domingo, 2 de agosto de 2009

Capítulo I : Comprometida

1. COMPROMETIDA

Nadie te esta mirando, me prometí a mi misma. Nadie te esta mirando. Nadie te esta mirando.Pero, porque no podía mentirme convincentemente ni siquiera a mi misma, tuve que echar un vistazo.Como estaba sentada esperando por las tres luces del tráfico en el pueblo que se volvieran verdes, mire aescondidas a la derecha -en su minivan, La Señora Weber dio vuelta completo su torso en mi dirección. Susojos perforaron los míos y me estremecí, preguntándome por qué no bajaba su mirada o se veía avergonzada.Todavía se consideraba rudo mirar fijamente a la gente, ¿no era así?, ¿ya no se aplicaba más eso a mí?Entonces recordé que estas ventanas estaban recubiertas de un color tan oscuro que probablemente ella notenia idea si incluso yo estaba aquí, quedando claro eso alcance su mirada. Intente encontrar algún alivioen el hecho de que no tenía la vista fija en mí realmente, sólo en el auto.Mi auto. Suspiré.Eche un vistazo a la izquierda y gemí. Dos peatones estaban tiesos en la acera, perdiendo su oportunidadde cruzar mientras miraban fijamente.Detrás de ellos, el Señor Marshall estaba embobado a través de la vidriera de su pequeña tienda de recuerdos.Al menos no tenía la nariz pegada contra el vidrio. Todavía.La luz se volvió verde y en mi apuro por escapar pisotee sobre el pedal del gas sin pensarlo - la forma normalen la que hubiera golpeado a mi viejo monovolumen Chevy para que se moviera."¡Argh!" grite sofocada mientras buscaba a tientas el freno. Tranquilizándome, simplemente golpe de formaligera el pedal. De todas formas el auto se tambaleo hasta detenerse absolutamente.No aguante mirar alrededor a la reacción. Si había habido alguna duda de quién estaba manejando este autoantes, se había ido ahora. Con la punta de mi zapato, suavemente presione el pedal del gas hacia bajo unmilímetro y medio, y el auto se movió hacia adelante otra vez.Conseguí alcanzar mi meta, la gasolinera. Si no hubiera estado funcionando ---No hubiera llegado al pueblodel todo. Iba sin muchas cosas estos días, como Pop-Tarts (galletitas dulces) y cordones de zapatos. Paraevitar gastar tiempo en público.Moviéndome como si fuera en una carrera, tuve la ventanilla abierta, la tapa del depósito de gasolina abajo,la tarjeta escaneada y el inyector en el tanque dentro de segundos. Por supuesto, no había nada que pudierahacer para que los números en el marcador aceleraran el paso. Ellos hacían tic-tac perezosamente, casi comosi lo hicieran sólo para enojarme.No estaba soleado - un típico día lluvioso en Forks, Washington - pero aún sentía como si un foco meapuntara, atrayendo la atención al delicado anillo en mi mano izquierda. En momentos como este, percibiendolos ojos en mi espalda, se sentía como si el anillo se estuviera moviendo rítmicamente como un aviso deneón: Mírame, Mírame.Era ridículo estar tan acomplejada y sabía eso. Además de mi papá y mamá, ¿realmente importaba lo quela gente estuviera diciendo sobre mi compromiso?, ¿acerca de mi nuevo auto?, ¿acerca de mi misteriosaaceptación en el Ivy League Collegue? ¿Acerca de la brillante tarjeta de crédito negra que centelleaba en mibolsillo de atrás ahora mismo?"Sí, a quién le importa lo que piensen" Murmuré respirando bajo."Uhm, ¿señorita?" la voz de un hombre llamo.Me di vuelta, y entonces desee no haberlo hecho.Dos hombres estaban parados al lado de un lujoso todo terreno con flamantes kayaks atados en la partesuperior. Ninguno de ellos estaba mirándome, ambos miraban el auto.Personalmente, no lo entendía. Apenas estaba orgullosa de poder distinguir los símbolos de Toyota, Fordy Chevy. Este auto era negro brillante, elegante, y bonito, pero seguía siendo sólo un auto para mí."Lamento molestarla, pero ¿podría decirme qué tipo de auto esta manejando?" preguntó el alto."Uhm, un Mercedes, ¿si?""Sí," dijo el hombre cortésmente mientras su amigo de más baja estatura entorno sus ojos a mi respuesta."Lo sé. Pero me estaba preguntando... ¿esta manejando un Mercedes Guardián?" el hombre dijo el nombrecon reverencia. Tuve la sensación de que este tipo se llevaría bien con Edward, mi... mi prometido (no habíarealmente vuelta que darle a esa verdad con la boda sólo a unos días) "Se supone que no están disponiblesen Europa todavía" el hombre continúo "y mucho menos aquí."Mientras sus ojos examinaban los contornos de mi auto -no se veía muy diferente de otros Mercedes parami, pero ¿qué sabia yo? - Contemplaba brevemente mis problemas con palabras como prometido, boda, esposo,etc.Tan solo no podía ponerlas juntas en mi cabeza.Por una parte, había sido criada para que se me pusieran los pelos de punta al simple pensamiento deesponjosos vestidos blancos y ramilletes. Pero más que eso, tan sólo no podía conciliar un formal, respetable,aburrido concepto como esposo con mi concepto de Edward. Era como moldear a un arcángel como uncontador público. No podía visualizarlo en ningún rol banal.Como siempre, tan pronto comencé a pensar en Edward fui atrapada por un excitante revuelo de fantasías.El extraño tuvo que aclarar su garganta para tener mi atención: todavía estaba esperando por una respuestaacerca de la compañía que hizo el auto y el modelo."No lo sé" le dije honestamente."¿No le importa si me tomo una foto con él?"Me tomo un segundo procesar eso. "¿En serio?, ¿quiere tomarse una foto con el auto?""Claro--nadie va a creerme si no tengo una prueba"."Uhm. Okay. Bien."Puse de lado rápidamente el inyector y me arrastre lentamente en el asiento delantero para escondermemientras el entusiasta extrajo de su bolso una gran cámara que se veía profesional. Él y su amigo hicieronturnos posando por el capo, y entonces fueron a tomar fotos a la parte trasera."Extraño mi monovolumen" me queje.Muy, muy conveniente -demasiado conveniente- que mi monovolumen haya dado su último respiro sólosemanas después de que Edward y yo hayamos acordado nuestro anómalo compromiso, un detalle el cualera que él tenia permitido reemplazar mi monovolumen cuando este pasara a mejor vida. Edward juro queeso sólo era esperable, mi monovolumen había vivido bastante y entonces había expirado por causas naturales.Según él. Y, por supuesto, yo no tenia forma de verificar su historia o tratar por mi misma de revivir mimonovolumen. Mi mecánico favorito--- detuve ese frío pensamiento, negándome a terminarlo. En lugar deeso, escuche la voz del hombre afuera, atenuada por las paredes del auto."... en el video online venían con un lanzador de fuego. Ni siquiera arrugo la pintura.""Por supuesto que no. Puedes pasar un tanque sobre este nene. No hay mucho mercado para uno aquí.Diseñado por diplomáticos del Medio Oriente, traficantes de armas, y los lideres que manejan drogas, ensu mayoría.""¿Crees que ella es algo?" preguntó el de baja estatura en voz más suave. Agache mi cabeza."Huh," dijo el alto, "Quizás. No puedo imaginar para qué necesitas vidrios a prueba de misiles y dos toneladasde armadura por aquí. Debe ser conducido en alguna parte más peligrosa."Armadura. Dos toneladas de armadura. ¿Y vidrios a prueba de misiles? Genial. ¿Qué había pasado con elbuen pasado de moda antibalas?Bueno, al menos esto hacia algún sentido --si tenias un retorcido sentido del humor.No era como si no hubiera esperado que Edward se aprovechara de nuestro trato, para cargarlo de su ladode modo que él pudiera dar más que recibir. Estuve de acuerdo en que podía reemplazar mi monovolumencuando necesitara ser reemplazado, no esperando que ese momento llegara tan luego, por supuesto. Cuandofui forzada a admitir que mi monovolumen se había convertido en no más que un tributo de naturalezamuerta a los clásicos Chevys en mí acera. Sabía que su idea del reemplazo iba probablemente a desconcertarme.Hacerme foco de miradas y cuchicheos. Había estado de acuerdo en esa parte. Pero ni siquiera en mis másoscuros pensamientos había previsto que él me daría dos autos.El auto "anterior". Me dijo que era un auto prestado y que lo devolvería después de la boda. Todo esto notenía absolutamente ningún sentido para mí.Hasta ahora.Ja ja. Porque yo era tan frágilmente humana, tan propensa a los accidentes, tan victima de mi propia peligrosamala suerte, aparentemente necesitaba un resistente tanque como auto para mantenerme a salvo. Muydivertido. Estaba segura que él y sus hermanos habían disfrutado un poco de la broma a mis espaldas.O quizás, tan sólo quizás, una pequeña voz susurró en mi cabeza, no es una broma, tonta. Quizás él estarealmente preocupado por ti. Esta no era la primera vez que él se volvía un poco exagerado tratando deprotegerme.Suspiré.No había visto el auto de "después" todavía. Estaba escondido bajo una sabana en el rincón más profundodel garaje de los Cullen. Sabía que la mayoría de la gente habría mirado a hurtadillas hasta ahora, perorealmente no quería saber.Probablemente no había armadura en ese auto - porque no la necesitaría después de la luna de miel.Virtualmente indestructible era una de las muchas ventajas que yo estaba buscando. La mejor parte acercade ser un Cullen no eran los autos caros ni las impresionantes tarjetas de créditos."Hey," llamó el hombre alto, poniendo sus manos en el vidrio en un esfuerzo por tratar de ver hacia dentro"Ya estamos listos. ¡Muchas gracias!""De nada." contesté de vuelta, y entonces tensa mientras encendía el motor moví el pedal con cuidado -siempre tan suavemente- hacia abajo...No importa cuantas veces haya conducido el familiar camino hacia mi casa, aún no podía hacer que losanuncios mojados por la lluvia se descoloraran en el fondo. Cada uno de ellos, sujetado con grapas a lospostes de teléfono y pegados en las señalizaciones de las calles, era un golpe frío en la cara. Un bien merecidogolpe en la cara. Mi mente fue absorbida en el pensamiento. Antes había sido interrumpido inmediatamente.No podía evitarlo en este camino. No con fotografías de mi mecánico favorito pasando delante de mí aintervalos regulares.Mi mejor amigo. Mi Jacob.Los carteles de ¿HA VISTO USTED A ESTE CHICO? no fueron la idea del padre de Jacob. Habían sido ideade mi padre, Charlie, quien imprimió anuncios y los esparció por todo el pueblo. Y no sólo en Forks, sinoen Port Ángeles y Sequim y Hoquiam y Aberdeen y en cada pueblo de la Península Olímpica... Se habíaasegurado que todas las estaciones de policía en el estado de Washington tuvieran el mismo anuncio colgadoen la pared, también. Su propia estación tenía un mural entero dedicado a encontrar a Jacob. El mural estabageneralmente vacío, para su gran decepción y frustración.Mi papá estaba decepcionado más que con la falta de respuestas, con Billy, el padre de Jacob --y el amigomás cercano de Charlie.Por Billy no estar más involucrado con la búsqueda de su "fugitivo de 16 años". Por Billy negándose a poneranuncios en La Push, la reserva en la costa que era el hogar de Jacob. Por su aparente resignación a ladesaparición de Jacob, como si no hubiera nada que él pudiera hacer. Por decir "Jacob esta madurando ahora.Él volverá a casa si quiere hacerlo."Y estaba frustrado conmigo por irme al lado de Billy.Yo no ponía carteles, tampoco. Porque ambos, Billy y yo, sabíamos donde estaba Jacob, más o menos, ytambién sabíamos que nadie había visto a este chico.Los anuncios situaron el usual gran y gordo nudo en mi garganta, las usuales escocidas lágrimas en misojos, y estaba contenta de que Edward estuviera fuera cazando este domingo. Si Edward viera mi reacción,sólo lo haría sentir terrible, también.Por supuesto, había inconvenientes en que fuera domingo. Mientras me daba vuelta lenta y cuidadosamentesobre mi calle, pude ver la patrulla de policía de mi papá en el camino de entrada de nuestra casa. Se habíasaltado la pesca hoy otra vez. Aún enfurruñándose acerca de la boda.Así que no pude ser capaz de usar el teléfono adentro. Pero tenía que llamar...Me detuve en la acera detrás de la figura del Chevy y saque el celular que Edward me había dado poremergencias de la guantera. Marqué, manteniendo mi dedo en el botón de "colgar" mientras el teléfonosonaba. Por si acaso. "¿Hola?" Seth Clearwater respondió, y suspire de alivio. Yo era demasiado cobarde parahablarle a su hermana mayor Leah. La frase "arráncame la cabeza con los dientes" no era totalmente ensentido figurado cuando venía de Leah."Hey, Seth, es Bella.""¡Oh hola, Bella! ¿Cómo estas?"Atragantada. Desesperada por consuelo. "Bien.""¿Llamando para ponerte al día?""Eres psíquico""Apenas. No soy Alice -tú sólo eres predecible," bromeo. Entre la manada Quileute allá abajo en La Push,sólo Seth se sentía a gusto mencionando a los Cullen por su nombre, menos aún bromear acerca de cosascomo mi próxima cuñada casi sabe lo todo."Sé que lo soy". Vacile por un minuto. "¿cómo esta él?"Seth suspiró. "Igual que siempre. No quiere hablar, aunque puede oírnos. Esta tratando de no pensar comohumano. Sólo yendo con sus instintos.""¿Sabes donde esta ahora?""En alguna parte del norte de Canadá. No podría decirte qué provincia. Él no presta mucha atención a loslimites entre estados""Cualquier indirecta que él pudiera...""Él no va a volver a casa, Bella. Lo siento."Tragué saliva. "Esta bien, Seth. Lo sabía antes de preguntar. Es sólo que no puedo evitar anhelarlo.""Sí. Todos nos sentimos igual.""Gracias por aguantarme, Seth. Sé que los otros deben estar haciéndotelo difícil.""No son grandes admiradores tuyos" convino alegremente. "Una tontería, pienso. Jacob hizo sus elecciones,tú las tuyas. A Jake no le gusta la actitud de ellos sobre esto. Por supuesto él no esta súper entusiasmado enque lo estés inspeccionando, tampoco"Me quede boquiabierta. "¿pensé que él no te hablaba?""No puede escondernos todo, por mucho que trate."Así que Jacob sabia que estaba preocupada. No estaba segura de cómo sentirme acerca de eso. Bueno almenos él sabía que no había saltado hacia el horizonte y lo había olvidado por completo. Puede ser que élme haya imaginado capaz de eso."Supongo que te veré en la... boda." dije, forzando la palabra a través de mis dientes."Sí, yo y mi mamá estaremos ahí. Fue genial de tu parte que nos preguntaras."Sonreí al entusiasmo en su voz. Aunque invitar a los Clearwaters había sido idea de Edward, estaba contentade que hubiera pensado en eso. Tener a Seth iba a ser bueno --un vínculo, no obstante poco convincente, ami padrino de boda perdido."Dile a Edward que le mando saludos, ¿si?""Seguro"Agité mi cabeza. La amistad que había surgido entre Edward y Seth era algo que aún aturdía mi mente.Aunque era una prueba de que las cosas no habían tenido que ser de esta manera. Los licántropos y vampirospodían llevarse bien, muchas gracias, si tuvieran la voluntad de hacerlo.No a todos les gustaba esa idea."Ah," dijo Seth, su voz se quebró una octava. "Er, llegó Leah.""¡Oh, adiós!"La llamada se corto. Deje el teléfono sobre el asiento y me prepare mentalmente para entrar a la casa, dondeCharlie estaría esperando.Mi pobre padre tenia tanto con que lidiar en estos momentos.Jacob-el-fugitivo era solo uno de los tantos problemas que tenia que aguantar en su sobrecargada espalda.Estaba más o menos preocupado por mi, su apenas-una-adulta-legal hija quién estaba a punto de ser Señoraen sólo unos pocos días más.Caminé lentamente a través de la ligera lluvia, recordando la noche que le contamos...Así como el sonido del auto de Charlie anunciaba su regreso, el anillo de repente pesaba cincuenta kilos enmi dedo. Quería meter mi mano izquierda en el bolsillo, o quizás sentarme arriba de ella,“Deja de moverte nerviosamente, Bella. Por favor trata de recordar que no estas confesando un asesinatoaquí.”“¡Es fácil decirlo para ti!”Escuché el siniestro, fuerte y bullicioso sonido de las botas de mi padre chocar contra el pavimento. Lasllaves sonaban en la puerta ya abierta. El sonido me recordó a esas partes de las películas cuando las victimasse dan cuenta que olvidaron cerrar el pestillo…“Cálmate Bella”, Edward susurró, escuchando la aceleración de mi corazón. La puerta golpeó contra lapared, y me estremecí como si hubiera sido atacada con un arma de electrochoque.“Hola, Charlie,” Edward lo saludó totalmente relajado.“¡NO!” pité bajo mi respiración“¿Qué?” Edward susurró de vuelta.“¡Espera a que cuelgue su pistola!”Edward soltó una risita entre dientes y pasó la mano por su despeinado cabello bronce.Charlie salió de la esquina, aún en su uniforme, aún armado, y tratando de no poner caritas cuando nos haespiado sentados en el sofá de dos plazas. Últimamente, se ha esforzado mucho para que Edward le agradaramás. Por supuesto, esa revelación de seguro estaba por acabarse inmediatamente.“Hola, chicos. ¿Qué pasa?”“Nos gustaría hablar contigo,” dijo Edward. “Tenemos buenas noticias.”La expresión de Charlie pasó en un segundo de tensa amabilidad a oscura sospecha.“¿Buenas noticias?” gruñó Charlie, mirándome fijamente.“Toma asiento, Papá.”Levantó una ceja, me miró por cinco segundos, entonces con paso ruidoso se sentó en la orilla del reclinador,su espalda estaba recta.“No te exaltes, Papá”, después de un momento de silencio se lo dije.“Todo este bien.”Edward hizo una mueca, y supe que había una objeción en la palabra “Esta bien”. Él probablemente habríausado algo parecido a “maravilloso” o “perfecto” o “glorioso”.“Seguro Bella, seguro que sí. Si todo es tan genial entonces ¿Por qué estas tan nerviosa?”“No estoy nerviosa,” mentí.Me ladeé lejos de su feroz ceño fruncido, avergonzada hacia Edward, e instintivamente limpié mi frente conmi mano derecha para remover la evidencia.“¡Estas embarazada!”. Charlie explotó “¿Estas embarazada, no es cierto?”Pensando que la pregunta estaba dirigida a mi, él estaba mirando a Edward, y puedo jurar que vi su manodirigirse a su pistola.“¡No! ¡Por supuesto que no lo estoy!” Quise darle un codazo en la costilla a Edward, pero sabia que esemovida sólo me podría proporcionar un moretón.¡Le había dicho a Edward que la gente probablemente sacaría esa conclusión! ¿Qué otra razón posible habríapara que personas cuerdas se casaran a los dieciocho años?(Su respuesta hizo que mis ojos giraran. Amor. Claro.)La mirada llena de ira de Charlie se aclaró. Usualmente cuando estaba diciendo la verdad mi cara lo dejababastante claro, y el ahora me creía.“Oh, lo siento”“Disculpa aceptada”.Hubo una larga pausa. Después de un momento me di cuenta que todos estaban esperando a que dijera algo.Miré aterrada a Edward. No había manera de que me salieran las palabras. Me sonrió y entonces dobló sushombros hacia mi padre.“Charlie, me he dado cuenta de que no he hecho esto en orden. Tradicionalmente, debería haberte preguntandoprimero. No quise faltarte el respeto, pero como Bella ya ha dicho que sí y no quiero empequeñecer sudecisión en este asunto, en vez de pedirte a ti su mano, estoy pidiendo tu bendición. Nos vamos a casar,Charlie. La amo más que nada en este mundo, más que a mi vida, y por un extraño milagro ella me ama deesa forma también. ¿Nos darías tu bendición?”.Sonaba tan seguro, tan calmado. Por un instante, escuchando la absoluta confianza en su voz, experimentéun raro momento de entendimiento. Podía ver, fugazmente la manera que el mundo se veía para él. En loque duraba un latido del corazón, esta noticia hacia perfectamente sentido.Y entonces capté la mirada de la expresión de la cara de Charlie, ahora sus ojos estaban mirando el anillo.Aguanté la respiración mientras que su piel cambiaba de color, un aceptable rojo, de rojo a violeta, mecomencé a parar, no estaba segura que tenia planeado hacer; tal vez utilizar la maniobra Heimlich.De seguro él no estaba ahogado, pero Edward apretó mi mano y murmuró “Dale un minuto” tan bajo quesólo yo pude escuchar.El silencio fue mucho mas largo esta vez. Entonces gradualmente, matiz a matiz, el color de Charlie volvióa la normalidad. Sus labios estaban apretados, y sus cejas estaban arrugadas; reconocí su expresión de“pensamiento profundo”. Nos estudió con la mirada a los dos por un largo momento, y sentí a Edwardrelajarse a mi lado.“Supongo que no estoy tan sorprendido”, se quejó Charlie. “Sabia que tendría que lidiar con esto tarde otemprano”.Suspiré.“¿Estas segura de esto?” demandó Charlie mirándome.“Estoy cien por ciento segura de Edward”, le dije sin titubear.“Contrayendo matrimonio, ¿aunque? ¿Cuál es el apuro?” Me miro sospechosamente otra vez.El apuro era debido al hecho de que me estaba acercando cada vez más a los diecinueve años todos losapestosos días, mientras que Edward estaba congelado en sus diecisiete años de perfección. No es ese elhecho de que en mi libro este asociado al casamiento, pero el matrimonio era requerido debido al delicadoy enredado compromiso que Edward y yo habíamos hecho para llegar a este punto, al borde de cualquiertransformación de mortal a inmortal.Estas no eran cosas que podía explicarle a Charlie.“Nos vamos juntos a Darthmouth en el otoño, Charlie,” Edward le recordó. “Me gustaría hacerlo, bueno,de la manera correcta. Es como fui criado”. Dijo encogiendo sus hombros.No estaba exagerando exactamente; ellos habían sido grandes moralistas pasados de moda en la PrimeraGuerra Mundial.La boca de Charlie estaba torcida de un lado. Mirando por algún ángulo para rebatir. Pero ¿Que podía decir?¿Prefiero que vivas en pecado primero? Era un papá; sus manos estaban entrelazadas.“Sabia que venia esto” dijo para si mismo frunciendo el ceño. Entonces de repente, su cara pasó perfectamentea suave y en blanco.“¿Papá?” pregunté ansiosa. Miré a Edward, pero no pude leer su cara, tampoco cuando miraba a Charlie.“¡Ja!” Charlie explotó. Salté en mi asiento. “¡Ja, ja, ja!”Miré sin creer como Charlie se doblaba de la risa, todo su cuerpo se sacudía.Miré a Edward por una traducción, pero Edward tenia sus labios juntos, tensamente presionados, como siestuviera tratando de contener una carcajada.“Ok, esta bien” dijo ahogado. “Cásense”. Otro ataque de risa lo sacudió.“Pero…”“¿Pero qué?” demandé.“¡Pero tú tienes que decirle a tu madre! ¡No le diré ni una palabra a Renée! ¡Eso es todo tuyo!” estalló encarcajadas de la risa.Paré con mi mano en la manilla, sonriendo. Seguro, en ese momento, sus palabras me aterrorizaron.La Ultima Condena: decirle a Renée. Un matrimonio a temprana edad estaba en lo más alto de su lista negra,más que hervir vivos a pequeños cachorritos.¿Quién podría haber previsto su respuesta? Yo no. Charlie ciertamente no. Quizás Alice, pero no pensé enpreguntarle“Bueno: Bella,” dijo Renée después de haberme atragantado y tartamudeado con las palabras imposibles:Mamá, me caso con Edward. “Estoy un poco ofendida que hayas esperado tanto para decirme. Los pasajesde avión cada vez se ponen más caros. Oohh, se inquietó, “¿Crees que Phill no tendrá yeso para entonces?”Arruinaría las fotos si no esta con traje.”“Espera un segundo, Mamá.” dije boquiabierta. ¿A que te refieres con que esperé tanto? Recién me comp…”No podía forzar a salir la palabra comprometida “las cosas se fijaron, tú sabes, hoy”."¿Hoy día? ¿En serio? Eso es una sorpresa. Asumí…”“¿Qué asumiste? ¿Cuándo lo asumiste?”“Bueno, cuando viniste a visitarme en Abril, se veía como si todo estuviera arreglado, si sabes a lo que merefiero. No eres muy difícil de leer, cariño. Pero no dije nada por que sé que no habría hecho nada de bien.Eres exactamente como Charlie”. Suspiró, resignada. “Una vez que decides algo, no hay forma de razonarcontigo. Por supuesto, exactamente como Charlie, te apegas a tus decisiones, también.”“No estas cometiendo mis errores, Bella. Suenas como si estuvieras muerta de miedo, y creo que es porquetenias miedo de mi”. Soltó una risita tonta. “De que voy a creer, y sé que he dicho mucho sobre el matrimonioy otras estupideces, no estoy retractándome, pero necesitas darte cuenta de que esas cosas específicamentese aplican a mi. Tú eres una persona completamente distinta a mí. Tú cometes tus propios errores, y estoysegura que tendrás tu parte correspondiente de arrepentimientos en tu vida. Pero el compromiso nunca fuetu problema, cariño. Tienes mejores opciones para hacer que esto funcione, mucho mas que gente decuarenta años que conozco”. Renée se reía otra vez.” Mi pequeña hija de mediana edad. Por suerte, al parecerhaz encontrado otra alma vieja.”“¿No estas enojada?” “¿No crees que estoy cometiendo un gran error?”“Bueno, de seguro desearía que esperaras unos cuantos años más. Me refiero a que, ¿te parezco losuficientemente vieja para ser suegra? No contestes eso. Pero no sobre mí. Es sobre ti. ¿Eres feliz?"“No lo sé. Estoy teniendo una experiencia extrasensorial ahora mismo.”Renée soltó una risa suave. “¿Él te hace feliz, Bella?”“Sí, pero-”“¿Pero qué?”“Pero no dirás que suena exactamente ¿como cualquier otra encaprichada adolescente como en la antigüedad?”“Nunca has sido una adolescente, cariño. Sabes lo que es mejor para ti”.En las últimas semanas, inesperablemente, Renée se vio inmersa en los planes de la boda. Pasa horas todoslos días al teléfono con la madre de Edward, Esme, no hay preocupaciones en que las suegras se lleven bien.Renée adora a Esme, pero entonces, dudo que alguien pueda evitar reaccionar de esa manera a hacia mi másadorable suegra.En seguida me dejó descolocada. La familia de Edward y mi familia, juntos estaban a cargo de los preparativossin dejarme hacer, saber o pensar mucho sobre ello.Charlie estaba furioso, por supuesto, pero la parte más dulce fue que no estaba enojado conmigo. Renée erala traidora. El contaba con que ella fuera la difícil. ¿Que podía él hacer ahora, cuando la última amenaza –decirle a Mamá – había resultado completamente en vano? No tenía nada, y lo sabia. Entonces lloriqueabaalrededor de la casa, murmurando que ya no podía confiar en nadie en este mundo…“¿Papá?” lo llamé cuando abrí la puerta de la calle. “Estoy en casa.”“Espera, Bella, quédate ahí.”“¿Ah?" pregunté, parando automáticamente.“Dame un segundo, Ouch, lo hiciste, Alice.”¿Alice?“Lo siento, Charlie,” La vibrante voz de Alice respondió, ¿Cómo es eso?“Estoy sangrando.”“Estás bien. No pase la piel" – confía en mi."¿Qué esta pasando?" demandé, dubitativa en la puerta de entrada.“Treinta segundos, por favor, Bella,” me dijo Alice. “Tu paciencia será recompensada.”“Hhmm” añadió Charlie.Golpeé con mi pie en el suelo, contando cada segundo. Antes de entrar a la sala de estar.“Oh” exhalé. “Aw. Papá. ¿No te ves –""¿Tonto?" interrumpió Charlie.“Estaba pensando en 'elegante'”Charlie se sonrojó. Alice tomó su codo y tiró de la manga, lo dio vuelta en circulo para exhibir el traje decolor gris pálido.“Ahora sácame esto, Alice. Me veo como un idiota.”"Nadie que ha sido vestido por mi se ve como un idiota."“Tiene razón, Papá. ¡Te ves fantástico! ¿Cuál es la ocasión?“Alice giró sus ojos. “Es la prueba de talle final. Para ambos. “Despegué la mirada del inusualmente elegante Charlie y por primera vez vi el la temida bolsa blanca de roparecostada cuidadosamente a través del sofá.“Aahh"“Ve a tu lugar feliz, Bella. No nos tomará mucho“Respiré hondo y cerré mis ojos. Manteniéndolos cerrados, me tropecé dirigiéndome hacia las escaleras ami habitación. Me desnudé hasta quedar en mi ropa interior y mantuve los brazos arriba sin rodeos.“Creíste que estaba metiendo astillas de bambú bajo tus uñas,” Alice murmuró para si misma cuando meseguía.No le presté atención. Estaba en mi lugar feliz.En mi lugar feliz, toda la confusión de la boda se terminaba y listo, quedaba atrás. Reprimida y olvidada.Estábamos solos, sólo Edward y yo. El entorno era confuso y estaba constantemente en flujo – cambiaba deun brumoso bosque a una ciudad cubierta de nubes a una noche ártica – por que Edward estaba guardandoen secreto el lugar de nuestra Luna de miel para sorprenderme. Pero no estaba particularmente preocupadaacerca de dónde.Edward y yo estábamos juntos, había cumplido mi parte del compromiso perfectamente. Me casaría con él.Ese era el mayor. Pero también había aceptado todos sus exorbitantes regalos y estaba inscrita, aunqueinútilmente, para asistir a la escuela de Darmouth en el otoño. Ahora era su turno.Antes de que me transformara en vampiro – su gran compromiso – él tenía otra condición que cumplir.Edward tenía una obsesiva preocupación acerca de las cosas humanas a las que estaba renunciando, lasexperiencias que no quería que me perdiera. Pero había sólo una experiencia en la que yo insistía. Porsupuesto era la que él habría deseado que olvidara por completo.Así era la cosa, difícil. Sabía como seria cuando todo se acabara. He visto vampiros neófitos de primeramano, y he escuchado las historias de mi pronto a ser familia sobre los salvajes primeros días. Por variosaños, mi mayor rasgo de personalidad será estar sedienta. Tomaría tiempo volver a ser yo otra vez. Y aúncuando estuviera en control de mi misma, nunca volvería a sentir de la misma forma que me siento ahora.Humana… y apasionadamente enamorada.Quería la experiencia completa antes de haber intercambiado mi calidez, frágil, un cuerpo plagado deferomonas por algo hermoso, fuerte y desconocido. Quería una Luna de miel real con Edward, y a pesar delmiedo que sentía al peligro en que me colocaría, él aceptó intentarlo.Estaba vagamente consciente de Alice y el suave roce de satín en mi piel. No me importaba por el momentoque el pueblo entero hablara de mí. No pensaba en el espectáculo que tendría que protagonizar muy pronto.No me preocupaba de tropezarme con mi cola o de reírme en el momento equivocado o de ser muy joven o de la audiencia mirando o incluso del asiento vació donde mi mejor amigo debería estar.Estaba con Edward en mi lugar feliz.

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