viernes, 14 de mayo de 2010

Capítulo 29. Las fantasías de Edward

BPOV

Me levanté muy bien descansada y tranquila la mañana después de la locura en el parque temático. Pero cuando rodé hacia el lado, Edward no estaba. No, así no es como supuestamente tiene que ser. Supuestamente me tenía que despertar y ser besada por mi dios. Yo suspiraría, y él sonreiría y todo estaría correcto en la, aquí estaba, cama sin Edward.

Me senté y miré alrededor de la habitación. No estaba Edward. Miré a la puerta del cuarto de baño. Las luces estaban apagadas y la puerta estaba abierta. No estaba Edward. Y entonces la puerta del dormitorio se abrió.

"¿Ya estás levantada?" Edward preguntó en un tono decepcionado. Yo simplemente asentí.

"¿Dónde estabas?" le pregunté, sonando decepcionada.

"Bueno, pensé que te gustaría quedarte un poco más en la cama y relajarte" dijo con una sonrisa. Le di una mirada interrogante "Tenemos máximo poder sobre ellos y sobre la casa, ¿recuerdas?"

"¿Qué hiciste?" pregunté con una sonrisa.

Se encogió de hombros "Jasper y Emmett están haciendo el desayuno y Rose y Alice nos lo servirán en la cama. Luego, todos tienen que irse de la casa hasta las nueve y media de la noche" dijo con una sonrisa mientras se subía de nuevo a la cama conmigo.

"¿Dónde se irán?" pregunté, acordándome de que teníamos poder para decirles lo que hacer durante el día.

"No lo especifiqué. Pueden ir a donde quieran menos el centro comercial" me dijo "Espero que no te moleste que lo haya hecho sin preguntarte. Quería que fuera una sorpresa" dijo, sonando un poco preocupado.

Le di un casto beso "Por supuesto que está bien. Gracias"

Momentos después, no pude evitar reírme tontamente cuando Alice y Rosalie entraron a la habitación, cada una llevando una bandeja con el desayuno.

"Gracias señoritas. Eso será todo por ahora. Os veo a las nueve y media. Y no tenéis permitido volver a casa en ningún momento antes." Instruyó Edward, enteramente disfrutando que tenía todo el control.

"Sí señor" ambas respondieron en unas bajas y casi tristes voces. Intenté imaginármelas en trajes de doncellas y casi me morí de la risa de ver a Rose y Alice de entre toda la gente llevar un vestido negro y delantal blanco.

"¿Qué es tan divertido?" Edward me preguntó mientras me miraba confundido. Yo sólo sacudí la cabeza, sabiendo completamente bien que no habría forma de que le viera la gracia si no veía la imagen que me había imaginado en mi cabeza. Él dejó ir el tema y empezamos a comernos el desayuno.

Jasper de verdad que hacía los mejores pancakes "¡Wi! Fresas. Son mis favoritas, ¿sabías eso?" dije emocionada por tener mi fruta favorita. Había pasado algún tiempo desde que pude tomarlas.

"No, no lo sabía" Edward se rió "Pero estas claramente emocionada con ello. ¿Sería terriblemente cliché darte de comer tus fresas?" preguntó.

Asentí "Absolutamente. Pero eso no te ha parado antes" dije con una risa.

Cogí una y empecé a comérmela, y de vez en cuando le daba una a él también "Sabes, estarían mucho mejor mojadas en chocolate" dijo con una malvada sonrisa.

"Me gusta el chocolate" dije con una sonrisa a modo de respuesta. "Y, ¿Qué te gustaría hacer hoy? Tenemos toda la casa para nosotros"

Su cara al instante se iluminó y sus ojos verdes comenzaron a brillar como el sol en el océano "¿Te importaría ayudar a hacer realidad una fantasía?" preguntó sonando tímido y un poco avergonzado.

Mi corazón empezó a revolotear y me excité "Lo que sea" respondí al instante.

"No te rías de mí, por favor, pero siempre he querido hacerlo" explicó.

"Edward, haría lo que sea por ti. Sólo dime, lo haré" dije, excitándome aún más. Me miró con una enorme sonrisa en su rostro como si fuera un niño pequeño que acabara de entrar a una tienda de juguetes.

Quitó mi bandeja de mi regazo y entonces se levantó y caminó hacia su closet. Sacó una camisa de botones blanca y se la puso, quitándose a la vez la camisa y los pantalones de la noche anterior.

Sacó otra camisa blanca idéntica y me la lanzó "Quítate todo menos la ropa interior, esa camisa y los calcetines" me instruyó. Lo miré confundida, pero lo hice.

Corrió hacia su colección masiva de CD's y cogió una carátula. Regresó corriendo hacia mí, cogió mi mano y salimos rápidamente de la habitación hacia las escaleras. Ahora me estaba preocupando un poco. Esto no parecía ir en la dirección que yo creí que iría. Alcanzamos el final de las escaleras y llegamos al salón donde él paró.

"Quédate aquí, y no te muevas" me dijo. Rápido se fue hacia el comedor y volvió, tendiéndome un candelero. Yo sólo lo miré.

"¿Edward?" pregunté.

Él dulcemente besó mi frente "Si eres mi alma gemela, sabrás lo que hacer" dijo con una risa.

Corrió hacia el reproductor de CD's en el salón y puso el CD. El debió haber estado emocionado. Estaba corriendo demasiado. Presionó "play" y la música comenzó, junto con Edward.

"Da na na na na na" la canción sonó mientras Edward se deslizaba en sus calcetines sobre el suelo de madera con el candelero en las manos. Yo al instante supe lo que estaba haciendo y de repente todo cobró sentido.

"Da na na na na na" la canción repitió mientras yo me deslizaba hacia Edward en mi camisa y calcetines, un poco sorprendida de que no me cayese.

"Just take those old records off the shelf. I'll sit and listen to them by myself. Today's music ain't got the same soul. I want that old time Rock n' Roll" empezamos a cantar con nuestros candeleros.

Bailamos por todo el salón la canción entera y cuando terminó, acabamos colapsados en el sofá. Edward y yo nos miramos el uno al otro y empezamos a reírnos a carcajadas. Aquí, que pensé que me pediría hacer algún acto sexual pervertidillo para él. Noooo. ¿Qué clase de novio haría eso? Mi novio sólo me pide que actúe una de las escenas de una de las películas más clásicas en toda la historia de las películas. Habíamos actuado como Tom Cruise en Risky Business. (N/T: Para comprenderlo mejor, vean este video: http : // www . youtube . com /watch?v=LiPDL9S552s (todo junto))

Edward se inclinó hacia mí y me besó en la frente. "Gracias" dijo con otra risa.

"De todas las cosas que me podrías haber pedido, ¿Me haces imitar a Tom Cruise?" me pregunté con una risa para mí misma.

Él sólo se encogió de hombros "Son cosas de chicos"

Lo dejé ir. No quería pretender que sabía lo que estaba pasando por esa sexy y loca cabecilla suya. "Ya que hice realidad tu fantasía" dije mientras me levantaba del sofá "¿Puedo ir a ponerme ropa de verdad si ya hemos terminado de deslizarnos por el suelo?" pregunté con una risita.

"Si debes…" suspiró.

Empezaba a subir las escaleras cuando lo escuché chillar "Espera. ¿Has patinado alguna vez?" preguntó con una sonrisa juguetona.

"Uh, creo que hace un poquito de calor fuera como para salir a patinar" le respondí confusa por su pregunta.

"Cuando dijiste 'deslizarnos por el suelo' me recordó a algo que Alice, Emmett y yo solíamos hacer de pequeños" dijo, claramente emocionado otra vez. "Ve a cambiarte. Tenemos que ir a comprar jabón, champú y acondicionador" dijo con una sonrisa.

"No me lo vas a decir ¿verdad?" confirmé más que pregunté.

Vino hacia mí, me cogió ambas manos y me miró a los ojos. "Bella, creo que será divertido. Y si dejas que me divierta, puedes hacer lo que quieras conmigo por el resto del día" negoció.

Sonaba un muy buen trato para mí "Vale, Edward. Vayamos a por tus suministros" dije y corrí arriba para cambiarme a unos shorts y una camiseta.

Tan pronto como ambos estuvimos presentables, entramos en su Volvo y nos dirigimos hacia la ciudad para comprar los muy anticipados suministros de Edward.

En todo el camino hacia allí (Lo que ocupó solo un par de minutos) estaba intentando pensar qué era lo que tenía en mente. ¿Una ducha? Pero ya teníamos champú, acondicionador y jabón. ¿Una muy, muy larga ducha? En verdad ni me importaba como sonara. Pero el dijo que era algo que había hecho con sus hermanos cuando eran pequeños. Vale, quita la idea de la ducha.

Llegamos a la tienda y entramos. Edward cogió una cesta para poner todo lo que necesitábamos dentro y nos dirigimos hacia la zona de champús. Yo sólo empecé a meter botes de champú. ¡BOTES! Cogió unos 7 botes de champú antes de que pasáramos hacia el acondicionador de los cuales cogió otros 7. ¿Qué demonios? Me dije pensando para mí. ¿Una fiesta de duchas?

Lo siguiente, cogió jabón. Sus ojos se abrieron como platos cuando vio un bote de la capacidad de un galón (N/T: 1 galón = 3,79 litros en USA, y 4,55 en UK) y lo cogió. Sin una palabra, fuimos a caja donde el dependiente miraba nuestra compra y luego a nosotros. Su cara se parecía a la mía en la expresión. Confusión. Mientras Edward tenía una ligera sonrisa en su rostro. Pagó, y estuvimos una vez más en el Volvo.

"Edward, en serio, ¿Qué pasa? ¿Qué vas a hacerme hacer? ¿Vas a hacer una fiesta de duchas? Si estás esperando a que me contonee con otra pareja, no lo haré. Te quiero, pero…"

"Bella, nunca haría eso" me cortó con una mirada disgustada en su rostro "La única por la que estaré siempre interesado en hacerle el amor eres tú" me dijo mientras me miraba con una sonrisa.

Su sonrisa hizo que mi mente se nublara por un momento y sentí como una pequeña sonrisa se instalaba en mi rostro. Regresó los ojos a la carretera y mi cabeza volvió a la actual situación "¿No me lo puedes decir todavía?" le pregunté cuando aparcó en el camino de entrada.

Salimos y abrió la puerta para mí, agarrándome de la mano "Nop"

Entramos en la casa con nuestras bolsas y vi que sus ojos inmediatamente empezaron a recorrer toda la estancia.

"Cariño, vives aquí. ¿Qué es lo que posiblemente podrías estar buscando?" pregunté con un deje de humor en mi voz.

"El mejor lugar para hacer esto" dijo a la vez que sus ojos se abrieron como platos al ver la cocina "Perfecto"

Caminó hacia la cocina y me hizo un gesto para que lo siguiera, lo cual hice. Por alguna razón, nos hizo mover todas las sillas de la cocina/comedor hacia el salón donde Edward dijo que estarían "a salvo". Genial… eso sonó como si pudiera morir haciendo lo que sea que fuéramos a hacer.

Al final, me hizo quitarme la ropa excepto el sujetador y las bragas mientras él se quedaba únicamente en sus bóxers. Empezamos a verter champú, jabón y acondicionador por todo el suelo de la cocina, haciéndolo mortalmente resbaladizo. La comprensión me golpeó como un ladrillo en la cara, y me asustó mucho.

"¿Patinaje? ¿Quieres que corra por encima de este suelo resbaladizo y mortal?" pregunté incrédula.

Me miró y asintió lentamente con una malvada sonrisa en su cara. Intenté desesperadamente librarme de ello, pero por supuesto no podía negarle nada así que aquí estaba, en una resbaladiza cocina con solamente mi sujetador y bragas puestos, preparándome para deslizarme hacia mi muerte por el suelo de la cocina.

Me agarré en las encimeras de la cocina de manera que no me resbalara todavía. La pista era, desde la encimera, por alrededor de la mesa una vez y volver. Si hubiera sido cualquier otra cosa habría sido un recorrido fácil… no hay problema. Pero luchar contra el suelo resbaladizo iba a ser difícil.

"Preparados, listos. ¡Ya!" Edward gritó.

Ambos empujamos la encimera para impulsarnos hacia delante, pero ninguno de nosotros avanzó mucho sin resbalarse y caer al suelo. Pude agarrarme a la pata de la mesa y usarlo para que me ayudara a ponerme de pie. Empecé a deslizarme otra vez, mucho más cuidadosa que la vez anterior y la rodeé una vez, antes de que Edward gritara "Bu" muy cerca de mí y me volviera a caer.

Se rió mientras comenzó a pasarme, pero como no tenía nada, agarré su tobillo, haciéndolo resbalar y caer también.

Empecé a arrastrarme con las manos y rodillas hacia la encimera… el destino final. Pero mis manos y rodillas se resbalaban en todas partes, haciéndolo un poco complicado, y Edward me estaba ganando.

Me retrasó agarrándome la pierna y empujándome hacia atrás de manera que estuviera a su misma altura. Nuestros ojos se encontraron por un momento y ambos empezamos a luchar por llegar a la línea final. Estaba muy cerca. Empujé más fuerte, y con un impulso, apenas toqué la madera de la parte de abajo de la encimera.

"¡Victoria!" grité y luego me colapsé en el suelo. Edward estuvo tumbado a mi lado en un instante.

"La suerte del principiante" se rió.

"Sí, seguro que es eso" dije, sentándome. "¡Qué asco! Me siento como un sapo o algo así" dije asqueada. "Estoy toda pegajosa y resbaladiza."

Edward se sentó también y se acercó hacia mí "Creo que el cieno te pega" dijo con una risa antes de darme un beso "Gracias. Eso fue divertido. Soy todo tuyo por el resto del día" dijo con una risa.

"En ese caso" dije, chocando mis labios contra los suyos. Lo empujé con tanta fuerza que lo hice resbalarse y caer de espaldas en el suelo conmigo encima de él. Pero ninguno de nosotros rompió el beso mientras su mano se dirigía al hueco de mi espalda, pegándome más contra él, y la otra se enredaba en mi pelo. Mis manos comenzaron a perfilar su pecho desnudo.

Deslicé mi cuerpo contra el de él, estando ambos igual de resbaladizos, y él soltó un pequeño gemido. Llevó sus dos manos a mi espalda y me desabrochó el sujetador y lo lanzó por ahí. Me senté a horcajadas encima de él y tiré de su ropa interior. De acuerdo con el jabón, el champú y el acondicionador ésta se deslizó muy fácil por su cuerpo, y lo mismo pareció suceder con la mía mientras sus manos se deslizaban por mis piernas con la prenda.

Ahora totalmente desnudos, él nos giró de manera que estuviera encima de mí y presionó sus labios contra mi oreja. "Sí, creo que este lubricante te pega mucho" susurró sin respiración en mi oído.

Podía sentir su duro miembro presionar contra mi estómago aún más fuerte y solté un gemido. Alcé la mirada hacia Edward para ver una son risa en su rostro. Él comenzó a deslizar su eje arriba y abajo por mi resbaladizo cuerpo, creando una increíble sensación. Nuestros cuerpos deslizándose contra el otro era un placentero cambio a la usual fricción de carne contra carne.

Cuando jugó lo suficiente conmigo, recapturó mis labios mientras se deslizaba sin ningún esfuerzo dentro de mí, haciéndome gemir en su boca. Intenté agarrarme a sus hombros mientras él se movía más y más fuerte pero se me resbalaban las manos cada vez que intentaba agarrarme. Sin mencionar que mi espalda estaba deslizándose contra el frío y mojado suelo debajo de mí.

Rodeé su torso con mis piernas, sólo para que él se deslizara.

"Oh Dios, Bella. Adoro cuando te deslizas… por… mí" pudo decir entre estocadas.

Me agarré a su cuello con mis brazos y eso pareció ser la única forma de la que podía sujetarme a él. Podía sentir cómo mis pechos ligeramente se balanceaban contra su pecho mientras nos movíamos juntos. De hecho, me volví más consciente de cuánto me estaba deslizando contra él.

Cada vez que yo movía mis caderas contra él, mis pies flaqueaban y me resbalaba por el suelo. Pero, Dios, merecía mucho la pena. Cuando ambos nos vinimos, estaba dudosa de dejarlo salir de mi cuerpo, pero me solté de su cuello y él se bajó y se tumbó a mi lado.

"Bueno, creo que una ducha no vendría mal" dijo, mirándome.

"Tenemos suficiente champú" me reí.

De alguna manera nos las arreglamos para salir del suelo y deslizarnos hacia las escaleras. Al subir aún tenía que tener cuidado. Las escaleras podían no ser resbaladizas, pero yo seguro que sí lo era.

Una vez en el cuarto de Edward lo vi dirigirse desnudo hacia el cuarto de baño. Corrí tras él y salté a su espalda a caballito. Rodeé su cuello con mis brazos y su torso con mis piernas de manera que no me deslizara sobre él.

"Vale, definitivamente tengo que echarlos de casa más a menudo" dijo en una voz ronca.

Decidí jugar con él un poquito, así que deslicé mi cuerpo ligeramente contra su espalda, sabiendo enteramente bien que él podría sentir perfectamente cada parte de mi cuerpo deslizarse contra el suyo.

"Bella" dijo en una voz tensa mientras entrábamos al baño y abría el grifo. "¿Crees que puedes bajarte de mi espalda, por favor?" me suplicó.

Me deslicé otra vez contra él, haciéndolo gemir. "Porque no puedo hacerte nada si estás detrás de mí" dijo en una voz llena de lujuria. Me bajé de su espalda deslizándome todo el tiempo por su espalda, por encima de su trasero, hasta sus piernas.

Otra vez estábamos el uno contra el otro en la ducha y cuando ésta terminó, procedió a sacarme de la ducha y me sentó en la encimera con el lavamanos.

Finalmente, terminamos en la cama conmigo tumbada encima de su pecho, mientras él jugaba con mi pelo.

"Esto, me estaba preguntando qué fin de semana te gustaría hacer nuestro viajecito" de repente me preguntó.

Alcé la mirada hasta su rostro para encontrarlo sonriéndome "En verdad no me importa. Cuando sea que tu veas mejor" dije sinceramente. Ya no estaba para nada frustrada sexualmente… por obvias razones.

"Vale, entonces. Hey ¿Qué quieres para cenar? Puedes tener lo que quieras de cualquier restaurante" me dijo.

"Comida china sería fantástico" lo miré mientras Edward alcanzaba el teléfono.

"Que sea comida china" empezó a marcar. "Hey Emmett. Bella y yo hemos decidido que os vengáis tempranito a casa" dijo al teléfono.

Le di una mirada interrogante. Sólo eran las 6:27 ¿Por qué los quería en casa, temprano?

"Oh, y de camino a casa, Bella y yo estamos un poco estancados en la cama en este momento, ¿Nos podríais traer algo de comida china?" le preguntó mientras me miraba con una silenciosa risa "Genial. Muchas gracias. Y antes de que se me olvide, hemos destrozado un poco la cocina, así que necesitamos que lo limpiéis. Gracias, vale. Adiós"

"Eso fue un poco malvado, pero ingenioso" Le dije con una risa.

Nos abrazamos otra vez y él comenzó a decirme lo impresionante que yo era, mientras yo me ruborizaba ante sus palabras.

"Sabes, realmente deberías parar de decir eso. Uno de estos días, empezaré a creerte y seré como todas las demás chicas" dije chistosamente.

Él besó mi mejilla, y luego la comisura de mis labios "Tú nunca serás como esas otras chicas, y ojalá vieras realmente lo perfecta que eres"

Besé su pecho y acaricié suavemente su muslo interno "Bella…" me advirtió.

"¿Sí?" pregunté inocentemente "¿No te gusta eso?" pregunté sabiendo enteramente el efecto que le causaba. Lo rocé otra vez.

Sabía que le afectaría pero me pilló un poco con la guardia baja cuando de repente estuvo encima de mí.

"Edward" solté entre risitas mientras besaba mi cuello.

"¿Deberíamos volver?" Alice preguntó sosteniendo nuestra comida.

Edward se bajó de mí y se sentó, estando tapado con las sábanas "No, tenemos hambre. Creo que Bella también tiene mucho apetito" me dijo guiñándome.

Alice y Rose nos tendieron nuestra comida con palillos y dejaron la habitación. De repente me vino una idea a la cabeza. Me giré hasta Edward mientras una sonrisa se expandía por mi rostro.

"Hey Edward, si pudieras comer en cualquier sitio de la casa, ¿Dónde sería?" le pregunté con una malévola sonrisa.

"¿Por qué lo preguntas?"

"Bueno pensé que a lo mejor era hora de una pequeña revancha contra Rose y Emmett por lo que hicieron en tu piano, es todo" dije. Mi sonrisa se volvió más amplia.

"¿Te he dicho lo mucho que te quiero?" me dijo al mismo tiempo que se formaba en su rostro la misma sonrisa que la mía.

"Oh sí, somos una pareja bastante peligrosa" accedí "Ahora vayamos a hacer algo de justicia"


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