martes, 20 de octubre de 2009

CURANDO SUS HERIDAS

Capítulo 24. Su Dolor

† Edward POV

-Mátalo.


Que palabra tan dura había salido de los labios de mi ángel.

Miré a Bella sorprendido, mi mente se había quedado en blanco después de escucharle decir aquello. ¿Había dicho lo que había escuchado? ¿Me había pedido que lo matara? Para ser honesto no tenia que pedírmelo dos veces – pero no parecía ser algo que ella nos pediría. Aunque considerando las circunstancias, desde luego...las horribles cosas que Mike le había hecho…llevarse a un pequeño y hermoso ángel de este mundo. Había destrozado el corazón de mi adorada Bella. Había lastimado a mi familia.

La mente de Rosalie estaba en un estado homicida. No quería nada más que ver como Mike abandonaba la vida lentamente. Sus planes eran siniestros...quería torturarlo lentamente, de las peores formas que había hecho con aquellos hombres que la habían lastimado cuando era humana. Las cosas que les había hecho a ellos, serian juego de niños comparadas con las que planeaba para Mike. No podía culparla. Realmente quería a Allie…
Mi corazón dolía al recordar su nombre. No podía ser posible. Esa dulce pequeña, hacia un par de horas, estaba riendo en mis brazos… ¿Cómo era posible que la vida fuera tan cruel...que la vida hubiese creado a una persona tan cruel y vil como Mike Newton?

La mente de Emmett estaba devastada, evitando cualquier pensamiento distinto del shock. Miraba al suelo con sus ojos bien abiertos, las manos enredadas en su pelo. Nunca le había visto sentirse tan miserable.
¿Cómo es posible? La mente de Emmett estaba llena de dolor. Esa pequeña niña… ¿Cómo pudo hacer eso? ¿Cómo pudo matarla? Era tan inocente...nunca había lastimado a nadie. ¿Por qué? ¿Por qué tuvo que pasar esto?

Los pensamientos de Alice eran similares a los de Emmett solo que se echaba la culpa a sí misma. Se culpaba de no haber visto la muerte de Allie antes…para prevenirla. Yo no era un tonto, sabía que no era su culpa. Alice nunca podría haber visto la decisión de Mike antes de que la tomara imprevistamente. No podía haber hecho nada para prevenirla. Ninguno de nosotros.

-¿Estás segura, Bella?- Mis palabras aun estaban cargadas de dolor. No podía quitar la emoción de mí. No podía culpar a Jasper por irse de aquí antes de que las emociones de todos recayeran en sus hombros. Solo mi dolor hubiera sido suficiente para aplastarlo. Me estaba matando.

-El se la llevó,- La voz de Bella nunca había sonado tan vacía, tan oscura. -La apartó de mi lado.

Sus ojos se volvieron hacia Alice. Las lágrimas caían por sus mejillas, desde sus hermosos ojos. -Dijiste que no importaría ahora ¿Verdad? Nadie le extrañaría. A nadie le importaría ¿Verdad?

-A nadie le va a importar,- Susurró Alice, confirmando sus palabras. La mirada de Bella volvió hacia mí.

-Entonces mátenlo,- Volvió a repetir las palabras. -Se que quieres hacerlo, Edward. Puedo verlo en tus ojos. Te estoy dando permiso. Ve y mátalo.

Sus labios temblaban, las lágrimas caían con más velocidad por sus mejillas. La acerqué más a mí, abrazándola con más fuerza. Tembló contra mí, aun ante el terror de la noche anterior. Le di besos en su cabello mientras mis manos trazaban formas sobre su espalda. -Bella, si crees que hay una posibilidad de que te arrepientas en la mañana--

-No me arrepentiré,- Me cortó. Se apartó un poco para verme a los ojos. Sus orbes marrones no daban otra sensación diferente a la honestidad. -No me arrepentiré. Volverá a lastimar a alguien más, como lo hizo conmigo. Si alguna vez sale de allí, volverá a hacerlo. El sistema estuvo errado al ponernos en esta situación ¿Quién dice que no pueda quedar libre en un par de años?

-Estoy de acuerdo,- Dijo Rosalie. No tenía que decirlo. Sabia a donde se dirigían sus pensamientos, y cualquier cosa que Bella dijera sobre eso, para Rosalie sonaba perfecto. -Lastimó a Bella. Mató a A-Allie…podría volver a hacerlo.

-Le odié todos los días durante cuatro años,- La voz de Bella disminuyó hasta ser un simple susurro. Su mirada se clavó en el suelo. -Me hubiera ido…hubiera sido feliz al verle morir…si no fuera por Allie. Se ha ido. La ha apartado de mí,- Sus palabras se quebraron con un angustioso sollozo, -No debería vivir. No cuando ella no puede hacerlo.

Tomé sus manos entre las mías, llevándome sus dedos a mis labios, besando cada uno. Luego bajé mi rostro para besar sus labios.
Me aparté, pasando un dedo desde su pómulo hasta la línea de su mandíbula. La miré dulcemente, -Como desees.

Me volteé hacia los demás, -¿Quien viene?

-Yo voy.- Dijo Rosalie inmediatamente.

-Obviamente,- Sonreí, -Ya lo sabía. Estaba preguntándole a los demás.

-Yo,- Dijo Emmett, su voz sonaba con más fuerza ahora. Se puso de pie, estirando los músculos de sus brazos, -Aunque seguramente tendré que hacer poco, ya que planeas hacer que dure lo más posible…si tengo la oportunidad le arrancare la cabeza a ese insecto.

-Yo voy.- Dijo Alice bailando hacia mi lado, -Después de todos los escenarios que he visto en tu cabeza, se cual será el mejor.

-Yo voy.- Alcé mi rostro, viéndole con sorpresa.

-¿Jasper?

-Sí,- Sonrió avergonzadamente, -Lamento no haber estado aquí antes. Es duro.- Asentí. Sabía que todo esto era demasiado duro para él, aun ahora. -Pero quiero llevar el miedo de Mike al límite.

-Yo me quedare con Bella,- Dijo Esme, moviendo un brazo alrededor de los hombros de Bella. Me preguntaba si Bella querría venir…pero no se lo permitiría. No había nada que necesitara ver, no importaba cuanto deseara la muerte de Mike.

-¿Podemos irnos?- Preguntó Rosalie. Alice cerró sus ojos por unos instantes.

-A decir verdad, ahora sería perfecto. Solo hay un policía allí cuidándolo, y no es Charlie. Podemos planear un falso crimen lejos de allí...para que podamos estar a solas con él…

-O golpear al guardia.- Rió Emmett.

-No,- Alice sacudió su cabeza, -Será más fácil sacarlo de allí. Algo drástico...algún ataque en un oscuro callejón o algo por el estilo.

-Entonces vámonos,- Hablé volteándome hacia Bella por unos instantes. No podía hablarle, mi cabeza estaba llena de ira y de pensamientos morbosos. Estaba listo para ponerle un fin a la vida de Mike, como tendría que haberlo hecho antes. Le sonreí, y por unos instantes, una pequeña sonrisa se formo en sus labios. Y luego nada. Había sido robada por el hombre que se había llevado a Allie lejos de nosotros.

Corrimos en silencio, aunque cada uno planeaba en su mente distintas formas de matarlo. Exceptuando a Alice quien iba observando los diferentes escenarios con su don.

Podemos romperle los dedos, uno a uno, Comenzó Rosalie, demasiado inocente, dejémosle sentir un poco de dolor por empezar…nada que pueda romper su piel y provocarnos. Un momento…provocarnos…

Su cabeza tomó un giro que no me esperaba. Podemos morderle. Casi me tropecé al escuchar esto. Mis ojos se volvieron hacia ella. Puede sentir lo que es pasar por ese dolor. Pase por tanto cuando…cuando esos hombres…sacudieron su cabeza, aclarando sus ideas. Y aun así, ese dolor no se compraba en nada al que sentí cuando me transformaba. Es el peor dolor que podemos darle.

Me gusta. Alice accedió al plan de Rosalie silenciosamente en su mente. Eso le está causando más dolor que ninguno otro que hubiéramos planeado antes. Podemos morderle y dejarle sufrir antes de matarlo...

-¿Hablas enserio?- Grité, disminuyendo la velocidad, ya casi estábamos llegando. -¿Realmente planeas transformarlo?
Rosalie me miró sin expresión alguna en su rostro, -Si.

-Es una locura,- Sacudí mi cabeza, -¿Qué tal si algo sale mal?

-Nada saldrá mal,- Respondió Alice, tocándose la sien con énfasis.

-Edward,- Dijo Rosalie suavemente, -¿Puedes recordar algún dolor peor que ese?

-Sí, si puedo,- Lancé, -Cuando dejé a Bella. Y todo lo que le sucedió después, a ella, a Allie, a todos nosotros en los últimos días.

-Dolor físico.

-Yo...- Suspiré, mi mirada se volvió hacia la estación de policías, -No.

-Si vamos a lastimarle, tendremos que hacerlo completo,- Dijo Rosalie sacando el teléfono celular. Marco un numero y lo llevó a su oído. -¡Hola! ¡Hola!- Su voz sonaba espantada. -¡Por favor, por favor! ¡Tiene que enviar ayuda! ¡OH, Dios! Le han disparado...estamos en…OH no puedo leer el letrero…pasamos…pasamos…

Tartamudeó, su voz sonaba aterrorizada y desesperada en busca del nombre de algún callejón alejado de la estación de policía. Cerró el teléfono y unos instantes después un oficial salió de la estación y de un salto se metía al vehículo. Las luces y la sirena se alejaron,

-Vamos,- La voz de Emmett sonaba ansiosa.

El plan de hacerle experimentar a Mike el dolor de la transformación era cruel, tenía que admitirlo. No podía pensar en una forma más agónica de sufrir...al menos para Mike.

-¿Tan pronto de vuelta?- La voz de Mike resonó desde las celdas. -Supongo que la perra no tenía ningún problema después de todo.

-Así que ¿Así es como tratas a todas las mujeres?- Habló Rosalie. Mike saltó de su cama, con sus ojos abiertos ante la sorpresa.

-¿Qué diablos estás haciendo acá?- Su voz sonaba rabiosa. Aun no nos había visto y aparentemente Rosalie no le suponía ninguna amenaza. Que equivocado estaba.

-Estoy aquí para hacerte sentir en el infierno, Mike,- El tono de voz de Rosalie era tranquilo mientras caminaba hacia la celda. Su mano recorría la superficie del escritorio, tomando las llaves de la celda de Mike. Se hizo con la llave correcta mientras le sonreía a Mike, -Va a ser divertido. Vas a adorarlo.

Rosalie sonrió. Una oscura y siniestra sonrisa. Mike no estaba impresionado. -Entonces abre la jaula, muñeca,- Dijo con una sonrisa en sus labios. Mi mano voló hacia los labios de Emmett para mitigar su gruñido. Rosalie aun no quería que Mike nos viera. -Veremos quién le hace sentir el infierno a quien.

Rosalie levantó las llaves hasta la puerta, metiéndolas en la cerradura. Mike estaba parado en la puerta, sus manos cerradas en torno a las barras de metal, esperando a que ella abriera la puerta. Rosalie se tomo su tiempo, jugando con las llaves antes de girarlas por completo. Se escuchó un pesado y fuerte clic y la puerta se abrió violentamente de un golpe.
Mike, obviamente, había querido golpear a Rosalie con la puerta, empujando con todas sus fuerzas las barras de metal. Pero ella había sido más rápida. Rápidamente la detuvo cuando voló hacia ella. Mike corrió hacia ella. En un simple y ágil movimiento, Rosalie golpeó a Mike en el pecho y salió volando de vuelta a su celda. Se golpeó contra la pared, quedándose sin aire en los pulmones debido al golpe.

-¿Cómo?- Tosió, dejándose resbalar por la pared hacia el suelo.

-En realidad es muy simple, Mike,- Susurró Rosalie, entrando lentamente a la celda. -Soy un vampiro. Como también lo son...- Le hice una seña a los otros y entramos a la celda, -Alice, Emmett, Jasper…y Edward.

-¿Un vampiro?- Mike se mofó, -Es la cosa más estúpida que oí.

-¿Lo es?- Habló Emmett. Los ojos de Mike volaron hacia él, -¿De verdad lo es?- Emmett estaba a un lado de Mike ahora, se había movido en el mismo momento en que Mike pestañeaba. Los ojos de Mike se desorbitaron y se retorció hacia un lado, gritando aterrorizadamente.

¿Ahora Edward? Pregunto Jasper. Yo Asentí.

El envió una ola de terror hacia Mike y fue obvio cuando le golpeó. Los ojos de Mike parecían salirse de su cráneo, su cuerpo temblaba ante el miedo. Su respiración se había vuelto más desesperada y me preguntaba cómo era posible que no se desmayara, -¿Cómo?- Respiró rápidamente otra vez, -¿Cómo es que ustedes...?

-Ya te lo dije,- Hablé suavemente, -¿O no le estabas escuchando? ¿Ayudará en algo…- Me moví lentamente hacia él, arrodillándose hasta estar a la altura de sus ojos. Nuevamente grito ante mi repentino movimiento, -…si hacemos algo para que recuerdes?

Tomé su única mano sana entre la mía, la otra aun tenia la muñeca doblada y quebrada por nuestro anterior encuentro. Trató de zafarse, pero le sostenía fuertemente. -Que tal esto,- Murmuré, mis dedos se apretaron alrededor de uno de los suyos. Sostuve el resto de su mano por su muñeca, -Cada vez que te digamos algo, romperemos un hueso de tu cuerpo. Cada vez que tengamos que repetirte algo, romperemos dos.

-Entonces ¿Cómo va la cuenta hasta ahora, Edward?- Preguntó Emmett, mirando a Mike.

-¿Alice?- Hablé, mis ojos jamás abandonaron los de Mike.

-¡Tres!- Aplaudió.

-Entonces serán tres,- Sonreí a Mike, girando su dedo lentamente hasta que oí un sonoro crack.

-¡OH Dios!- Gritó Mike, su cabeza caía hacia atrás agónicamente mientras se retorcía en el suelo. Mis dedos se movieron hacia el siguiente dedo de su mano, -¡No, no! ¡Por favor, no! ¡Te creo! ¡Lo juro!

Otro crack. Otro grito.

-¡Por favor, basta!- Volvió a retorcerse en el suelo, aun gimiendo del dolor. Doblé el tercer dedo escuchando como se rompía. Lo solté y él se llevó su mano herida contra su pecho, sollozando incontrolablemente. -Por favor, detente. Por favor, por favor.

-¿Por qué?- Gruñí, -¿Te detuviste cuando Bella te lo pidió?- Sus ojos volvieron hacia mi llenos de miedo y dolor, -¿Te detuviste cuando Allie gritaba por su vida?

-¡Lo siento!- Gritó agitadamente, -Hice mal. ¡Lo siento!

-No estás ni cerca de sentirlo como lo harás en breve.- Lanzó Rosalie, apoyándose también sobre sus rodillas. Tomó su otro brazo y se giró hacia mí, -¿Algún hueso?

-No veo por qué no.- Sonreí.

-Mike, nunca debiste de haber lastimado a Bella,- Comenzó Rosalie tomando su muñeca y codo. Hizo poco uso de su fuerza, pero obviamente, rompió el antebrazo de Mike. Si antes sus gritos eran tremendos y cargados de sufrimiento, no eran nada comparados con lo que se percibían ahora.

Jasper gritó a mis espaldas, cayéndose contra las barras de metal de la celda. Sus ojos estaban dilatados debido al dolor que estaba sintiendo, -¡Jasper!- Alice corrió hacia él, tratando desesperadamente de tranquilizarlo. -Vamos, será mejor que nos vallamos.

Alice me dio una mirada de disculpa y cargó a Jasper fuera de la habitación. Aunque me sentí mal por el sufrimiento de mi hermano, sentía una enfermiza alegría por lo que le estacamos haciendo a Mike.

-Nunca debiste haber lastimado a Allie.- Continuó Rosalie. Rompió su otro antebrazo y Mike aulló, rogando desesperadamente que se detuviera.

-¡Hice mal! Lo se... ¡Lo siento!- Mike gritó respirando tratando de alejarse desesperadamente de Rosalie. -por favor, por favor, por favor, POR FAVOR.

-Aun no he tenido mi oportunidad, Mike.- Habló Emmett entre sus gritos. Rosalie se hizo a un lado, dejándole lugar a Emmett, quien observó el cuerpo de Mike en busca del mejor lugar para dejar su marca.

-¡Por favor, no hagan esto!- Rogó Mike, el miedo en sus ojos era más intenso que antes. -Por favor, por favor.-

-¡Hey no es justo! No han dejado nada entero en sus manos...tendré que romper sus pies,- Emmett agarró el pie izquierdo de Mike entre sus manos. Sus ojos se achicaron. -No debiste habernos lastimado.- Habló Emmett. Le sonrió cruelmente a Mike contrayendo su mano, aplastándole el pie.

-Por favor, haré lo que sea,- Gritó Mike, tratando de zafarse de las manos de Emmett, -¡Solo díganme y lo haré!

-Quiero a Allie devuelta.- Susurré.

Mike me miró sorprendido. No había forma de que pudiera concederme eso.

-Eres un demonio, Mike,- Rosalie susurró, acercándose lentamente hacia él, -Eres un hombre sin corazón. Ahora te enseñaremos como se siente perder el corazón. Vamos a hacer que el tuyo se detenga.-

-¡Por favor! ¡No me maten!- Sus ruegos daban lastima. -¡Por favor!

-OH, no vamos a matarte, no aun,- Susurró Rosalie, -Cuando lo hagamos, será porque tu nos ruegues por ello.

Sus labios descendieron hacia el brazo de Mike, dejando su marca. Se apartó rápidamente, ansiosa por ver la expresión en su rostro. Mike la miro con sus ojos bien abiertos ante la confusión, cuestionándose que era lo que acababa de hacerle. Entonces le golpeó.
¡Fuego! Su mente gritó. ¡Fuego! ¡Pusieron fuego dentro de mí! ¡Sáquenlo! ¡Sáquenlo!

Obviamente, Mike no podía decir ninguna de estas palabras debido al dolor que lo consumía. Si cuerpo se dobló ante el dolor. Se retorcía en el suelo, su rostro torcido en una mueca de agonía, y sus ojos bien abiertos, aterrorizados. Los gritos que profería se hacían eco en la celda. Mike se arrastraba por el suelo, en busca de algo, cualquier cosa que detuviera su tortura.

¿Qué es esto? ¿Qué hicieron? ¡Rompan mi brazo! OH, rompan mi pierna… ¡Todo menos esto ¡Cualquier cosa! ¡LO QUE SEA!

Sus manos volaron hacia su cabeza, amarrándose y arrancándose sus cabellos mientras se retorcía en el suelo. Movió su mano rota entre el dolor, haciendo que sus gritos y agonía se multiplicasen. Se veía peor de lo que nosotros lo habíamos sufrido. Desesperadamente rogaba que asiera fuera.

-¡MÁTENME!- Gritó Mike, habiendo finalmente encontrado la fuerza suficiente entre el dolor para poder formar palabras. Emmett se adelantó, pero mi mano se alzó para detenerlo. Mike tendría que esperar un poco más, rogar más que eso.

El cuerpo de Mike se sacudía violentamente, las lágrimas salían de sus ojos mientras se retorcía. Seguía tomando grandes bocanadas de aire cuando podía, tratando desesperadamente de encontrar la fuerza suficiente para gritar por su muerte una vez más. Sus manos se revolvieron en el suelo, buscando nada. Finalmente, luego de unas cuantas tomas de aire, gritó las palabras -¡MÁTENME!

-Debes decir tres veces la palabra mágica, Mike- Susurré, mi voz sonaba mortífera y aterciopelada.

Mike me miro con sus ojos llenos de agonía, sus labios se movían para hablar la palabra que se rehusaba a salir entre sus gritos. Las lágrimas caían de sus ojos, nublando su visión, nublándonos a nosotros, la última cosa que vería. Respiró profundamente y dio un respingo, rodando hacia un lado mientras trataba de gritar la palabra que terminaría con su dolor. Yo estaba más desesperado por oírla que el por decirla.

-¡MÁTENME!- Gritó una última vez. Las palabras desaparecieron entre más sollozos.

Más gritos.

-Con gusto,- Hablé. Alcé mi mano, cerrándola en un firme puño, descargándolo con todas mis fuerzas sobre su pecho. Sentí el crujir de sus costillas debajo de mi mano y su corazón aplastarse y detenerse rápidamente. Los forcejeos de Mike cesaron instantáneamente, sus brazos cayeron pesadamente, sin vida, al suelo. Sus gritos desaparecieron.

-Te merecías algo peor,- Murmuré sobre el cuerpo de Mike, parado a un lado de Rosalie y de Emmett.

-Hiciste lo correcto, Edward.- Dijo Emmett, dándome una suave palmada en la espalda.

-Por ella,- Me di vuelta, saliendo de la celda, -Todo fue por ella.

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Bellany G.
**La vida a tu lado, por fin es vida**

5 Comments:

  1. Anónimo said...
    sencillamente fantastico, aunque como dijo Edward debio sufrir mas, y jessica que pasara con ella, debe de sufrir un poquito tambien, solo espero que Bella y Edward puedan estar juntos, que el la transforme o ella quede embarazada, ya han sufrido demasiado, cuidense mis suspiradoras, xoxo, suspiros realizados
    Lullaby said...
    Amigas!!... me encantó!... que lindo Edward, me imagino matando a Mike y me encanta!... Lo hubiese dejado sufrir más al maldito!... las quiero, besos!
    Ninive said...
    Bueno se lo merecia, pero aún queda Jessica se marece lo peor la muy .... Bueno espero q Bella encuentre algo de paz.
    Un beso y un sispiro para todos@
    Anónimo said...
    NENA CULLEN: no era para menos lo que ese gusano se lo merecia pero jessica tambien se merece un escarmiento por no creer a la niña y dejar que el gusano de miki llegara tan lejos para acer sufir a bella pero estubo genial me encanto muchos suspiros de chocolate para las dos preciosa
    kosca said...
    buaaa, se merecia sufrir mas y no soy masoquiata,y jessicaaaaaaaaaa

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