viernes, 4 de diciembre de 2009

VENTANA AL AMOR

Capítulo Veintiocho

"Especial Navideño"



Edward POV

Después de todos los incidentes del mes pasado, las cosas al fin estaban tomando su lugar, del cual nunca debieron haberse movido. Bella y yo nunca habíamos estado mejor, luego de aclararlo todo ahora solo nos enfocábamos en ser felices. Ella se había sentido incluso mejor cuando conoció al prometido de Tanya, Mark, la semana anterior, ella y mi amiga se llevaban cada vez mejor. Y yo era el hombre más feliz de la Tierra, la noticia de que iba a ser padre, me tenía literalmente en las nubes, no había día que no le agradecía a Dios todo lo que en este momento tenía.

Los primeros a los cuales contamos la noticia de nuestra futura paternidad, fueron a mis padres, ellos se pusieron muy contentos ante la noticia de que un nuevo nieto venía en camino, las lágrimas de mi mamá aun me impactaban, estaban tan felices por nosotros.

-Sabía que serías feliz, corazón- le susurró a Bella mientras la abrazaba.- te lo mereces…

Todavía recuerdo lo cauteloso e inseguro que estaba ante la perspectiva de darle la noticia a Su, había que tener mucho tacto; si bien ella había sabido antes de los embarazos de mi hermana y Rose y había reaccionado de buena manera, ahora la que iba a ser madre era Bella, así que su reacción podría ser distinta, después de todo era una niña que se había acostumbrado a ser la única en el corazón de Bella, tener que compartir su cariño de un momento a otro podría resultarle traumático.

-Su,- la llamó Bella. Ella estaba sentada junto a mi en el sofá.- tenemos que hablar.

-¿hice algo malo?.- preguntó ella sentándose a un lado.

-Claro que no, corazón…

-¿Tonces?

-Su, tenemos algo muy importante que contarte…- dije esta vez yo.

-¿Qué pasa?, me estan asustando…

-Su…- dijo Bella subiéndola a su regazo.- Edward y yo…

-Ya sé…- la interrumpió.- se van a casar…- dijo con los ojitos brillantes, Bella me miró y sonrió.

-No, aun no, mi cielo.- le dije.- lo que tu tía y yo…

-Mamí.- mi corrigió, la mire extraño.- quisiste decir, lo que tu mami y yo…, por que ella es mi mami ahora, ¿no sabías?

-Luego te lo explico…- me susurró Bella.

-Bueno, - continué- Su, tu mami y yo… bueno,...

- ...vamos a tener un bebé. estoy embarazada, cielo.

-¿En serio? ¿un bebé?

-Si…

-Y, eso… ¿voy a tener un hermanito o hermanita?

-Así es, tesoro…

-¿puedo?.- preguntó extendiendo su manita hacía el vientre de Bella.

-Claro…- dijo tomando su mano y poniéndola sobre su vientre. Susan sonrió alegremente.

-Hola, bebé…- le dijo a la panza. Bella y yo sonreímos encantados.

Susan se lo había tomado todo de la mejor manera, estaba muy contenta e ilusionada, ante la perspectiva de un nuevo hermanito o hermanita, aunque claro, aun no se decidía si quería que fuera niño o niña, todos los días cambiaba de opinión dependiendo de las opciones de juego que pudiera tener con el bebé.

Cuando Bella cumplió las doce semanas de embarazo su pancita ya sobresalía de manera notoria, Alice decía que esto era injusto, pues a ella le había demorado más en salir, y además Bella representaba más los cuatro meses que ella misma tenía.

-eso es por que eres enana, Alice.- el había dicho Emmett cuando el tema salió a colación.

-No soy enana, Emmett… lo que pasa es que todos ustedes son muy altos…- y yo ¡¡soy compacta!!.- dijo acurrucándose más en el regazo de su marido.

Rosalie ya estaba en la fecha probable de parto, por lo que todos teníamos extremo cuidado con ella, en especial Emmett, que estaba nerviosismo, como todo padre primerizo. Según Rose, él había sido un chiste cuando fueron a las clases pre parto comentó algo como que, el que necesitaba relajarse era él o sería solo un estorbo durante el parto en vez de una ayuda.

Estábamos sentados en la recepción del consultorio medico, esperando nuestro turno para la ecografía, estaba nervioso, ahora era cuando entendía a mi hermano y mi cuñado, tenía a Bella tomada de la mano mientras aguardábamos nuestro turno.

-me puedes dejar en casa de Alice después…

-claro amor, pero ¿Por qué?

-Ella quiere que la acompañe a ir de compras.

-¿solas?.- ella asintió- no creo que eso sea muy prudente, no podría…

-Edward.- dijo acariciando una de mis mejillas.- estoy embarazada, pero no es necesario que por eso seas tan sobreprotector. Creo que soy perfectamente capaz de sobrevivir a una tarde de compras con Alice.

-Lo sé, pero aun así me preocupo, no es bueno que hagas muchos esfuerzos…

-Lindo,- dijo sonriendo antes de darme un beso corto.- estaré bien…recuerda que ella también esta embarazada, no va a andar haciendo locuras…

-¿Qué crees que sea?

-No lo sé…- en esos momentos comenzó a sonar mi celular.- ¿Quién es?

-Alice…- dije mirando el identificador de llamadas.

-Oh, no. Dile que no quiero saberlo…

-¿saber que?- dije con el celular sonando aun.

-El sexo del bebé ella te lo va a decir.

-Bella, ella no puede saberlo…

-Oh, si. Ella siempre lo sabe. Supo que Rose iba a tener una niña y supo que ella misma iba a tener un niño, desde el primer momento…

-Esta bien. Le voy a decir que no queremos saberlo.

-Te lo va a decir igual…- me advirtió.- la conozco.

-Alice. No queremos saberlo-le dije antes de que comenzara a hablar.

-Pero…- comenzó a protestar.- Edward…

-No, pero nada Alice. Queremos esperar…

-Pero, es que…

-Después, Alice. Ahora te tengo que dejar, es nuestro turno…

Entramos en la consulta tomados de la mano, saludamos a la doctora que haría la ecografía y después ayude a Bella a subir hasta la camilla. La doctora nos explico todo lo que iba a hacer antes de que le pidiera a Bella que se descubriera el vientre, dejando al descubierto la ya notoria curvatura de este.

-esta frío…- se quejo Bella en cuanto le aplicaron el gel que permitiría que el ecógrafo se deslizara con facilidad por su vientre.

Seguimos con nuestras manos firmemente entrelazadas y la vista fija en la pantalla, no es que se viera con mucha claridad, pero sabíamos que nuestro hijo estaba allí, creciendo, desarrollándose. Estaba allí y eso fue razón suficiente para que las lágrimas comenzaran a inundar nuestros ojos y se desbordaron en cuanto comenzamos a escuchar como su pequeño corazón latía con una fuerza atronadora. La doctora se detuvo de pronto frunciendo el ceño y me asuste. Algo no andaba bien.

-¿sucede algo?.- pregunté, Bella me miro con preocupación y apreté más su mano.

-Esperen un momento…- nos dijo deslizando nuevamente el ecógrafo por otras partes del estomago de Bella.- como lo sospeche…- musitó.

-¿Qué? ¿Qué sucede?

-… Son dos. Están esperando mellizos. Felicidades…

Mellizos. Dos. Sonreí como un niño pequeño, maravillado, y con lágrimas nuevas en los ojos. Dos bebés. Me acerque a Bella, quien también lloraba y la besé: en los labios, las mejillas y su frente. Era tan feliz.

-te amo, mi vida…- le susurre.- me haz dado el mejor regalo…

La doctora nos dio unas cuantas indicaciones y una cita con el obstetra para poder monitorear desde ya a los ahora mellizos. Estaba tan dichoso, alegre… íbamos a tener dos bebés, mellizos. Sentía que mi corazón iba a estallar ante tanta emoción y alegría.

Mientras salíamos de la consulta, tomados de las manos y más felices que nunca, mi celular comenzó a sonar, pero esta vez con el tono de mensaje, Son mellizos, se leía en la pantalla, como era de esperar el remitente era Alice, le mostré el mensaje a Bella y ella se rió.

-Te lo dije… ella siempre lo sabe…- me dijo mientras subíamos al coche.

La deje en casa de mi hermana, la cual estaba de lo más contenta, pues había acertado nuevamente, claro esta, que volvió a insistir con lo del sexo de los bebés, pero eso aun no lo sabríamos hasta dentro de dos meses, en la próxima ecografía.


Bella POV

A Alice no le hacía ninguna diferencia tener casi cinco meses de embarazo, seguía siendo una loca adicta a las compras y más en épocas festivas. Estaba fuera de control, armada con una tarjeta de crédito y en pleno centro comercial. Era potencialmente peligrosa.

Estábamos a solo unos días de la Navidad, y como aun me faltaban unos regalos que comprar acepte acompañar a mi mejor amiga y cuñada a hacer unas cuantas compras, Emmett no había dejado que Rose nos acompañara, pues podía entrar en trabajo de parto en cualquier momento. Y en realidad era lo mejor. No sería bueno improvisar un parto en medio del centro comercial.

Alice había decidido comprar, demasiadas cosas, como siempre y esta vez no tenía límite, pues tenía la excusa perfecta: es Navidad. Solo esperaba terminar a tiempo para poder decorar la casa junto con Susan y Edward, como les había prometido. Aunque a este paso, pensaba que seguramente seguridad tendría que sacarnos del lugar.

El pequeño duende de las navidades, estaba comprando regalos para todo el mundo sin control, yo también estaba realizando compras, aunque claro de una manera más calmada que ella.

Cuando tuvimos los regalos de todos dentro de bolsas nos dirigimos a la última tienda que me faltaba por visitar para recoger el regalo de Edward que afortunadamente estaba terminado a tiempo.

-oh, mira Bella…- dijo indicando la vitrina de una de las tiendas.- estas pensado lo mismo que yo…- mire lo que ella me indicaba.

-Oh, si… eso estaría buenísimo…

-¿los compramos?

-Por supuesto…- dije acompañándola al interior de la tienda.

Luego de esa compra de último momento al fin fuimos hasta el carro de Alice y me llevó hasta mi casa, Edward y Susan estaban esperándome en el porche, mi pequeña corrió a recibirme impaciente.

-¿vamos a decorar ahora?.- me preguntó en cuanto llegó a mi lado.

-Si, corazón…

-¡que bien!

-Bueno, será mejor que me vaya…- dijo Alice.- diviértanse…

-Vamos…- dijo Susan arrastrándome hacia la casa. Edward solo sonreía mientras nos observaba.

-Déjame llevar eso…- me dijo tomando mis compras, para dejarlas en la casa. Confiaba en que no curioseara entre los paquetes.

-¡tenemos que ir a buscar un árbol!.- dijo Su, estaba completamente extasiada.

-Si, pero primero tienes que coger tu abrigo… esta haciendo mucho frío.

-¡si!- dijo entrando en la casa.

-¿no estas cansada?.- susurró Edward en mi oído, no lo había escuchado llegar por que me sobresalte un poco al escucharlo.

-No… haz visto como esta de ilusionada Su, no puedo decepcionarla.

-Ella te entendería.

-En serio Edward, estoy perfectamente…

-De acuerdo.

-Estoy lista…- dijo Su, traía su abrigo mal abrochado por las prisas.

-Déjame arreglarte eso…- dije poniéndome a su altura y abrochando nuevamente el abrigo.

Nos fuimos en el carro de Edward hasta el lugar donde se compraban los pinos, tenía una extraña repulsión hacia los pinos artificiales, prefería los naturales, con su fresco aroma, tan natural. Como era de esperar, con las fiestas a menos de una semana, el lugar estaba prácticamente repleto.

-no te separes de mi ¿de acuerdo?.- le dije a Su tomando su mano, tenía miedo que fuera a perderse.

-pero… ¿Cómo voy a buscar un arbolito así?

-Este…

-Ven…- le dijo Edward poniéndola sobre sus hombros.- ahí esta, ahora si podrás ver bien los árboles.

-¡¡si!!

Me gustaba esto, ahora parecíamos una familia, de verdad. Usualmente era un poco reticente a estas fiestas debido a la perdida de mis padres y solo simulaba disfrutarlas por el bien de Susan, esta vez extrañamente estaba disfrutando cada uno de estos pequeños rituales. Esta vez era verdaderamente feliz, junto a mi pequeña familia.

Finalmente Susan se decidió por un pino que yo consideraba excesivamente grande, pero mis acompañantes insistieron en que era perfecto, y ellos eran mi debilidad, así que ¿Cómo decirles que no?

Llegamos a casa y Edward entro el pino a la sala de estar mientras Susan y yo buscábamos las cajas con los adornos. Colgamos los adornos en el pino, pusimos luces alredor del porche y de las ventanas, finalmente Edward subió a Susan a sus hombros nuevamente para poner la estrella en la punta del árbol. El árbol se veía precioso iluminado por todas aquellas pequeñas luces de colores, Edward nos abrazo a las dos mientras observábamos nuestro trabajo con orgullo.

-Alice ¿me pasas el azúcar?- pedí.

-Aquí tienes Bells…- dijo ella. El sweater color verde con un gran gorro de navidad en el centro que llevaba puesto resaltaba el negro de su cabello. Aquel sweater era el mismo que llevábamos todos en casa de los Cullen.

Era la nueva tradición navideña que Alice, el pequeño duende de las navidades, había instaurado este año. La casa estaba repleta, todos estábamos ayudando a preparar la cena de la víspera de navidad, incluso estaba Tanya y su prometido a los cuales Edward y yo habíamos insistido en invitar. Éramos una gran y numerosa familia.

Esme estaba preparando el pavo que se serviría esta noche, mientras Rose preparaba una versión libre de alcohol de su famoso ponche navideño, Alice estaba preparando los adornos navideños para la mesa junto con Susan, Tanya estaba picando algunas verduras para el acompañamiento y yo estaba preparando la masa para mis galletas de navidad.

Carlisle y los chicos estaban en el tejado intentando instalar un juego de luces que había traído a última hora Alice, pero al parecer estaban teniendo algunas dificultades para hacer su trabajo.

Los villancicos que salían desde el reproductor de música inundaban el ambiente.

Todo era felicidad. Y estaba disfrutando de ella en un cien por ciento.

-Por cierto ¿Cómo te fue con el obstetra, Bella? ¿Cómo están los mellizos?- me preguntó Tanya. Luego de todo el malentendido ella y yo nos estábamos llevando de maravillas. Era una chica muy simpática y sincera.

-Están perfectamente.- le conteste cortando la masa con los moldes en forma de botitas, pinos, ángeles y bastones.- el doctor dijo que estaban justo en su peso y medida.

-Me alegro mucho…

Todos se habían puesto muy contentos cuando supieron la noticia de que en vez de un bebé venían dos en camino, ahora Susan no se preocupaba por decidir si quería un hermanito o una hermanita, pues decía que eran uno y uno y que jugarían de todo. Esme era la más dichosa, en el ultimo año se había ganado cinco nietos….estaba ilusionada imaginando la siguiente navidad cuando la casa estuviera llena de niños pequeños correteando por aquí y por allá.

Puse la bandeja con las galletas en el horno y me fui a sentar junto a Rose que acababa de terminar su ponche, el cual Tanya estaba dejando en la nevera. A los pocos minutos se nos unió Alice quien insistía en enseñarnos en hacer figuras con las servilletas de papel; al cabo de una hora, tuvimos que mandar a Jasper al supermercado a comprar más, pues las habíamos arruinado todas.

El novio de Tanya, Mark, era tan simpático como su prometida, fue él el que finalmente logro instalar el gigantesco hombre de nieve en el tejado. Todos nos divertimos escuchando la odisea que fue esto.

Alice insistió en que todo el mundo comenzara a alistarse casi dos horas antes de la cena. Nos llevo a todas a una habitación para entregarnos lo que usaríamos ese día. Seguía siendo una tirana en lo que a moda respectaba.

Me entrego un precioso vestido color rojo con un lazo blanco que se ataba al bajo busto remarcando mi pequeño y abultado vientre. A Rosalie le entrego uno de color verde oscuro con un escote en v; el vestido de Alice era de un tono similar de verde pero con tirantes finos y detalles de pedrería blanca, Susan llevaba una versión infantil de mi vestido.

Luego Alice y Tanya, que estaba vestida con un impecable vestido rojo sin mangas, comenzaron a arreglarnos el cabello. Después de que Alice nos diera su visto bueno, volvimos a la sala, los elogios de los chicos hacia nosotras me hicieron sonrojar, aunque claro no fui la única.

Ayudamos a Esme a llevar la cena a la mesa antes de sentarnos. En esos momentos estaba segura de que esto era lo que quería. Todos a quienes quería reunidos alrededor de la mesa, risas por doquier con cada una de las payasadas de Emmett, anécdotas graciosas de otros tiempos, paz y amor por todos lados.

La cena estuvo sencillamente deliciosa, después de ella nos fuimos a reunir en la sala junto al árbol, las galletas, el queque navideño y la nueva versión del ponche de Rose estaban en la mesa de centro. Estaba sentada junto con Edward que tenía uno de sus brazos sobre mis hombros, Susan estaba sentada en sus piernas. En el gran sofá se sentaban Rose, Alice, Jasper y Emmett; todos estábamos reunidos escuchando las anécdotas que habían alcanzado a contarse en la mesa.

-….Y Alice se puso a llorar, pues creyó que Santa la consideraba una niña mala en cuanto vio el carbón en el fondo del paquete,… fue la mejor broma de mi vida, su cara fue impagable…- comentó Emmett entre fuertes risotadas.

-¡¿Fuiste tú?!.- exclamo Alice indignada.

-Allie, amor, cálmate…- le pidió Jasper sujetándola para que no atacara a su hermano.

- lo siento.- le dijo Emmett con tono inocente.- pero… es que hubieras visto tu cara…- comentó entre carcajadas arruinando la disculpa.

-Me las pagaras, Emmett Cullen, me las vas a paga.- lo amenazó en tono conspirativo. Todos rompimos a reír ante su tono.- ¡hey! No es gracioso, fue muy cruel…- pero ella también se termino riendo de la situación.

- ¡Auch!.- se quejó de pronto Rosalie llevándose las manos hasta su abultado vientre.- ¡ay, ay, ay!...

- Rose, bebé ¿Qué sucede?.- le preguntó Emmett preocupado yendo a su lado.

- el bebé, ¡ay, ay!...- dijo entre jadeos.- creo… creo que ¡ya viene!...

- ¡¿Qué?!

- a ver, Rose, respira…- le pidió Carlisle acudiendo a su lado.- y dime cuando sientas una contracción ¿de acuerdo?

- esta bien…- pasaron casi cinco segundos en los cuales apenas respirábamos, hasta que ella dijo:- ¡ahora!- frunciendo el rostro en señal de dolor.

- si, estas ya en trabajo de parto.- dijo. Luego se volteó hacia nosotros:- Alice, Jasper… vayan a buscar las cosas de Rose y la bebé. Edward, por favor saca el carro… y Emmett.- dijo mirando a su hijo mayor.

- ¡¿Qué?!.- le preguntó, estaba dando vueltas por toda la estancia mientras se mesajeaba el cabello.

- deja de dar vueltas por favor…

- si…- le respondió pero continuo dando vueltas sin hacer nada en realidad. Estaba nervioso, nunca lo había visto así.

Todos comenzaron a moverse de manera rápida, Emmett tomo entre sus brazos a Rose, para llevarla hasta el carro que ya estaba en la salida de vehículos. No sabía que hacer, si ir o no, después de todo, no podía dejar a Susan sola y tampoco sería muy factible llevarla al hospital a estas horas.

-ve con los demás…- me dijo Tanya, casi leyendo la preocupación en mi rostro.- Mark y yo nos quedamos con Su, creo que te necesitan más allá.

-Gracias…- dije yendo hasta el armario para sacar mi abrigo.

-¡pero yo quiero ir!. – se quejó Su.

-No es conveniente, Su, es muy tarde…

-Pero..¡¡yo quiero conocer a mi primita!!...- agregó con un puchero capaz de descongelar hasta el corazón más frío.

-Mañana, cielo. Seguramente la bebé nacerá hasta dentro de unas cuantas horas, y el hospital no es el mejor sitio para que estés a estas horas…

-Pero…- comenzó, pero un sonoro bostezo interrumpió su protesta.

-Ves cariño, tienes sueño. Sé obediente y quédate acá con Tanya y Mark ¿si?

-Ta bien…- dijo rindiéndose.

-Eso es. Te quiero,- le dije antes de salir.


Rosalie POV

-¡Emmett Cullen! ¡No dejare que me vuelvas a tocar en tu vida! ¡Me oíste! ¡Ahhhh!- chillé de dolor mientras me llevaban en una silla de ruedas hasta la sala de pre parto.

Las contracciones eran lo más doloroso que había sentido en mi vida, dolorosas, dolorosas y no se las daba a nadie, bueno, tal vez a la bruja esa con la que trabaje en el verano…

Cada cierto tiempo venía alguna enfermera a controlar cuanto tenía de dilatación o como me sentía, fatal era mi respuesta la mayor parte de las veces. Después vinieron a inyectarme algunos calmantes y el anestésico que vinieron a aliviar un poco el dolor que sentía. No sabía que tener bebés fuera tan doloroso, al parecer mi Lilian iba a ser hija única, no había forma que fuera a pasar por esto otra vez.

-¡Emmett! Si no te calmas ahora, voy a pedir que te anestesien a ti también ¿entendiste?

-Si, si… lo siento, amor…- dijo sentándose a mi lado y tomando mi mano entre las suyas, las cuales temblaban.

-Bueno, así esta mejor…- dije apoyando mi cabeza en la almohada. Estaba cansada y aun no comenzaba el parto.

Las contracciones comenzaron a ser cada vez más fuertes y seguidas, me lleve una mano al vientre en medio de una de estas, estaba completamente duro a causa de ellas.

-ya es hora…- anuncio la enfermera luego de chequearme- te vamos a trasladar a la sala de partos.

La habitación era demasiado blanca para mi gusto, Emmett sostenía mi mano, estaba vestido con un equipo quirúrgico y se veía demasiado nervioso, era tan dulce, pero en estos momentos me estaba sacando de los nervios. Ok, estaba demasiado nerviosa también.

-puje…- me pidió el medico quien ya estaba listo para recibir al bebé.

-Ahh.- puje con todas mis fuerzas, haciendo mucho esfuerzo para que todo fuera rápido.- ¡ahh, ahhh!

No sé cuanto tiempo estuve allí, pujando e intentando mantener mi respiración regular, olvide la cantidad de veces que Emmett me susurro palabras de aliento. Estaba agotada.

-respira, mi amor…- me alentó Emmett apretando mi mano.

-ya se ve la cabeza…- aviso el doctor.- puje otra vez, señora Cullen.

Puje por última vez, con todas las fuerzas que me quedaban, mi frente estaba perlada de sudor y me dolían todos los músculos del cuerpo.

Entonces, escuche aquel sonido que hizo que todo el dolor valiera la pena y quedara en nada, el llanto de un bebé. Mi bebé. Mi Lilian.

Una de las enfermeras se acercó con ella en brazos y la dejo en mi regazo, yo rodeé a mi pequeña con mis brazos, eran tan chiquita, tan hermosa, su pequeña cabecita estaba cubierta de unos ricitos rubios y sus ojos, totalmente abiertos debido al llanto, eran de un intenso marrón. Era preciosa. En cuanto me vio, su llanto comenzó a disminuir hasta desaparecer por completo. Comencé a llorar de la emoción, Emmett se agacho hasta quedar a mi altura y presionar sus labios en mi frente, luego, con extremo cuidado acaricio la cabecita de Lilian y después dejo un suave beso en su coronilla.

-las amo, mis princesitas…- nos susurro, su rostro estaba bañado en lagrimas.


Bella POV

-¿ya habrá nacido?- pregunté ansiosa.

-Ya nos van a decir, ¿Por qué no te sientas, cielo?- me sugirió Edward llevándome hasta uno de los asientos.

-Se han demorado mucho…- se quejo Alice.

-Eso es natural, - le dijo Esme.- aun recuerdo que cuando te tuve a ti, demoraron casi 5 horas en que nacieras…

-¡¿5 horas?! ¡vaya!.- exclamo.

Estuvimos esperando un rato más, el reloj seguía avanzando y ya era más de medianoche, o sea, era oficialmente Navidad. Nadie venía a decirnos nada y eso me ponía muy ansiosa, gracias a Dios, el chocolate caliente que vendían en la cafetería me lograba calmar un poco, claro que ponía más hiperactiva a Alice, pero algo era algo.

-¡ya nació! ¡Ya nació!- exclamó Emmett saliendo de la sala.- ¡soy papá!

-¡felicidades, hijo!.- le dijo Esme abrazándolo.

Todos lo abrazamos y felicitamos, Emmett estaba completamente radiante de felicidad. Después de eso fuimos hasta los cuneros para conocer a la pequeña Lilian Cullen, era una bebé preciosa, una muñequita de cabellos rubios; después de averiguar el estado en que se encontraba Rose, quien estaba durmiendo en su habitación exhausta por el esfuerzo decidimos ir a casa y descansar para venir a visitarlos más tarde.

Susan se había quedado dormida esperando noticias, por lo que Edward tuvo que llevarla en brazos hasta el carro, condujo con cuidado hasta casa y después la bajo para acomodarla en su habitación. Mientras el hacia esto yo fui hasta la cocina a preparar algo de chocolate caliente, esa era sin duda una bebida adictiva. Y en esos momentos se me antojo deliciosa.

Edward y yo nos tomamos el chocolate mirando algunas de las viejas películas navideñas que siempre retransmiten en la madrugada, después nos fuimos a dormir, aunque solo fuera por unas pocas horas.

-¡es navidad! ¡es navidad!.-escuche gritar, pero intente volver a mi sueño- ¡y esta nevando! ¡esta nevando!

-Su, shh… Bella esta durmiendo…- le pidió Edward.- y tú deberías intentar seguir durmiendo corazón, aun es temprano…

-¿es temprano?

-Son recién las ocho de la mañana…

-Aps…

-¿Qué sucede?.- pregunté medio incorporándome.

-¡es navidad!.- dijo Su metiéndose en la cama, en medio de Edward y yo- y…¡santa ya estuvo aquí!

-Y debo suponer, que madrugaste solo para abrir tus regalos ¿no?

-No, también quería ir a conocer a mi primita ¿ya nació, cierto?

-Si, esta madrugada… pero aun es un poco temprano para ir a visitarla.- le dijo Edward.- ella y tu tía Rose están cansadas.

-Entonces… ¿podemos ir a ver los regalos?.- preguntó con ojitos brillantes.

-Claro, vamos…

Fuimos hasta la sala de estar, debajo del pino estaba lleno de paquetes de distintos tamaños y colores, supuse que Edward fue el que los puso allí, pues yo estaba tan cansada que solo al apoyar mi cabeza en la almohada me había dormido. Llené tres tazones con más chocolate caliente y puse unas cuantas galletas de vainilla en una bandeja. Susan casi botaba sobre el piso de la impaciencia.

-segura que no quieres comer algo antes – le pregunté.

-nop…

-de acuerdo… entonces por que no buscas cuales son tus regalos, corazón…- le dijo Edward.

-¡¡si!!

Susan comenzó a mirar todos los paquetes y a descartar los que no tenían su nombre, que como era de esperarse eran los menos. Después de unos minutos los había abierto todos, dejando al descubierto unas cuantas muñecas barbie, ropa y peluches.

-¿Por qué no buscas los tuyos, también?.- me dijo Edward.

-¿te ayudo?

-Claro, cielo…

Susan comenzó a buscar entre los paquetes restantes, finalmente llegó con una caja excesivamente grande. La mire extrañada.

-Parece que te portaste muy bien mamí,…- me dijo- esta pesadísimo…- dijo depositando la caja cubierta con un envoltorio azul y un enorme lazo blanco, en el suelo frente a mi.

-¿segura de que es para mi?- le pregunté. Revisando la tarjeta, efectivamente tenía mi nombre.

-Vamos, ábrelo…- me alentó Su.

Tome el paquete entre mis manos y el saque la tapa, en el interior había otra caja más pequeña color dorado, la abrí y volví a encontrar otra caja esta vez de color verde; seguí así por un rato, hasta que finalmente me quede con una pequeña caja de joyería color azul, mire extrañada a Susan y Edward, pero ellos me hicieron gestos para que la abriera.

Descansando en el fondo del estuche había un anillo, era de oro blanco con un zafiro en el centro y nimios diamantes alrededor, era sencillamente hermoso, delicado y sencillo. Era perfecto. Lo mire por un tiempo inconmensurable, después alce la vista para encontrarme con los verdes ojos de Edward frente a mi. No pude articular palabra. Él tomo el anillo de la caja, después tomo mi mano y la mantuvo firmemente entre la suya.

-Isabella Marie Swan.- pronunció mi nombre completo de manera solemne.- me concederías el honor de ser mi esposa…- pregunté. Estaba muda de la impresión.

-Vamos ¡di que si mami!.- me alentó Susan.

-Yo… oh, Edward ¡claro que si!.- dije con las lagrimas desbordándose de mis ojos.- ¡si, acepto!

-No sabes lo feliz que me haces…- dijo a la vez que deslizaba el anillo por mi dedo corazón, después me dio un beso. Los aplausos de Susan no se hicieron esperar.

-¡¡si!!...se van a casar…- exclamo feliz quedando en medio de nosotros dos, se volteó hacia Edward.-¿ eso quiere decir que ahora si te voy a poder decir papi?- le preguntó con ilusión.

-Claro que si tesoro…- le respondió él abrazándonos.

Me sentía totalmente feliz, ¡¡me iba a casar!! Quien lo diría, todo había sido tan precioso, seguimos un rato más abriendo los regalos que quedaban bajo el árbol, durante ese intertanto descubrí que Susan y Edward habían estado coludidos en todo esto del anillo, eran un par de tramposos.

-y este es para ti…- dije acercándole su regalo, Edward abrió la pequeña caja color verde.

-Bella, es precioso… no debiste…- dijo admirando el reloj de plata.- me encanta.

-Y aun no haz visto lo mejor…- le dije- voltéalo…

-Te amo…- leyó la inscripción- 23, junio 2008. 01:25… ¿la hora en que nos declaramos?

-Así es…

Después de abrir todos los regalos que había bajo el árbol, me dispuse a preparar el desayuno, fue entonces cuando se escucho el timbre.

-yo voy…- dijo Susan corriendo hacía la puerta. En realidad lo hacía solo para poder ver desde más cerca la nieve que había comenzado a caer. Se quedo estática frente a la puerta abierta.

-¿pasa algo, corazón?- le pregunté mientras Edward y yo nos acercamos.

Ahí en frente había una gran bicicleta celeste con un enorme moño rosa encima, tenía una tarjeta colgada en la que se leía, Susan. Miré a Edward con el ceño fruncido y el se encogió de hombros con un gesto de inocencia en el rostro que ni siquiera yo me creí.

-¡guau!.- exclamo Su.- ¿es mía?

-Claro, eso es lo que dice la tarjeta…- le recordó Edward.

-¿papi, me enseñas a montarla?.- le preguntó.

-Por supuesto…- Susan comenzó a encaminarse hacia el porche.

-Adonde cree que va señorita…

-A montar en bici…

-Oh, no… primero vamos a desayunar…

-Pero…

-Además, esta nevando, no creo que puedas andar mucho.

-Tu mamá tiene razón…- dijo Edward poniéndose a Su a su altura, Su había comenzado a hacer un mohín- pero mira, ahora vamos a desayunar… y después vamos a jugar con la nieve antes de ir a casa de los abuelos ¿Qué te parece?

-¿y podemos hacer un muñeco de nieve?

-Por supuesto...

-Y se puede llamar mister froozie.

-Claro…

-Y puede tener una nariz de zanahoria enorme…

-Si Bella nos deja asaltar el refrigerador yo no veo el problema.

-¡genial!

Desayunamos panqueques, chocolate caliente y galletas de chocolate y vainilla, después jugamos en la nieve antes de ir a casa de los Cullen a darles la noticia de que había una nueva boda por organizar, Alice iba a ser la más contenta de todos por descontado.

-mira mamí, saluda a mister froozie- me dijo Su indicándome el enorme muñeco de nieve que ella y Edward habían hecho.

Esto era felicidad, todo era perfecto para mi en estos momentos, mi ahora hijita era feliz, Edward la quería, iba a casarme y estaba esperando mellizos. En estos momentos no podía perderle más a la vida y tampoco recordar una Navidad más hermosa y mágica que esta.

___________________________________

bueno, bueno, bueno... este es un regalito adelantado de navidad por parte de la autora... ambas esperamos que les guste mucho, mucho... y que podemos decir... Lilian nació, resultaron mellizos (uhmm los mellizos, gemelos... en general bebés invaden a los Cullen!!!) y ahora... NUEVA BODA!!... pfff... pero como todos mis fics se pusieron de acuerdo para terminar juntitos (miren que malvados son o.O)... les digo que a este le quedan tres capítulos y el epílogo... asi que 0 y van 3 u.u
en fin, cuidense muchisimo, disfruten este mes navideño y...
Nos leemos en un tris!!

Bellany G.
**Yo solo sé que te extraño T.T**

5 Comments:

  1. *lili* said...
    ola niñas!!!
    jiji anda desaparecida jiji es k ando en examenes y plop es uan semana pesada pero x fin es viernes as k viene a leer mi adccion
    wiii k padre k todo este bien y asu k pegue el de edward no solo un bebe van a tener si no mellizos k bonito
    aios
    Anónimo said...
    nena vcullen: que lido bellany mi vampiro ya ves donde pone la vala pone el ojo ja aj ajestuvo genial muchos suspiros de chocolate para las dos preciosa
    sofia said...
    cuando vas a publicar?? me acavo d leer la storia completita y solo t digo q esta buenisima subela pronto no nos haga esperar mucho plis!!!! hay muchas amigas q tambn leemos tu blog y sobre todo esta historia
    Anónimo said...
    t vas a tardar mucho???
    Anónimo said...
    Hemoso capitulo, lleno de felicidad...solo faltan 3 capitulos???!!!!! me mueroooooo...
    ufa no quiero que termineee...Besos FLOR

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