edward…- llamó el fotógrafo.
-Me tengo que ir…
-Anda…
Las fotos se sacaban por orden alfabético, así que tuve que esperar un buen rato. Pero estaba de tan buen humor que no importaba, Edward me había invitado a salir...esa sería mi primera “cita” por así decirlo, aunque claro…nosotros éramos “solo amigos”, aunque yo desde siempre quisiera ser algo más.
-Swan, Isabella- llamó el fotógrafo.
Me dirigí hasta la silla, el fotógrafo me miró y luego al parecer miro una antigua fotografía, mientras me miraba de manera confundida.
-¿tú eres Isabella Swan?- preguntó. Yo asentí. En ese momento descubrí lo que tenía en su mano…la antigua foto del anuario, ahora entendía su confusión, no pude evitar reírme.
Alice POV
Las clases, si es que se podían llamar clases, habían terminado temprano, así que decidí que sería ideal que Bella y yo hiciéramos un viaje al centro comercial, iríamos a buscar su vestido de graduación. Estaba tanto o más emocionada que ella…por que al fin mi hermanito se había animado a invitarla.
Se les notaba…inclusive a kilómetros de distancia que se morían el uno por el otro, al menos Edward ya la había invitado al baile, ese era un gran avance, pues contrario a lo que todo el instituto piensa, mi querido hermanito es en extremo tímido.
-Alice…- me llamó Edward, estábamos frente a mi casillero.
-¿Qué pasa Edward?
-Necesito pedirte un favor…
Ahh ya sé, tú también quieres un asesoramiento de imagen, pues déjame revisar mi agenda…
-No, no Alice…
-Entonces ¿Qué?...
-Necesito que le pases esto a Bella.- me acerco un cuaderno. Oh, no…demonios yo conocía ese cuaderno, era el que Bella utilizaba para escribir sus canciones, ¿Qué hacia Edward con él?
-¿de donde sacaste eso?- le pregunté
-El otro día…a Bella se le cayo del casillero…
-Y dejame adivinar…no hallaste nada mejor que hacer que leerlo…- le dije un tanto irritada. Él bajo la vista
-Si, lo siento…no pude resistirme…por que no me dijiste nunca que Bella componía…
-Por que antes ni siquiera sabia que existía, Ed
-Lo sé….soy un estupido, ¿sabes?
-Me entere en cuanto naciste- le dije, no pude evitar reir
-El pensamiento es mutuo.- me respondió- pero…Alice ¿puedes devolvérselo?
-Esta bien…
-Pero no le digas que lo leí
-De acuerdo…
-Y tampoco le digas que se que es ella a quien escuche…
-¡¿Qué’!...tú…tú
-Era la ultima canción…- dijo antes de irse
-Edward!!- lo llamé, pero él no volteó.
-Hola Alice…- me saludó Bella, estaba de espaldas a mi, por lo que sobresalte al oírla.
-Ehh…Ho…Hola Bells…- le entregue el cuaderno
-¿mi cuaderno?
-Sip…se te cayó del casillero…
-No…gracias a Dios lo encontraste tú, me muero si alguien más lo llega a leer- fingí una sonrisa. Si supiera.
-Ehh…¿nos vamos?
-Tengo que ir…
-Por supuesto…vamos a conseguir el vestido más hermoso para ti
-Allie, en serio no es necesario…
La ignore y la tome del brazo para dirigirnos al estacionamiento, necesitaba relajarme y para eso nada mejor que una tarde de compras.
Verde…no
Naranja…no
Amarillo…menos
-Alice…en serio ¿Qué tiene de malo este vestido?- me preguntó Bella con ese tono de voz que indicaba que estaba cansada y deseaba salir corriendo de allí cuanto antes
-No…es que simplemente le falta algo- me dirigió una mirada extrañada
Y era verdad, no sé por que, pero sabía que el vestido perfecto para Bella estaba por allí, en algún lugar solo necesitaba tiempo para encontrarlo, pero mi modelo no se destacaba por su paciencia y menos en asuntos de moda; después de todo Bella era Bella y aun con un cambio de look por delante nunca cambiaria su forma de ser, creo que por eso éramos amigas, pues ninguna de las dos nos dejábamos influenciar y éramos felices siendo como éramos sin preocuparnos por lo que dijeran los demás.
Miramos vestido en unas cuantas tiendas más y cuando estaba a punto de extrañamente renunciar lo vi y Bella también lo vio, el vestido perfecto.
-ese…- musité indicándolo y arrastrando conmigo a Bella hacia el interior de la tienda.
-es perfecto…- dije, Bella se veía hermosa con el vestido- lo llevamos…- le dije a la vendedora.
Me dirigí hasta la caja con Bella pisándome los talones.
-Alice en serio no es necesario…- me dijo, sabía lo que pretendía
-Chitón!...no me digas nada…es un regalo…- dije entregándole la tarjeta a la vendedora
-Pero…acaso te pareció poco todo lo que me compraste el otro día…
-Si…
-Allie…
-No hay nada que hacer…- le entregue la bolsa con el vestido.- ahora solo tenemos que encontrar un par de zapatos.
Bella puso una cara de “ni en broma” de lo más adorable, no sabía acaso que entre más se negara más insistiría yo, en serio Bella era muy inteligente, brillante en el instituto y eso…pero en algunas cosas le faltaba tanto por aprender…pero para eso estaba yo…para llevarla por el sendero correcto de la vida…


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Bellany G.
**Mi vida Te Amo!**

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