domingo, 4 de abril de 2010

ONE-SHOT

Óletico

Por ylonenpattz



Bella miraba distraída por la ventana, hace 5 minutos que observaba al chico de cabellos cobrizos que jugaba futbol americano fuera de su salón de clases.

-¿Swan? –en ese momento miro furiosa su hermano que la saco de sus pensamientos.

-Lo siento Emmett – murmuro Bella enojada, se acomodo en su asiento y Emmett sonrió, aclaro su garganta mirando su reloj.

-Bien, debido a que esta fue una semana algo ajetreada por sus exámenes, es momento de su proyecto final para que el estrés lo consuma- sonrió divertido ante las expresiones que se formaron en el salón de clases –Silencio Newton o le encargo doble proyecto- lo apunto con su dedo acusador mientras todos reían.

-¿De qué se tratara esta vez profesor?- una enérgica Alice levanto su voz para llamar la atención del profesor. Emmett se quedo pensando durante un momento mientras se reclinaba contra su escritorio.

-Como se que ya tienen la edad suficiente para estar en universidad y sé que todos son completamente serios y capaces… Serios y capaces como yo- se cruzo de brazos y miró a Bella- su proyecto final de artes será una pintura al oleo de una persona…

-Eso es fácil- murmuraron de fondo.

-Así es Whitlock, su primer paso será encontrar a una persona para pintar, ahora viene lo divertido, como hablamos en estas clases acerca del pudor y la belleza del cuerpo humano en todos sus significados, tendrán que pintar a alguien desnudo -Bella golpeo su cara con su mano, solo a Emmett no se le tomaba nada enserio aun siendo maestro de Artes- No es nada fuera de lo normal, es como verse en un espejo. Quiero ese trabajo para dentro de 24 horas, el que no lo traiga nos vemos en vacaciones. Pueden retirarse la clase acabo.

Todos los estudiantes se pusieron de pie, mientras Bella y Alice esperaron hasta el final. Ambas pensando en si golpear a Emmett o no.

-Creo que hablare con Rosalie- dijo Alice segura –Si ella habla con Emmett estoy 110% segura que cambiara de opinión acerca del trabajo final. Es embarazoso.

-No pierdas tu tiempo Alice- suspiro Bella –Lo mejor es que vayas buscando a quien pintar, te veo mañana- Alice beso su mejilla y salió del salón de clases dejando a una Bella sonrojada.

Ella sabía que Emmett había hecho apropósito por una apuesta que hizo con ella en la mañana. Bella alzo su mirada atraves de la ventana para encontrarse con un par de ojos verdes observándola curiosamente. Él le sonrió y ella le regreso la sonrisa, tomo sus cosas y salió del salón de clase decidida.

-Bella.

-Hola Jessica- cerró la puerta de su casillero y se puso la chaqueta.

-¿Apurada?- enarcó una ceja.

-Un poco sí, tengo una tarea importante que hacer y necesito ayuda de alguien.

-¿Entonces no te quedaras a la junta después de clases?- Bella rodó los ojos dándole la espalda.

-Estoy ocupada Jessica, hablamos después- metió las manos en su bolsillo y comenzó a caminar dejando a una Jessica boquiabierta.

Al salir al campus se mordió el labio y suspiro un par de veces antes de ir a pedirle a alguien ser su 100 asegurado. No estaba preocupada por el hecho de pedirlo, a ella no le importaba, si no que no sabía a quién pedírselo.

-¿Jacob? No, demasiado joven y pervertido. ¿Erick? Puaj, no es para nada mi gusto, ni aunque me dieran 100 dólares. Si voy a ver algún pene delante de mi cara por horas debe ser algo de mi agrado- murmuró mirando entre la población masculina.

-Hola Bella- la pequeña castaña giro de golpe y se encontró con su 100 asegurado.

-Hola Anthony.

-Dime Edward, Swan, el hecho de que seas parte del periódico de esta universidad no te hace más o menos para llamarme así.

-Lo siento Edward, es la costumbre de las fotos, ya sabes E. Anthony. Tu camiseta del americano…- comenzó a divagar.

-Claro, claro- sonrió y Bella le regreso en automático la sonrisa -¿Estabas en clase cierto? Te espiaba por la ventana –Bella comenzó a caminar y se dio cuenta que Edward la seguía.

-Así es, no me puedo quejar, yo espiaba tus jugadas de futbol.

-Si, también lo note. Pues… me estaba preguntando si harías algo más tarde, hay un café muy cerca, podemos ir si quieres. O hay una película muy buena… –Bella se mordió el labio, esto sería demasiado fácil para ella.

-A decir verdad tengo una tarea muy importante, un trabajo final y necesito ayuda- ella se paró y lo volteo a verlo pestañeando y sonriendo –Y quiero que tú me ayudes. Serías un 100 asegurado.

-Sería un placer – dijo Edward sonriendo- ¿Matemáticas? ¿Física? ¿Biología? Dime para que soy bueno- Edward parecía entusiasmado al ver que una chica pedía su ayuda sin fines malos.

-Es una tarea de artes- Bella volvió a caminar hacia las habitaciones del campus, dándole la espalda.

-¿Pintura?

-Si, mi trabajo final es pintar a alguien.

-Bueno, el arte también se me da.

-Todo se te da a ti Cullen ¿Y de modelaje?

-Para que termines de odiarme también- ambos rieron.

-Bueno, pues entonces serás mi modelo para mi trabajo final – afirmó Bella.

-Eso será un placer, dime cual es el tema.

-Desnudos…- dijo Bella sonriendo al ver la ceja enarcada de Edward.

-¿Quieres pintarme desnudo?- Bella torció los labios y asintió.

-Solo será eso Edward, vamos, grandes masas de las chicas del campus conocen al famoso Eddie ¿Una más cuál es la diferencia? Además es para algo bueno.

Edward lo pensó por un momento, la situación era demasiado extraña para él, nunca le habían hecho una proposición de ese tipo estando sobrio.

Bella por el contrario estaba algo emocionada y excitada por el hecho de ver a Edward Cullen desnudo, ella misma admitía que él era el chico más guapo del campus y para su suerte el la buscaba después de unas cuantas entrevistas para el periódico escolar en el que ella formaba parte.

-¿Y bien?- Edward miro los curiosos ojos de enfrente. Ambos sabían que él no se negaría, sin embargo resultaba algo embarazoso solo ver a Edward –Prometo ver y no tocar- rieron –Vamos semental, sabes que eres un 100 asegurado y que todas las zorras de esta escuela me envidiarían al conseguir lo que ellas no- para Edward era divertido ver la forma directa de la que hablaba Bella.

-De acuerdo- llegaron a los apartamentos y Bella sintió un escalofrió- Pero será muy incomodo para ti.

-No te preocupes por mi- dijo sarcástica- Podre con el ambiente.

Sin decir nada, comenzaron a caminar hacia el piso de Bella, cuando llegaron a la puerta el la sostuvo y ella paso.

-Bonito apartamento- Edward miró cada detalle maravillado por el buen gusto de ella, dándole la espalda.

-Gracias, siéntete cómodo, iré a traer las cosas para… comenzar.

Le dio una mirada a su ancha espalda, esa camisa azul se veía demasiado bien en el, podía imaginar sus manos pasando por su espalda una y otra vez tratando de quitársela. Sacudió la cabeza y se dirigió por las cosas, Edward se sentó en el sofá y pasó sus manos por su cabello cobrizo ¿Por qué se sentía ansioso?

-¿Dónde quieres que me ponga?

-¿Cuál es tu mejor postura?- pregunto Bella bromeando.

-Que graciosa Swan.

-Pues lo mejor sería parado, pero no sé si te parezca la forma más cómoda- acomodo sus materiales y trajo una silla que siempre usaba- Como tu gustes, se natural Cullen. No te trastornes, no seré la primera que hace esto ni que te ve desnudo. Es parte de mis estudios- hizo su cabello en una coleta –Veelo como un aporte a la ciencia de las artes –dijo burlona.

Edward suspiró frustrado y quito sus zapatos mientras sentía la mirada de Bella sobre él, los hizo a un lado y después quito su camisa lentamente. Bella trago saliva al ver esos perfecto abdominales frente a sus ojos, su piel era tan pálida, incluso más que ella. Miro las delicadas líneas de su pecho y comenzó a sentir un calor en su interior. Los ojos verdes de Edward miraron a Bella de una manera diferente, entrecerró los ojos y sonrió de forma socarrona.

-¿Ves algo que te guste?- se cruzó de brazos y se formaron unos impresionantes bíceps, pero nada para sacar a Bella de quicio.

-Sigue soñando Cullen- se quito su chamarra y quedo con una blusa de tirantes negra- Bien, puedes comenzar a quitarte lo demás, ilumíname- abrió los ojos y miró sonriendo a Edward.

Era su manera de coquetear y vaya que se le daba bien, se le conocía por ser unas de las chicas más populares del campus y por ser de las más difíciles. Algo que Edward estaba a punto de comprobar.

-De acuerdo señorita- comenzó a quitar el cinturón y lo dejo sobre el sillón, la idea de provocar a Bella seguía allí en su mente, por lo cual la miró –Se atoro la cremallera…- Bella entrecerró los ojos y se puso de pie, puso las manos sobre la cintura de Edward y las deslizo hacia abajo, tocando la piel de aquel chico enigmatico, rozó la cremallera con sus dedos y Edward cerró los ojos y soltó un jadeo, Bella rió y deslizó el cierre.

-Listo- pellizco la mejilla de Edward –Si me disculpas me iré a poner cómoda, regreso en un momento en lo que terminas de desnudarte- enarcó una ceja y caminó fuera de la sala.

****


Bella POV

Cerré la puerta de la habitación y me dirigi al armario, la ansiedad me tenía sometida hace unos 15 minutos ¿Qué tenía ese Edward Cullen? Pues todo, lo tenía todo.

-Genial- me quité los pantalones y tome unos shorts del fondo del armario, los mismos que usaba para pintar, de una manera u otra terminaba con la pintura encima. Cuando regrese a la sala me encontré con la perfecta excusa para conseguir un orgasmo al masturbarme. Edward estaba dándome la espalda y en efecto… no tenía nada puesto. Sentí como de repente el extraño calor regresaba a mi cuerpo y se centraba en la parte baja de mi abdomen.

Definitivamente era el mejor cuerpo que había visto en un buen tiempo, claro si quitamos el hecho cuando Alice y yo fuimos a cierto lugar a divertirnos. Sacudí la cabeza y mire su espalda, no pude resistir la tentación de tocarlo, pero me arrepentí al instante en el que volteo con las manos tapando su miembro.

-Es algo incomodo- pude notar que se sonrojo levemente.

-Tranquilo, si no te sientes tan mal puedes imitar la pose típica del David- me senté –Es mejor que comencemos ya, en un rato dejaras de sentir pudor creeme –tome el control del estéreo y centre mis ojos en el – Empezare por tu rostro, así que porfavor mirame y trata de no moverte- prepare el lienzo y Edward cerró los ojos suspirando, después me cohibí un momento cuando me miró directamente. Me quede estatica observándolo, en realidad era demasiada su belleza que me enojaba aceptarlo; después del trance que me sometió comencé a trabajar.

-¿No te incomodas?- su voz me saco del mis pensamientos.

-¿De verte desnudo?- el asintió y yo negué –No, me es normal pintar a alguien, en clase llevan modelos y tenemos que hacerlo.

-¿Entonces?

-¿Entonces que? – me lleve la mano a la mejilla tomando un mechón de mi propio pelo y por consecuencia, manchándome.

-¿Por qué te sonrojas?- me quede en silencio y me concentre en pintar sus hombros, marque las finas líneas que se formaban en su abdomen y su pecho, me incline para tomar un poco de agua y Edward carraspeo.

-Lo siento- volvi mi vista a su cuerpo –Para pintar tengo que mirar… asi que…- miré su pene enarcando una ceja y Edward rió al ver mi mueca –Callate Cullen- entrecerré los ojos y trataba de concentrarme, pero vaya que buen modelo superdotado me pusieron enfrente.

No quisiera que alguien me describiera el pene de un hombre, por lo cual solo diré que todas quisieran un amante como esos. No supe como paso, pero finalmente pase por la etapa incomoda, Edward ya estaba más calmado, es que no era nada para incomodarse.

-El cuerpo es arte- dijo en voz alta.

-Asi es- le conteste dándole los últimos detalles a la pintura –Listo- me estire en la silla y me tope con los ojos de Edward –¿Quieres verlo?- me puse de pie y el se acerco por detrás de mi –¿Qué opinas?- empecé a mover la cabeza observando la pintura de distintos angulos –Opino que si te pareces.

-Quedo excelente Bella, te felicito- sonreí.

-Gracias- gire sobre mis talones y me tope de frente con su pecho desnudo, levante mi mirada y me observaba sonriendo.

-Tienes…- se apunto el rostro y titubeo al acercar su mano a mi cara- Un poco de…pintura- su pulgar acarició mi mejilla y froto su dedo contra mi piel. Cerré los ojos un momento y sentí sus dedos deslizarse a mis labios, cuando abrí los ojos el miraba mis labios directamente, nos quedamos asi un momento, hasta que el rió y bajo la mano, lo tome por la muñeca y mi respiración se volvió un jadeo.

-Besame…- las palabras brotaron de mis labios por pura necesidad –Besame Edward.

-¿Eso quieres?- yo me encogí de hombros.

Vi como frunció el ceño y apretó los labios en una mueca, después me envolvió en sus brazos y sentí su masculinidad chocar contra mi vientre. Levanté mi cara y capturo mis labios, mis manos rápidamente se enrollaron en su cuello manchandolo con pintura y las suyas me sostuvieron por la cintura.

Mi mente no pensaba de forma coherente en este momento, todo lo que sabía era que el jugador estrella de futbol americano, estaba desnudo, manchado de pintura, besándome, abrazandome y acariciándome. Mire mis manos marcadas en sus hombro en el momento que me cargo y lo abrace por la cintura con mis piernas.

-Edward…- se separo para verme – Quiero hacerlo – el me sonrió de manera socarrona y puso su mano en mi nuca para besarme. Lo siguiente que recuerdo era que mi blusa estaba en algún lugar del suelo.

Sus manos acariciaron mi espalda, mientras sus labios pasaban una y otra vez por mi cuello. Lo único que podía hacer era jadear por más aire y apretar más mis brazos en su espalda.

-¿De verdad quieres esto?- sus manos pasaron por mi trasero, haciéndome saltar y soltar una risa.

Me desabroche el sostén y lo avente a un lado, miró por un momento mis pechos y después se dejo caer en el sofá, me puse de pie a la vez que el me ayudaba a quitarme, de una manera ilegal debo decir, el resto de la ropa. Se veía demasiado sensual sentado allí, desnudo, mirándome y con su cuerpo manchado de pintura. Paso sus manos por mis costados y mis brazos, eso solo logro causarme un gran montón de escalofríos. Despues llegaron a mis pequeños shorts, con cuidado deslizo la prenda hasta que esta termino en mis pies, observo mis panties negras y se mordió el labio.

Las bajo con delicadeza y quedamos en la misma situación, nos mirábamos mutuamente en silencio hasta que nuestras miradas chocaron, con su dedo índice me invito a sentarme sobre el.

En mis 23 años nunca había experimentado este tipo de placer visual, obedecí y me sente sobre el, tomó mi cara entre sus fuertes manos y beso mis labios, me separe y comencé a lamerle el pecho, el acaricio mis caderas, dándoles un placentero masaje, por inercia comencé a frotarme sobre el, rozandonos para que me pidiera lo que yo quería. De un movimiento me recostó en el sofá, con una mano atrapo mis brazos sobre mi cabeza, después su cálida lengua recorrió mi clavícula, y paso entre mis senos, hasta que su boca atrapo mi pezón.

No podía explicar como me sentía, este hombre sabía como dar placer, su lengua jugaba con mis pezones, para después atraparlos entre sus dientes, mis piernas le dieron la bienvenida a su miembro. Su erección me sacaba de quicio, me mordí el labio en el momento que hundió su cabeza en mi entrepierna. Mis manos se soltaron del agarre de sus manos y se dirigieron a sus cabellos cobrizos, hundió su cálida lengua en mi cavidad y uno de sus dedos jugaba con mi clítoris ¡Demonios! Había dado con el punto exacto, peor aún sus manos seguían masajeando mis caderas. Me sentía completamente extasiada y molesta por el hecho de no hacer nada. Me arquee en el momento que llegué a la cumbre y me dejo jadeando, retorciéndome de placer.

Se incorporo y lo acerque nuevamente a mis labios, sentí toda la extensión de su piel bajo mi toque, acaricie sus sienes a la vez que me incorporaba jalándolo conmigo. Sus manos abrazaron nuevamente mi cintura y toque su enorme erección, soltó el aire de golpe y sonreí.

-¿Te gusta?- mi mano acarició desde la punta, recorriéndolo todo, una y otra vez, solo pude reir a la vez que besaba su cuello –Siempre he querido hacer esto- murmuré, tome su mano y arrastre la silla con la otra, la puse enfrente del espejo de la sala y el se sentó, me tomó de las caderas, tome su miembro entre mis manos y abrí mis piernas, dándole la bienvenida a una asombrosa ola de placer. Lentamente fue penetrándome y cerré los ojos, hasta que de un jalón estuvo dentro de mi. Ahogo un grito en mi espalda, puso sus manos nuevamente en mi cadera y comenzó a moverse dentro de mi. Abrí los ojos mirando al frente y podía ver exactamente que estábamos haciendo.

Me apoyé en sus rodillas para buscar soporte y me comencé a mover con el, una y otra vez mis senos saltaban al ritmo de su penetración. Con una de sus manos comenzó a acariciar mi clítoris y con la otra tomaba uno de mis pechos.

No supe cuanto tiempo estuvimos asi, pero ambos nos mirábamos fijamente por el espejo, hasta que supe que de nuevo alcanzaría otro orgasmo. Me ayudo a llegar al cielo nuevamente; hasta que lo sentí llegar a la cumbre junto conmigo.

Nos quedamos jadeando, buscando aire para nuestros pulmones, sentí como me abrazo por la cintura y recargo su cabeza en mi hombro y me miró fijamente, mi corazón aún estaba fuera de control, deje caer mi cabeza hacia atrás fatigada.

-Entonces…- interrumpió el silencio- ¿Cuándo te ayudó con tu próximo proyecto?

Lo único que pude hacer fue soltar una risa y buscar sus labios nuevamente.


♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥

Este no es más que un pequeño regalito para todas ustedes por dejarme ver y sobre todo sentir que no importa el tiempo o las circunstancias, ustedes siempre estarán con LCF...

¡¡ MUCHAS GRACIAS !!

Lo de siempre, cuidense mucho y...
nos leemos en un tris!!

Bells G.
**Lo importante es que me amas**


¿¿Como encuentro los primeros capítulos??


Hola Chicas...

Primero que nada ofrezco una disculpa por todos los inconvenientes que les he causado por el cierre temporal del blog... muchas lo han pensado, muchas más me han reclamado pero lo cierto es que tengo vida fuera de todo esto y aunque quisiera no siempre puedo ser Bellany, a veces tengo que ser simplemente Adry/Nany...

En fin, el motivo primordial de este post es por algo que si bien a much@s les sucede pocos lo comentan... EL NO ENCONTRAR LOS PRIMEROS CAPÍTULOS DE ALGUNA HISTORIA... entonces me dije que bien podía explicarles como funciona todo eso, así que aquí voy (solo les pido paciencia, no soy muy buena explicando XD)...

Primero que nada ubiquen la historia que quieren leer... en este caso tomaremos "LAS VUELTAS DE LA VIDA" como ejemplo.

Fan Fic By Troyis
Imagen By Bells G.


Como podrán notar existe una columna a la derecha del blog con un listado de las historias y su respectiva imagen...




Una vez que lo hayan hecho, solo pinchen/clicken/den un click encima de la imagen y de inmediato les visualizará todas las entradas/post con la etiqueta "LAS VUELTAS DE LA VIDA"...




Pues bien, ahora lo que tienen que hacer es bajarse, es decir recorrer, hasta casi al final de todas esas entradas/post, hasta llegar a donde dice "ENTRADAS ANTIGUAS" y tendrán nuevamente que pinchar/clickear/dar un click para poder verlas...


Y listo... podrán ver los capítulos anteriores...


NOTA: Si aún así no llegan al capítulo 1 solo tienen que repetir el mecanismo de "ENTRADAS ANTIGUAS"

Es un tanto tedioso que Blogger utilice este mecanismo (ordenar inversamente, de la reciente a la antigua) pero como ven no tan complicado.

Espero haberles podido ayudar y que no hayan terminado más enredadas.

He pensado una sección que nos acerque más, si tienen alguna sugerencia de lo que les gustaría que hicieramos envíen un e-mail a:



Como siempre cuidense mucho y
nos leemos en un tris!

Bells G.
**Waiting for you**

jueves, 1 de abril de 2010

VENTANA AL AMOR

Capítulo Treinta Y Uno


Edward POV

Ahora podía derrumbarme.

Ya no tenía que aparentar entereza. Bella permanecía dormida en su cama, su ahora pálido rostro casi se confundía con las blancas sabanas de su cama, blancas al igual que el resto de la habitación; lo cual me hacía sentir enfermo. En momentos como este odiaba los hospitales. Todos los sedantes que le habían administrado para intentar calmarla finalmente había surtido efecto, pero eso no evitaba que se retorciera entre sueños y murmurara llamando a nuestros hijos. Ahora no tenía que aparentar tranquilidad, no ahora que ella no podía ver como me caía a pedazos.

Quería llorar, gritar. Quería romper algo. Los minutos seguían pasando hasta convertirse en horas y no había noticias de mis hijos. Al menos sabía que mi hermana y mi sobrino estaban bien, mi padre me había llamado para contarme y preguntarme por Bella y los mellizos. Ellos no podían entrar por ahora, Bella no podía recibir visitas.

Estaba asustado. Temía por la salud de mis hijos, tan pequeños, indefensos. Toda esta preocupación no me había permitido disfrutar de que al fin, era padre. No. No podía permitirme estar contento. No hasta que supiera que mis pequeños iban a estar bien, que se iban a salvar.

Necesitaba saber. La incertidumbre estaba acabando con la poca cordura que me quedaba. Y llore, llore de rabia e impotencia al saber que no había nada que pudiera hacer. Por no poder ayudarlos. Por sentirme inútil. Me llevé las manos hasta la cabeza, enterrando mi rostro en ellas con fuerza, tenía deseos de gritar hasta más no poder, llorar; pero no. No servía de nada, el dolor no remitía, seguía allí torturándome.

Esto no podía estar pasando.

No podía ser verdad.

El destino no podía ser tan cruel con nosotros. Con mis hijos, dos criaturas inocentes, indefensas…

-¿Ed-Edward…?- preguntó Bella abriendo los parpados lentamente.

-Hola, mi vida…- le susurre tomando una de sus manos entre las mías, estaba helada.

-¿co-como están?

-No lo sé, amor. Aun no vienen a decir nada

-¿co-como que…no? ¿Edward?- la desesperación comenzó a hacer mella en su voz al igual que las lagrimas que comenzaron a caer de sus ojos- ¿d-donde están?- dijo intentando incorporarse

-¡Bella! ¡Bella! Cálmate, amor…- le dije intentando que se volviera a recostar- ¡Bella, por favor!

-¡quiero verlos!- agregó debatiéndose entre mis brazos

-¡calma, mi cielo!- le dije abrazándola con fuerza- calma,…calma…

Acaricie su rostro con manos ansiosas, ella recostó su cabeza en mi cuello, los sollozos la hacían estremecerse de manera cada vez más violenta por lo que comencé a acariciar su espalda de arriba abajo intentando calmarla, pero incluso yo me sentía destrozado, era demasiado.

Pero debía ser fuerte, debía ser fuerte por ella, por nuestros niños. No podía caer. No ahora. Perdí la noción del tiempo que estuvimos así abrazados, intentando sostenernos el uno al otro, consolarnos.

-Bella, corazón. Por que no te recuestas, tienes que descansar. Te acaban de operar…- negó con la cabeza- Bella…

-No quiero, Edward. Quiero ver a mis hijos, quiero saber como están- se llevo las manos a su vientre ahora completamente plano- los extraño mucho…

-Tranquila, amor- dije abrazándola nuevamente- todo va a ir bien, todo va a ir bien…- besé su frente con cuidado- ya lo veras, mi cielo…

Llamaron a la puerta de manera suave.

-Adelante…- dije una enfermera entro en la habitación

-Disculpen, venía a ver como se encontraba la paciente

-Si, claro…- dije levantándome y yendo hasta la ventana.

Ya era de noche, el cielo estaba completamente oscuro, no se alcanzaba a ver ninguna estrella, consulte la hora en mi reloj y con asombro descubrí que ya era pasada la medianoche, pero no estaba cansado, al menos no físicamente hablando.

-Usted sabe como están mis bebés…- preguntó Bella en cuanto la enfermera termino la revisión.

-Lo siento, pero yo no estoy a cargo de esa área, señorita- el rostro de Bella se entristeció aun más, me sentía tan inútil, no había nada que pudiera hacer- pero de seguro el medico encargado vendrá dentro de poco, no se preocupe…- añadió dándole unas palmaditas a su mano como gesto de apoyo.

-Estoy nerviosa, amor.- me dijo después de que la enfermera se retirara- ¿Por qué no nos dicen nada?, ¿acaso no saben lo angustiante que es?

-No lo…- me interrumpí al ver que llamaban a la puerta nuevamente.- pase…

-¡doctora!- exclamo Bella al ver quien estaba tras la puerta- ¿como están mis hijos? ¿bien? ¿Por qué no nos han dicho nada?- comenzó con un bombardeo de preguntas

-Cálmese señorita Swan

-¡pero ¿co…

-Ellos están bien. Habíamos tenido unos problemas con la niña que…

-¿Qué? ¿Qué le paso?- pregunté yo esta vez

-Nació con principios de asfixia, debido a lo complejo del parto; pero ya esta estable…- Bella dejo escapar un suspiro de alivio

-¿pue…podemos verlos?- preguntó esperanzada

-Por el momento no. Primeramente por que usted acaba de ser sometida a una cirugía, y debe guardar reposo, además…

-¡¡pero quiero verlos!!- protestó

-No es seguro para usted, y tampoco para los bebés

-¿Cómo que no es seguro para ellos?- inquirí yo esta vez. La mano de Bella que sostenía entre las mías se tensó.

-Ellos están estables. Pero, la situación de los mellizos no deja de ser delicada, apenas tienes poco más de 28 semanas de desarrollo, por lo que van a tener que permanecer en una incubadora por un tiempo

-¿Cuánto tiempo?

-Un mes como mínimo…

-Tanto…- susurró Bella

-Bueno, debo retirarme. Y ustedes deberían descansar, han estado sometidos a demasiada presión…

-Pero…mañana, los podremos ver ¿cierto?- pregunté

-Por supuesto. Buenas noches- añadió antes de retirarse

No pude dormir bien esa noche, más bien lo que quedaba de ella.

Primeramente el sofá que había junto a la cama de Bella no era lo más cómodo del mundo; pero era la mezcla de ansiedad y nerviosismo que sentía era la que no me permitía conciliar el sueño, sabría que mi Bella tampoco sería capaz de dormir si no fuera por los calmantes que le administraron.

Los mellizos estaban bien, pero por ahora. La incertidumbre de no saber que nos depararían las siguientes horas no era nada buena para mi mente. Me sentía agotado.

Los rayos de sol, procedentes de la ventana a mis espaldas me despertaron cuando parecía que había conseguido dormir hacía tan solo unos minutos. Restriñe mis ojos y me medio incorporé para ver como Bella también comenzaba a despertarse.

-hola, preciosa…- le susurre

-hola…- me respondió medio dormida aun- ¿dormiste bien?- no le paso desapercibida la mueca que realice- tomare eso como un no…



Bella POV

Estaba nerviosa mientras avanzábamos por los pasillos, Edward llevaba la silla de ruedas en la cual iba –en contra de mi propia voluntad- mientras seguía a la enfermera que nos llevaba hasta la zona de Neonatología. Por fin iba a ver a mis hijos, sentía que mi corazón latía con mayor fuerza.

-tranquila, amor…- me susurró Edward al oído al ver mi impaciencia.

Los pasillos se me hacían eternos, al final llegamos frente una puerta con un cartel que la identificaba como el área de Neonatología, estamos aquí. Nos dieron unas cuantas indicaciones, inclusos nos pasaron unas batas similares a las que Edward había utilizado el día anterior para el parto y mascarillas. Aquello solo lograba aumentar mi nerviosismo.

Entrelace mis dedos con los de mi amado en busca de apoyo, apoyo que sin duda encontré. Atravesamos las puertas de suave color aguamarina. Una de las enfermeras nos indicó donde estaban nuestros hijos.

Casi en mitad de la sala, en dos incubadoras dispuestas una al lado de la otra, estaban mis bebés. Se me estrujo el corazón al ver lo chiquitos que eran, pero allí estaban. Aferrándose a la vida minuto a minuto.

-ahora están mejor que ayer,- comentó la enfermera- son fuertes. Van a estar bien…- agrego antes de alejarse.

Edward y yo nos acercamos hacía donde estaban, su piel seguía un tanto enrojecida, pues ni siquiera había conseguido formarse a totalidad. Eran tan frágiles. Noté como las lágrimas comenzaban a opacar mi visión lentamente, y al momento me vi en medio del abrazo protector de Edward, oculte mi rostro en su pecho. No sabía por que lloraba, si era por tristeza o si era por felicidad.

Tenía una gran confusión de sentimientos en ese preciso instante. Edward alzo mi mentón con su mano y limpio las lagrimas que caían por mi rostro. Me dio un suave beso en los labios.

-todo va a ir bien.- me susurro. Solo fui capaz de asentir.

No era capaz de distinguir cual de los dos era el niño y cual era la niña, suponía que era el bebé más pequeño y él cual permanecía rodeado de más cables que su hermano, al rememorar las escenas del día anterior sentí una opresión en el pecho. Había estado tan cerca de perderla.

-son hermosos…

-si…tan chiquitos…

-pero todo va a ir bien, no te preocupes.

-Lo intentare, de verdad

-Ya somos padres…- comentó Edward

-Es verdad, se me hace tan irreal. No sé creo que no me voy a poder convencer hasta que los tenga entre mis brazos

-A mi me pasa igual…

Nos quedamos un rato más observándolos, los dos seguían durmiendo placidamente en sus incubadoras. Sentí un poco de alivio, ahora que podía verlos, pero como ya le había dicho a Edward, no me sentiría cien por ciento tranquila hasta no tenerlos entre mis brazos y saber que eran reales y no tan solo una ilusión.

-aun no hemos pensado en como se van a llamar…- me comentó Edward después de que habíamos permanecido en silencio contemplando a nuestros hijos por una cantidad inconmensurable de tiempo.

-Es verdad…¿alguna sugerencia?

-Esperaba que tú tuvieras alguna…nunca pensé que tuviéramos que decidirnos tan de pronto

-Si, yo tampoco lo había pensado.- me quede pensativa.

Había considerado que aun me quedaban unos meses para reflexionar sobre los nombres y eso, pero todo había sido tan sorpresivo, tan inesperado. Que no tenía nada planeado. Mire una de las incubadoras, al mirar a mis hijos con más detenimientos pude aislar sus casi imperceptibles diferencias, y es que la carita de la pequeña era más redondeada que la de su hermano, el prácticamente inexistente cabello, que más bien parecía una pelusita, en su cabeza de adivinaba más claro, casi cobrizo…

-tiene tu cabello- comenté sacando a Edward de sus pensamientos

-¿eh?- dijo levantando la cabeza un tanto sorprendido

-Mírala…- le indiqué- va a tener el mismo color de cabello que tú- Edward acercó su rostro para mirar más de cerca a la bebé.

-Tienes razón…- me concedió

-Creo que ya tengo un nombre…- comente

-¿ah, si?

-Si

-¿Cuál es?

-Elizabeth,- le respondí- además, empieza con E como el tuyo…- agregue con una sonrisa

-Me gusta…- dijo- Elizabeth Cullen…Y en cuanto a ti…- agregó rodeando la otra incubadora- ¿algún nombre que te guste en particular, Bella?

-No sé…- dije mirando con más detenimiento a mi otro hijo. Edward sonrió- ¿Qué sucede?

-Creo que alguien se despertó…- dijo indicándome la incubadora- mira…

Me acerque más para ver como mi pequeño abría sus grandes ojos, sé que era tonto de decir, pero estaba casi segura de que nos sostenía la mirada. Aun no se podía distinguir de qué color eran sus ojos. Sentí como la calidez se albergaba en mi pecho y sonreí de manera más notoria.

-Thomas…- susurró Edward de pronto.

-¿Qué? ¿Qué dijiste?...

-¿Qué te parece si lo llamamos Thomas? Era el nombre de mi abuelo…- dijo aun en susurros.

Yo sabía cuan importantes eran para Edward sus abuelos, y todo el aprecio que les había tenido en vida y aun ahora. No podía negarme. Además era un lindo nombre.

-me gusta…- le respondí buscando una de sus manos y entrelazándola a la mía.- es un lindo nombre…

-¿en serio?- me preguntó- ¿no quieres ponerle otro nombre?- negué

-No. Me gusta…- me dio un beso rápido- ¿y eso? ¿Por qué fue?

-Por nada,- me respondió- y por todo…

Estuvimos un rato más observando maravillados a nuestros hijos, si bien, aun no podía tenerlos entre mis brazos, el verlos ahí me había hecho sentir mejor, aunque el peligro aun no hubiera pasado.

Edward insistió en que tenía que seguir en reposo, pero no estaba tranquila, no me gustaban mucho los Hospitales, ahora menos que nunca. A media tarde por fin pude recibir visitas, todos estaban muy preocupados por mí y por los bebés pero después de asegurarles que todo se veía mejor de lo que parecía se calmaron. Incluso Alice a la cual le habían dado rápidamente el alta llegó hasta la habitación junto a Jasper que traía entre sus brazos al pequeño Matthew, no pude evitar el poco de envidia que sentí, pues yo aun no podía tomar a mis hijos así.

-¡¡ayy Bella, lo siento tanto!!- dijo Alice abrazándome fuertemente.- es todo mi culpa…

-Claro que no Allie- le respondí- la doctora me explico, y eso me hubiera pasado de todas formas, simplemente paso más rápido. Pero estaba predispuesta a que sucediera por ser primeriza, y más de mellizos

-Pero…¿no estas enfadada conmigo?

-Por supuesto que no

-¿y tú, Edward?- preguntó mirándolo con cautela

-Claro que no, nunca me podría enojar contigo hermanita, por más excéntrica que seas…

-¡¡ayy, gracias, estaba tan asustada!!- dijo abrazando ahora a su hermano.

-Mami…- preguntó Su acercándose a mi lado- ¿Cómo tan mis hermanitos?- me preguntó bajito

-Ellos están bien, corazón…- le respondí acariciando su cabello

-Y ¿los puedo ver?....- preguntó con ojos brillantes

-Aun no, cielo…ellos están muy chiquitos…

-Pero…- protestó con un mohín- …pude ver a mis primitos, y ¿por que no a mis hermanitos?

-Es que ellos son más chiquitos que Matt y que Lily, pero te prometo que en cuanto nos autoricen vas a verlos ¿de acuerdo?

-Bueno…- dijo aun cabizbaja

-Ven acá y dame un abrazo…- dije intentando animarla

-Y bueno,¿ya les pusieron nombre a mis sobrinos?- preguntó Emmett. Edward asintió

-Si. Se llaman Elizabeth y Thomas…

-Que lindos nombres- comentó Esme

A los pocos días salí del Hospital, aunque claro tuve que irme sola, los mellizos tenían que estar internados aun por un tiempo. Intente que esto no me afectara, pero era difícil. Alice había decidido conjugar la maternidad y su trabajo de decoradora de piezas de bebés y planeadora de bodas. Nunca entendía como no se cansaba, habíamos decidido mantener la fecha de la boda para así no agobiar a Alice.

Todos los días Edward y yo íbamos hasta el hospital para visitar a nuestros hijos, a las cuatro semanas de su nacimiento ya estaban mucho mejor, los habían desconectado de la mayor parte de los aparatos a los cuales habían estado conectados por tanto tiempo, pero aun seguían en sus incubadoras.

Esa fue la primera vez que Susan pudo ir a visitarlos. Estaba emocionada, dando saltitos muy similares a los de su tía Alice.

-hola…- saludo acercándose a las incubadoras y mirando con ojitos brillantes- yo soy su hermana mayor, Susan. Pero me pueden decir Su…

Edward y yo mirábamos la escena a la distancia, uno de sus brazos rodeaba mis hombros acercándome a él, se me habían puesto los ojos llorosos.

-buenas tardes- dijo la doctora Mackenzie, quien estaba a cargo de los mellizos

-buenas tardes

-que bueno que están aquí. Tengo que darles algunas noticias

-¿noticias? ¿Qué sucede?- Edward frotó mi brazo intentando calmarme

-Nada malo, descuide señorita Swan- suspire- quería informarles que el estado de sus hijos es excelente, mucho mejor del que esperaba, debido a lo pequeños que eran. Así que lo más probable es que de aquí a menos de dos semanas puedan llevarlos a su casa,

-¿en serio? Oh, eso…eso es maravilloso

-¿quieren cargarlos?

-¿Qué? ¿podemos?- ella asintió

-¿esta segura? Digo, ¿será seguro para los bebés?

-Si señor Cullen, si lo hacen con cuidado no hay ningún riesgo

Sentí que mi corazón latía con mayor fuerza, Edward me tomo de la mano y nos acercamos hasta las incubadoras. Su sonrisa era radiante. Se notaba que él tambien estaba sumamente feliz.

-¿es su hija?- nos preguntó la doctora al ver a Su que miraba con detenimiento a los bebés

-Si…- respondió Edward por mí, sorprendiéndome.

-Se parece mucho a ustedes. Es preciosa

Me quede sorprendida, ¿se parecía? ¿a los dos? Y solo atine a sonreír.

-Gracias…

-Su, ven acá…- la llamé

La doctora se acercó más a las incubadoras. Me sentí más nerviosa mientras ella tomaba entre sus brazos y con mucho cuidado a uno de los bebés, a Thomas, lo reconocí al ver su incipiente cabello castaño.

-será mejor que te sientes, cariño- me recomendó Edward. Así lo hice mientras el frotaba mis brazos, al darse cuenta de mi nerviosismo.

-¿Qué pasa?- preguntó Su, pero no alcanzamos a responderle.

La doctora Mackenzie camino hacía mi y con mucho cuidado me paso a mi pequeño hijo, lo acomode entre mis brazos intentando hacerlo de manera delicada y precavida, su cuerpecito era calido y suave, estaba completamente dormido. Acaricie una de sus mejillas, Edward y Susan se acercaron para verlo mejor. Me sentí dichosa, al fin tenía a uno de mis pequeños entre mis brazos.

Al fin todo parecía más real. Tangible.

Hubo algo que rompió la atmósfera de total silencio. Un llanto.

Las lágrimas comenzaron a caer de mis ojos al comprobar de donde, o mejor dicho de quien, venía aquel leve gimoteo.

Elizabeth. Era la primera vez que la escuchaba llorar y por alguna razón desconocida –o tal vez no tanto- esto me emociono.

Edward se puso nervioso en cuanto vio a la doctora Mackenzie acercase hacia él con la pequeña en brazos, le sonreí a mi prometido infundiéndole ánimos, seguía nervioso. Primerizo, bueno ambos lo éramos, pero para Edward, era la primera vez que cargaba a un bebé. La misma doctora tuvo que enseñarle como acomodar los brazos de manera correcta antes de entregarle a Lizzie que no paraba de protestar al verse fuera de su incubadora. Pero entonces, en cuanto Edward la tuvo entre sus brazos, se quedo completamente callada. Ambos se quedaron en silencio mientras nuevas lágrimas inundaban mis ojos.

-maravilloso…- susurró Edward- esto es sorprendente. Hola, preciosa…- agregó dirigiéndose a la bebé.

-¿puedo verla?- preguntó su alzándose sobre la punta de sus pies en un intento por observarla, pero le era casi imposible debido a la altura de Edward.

-Claro, corazón…- le respondió Edward inclinándose cuidadosamente hasta que el rostro de la bebé fue visible para Su.

-Hola, Lizzie…- la saludo, la aludida centro su atención en Su.-¡me esta mirando! ¡me esta mirando!- agregó emocionada mirándonos a mi y a Edward de manera alternada. Asentí con una sonrisa.

Estuvimos un rato más así, compartiendo aquel remanso de calma y felicidad después de tanta incertidumbre y miedo. Lentamente veía las cosas más claras.

El día, bueno, en realidad uno de los días que tanto había esperado por fin había llegado y por fin podríamos traer a Lizzie y Thomas a casa. Estaban a punto de cumplir un mes y medio de vida y recién ahora, comenzaría a ser madre. Y es que Esme y mis amigas ya me habían advertido lo que esto significaba.

-biberones, llantos y cambios de pañales a medianoche…- me había dicho mi suegra, se me hacía raro pensar en Esme de esa manera a veces.

-¡¡muchos cambios de ropa!!- había comentado Alice. Aunque claro, esto a ella no le molestaba en lo más mínimo. El pequeño Matthew parecía su muñeco, gracias a Dios, Jasper era más sensato.

-Interrupciones de momentos íntimos…- había comentado Rosalie, como no, con una sonrisa- pero después de unos días…- había agregado- se regulariza el horario del sueño del bebé y todo se soluciona.

Ella nunca cambiaría.

Pero estaba deseosa de que aquello sucediera, estaba ansiosa de ser madre. No me importaría desvelarme, de eso estaba segura. Susan ya estaba de vacaciones de verano hasta Septiembre por lo que ella nos acompañaría hasta el hospital, mientras que el resto de la familia nos esperaría en casa.

-aquí tienes, Bella…- dijo Alice entregándome dos bolsos de bebé, uno rosa y otro celeste- ahí esta toda la ropita para los bebés y los pañales, bueno todo lo que vas a necesitar…

-¿conjuntos de bienvenida?- pregunté

-Exactamente. No creeras que iba a dejar que mis sobrinitos se vistieran con cualquier cosa ¿o si?...- rodé mis ojos

-¡¡estas loca!! ¿lo sabías?- le comenté divertida

-Ya vamos, se que igual me quieres así. Ya es hora…- me apremio

Llegamos hasta el hospital. Desde hacía una semana que los bebés se encontraban en los cuneros al no ser más necesaria la incubadora. Luego de haberlos cambiado con los conjuntos que su tía había comprado, y de haber escuchado atentamente las recomendaciones y cuidados que nos indico la doctora nos dirigimos hasta el coche de Edward. Él acomodo a nuestros hijos en sus sillitas en el asiento trasero del Volvo y me senté allí junto a ellos para no perderlos de vista.

-Susan, por favor siéntate bien. Es peligroso…- le pedí al ver como se volteaba nuevamente en el asiento de copiloto, haciendo que su cinturón de seguridad fuera a parar a cualquier lado.

-Perdón…- dijo sentándose debidamente.

No preste mucha atención al camino, la mayor parte del tiempo estaba pendiente de vigilar a Su o a Lizzie o a Tomy. Pero de pronto comencé a darme cuenta de que íbamos por el camino equivocado, las calles no eran las que llevaban a casa, ni tampoco a casa de los Cullen.

-¿Edward?…

-¿Si, Bella?

- Creo que te equivocaste, por aquí no se va a casa…

- Claro que si…- me respondió sin despegar la mirada del frente

- No, estoy segura de que no. ¿Vamos a otro lugar?

- Se podría decir…

- ¿Dónde?

- Ah, eso es una sorpresa…

- Edward- dije imitando enfado. Aunque en realidad sentía un poco- sabes que no me gustan las sorpresas

- Ah, pero esta de seguro te va a encantar…

Me enfuruñe en mi asiento, no me gustaban las sorpresas y él lo sabía.

- ¿alguna de mis sorpresas te ha decepcionado?- me preguntó mirándome por el retrovisor después de un rato de incomodo silencio. No conteste, solo me sonroje intensamente.- no, creo que no.- comentó para si.

Comencé a prestar mayor atención al paisaje una vez que los bebés se durmieron. Nos habíamos alejado del núcleo de la ciudad, el exterior me recordaba a como se veían los alrededores de la casa Cullen, rodeados de vegetación y con casas cada vez más distanciadas entre si. De pronto Edward doblo en una curva y quedo frente a la entrada de un bello condominio. Lo mire extrañada mientras él y Su compartían una sonrisa cómplice.

- ¿Qué me están ocultando?- no me respondieron. Y edward siguió avanzando.

A pesar de ser un condominio ninguna casa era exactamente igual a la otra, avanzamos un poco más hasta que finalmente Edward se detuvo en la entrada de autos de una de las casas.

La casa era preciosa, de dos plantas y color ladrillo. Tenía un amplio ventanal en lo que debía ser el living, el jardín estaba ornamentado con flores de diversos colores. No entendía nada. Edward ya estaba frente a mi puerta en cuanto me recupere de mi aturdimiento y estaba sacando a los bebés con cuidado de sus sillas.

- ¿Qué pasa, Edward? ¿a que vinimos acá?- cuestione

- Umm…venimos a visitar a alguien…- me respondió

- ¿a quien?

- Oh, ya lo veras…- dijo encaminándose hasta la puerta con la pequeña Lizzie en brazos.

- Tú me dirás de que va todo esto, ¿verdad, Su?- le pregunté mientras avanzábamos

- Nones, es un sorpresa.

- Su…- hizo un gesto con la mano como si tuviera la boca sellada.

Edward se detuvo frente a la puerta, pero contrario a lo que pensaba, saco un juego de llaves en vez de llamar. ¿Qué sucedía acá?

Entre aun sorprendida y sin comprender que sucedía. Entrar solo me confundió más.

En el salón completamente equipado y decorado con un gusto que reconocí de inmediato, estaba toda la familia. Había un cartel enorme que atravesaba la sala y en el cual se leía Bienvenidos, además de globos en tonos pasteles con frases como: es una niña, o es un niño.

- ¿Qué pasa?- pregunté volteándome hacia Edward

- Esta, mi vida, es nuestra nueva casa…

- ¿Qué? ¿es enserio?- él asintió- Edward…- susurré sintiendo como mis ojos se inundaban de lagrimas.- gra-gracias…- le dije antes de darle un beso corto en los labios, con mucho cuidado pues aun teníamos a los bebés en brazos.

- Ya, basta de tanto beso y déjenme ver a mis sobrinitos…- exclamo obviamente Emmett.

- ¡¡Emmett!!

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Suspiren y cuidense mucho...

nos leemos en un tris!

Bells G.

*I need you!*

Capítulo 30. Mi Héroe


Bella POV


-¡Bella!- oí gritar mi nombre en dos voces distintas, una era de Jake y la otra… la que tanto esperaba.

El viento helado que había enfriado mi cuerpo fue cediendo y un calor que empezó en mi corazón me llenó por completo.

Edward, busqué de inmediato su rostro, tenía que verlo para estar segura que era él ya que constantemente oía su voz en mi mente.

Bajó de un auto que nunca había visto antes, parecía asustado y cansado pero como siempre era la visión plena de perfección. No me miraba tenía los ojos clavados en James. Detrás de mi oír a Jake.

-No den un paso más o la pequeña Bellita muere- dijo James al ver a los recién llegados sacando un arma y apuntándole a mi prima en la cabeza.

- Suelta a Nessie- la voz de Jake se oía suplicante muy diferente al tono que usualmente usaba.

- Nessie, este mostrito hace honor a su nombre, he tenido que dormirla dos veces, es más fuerte que tu Eddie- miraba a Edward con odio marcado. –No te ofendas pequeña niña eres linda pero prefiero a la origina-le decía a su rehén mientras acaricia sus cabellos, ella aún parecía medio dormida y mareada, abría y cerraba los ojos y movía la cabeza en varias direcciones. –Avanza hacia mí Bella y con gusto dejaré ir a Nessie- dijo mirándome.

-Quédate donde estás Bella- ordenó Edward, me detuve después de haber dado un paso hacia delante.

- Ven a mi preciosa, todo lo que quiero es que vengas- James tenía una mirada penetrante y envolvente. Traté de moverme, no quería que le disparara a Ness.

- Bella por favor… él no la dejará ir, no te acerques mi amor- la voz dulce y suplicante de Edward eran caricias en li oído, quería correr y lanzarme a sus brazos, llenarlo de besos y decirle cuanto lo amaba.

- Si no vienes la mataré- amenazó el demente.

Miré a Edward con dolor él me devolvió la mirada desesperado. Con pasos cortos llegué al lado de James.

- Te tengo- dijo él tomándome de un brazo y soltó de su agarre a Nessie que cayó al suelo, lo miré a los ojos su desagradable rostro me atrajo hacia él, sus manos eran firmes me abrazó con la que tenía suelta. –Ahora si eres mía.

De pronto James gritó de dolor, me soltó y se volteó levantando a Nessie del suelo.

- En verdad eres un monstruo pequeña idiota- le dijo apuntándole, ella se soltó de él y retrocedió dos pasos.

- Por favor no- supliqué, él se volvió para mirarme, de reojo vi que alguien se abalanzaba sobre nosotros James se movió rápido, sentí que alguien tiraba de mí hacia atrás y me abrazaba. Los fuertes y suaves brazos de Edward me envolvían pero yo no podía voltear a verle mis ojos estaban fijos en lo que acontecía delante de mi. Jake y James forcejeaban con el arma en la mano.

- Maldito loco enfermo como te atreviste a tocarla- Jake parecía poseído por no sé que extraña fuerza.

- Te mataré maldito indio, Bella es mía.

- Nunca volverás a acercarte a Ness….

El fuerte ruido de un arma me dejó paralizada. Los dos cayeron al piso. Pero en una maniobra muy rápida e inesperada y en menos de un respiro James se puso de pie sin arma y con la cara retorcida de furia. Sentí que los brazos protectores me ponían detrás, me empujaban suavemente a seguir retrocediendo.

- Ahora si acabará contigo pequeño Eddie como debí haber hecho en el avión.

Jake yacía en el suelo, Nessie corrió a su lado sus manos lo tocaban buscando heridas, el salado de la sangre me llegó de inmediato, él estaba herido quise correr a su lado también pero entre mi y ellos estaban Edward y James a punto de lanzarse el uno contra el otro.

- Eres un cobarde, sino es con un arma no te atreves a enfrentarte-le increpó mi esposo.

- Eso lo veremos ahora, quiero a esa mujer y la tendré. Pero creo que primero debo dejarla viuda de verdad- amenazó el malhechor

Jame se lanzó contra Edward que con un rápido movimiento lo evitó y utilizó su fuerza para lanzarlo contra el piso. Ya lo había visto hacerle eso a Jake cuando se pelearon en La Push pero no había sido tan agresivo aquella vez.

James se levantó ágilmente y lo empujó contra la camioneta, oí el ruido sordo del golpe pero Edward se soltó y le dio dos puñetes en el rostro uno tras de otro y luego un increíble puntapié que sólo había visto en películas, de esos que requieren que el peleador dé una vuelta completa de 360 grados. James cayó al piso otra vez.

- Ella es mi vida maldito imbécil, no dejaré que vuelvas a ponerla en peligro.

Pero James que parecía ponerse de pie hizo un rápido movimiento y le barrió los pies a Edward que cayó sobre su espalda. Maldito psicópata traidor, aprovechó que Edward no lo atacaría mientras se levantaba porque era un caballero.

- No me importa que ella tenga algo tuyo dentro estúpido niño, me la voy a llevar igual.

La mirada de Edward rápidamente se posó en mi rostro y después en mi vientre, se veía confundido. James aprovecho ese segundo de descuido para patearle las costillas, vi el rostro contraído de mi amor, parecía haberle hecho mucho daño. No pude evitar seguir siendo espectadora, me lancé a la espalda del maldito y le hundí mis uñas en su rostro y en todos los lugares que encontrara descubiertos. Él de deshizo de mi y caí al piso.

- Pequeña fiera, pagarás por esto- me amenazó y se giró para tomarme, su rostro y cuello sangraban. No llegó hasta mí fue derribado hacia un lado, ambos cayeron al piso enfrascados en una pelea tan que no podía ver bien quien golpeaba a quien. Me levanté y corrí hacia donde Jake y Nessie estaban. Ella parecía no tener ni idea de toso lo que ocurría.

- Resiste mi amor, no te mueras por favor Jake- susurraba, se había quitado el suéter y lo había amarrado alrededor del hombro de Jake. A lo lejos oí sirenas, policía o ambulancia, miré al rededor, los vecinos también habían salido de sus casas y nos miraban horrorizados.

Me giré a ver a Edward quien estaba golpeando a James y lo tendía en el piso, parecía querer seguir golpeándolo y temí que lo matara y tuviera que ir a la cárcel. No quería que lo separaran de mi otra vez. Corrí hacia él y lo abracé por la cintura. Se calmó y me abrazó aun así estando a su espalda podía sentir sus manos recorriendo mis brazos.

Una ambulancia llegó de inmediato, seguida de un carro de la policía, los mismos que habían estado en casa y se habían marchado una hora antes.

Llegaron rápido y levantaron a James.

- Lo llevaremos al hospital para que lo revisen pero no lo descuidaremos ni un segundo- me dijo uno de ellos mientras el otro le ponía las esposas y lo levantaba.

Recién entonces Edward se volteó hacia mí y me abrazó, sentí que mis pies ya no tocaban el piso. Era tan cálido sentirlo nuevamente. Me puso en el suelo y mi miró profundamente.

- Que trataba de decirme… algo mío… dentro de…-su ojos se veían asustados y expectantes. Le sonreí ampliamente a pesar de todo lo ocurrido no podía evitar sentir esta alegría que me embargaba, por fin iba a decírselo.

- Estoy embarazada Edward. Vamos a tener un bebé.

Sus ojos se abrieron más de lo debido, pestañeó un par de veces y de pronto una gran sonrisa torcida marcó su rostro. Mi miró con mucha ternura. Y me besó con suavidad. No tenía idea lo mucho que había extrañado sus besos, eran como un bálsamo para todas mis penas, como agua fresca para alguien muriendo de sed. Nos separamos cuando oímos el ruido metálico de la puerta del carro de la policía al cerrarse.

- Jake- dije. Él pareció recordarlo, me tomó de una mano y me llevó hacia la ambulancia.

- No llore señorita, él estará bien, lo llevaremos para intervenirlo y retirarle la bala, la herida es en el hombro no morirá, hizo un buen trabajo evitándole la hemorragia. ¿Quiere subir y acompañarnos?- preguntaba un paramédico a Nessie, ella asintió y subió rápidamente al lado de Jake.

- Está bien- susurró Edward. –No me habría perdonado si hubiera sido algo peor, no por salvarte una vez más.

- Pero él venía a salvar a Nessie.

-¿Ah sí? Pensé que era a ti.- Me miró confundido.

- No, lo oí bien, estaba más cerca de mí. Él no quería que James volviera a acercarse a Nessie, no pudo decir su nombre por completo porque James le disparó,

- Bella- mi mamá llegó hasta mí. –Estás bien cariño, debemos llevarte al hospital, el médico dijo que no podías hacer movimientos bruscos, te caíste mi amor.

Edward me miró asustado. Me levantó en brazos.

- Amor te caíste, debemos llevarte al médico.

- Edward estoy bien, tengo tanto que decirte y quiero que me digas tantas cosas.

- Después de que te revise un buen médico, no quiero correr riesgos. Debemos estar seguros, no podemos arriesgar a nuestro hijo.

Se oía tan bien esas palabras en sus labios, nuestro hijo.

Me subió en el auto y manejó hacia el hospital, parecía moverse con dificultad.

- Edward tu tampoco estás muy bien, quiero que tu también veas al médico.

- Si amor, no hay problema, creo que necesito otras placas. Tenía dos costillas fracturadas, todavía estoy usando vendajes y me he llevado un buen golpe. No creo que sea tan grave pero pediré que me revisen.

- ¿Mi papá y Carlisle?- pregunté.

- Se quedaron en el camino. Tuvimos problemas para regresar cuando me encontraron, una tormenta cayó y no pudieron avisar al helicóptero de rescate. Casi nos congelamos. Llegamos al hospital de Port Ángeles hace dos días, nos atendieron de emergencia yo estaba malherido y hecho un témpano pero los cuidados de Charlie y Carlisle evitaron que fuera peor. Hoy nos dieron de alta al medio día, estaba al lado de tu padre cuando te llamo veníamos en un auto rentado pero la carretera estaba cerrada en un tramo. La verdad creo que tengo que ir a la policía después del hospital. Robé un auto.

- ¿Qué?- grité sobresaltada.

- Amor, casi me vuelvo loco, pensé que James te había secuestrado, como intentó la vez anterior, a decir verdad era lo único en lo que pensaba, antes de saltar del avión James dijo que vendría por ti. Cuando escuché a tu madre al teléfono salí del auto y corrí a través de la nieve, pasé la zona que estaba en mantenimiento y llegué al otro lado, donde alguien que iba en sentido contrario había dejado su auto con las llaves puestas. Sin pensar tomé su coche era muy rápido. Creo que llegué a 200 kilómetros por hora, que sensación mas fuerte- sonrió.

- Ahora eres un ladrón de autos, que ejemplo para nuestro bebé- dije quejándome, aunque no lo sentía lo más mínimo, me hacía feliz que haya hecho eso por estar conmigo.

- Y tu eras una gata fiera, espero no tener que enfrentar tu ira nunca, James va a tener la cara desfigurada para siempre- soltó una carcajada.

Llegamos al hospital, tendría que esperar un tiempo más para saber toda la historia con detalle. Mientras él y yo estuviéramos juntos podría esperar una vida entera.


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No olviden suspirar y cuidarse mucho...
nos leemos en un tris!

Bells G.
*Ti amo!!**

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