domingo, 27 de septiembre de 2009

ONE-SHOT

Amor, Finalmente Te Encontré

Por Giselita

Esme POV II

Agosto, 1917

Corrí por el campo cuan rápido podía –o me lo permitía el incomodo vestido en el que mi madre me había metido-.

No hice esfuerzo alguno por reprimir las lágrimas que ahora caían de mis ojos. Solo corría, quería escapar de todo y de todos. Solo me detuve cuando llegue a la orilla del extenso arroyo que recorría nuestra granja a lo largo.

Casarme. Aquello era un concepto para el que fui preparada desde niña, pero no de este modo. Había esperado durante años que alguien pidiera mi mano, pero alguien a quien pudiera conocer y alguien de quien pudiera enamorarme.

La mayoría de mis amigas ya estaban casadas, muchas de ellas tenían hijos de tres o cuatro años. Yo estaba llegando a la madurez y aun no había recibido propuestas de matrimonio, hasta ahora.

Charles Evenson era el hijo de una familia amiga, proveniente de una larga descendencia de importante peso social y político, un hombre respetable y bien acomodado económicamente. Pero estaba bastante lejos de ser el hombre que había soñado para mi vida.

Me jalé de los cabellos. No podía continuar con aquella infantil fijación. Aquel hombre solo me había dirigido pocas palabras y se había marchado de mi vida tan rápido como llego. Tenia que hacerme entender a mi misma que el doctor Carlisle Cullen no volvería jamás…y que era un estúpido enamoramiento de la adolescencia.

-¡Esme!- escuché los gritos desesperados de mi madre. No le contesté. -¡Esme!- gruñó, esta vez su voz estaba mucho mas cerca que antes. – ¡Eres una desagradecida!

-Madre, por favor.- le supliqué. No quería esto…realmente había planeado otra cosa para mi vida.

-Esme, escucha a tu madre.- no me volteé a ver a mis padres, aun seguía llorisqueando, con mis ojos fijados en el arrollo.

-Esme…no puedes ser tan insensata. Esta de seguro es la única y ultima oportunidad que tendrás de casarte. Ya tienes veintidós años… ¿Quién escogería como esposa a alguien de edad tan avanzada?

-Pero, madre, yo ya escogí mi camino…

-¿Qué?- graznó mi padre -¿Irte sola al medio de la nada a enseñar en escuelas? Eso no es una vida respetable para una mujer.

-Pero es lo que yo más deseo.- le grité volteando a ver el rostro púrpura de mi padre. Inmediatamente bajé mi cabeza, avergonzada por haberle faltado el respeto de tal modo.

-Haz que entre en razón,- le murmuró mi padre a mi madre antes de volverse a la granja, donde había dejado a un pretendiente atónito por mi repentina huida.

-Madre.- volví a implorarle entre lágrimas. Mi madre alzó su mano y la pasó suavemente por mi mejilla.

-Esme…lees demasiadas novelas románticas. Eso no es bueno para una mujer.

-Madre, por favor...no me obligue.

-Nosotros ya somos grandes, Esme...quien sabe cuanto tiempo nos quede. ¿Qué harás después? Tu hermano no es lo suficientemente adulto como para mantenerte, y si así lo fuera...no tiene por que hacerlo…sabes que los hombres son los únicos herederos…te quedaras sin nada hija mía. ¿Qué es lo que pretendes?

-Ya se los dije, quiero ir a trabajar al este. Quiero enseñar a los niños a leer, a escribir...

-Trato, trato de comprenderte, de hacerte entrar en razón...pero no facilitas las cosas. No te estoy dando a escoger tu futuro, tu padre no va a dejar que pases esta oportunidad. Charles es un hombre que no mereces. Es de otra clase, totalmente diferente a la nuestra. Va a darte la vida que mereces...vas a tener muchos mas lujos que todas tus amigas.

-No es que me desagrade Charles…es solo que creí que me enamoraría antes de casarme.

-Cariño, el amor es algo…- suspiró.- No fue echo para todo el mundo. Menos para la gente como nosotras.

-¿No amas a papá?

-En cierta forma lo hago. Pero no me case enamorada de él. El amor es algo que viene con el tiempo y la convivencia. Pero he de confesar que primero conocí el amor cuando tu naciste.- aquello era de lo mas triste. No queria eso para mi.

-Esme créeme...te juro que encontraras el amor con el tiempo y la dedicación que le des a tu marido. Tu padre y yo no te entregaríamos a cualquiera. El cuidará te di, te proveerá todo lo que necesites. Y después, si él lo acepta, puedes enseñar todo lo que desees.

Seguí llorando en el hombro de mi madre unas buenas horas mas, hasta que vimos que el sol comenzaba a llegar a su punto mas alto.

-Será mejor que volvamos…solo espero que Charles no haya desistido de su propuesta.

Traté de pensar de forma sensata. Traté de convencerme de que mis padres tenían razón; Charles Evenson seria el marido que ellos deseaban para mi, solo confiaba que con el tiempo pudiera tenerle algo de cariño…quizás amor. No pedía nada mas…quería ser tan feliz como mis amigas lo eran.

Contuve la respiración cuando entre a la casa, mi padre salio de la sala, casi sin mirarme, donde sabia que Charles estaba sentado a la espera de una respuesta. Mi madre se paró frente a mí, acomodándome el peinado recogido y frotando mis mejillas para que estas se ruborizaran.

-Piensa en lo que hablamos, hija.- me susurró al oído antes de que entrara a aceptar una vida que no deseaba, pero que quizás no pudiera ser tan mala.

Caminé dentro de la sala, Charles Evenson estaba parado de espaldas a la puerta, con sus ojos fijos en el paisaje que le ofrecía el ventanal. Sus manos estaban pasadas por detrás de su espalda, sosteniendo su elegante galera y el bastón de ébano.

Se dio vuelta lentamente cuando escuchó mis pisadas.

-Señorita Platt, yo-- comenzó con aquel timbre grueso y su acento del este.

-Señor Evenson, quisiera disculparme por mi pasada reacción. Realmente me sentí abrumada por su petición.

-¿De verdad? Crei que…que estaria enfadada por mi atrevimiento. Quizás debí hablarlo con usted en lugar de ponerla en la incomoda situación frente a sus padres. Lamento el daño que pude causar.- sus palabras eran sinceras y yo le creí. No podía imaginar que alguien propusiera matrimonio a una mujer frente a sus padres, sabiendo que estos le obligarían a aceptar. Eso solo sucedía en las novelas…y mi madre me lo había dicho cientos de veces…solo son novelas.

-Solo fue la sorpresa, no me lo esperaba.

-Entonces… ¿podría reafirmarle mi interés por convertirla en mi esposa?- Asentí complacida con mi cabeza. – Señorita Platt, seria un gran honor que me conceda su mano en matrimonio. Su padre ha dado su consentimiento, recibo una fuerte suma de ingresos anuales, puedo ofrecerle la vida que siempre soñó…se que puedo hacerla feliz. Todo lo que pido es que me acepte.

Y acepté. Claro que acepté.

Pero el tiempo me haría descubrir que no todos los hombres correctos de la sociedad se comportaban del mismo modo en sus casas, con sus mujeres.

Y Charles había sido el error más gran de mi vida.

Continuará...

_____________________________

bien chic@s se que eso de esperar no se les da, pero tomenlo como una serie de shot's... y no es por nada pero estan hermosos... la espera será recompensada vale... y me conocen quiero T-E-O-R-Í-A-S!!!
dale cuidense mucho (no me odien tanto por fis!!)y deboren chocolates, suspiren y...
Nos leemos en un tris!!!

Bellany G.
**Mi fortaleza y calma eres tú**

ONE-SHOT

Amor, Finalmente Te Encontré

Por Giselita

Esme Pov I

Ohio, 1911

El cielo brillaba en lo alto, la gente en las plazas comentaba que era el día de primavera más caluroso de los últimos años.

Después de realizar las faenas diarias, que mi familia y yo solíamos hacer desde que el gallo anunciaba el alba, salí a caminar por el pueblo. Todo era siempre igual, Columbus era un lugar que vivía cómodo con su monotonía. El panadero anunciaba a las ocho en punto que sus delicias estaban recién horneadas, los pescadores se paseaban con la pesca de toda una noche y las mujeres, con sus almidonados sombreros, se paseaban por las vidrieras de los pequeños comercios de Columbus mientras admiraban la moda proveniente del viejo mundo

El día transcurría siempre del mismo modo en mi vida, las tardes solía dedicarlas a buscar el refugio de la sombra de algún árbol para sentarme a leer alguna novela.

Aquella tarde me había acomodado debajo de un viejo abeto. Estaba inmersa en la lectura mientras mis pies, desnudos, acariciaban el césped. Entonces escuché un revuelo de fondo; una jauría de perros ladrando y un pobre gato corriendo desesperado por su vida. Entonces lo reconocí, Mr. Muggles era el único gato negro de la zona; era mi único gato negro.

Corrí hacia el bullicio, los perros estaban rodeando un árbol donde mi gato se había trepado.

-¡Fuera! Aléjense de él.- les grité arrojándole alguna piedra que pudiera encontrar. Poco a poco, y nada contentos, los perros se alejaron. –Oh Mr. Muggles… no hay día que lo dejen dormir al sol en paz ¿verdad?- el pobre me dio un agudo maullido en respuesta. Entonces miró a su alrededor, dándose cuenta de que no tenia forma fácil de bajar del árbol.

Había dejado mis cosas debajo del abeto, bastante lejos de donde me encontraba ahora, pero a pesar de estar descalza, me trepé al árbol como pude para bajar a mi gato. Se me había dificultado un poco llegar hasta donde el se encontraba –casi en la copa del árbol- pero lo conseguí. Me senté en una rama y extendí mi mano para darle confianza. El, tímidamente y con cuidado, comenzó a acercarse a mí hasta que pude agarrarlo con mis manos y acomodarlo en mi regazo.

-Ya esta, ahora estas a salvo.- bajé mis ojos, estaba realmente alto -¿Ahora como bajamos?

-¿Esme?- escuché que alguien gritaba mi nombre en la lejanía. Me volví, viendo que mi hermano menor me buscaba.

-¡Richard!- él, al escuchar mi voz, volvió su rostro hacia la dirección donde me encontraba y corrió.

-Esme… ¿Qué haces ahí? ¿No crees que es poco propio para una dama andar trepada a un árbol y… ¿descalza?- me reí. Mi hermano en ocasiones sonaba igual a mi madre, con aquellos cuentos de lo propio o impropio… estaba segura de que algún día podría correr mostrando mis piernas y nadie se escandalizaría por ello.

-Mr. Muggles fue perseguido por los perros de la granja vecina- le dije alzando a mi gato, para demostrarle que el pobre realmente casi era atacado. Richard me dio una suave sonrisa y extendió sus manos para que le diera al gato.

Con cuidado me recosté sobre la rama y con una mano le pasé al gato. Bien, el estaba a salvo, ahora debía bajar yo. Apoye mis pies con cuidado en la rama mas gruesa que tenia a mi lado, pero entonces algo se clavo en la planta de mi pie y –cuando alce mi pie y lleve mis manos a el, olvide que no estaba nada cerca del suelo.

Sentí mi cuerpo caer del árbol y a mi hermano gritar; llegó a atajarme, pero una de mis piernas había tocado el suelo mucho antes y el dolor se extendió por todo mi cuerpo.

-¿Estas loca?

-¡Ay!- me quejé –no me regañes, no planeé caerme… Richard me duele- le dije sosteniéndome la pierna. Mi hermano, viendo que realmente estaba herida y no podría ayudarme él solo, corrió hacia la casa. Mis padres iban a matarme.

.....

-¿No viene nadie?- preguntó mi madre por enésima vez en la tarde mientras miraba nerviosamente a mi padre, quien estaba parado frente a la ventana. La noche había caído y hacia cinco horas que habíamos enviado a un peón de la granja a que buscara al doctor; pero aun no había vuelto.

No creía poder soportar mas el dolor… era inaguantable.

Ahí viene… pero, no es el doctor Finn.- mi padre abrió la puerta, dejando entrar al doctor y al peón.

-Señor lo lamento tanto, el doctor del pueblo no estaba… tuve que ir a la ciudad para conseguir algún doctor que pudiera atender a la señorita Esme.

-Por supuesto, gracias. Pase doctor.- estire mi cuello para poder ver quien era el nuevo doctor, estaba acostumbrada a la apariencia y al trato del bueno doctor Finn, pero mi corazón dio un vuelco al ver al nuevo doctor.

-Buenas noches- dijo con su perfecto acento británico. ¡Era ingles! Momentáneamente parecía que el dolor de mi pierna se había mitigado; aquel doctor no era nada igual al viejo y calvo doctor Finn. Sus cabellos rubios estaban despeinados y algunos mechones caían de forma desprolija sobre su frente. Llevaba una chaqueta blanca semi abrochada, dejando ver el frac negro que vestía debajo. –Si me permiten, debo revisar a la señorita.

Se acercó al sofá donde estaba sentada, con mi pierna extendida sobre una mullida pila de almohadones. Ahora podía verle con mayor detenimiento; era bastante pálido pero tenia la sensación de que su piel era suave como la porcelana. Y era joven. ¡Muy joven!

-¿Podría decirme que le ocurrió Señorita Platt?- mi mente se quedó en blanco al escuchar su aterciopelada voz. Nunca antes había escuchado algo tan maravilloso, de seguro era algún soprano o algo por el estilo. Su rostro se alzó, fijando sus hermosos ojos dorados en los míos.

Sentí la sangre acumularse en mis mejillas, -Me… me caí de un árbol.- tartamudeé. Gracias a Dios no podía escuchar como mi corazón latía alocadamente.

-Con permiso- susurró descorriendo la tela del vestido que cubría mi pierna. El aire se quedó atorado en mis pulmones unos breves instantes mientras sus manos, las mas frías que sentí jamás, se deslizaban por mi pierna descorriendo la falta del vestido. -¿Le duele aquí?- preguntó ejerciendo una leve presión alrededor de mis tobillos. ¡Si mi madre lo viera! Sería un completo escándalo. No por el doctor, si no por que estaba segura de que a estas alturas mi rostro estaba tan rojo como un tomate. Sacudí mi cabeza.

El doctor ascendió su mano y cuando presionó cerca de la pantorrilla me quejé. Alzó su rostro mientras volvía a presionar el foco del dolor. Por mucho que lo quisiera evitar mis ojos permanecían fijos en los de él y por alguna extraña razón me sentía mareada.

Sus labios se movieron pero a mis oídos solo llegó el suave y aterciopelado susurro de su voz; sin que las palabras tuvieran sentido alguno. Frunció su ceño y se puso de pie, apartando su vista de la mía. -Creo que se ha fracturado la pierna, señorita Platt.- dijo, esta vez le escuché cada palabra. Fractura. ¡Demonios! Tendría que andar meses con un cabestrillo.

Le vi sacar varias cosas de su maletín, pero ninguna de ellas era lo que me esperaba.

-Es una nueva técnica, que aprendí en mi viaje por Europa. Allí no usan mas las tablillas, utilizan algo que llaman yeso.- le vi embeber unas cintas de gasa en una especie de lodo blanquecino y comenzó a envolver mi pierna con ellas.

En todo momento mis ojos recorrían su perfecto y hermoso rostro. Mantuve mis manos cerradas en fuertes puños, no por el dolor, si no para evitar el extraño deseo que tenía de alzar mi mano y acariciar su mejilla.

Sorprendentemente su tarea le tomó menos tiempo del esperado; media hora después estaba llamando a mis padres a la sala.

-Solo lo tendrá unas cinco semanas… después el doctor Finn sabrá que hacer.

Usted no me atenderá?- pregunté asustada. ¿Por qué el doctor Finn? No quería volver a ser atendida por el calvo y viejo doctor Finn.

-Esme- murmuró mi madre por lo bajo.

-Es… es decir… como los doctores suelen mantener sus pacientes…- traté de excusarme. El doctor me dio una suave sonrisa mientras se colocaba su abrigado tapado.

-Lo haría, pero la semana entrante parto al norte de California.

No hice intento alguno por esconder el descontento que se comenzaba a apoderar de mi rostro. Había encontrado al hombre más maravilloso y hermoso del mundo y ahora se iba quien sabe a donde. California estaba a cientos de kilómetros de distancia de Ohio.

-Entonces espero que la vida le sonría doctor…

-Cullen,- respondió amablemente pasando sus ojos de mi padre, a mi –Carlisle, Cullen.- nuevamente sentía mis mejillas arder.

Carlisle Cullen.Desde aquella noche no había dejado de soñar con él esperando, rogando, que el destino algún día volviera a cruzar nuestros caminos.

Continuará...

___________________________

dale chic@s... mmmm digamos que este es el primer shot con continuación.... mmmm se que es extraño pues los shot's son eso, solo un suspiro, pero haber... quieren que lo deje asi y no enterarse de lo que piensa Carlisle??? yo pienso que no... veamos como se conocieron y sobre todo enamoraron los pilares de los Cullen vale...
pero eso será despues, por lo pronto cuidense mucho y no olviden esos ricos chocolates, suspiren mucho y ya se!!! que creen que pase despues??? teorías (Sky y Ninive espero una buena suya eh!) y...
Nos leemos en un tris!!!


Bellany G.
**Que otra cosa más importante puedo decir más que TE AMO**

sábado, 26 de septiembre de 2009

ONE-SHOT

Compañeros De Piso

Por Jazzy W.

"Dos amigos con unos cuantos secretos, una botella y una devastadora atraccion, inspirado en la canción Perfecta de Miranda"


-No quiero irme-, murmuró Victoria con voz sensual, sonreí mientras la alejaba, en realidad ya había tenido suficiente de ella, “la magia del momento” había pasado, eso era, nada mas.

-Vicky tienes que irte antes de que Bella llegue-, le recordé y ella rodeó los ojos

-Aun no entiendo que tiene contra las visitas privadas-, murmuró malhumorada mientras yo reía, me puse un pantalón de chándal y una playera mientras ella recogía sus cosas, pase una mano por mi cabello húmedo a causa de la ducha.

-Yo tampoco lo entiendo, pero es una regla inquebrantable-, murmuré mientras ella se levantaba y caminaba hacia fuera de la habitación parándose frente a mí que estaba recargado en el marco de la puerta

-Y a ti te encanta romper las reglas-, susurró antes de besarme, sonreí en su boca y la miré salir por la puerta de mi fantástico departamento…

Era cierto, me encantaba romper las reglas, pero debía ser cuidadoso, no quería ni pensar que haría Bella si encontrará a su compañero de piso “gay” con una mujer como Victoria.

Llevaba poco mas de un año viviendo con Bella, era una chica divertidísima y muy autentica, el único inconveniente es que era exactamente igual a mi, no podía ver unos pantalones rellenos por que iba a por ellos, “hombreriega”, la llamaría yo, y ella respondería “mujeriego”, la verdad ella podría tener a cualquier hombre que quisiera pero siempre salía con cada imbecil, en fin, por esa maldita razón su única condición cuando decidió compartir el pago del alquiler era que debía ser una mujer o en su defecto un hombre completamente homosexual… si ella supiera que yo estaba a años luz de ser gay, pero bueno el departamento lo valía y la amistad de Bella también.

Me senté en el sofá con las piernas estiradas y tomé mis apuntes para el siguiente examen, la Medicina era una carrera para morirse y me encantaba.

Cerca de las 12 de la noche mi quería compañera llegó, llevaba un vestido negro de tirantes mostrando sus largas piernas… si ya se, no debería mirar, se supone que es como mi hermana pero no estoy ciego.

Se había hecho una coleta alta en el cabello y aventó sus llaves mientras se mordía el labio…otra cita había salido mal.

-No me digas Mike hablaba con la boca llena-, bromeé mientras ella me fulminaba con la mirada.

-Muy gracioso Edward… ¿Qué en esta vida ya no hay hombres perfectos?-, preguntó gimiendo bajito.

-No lo querías para casarte con el Bella y lo sabes-, recordé volviendo a mi libro.

-No… pero bueno uno nunca sabe… quiero enamorarme… algún día… pero ahora mismo odio a todos los hombres-, pronunció sentándose, levantando mis piernas.

-Gracias-, murmuré aun con el libro en mi cara.

-Tu no cuentas Ed-, recordó mientras yo sonreía…

-¿Qué hizo ahora?-, pregunté mientras ella hacia un puchero, dejé el los apuntes en la mesita y me senté a su lado, enderezándome un poco.

-Fuimos a bailar y las cosas subieron de tono, ya sabes, después se fue por una bebida y regresó con una rubia despampanante…-, comenzó con los dientes apretados, fruncí el ceño mientras ella me veía.

-¿Cómo diablos creyó que aceptaría un trío?-, preguntó histérica, bueno en realidad Mike era un patan y un idiota, tal vez, solo tal vez “alguien” le enseñaría a no molestar Bella, pero bueno la cara de mi amiga era un poema y no pude evitar reírme.

-¿En serio te lo pido?-, pregunté entre risas y ella me dio un codazo “fuerte”

-Ríete… que yo sepa tu tampoco tienes mucha suerte últimamente-, murmuró mientras yo sonreía.

-Si los hombres buenos se han terminado-, murmuré teatralmente, ella me miró y sonrió, de pronto se levantó y se paró delante de mí.

-Pues hagamos un trato no mas hombres para los dos…no nos merecen-, exclamó mientras yo soltaba una carcajada.

-Me estas asustando-, murmuré mientras ella desdeñaba el comentario y se dirigía a la cocina sacó la botella de vodka que guardábamos en la alacena, un jugo de naranja y dos enormes vasos.

-Tengo que estudiar-, pedí mientras ella rodeaba los ojos.

-Te sabes la clase entera-, replicó mientras yo desistía, ella necesitaba desahogarse y yo no le negaría eso, debajo de esa capa de mujer independiente y sexy, Bella era dulce y frágil, aun cuando ella no lo aceptara.

Me tendió un vaso con la bebida y ella levantó el otro.

-Por el mundo sin hombres-, murmuró ella mientras yo reía

-Sin hombres-, concordé mientras tomaba un sorbo, y ella medio vaso.

-No voy a soportar tu jaqueca mañana-, me quejé y ella me miró, y señaló el vaso bebiéndoosle resto de la bebida.

-¿Qué vas a ser sin hombres?-, pregunté divertido y ella se sentó a mi lado dejando el vaso que de nuevo estaba lleno en la mesita.

-No los necesito-, replicó divertida mientras yo alzaba una ceja.

-¿No?-, pregunté mirándola, ella se lamió los labios y por primera vez sentí que esto estaba mal, algo dentro de mi me decía que era un traicionero, ella se confesaba ante mi, proclamaba su odio ante de los hombres cuando vivía con un espécimen perfecto, yo disfrutaba de mis “amigas”, simple y llano, no quería compromisos o ataduras, no lo quería…

-No…puede estar bien por un tiempo, la imaginación ayuda mucho-, sonrió mientras se recargaba en el sillón, cerraba los ojos y deslizaba un dedo desde el cuello hasta su ombligo, suspiró mientras yo tragaba fuerte…esto no estaba bien.

-Demasiada información-, murmuré y ella se rió.

-Edward por favor...somos amigos…además que tu nunca lo has hecho, acariciarte pensando en alguien…alguien platónico-, dijo mirándome mientras yo desviaba la mirada, si y había sido una tontería.

-¿Y tu?-, pregunté curioso

-Si…-, fue toda su respuesta, se levantó y prendió el equipo de música mientras una salsa lenta comenzó a sonar, tomó otro trago de su bebida mientras yo hacia lo mismo, se movió frente a mi sonriendo.

-Nunca te he visto bailar-, susurró mientras tomaba mi mano

-Hoy no será el día-, repliqué mientras ella entrecerraba los ojos

-Edward-, regañó

-Bella-, contesté riendo

-Un baile…-, pidió mientras me jalaba, me levanté quedando frente a ella, su rostro estaba ligeramente debajo de mis ojos, la miré mientras ella sonreía, mi mano fue a su cintura y comenzamos a movernos, jamás me había resultado mas difícil interpretar mi papel que en este momento, debía parar esto, no quería perder lo que tenia con Bella, era la única mujer que me hacia sentir completo… y era la única a la que no podía tener.

La música subió de ritmo y de tono, sin darme cuenta ella esta de espaldas a mi pegándose a mi cuerpo mientras bajábamos y yo no podía mas que oler su cabello y cerrar los ojos, deseando que esto fuera real, no me había dado cuenta cuanto me atraía Bella, cuanto podía llegar a desear siquiera besar sus labios.

-Me siento bien cuando estoy contigo-, murmuró recargada contra mi pecho, su cabeza descansaba en mi hombro, besé su cabello con una sonrisa

-Igual yo-, murmuré mientras ella se movía mas.

Tomó mis manos con las suyas y las bajó por su cuerpo, subiendo de nuevo, arrastrando el vestido.

-¿Qué haces?-, pregunté divertido, no podía seguir con esto.

-Por primera vez hago lo que deseo hacer-, contestó mientras de nuevo sus manos recorrían su caderas, su cuerpo era una tentación que ya no podía negar, o rechazar, mis manos cobraron vida propia, la atraje mas hacia mi, ella solo un pequeño jadeo, mientras subía su vestido, importándome poco si ella se daba cuenta de toda la farsa que hasta ahora había montado, ya no podía, ni quería hacerlo.

Encontré el encaje de su ropa interior y acaricié sobre la tela mientras ella se recargaba contra mi pecho, moví mi cabeza hundiéndola en su cuello inhalando su aroma, rozando su piel con mis labios, mi mano apartó la tela que ya era estorbosa, acaricié su intimidad, estaba mojada, completamente excitada por mi, mi otra mano atrapó su pezón , acariciándolo, incitándolo con el roce de la tela mientras ella movía sus caderas, mi erección se acentuaba en su espalda baja, era el cielo y el infierno.

-Edward-, gimió y saboreé el sonido de su voz antes de sepárame, no podía hacer esto, cuando ella se enterara de la verdad me odiaría, y yo no soportaría perderla, ya no.

Me giré y comencé a recoger los papales, traté de no mirarla pero solo había dado otro paso cuando ella llamó.

-Edward-, murmuró con voz suave, me giré para mirarla ahí justo donde me encontraba hace un momento, sus ojos eran cristalinos y su reparación subía y bajaba de forma irregular, me di cuenta que no podía luchar contra mis sentimientos, de alguna manera ella se había metido en lo mas hondo y no permitirá que ningún otro hombre la hiciera sufrir o gozar…ninguno.

La atrapé caminando hacia ella, levantándola, sosteniéndola con sus piernas enredadas en mi cintura, pegué su espalda a la pared mas próxima, no importaba el lugar o nada a nuestro alrededor, mis manos subieron su vestido mientras las suyas se enterraban en mi cabello, acercándome, miré de nuevo sus ojos marrón antes de besarla, antes de perderme, sus labios se movieron junto a los míos solo un segundo antes de que ella abriera su boca impaciente, exigente, mi lengua entró queriendo saborear todo de ella, queriendo marcarla como mía, solo mía.

Sus manos recorrieron mi pecho y quitaron como pudo mi camiseta, sus dedos delinearon mi torso mientras yo presionaba mi erección contra ella, besándola, bebiendo de su piel cuando el aire era apremiante.

-Quiero estar dentro de ti Bella-, gemí en su oreja mientras ella enterraba su rostro en mi cuello.

-Y yo quiero tenerte dentro de mi-, respondió rompiendo mi cordura, caminé dolorosamente hasta el sofá y la recosté, ella subió su vestido y se quito sus bragas, mientras yo bajaba mi pantalón, me miró mientras abría las piernas, estaba lista para mi, nada fue comparado con la sensación de su cuerpo bajo el mío, la besé de nuevo mientras ella levantaba sus caderas, yo esquive una y otra vez hasta que ella gimió y arañó mi espalda, me enterré en ella, como jamás lo había hecho, entregando mi cuerpo y mi alma, solo me importaba ella

-Edward-, gimió de nuevo mientras yo quitaba completamente su vestido, tomando sus pezones en mi boca haciéndola arquearse contra mí.

-Eres hermosa Bella…mi Bella-, murmuré mientras ella enredaba sus piernas en mi cintura, mis movimientos perdieron sentido o compás, solo quería sentirla y que me sintiera, quería unirme a ella para siempre.

-Te amo-, murmuré, las palabras salieron a borbotones mientras yo sentía mis ojos arder, mi cuerpo tenso y explosivo contra ella, mi corazón saliéndose de control, ella gritó y me besó para rendirse completamente.

No dijimos nada mientras nuestras respiraciones eran audibles, me recosté a su lado mientras ella me abrazaba y entrelazaba sus piernas con las mías, escondiendo, su cara en mi pecho.

-¿Vas a estar cuando despierte verdad?-, preguntó mientras yo cerraba los ojos.

-Si…-, conteste abrazándola contra mi, la iba a perder pero no me importaba, lucharía por ella, inclusive contar ella misma.

Me desperté con Bella entre mis brazos, mirándola mientras dormía, no sabia como había permitido que se metiera tan hondo dentro de mi, siempre imponía limites, pero con ella todo fue extraño, nos divertimos juntos, batallamos juntos, le conté cosas que a ninguna otra persona le hubiera dicho y ella, confiaba en mi, yo era su soporte, yo ¡su compañero gay!, cerré mis ojos y besé su frente antes de levantarme del sofá, fui hasta mi habitación y le puse una manta mientras salía, me quede recargado sentado contra la pared de la entrada, deseando que Bella llegara a sentir un milésima parte de lo que yo sentía por ella.

Perdí la cuenta del tiempo que pase afuera, hasta que una botella de agua me golpeó en el hombro juguetonamente, levanté la mirada, Bella llevaba un bata anudada mientras sostenía la botella, sonreía pero sus ojos eran reservados.

-Para la resaca-, murmuró mientras yo sonreía.

-No tengo resaca-, contesté mientras ella se sentaba a mi lado.

-Yo tampoco-, murmuró, la miré antes de mirar hacia otro lado.

-Bella yo no soy…gay-, afirmé, lo que parecía patético después de la noche anterior.

-Lo se-, sonrió, levanté mi mano queriendo acariciar su rostro pero la bajé incapaz de hacerlo.

-Nunca lo he sido-, continúe mientras ella miraba a la botella y luego a mi, no sonreía pero sus ojos brillaban.

-Lo se-, insistió mientras yo la miraba

-Hace cuatro mese te vi a unos metros afuera de la facultada de medicina, iba hacia la biblioteca con una compañera de clases del semestre pasado, Jessica Stanley, le dije que tu eras mi compañero y ella insistió en que tus “gustos” estaban completamente definidos y muy distintos a los que yo creía-, explicó mientras yo abría y cerraba la boca sin saber que decir.

-Te odié…estaba convencía en echarte, tantas cosas que te había contado, me sentí como una idota, pero al final no lograba decirte nada, en el fondo no me hacia la idea de dejarte ir, de volver a estar sola, así que decidí ver hasta donde podías llegar-, continuó mientras yo desviaba la mirada.

-Bella lo siento, aunque a decir verdad si tuviera que volver a representar el papel para vivir contigo, lo haría de nuevo-, repliqué mientras ella sonría.

-Creí que estaba bien solo con tenerte a mi lado, pero ayer no hubo trío, Mike me llevó a cenar y me pidió ser su novia, en serio, de esas que se llevan con la familia, me dijo que quería ser el hombre que supiera mis secretos, el que me hiciera sentir segura, el que me hiciera sentir mujer, y sin embargo yo ya lo tenia, por eso lo rechacé Edward…-, desvío la mirad como si estuviera temerosa de lo que seguía ahora, levanté su rostro entre mis manos y sonreí.

-El cazador fue cazado-, murmuré mientras ella sonreía

-¿Quien es el cazador aquí?-, preguntó divertida mientras yo negaba y la besaba.

-¿Quieres seguir siendo mi compañero de piso?-, preguntó ella mirándome

-Siempre-, contesté afirmando que la noche pasada fue la mejor de mi vida

-Te amo mi pequeño mentiroso-, bromeó levantándose tendiéndome la mano para entrar de nuevo con ella, a mi lugar, a nuestro lugar.

Tan pronto yo te vi
no pude descubrir.
El amor a primera vista no funcionó en mi
después de amarte comprendí.
Que no estaría tan mal
probar tu otra mitad.



Fragmento de la canción Perfecta de Miranda

________________________________

bueno, como mi nenita ya lo dijo... ahora tenemos calendario de actualizaciones y este sería mi extra del día, ya que ¿Estás Libre Esta Noche? aún no esta editado y me conocen, tengo que dejar todo lindo y perfecto o no soy feliz...
espero que este shot sea de su agrado y me dejen muchos suspiros eh!!! miren que me tiene preocupada la cantidad de aire que me sobra ultimamenten...
dale... cuidense mucho y deboren esos ricos chocolates, suspiren (por fis!!!) y...
Nos leemos en un tris!!!


Bellany G.
**Sigo ideando formas de festejar**


Capítulo 9. Conociendo A Mi Marido

Me desperté temprano el domingo, quería visitar a mis padres. Fui al baño a ducharme y horror, cabellos en la ducha, en el lavamanos había una hoja de rasurar, el piso estaba mojado y la taza del baño sucia.

- Edward Cullen- Grité

En menos de 5 segundos él estaba a mi lado.

- ¿Te pasa algo Bella?

- Edward, ¿vamos a compartir el baño verdad?

- Claro, hay uno sólo en este piso.

- Entonces te agradecería que cuando pases por él para asearte no lo dejes como si fuera una letrina.

- Ups lo siento, Esme siempre me repite eso. Bien lo tendré en cuenta.

- No quiero que lo tomes en cuenta, quiero que lo hagas ahora, voy a usar el baño y está hecho un asco.

- Ok.

Entro al baño, pasaron 15 minutos y seguía sin salir.

- Edward date prisa tengo necesidades urgentes.

- Pediste eficacia no rapidez- dijo desde dentro.

- Edward- grite otra vez.

De pronto salió sonriendo.

- Todas la mujeres son iguales, apenas te casas empiezan a gritarte- dijo y se fue corriendo antes de que pudiera arrojarle algo.

Cuando me vestí y bajaba al primer piso oí una melodía, creí que era de un Cd, pero cada vez se hacía más fuerte. Al llegar abajo me di con la sorpresa. Un enorme piano negro estaba en un rincón del salón. Y Edward tocaba Claro de Luna. Sentí como la melodía me envolvía, quería volar con las notas. Cerré los ojos y me dejé llevar hasta que la pieza termino.

Cuando abrí los ojos él estaba mas cerca de mi, sus ojos verdes me hicieron recordar la primera vez que lo vi en aquella librería. Todo este tiempo había estado a la defensiva y no me permití conocerlo. De hecho era muy guapo y su sonrisa torcida era inigualable. También había notado durante nuestro encierro que olía bien, más que bien, su fragancia natural era embriagante. Todo en él era perfecto, casi rayando en un sueño. Me había dicho que no me odiaba pero con seguridad después de todas las peleas que habíamos tenido si alguna vez sintió algo de atracción por mí ya lo había matado. Como quisiera tener otra oportunidad con él. Pero de ahora en adelante solo nos quedaba la amistad y el compañerismo sería lo único que nos ayudaría a superar el vivir día a día tan cerca.

- Bella, siéntate aquí- me dijo haciéndome un lugar en su banca.

- Edward, de donde salió este piano, anoche no lo vi.

- Es regalo de mi tío Cayo, supo que vendí el mío y lo trajeron muy temprano, como regalo de bodas.

- Es magnífico, podrás seguir tocando- dije entusiasmada

- Espera a ver el regalo del tío Marcus.

- ¿Hay mas regalos?

- Si ven conmigo- me tomó suavemente de la mano y me guió hacia fuera. Frente a la casa había un hermoso y moderno auto plateado.

- Es precioso- dije mientras veía aquel auto que combinaba perfectamente con su nuevo dueño.

- Es nuestro- dijo él mirándome – ¿Quieres que lo probemos?

- ¿Si claro, a dónde iremos?

- No importa, sólo sube y ya veremos.

- Edward me gustaría visitar a mis padres antes.

- Estupendo sube al auto.

- Pero puedo ver su casa desde aquí.

- Será nuestra primera visita a su casa, tenemos que ser formales. Avísale que vamos. Anda llámales. Luego iremos a casa de mis padres.

Llamé a Charlie y a Renee, luego a Esme y Carlisle, ambas parejas se alegraron de nuestra llegada.

.....

Cuando subimos al auto Edward se demoró en encenderlo.

- ¿Te pasa algo?- pregunté, era raro verlo tan callado, usualmente siempre tenia algo que decir y con frecuencia era para molestarme.

- Te lo voy a contar antes de que te enteres por otras personas.

- Me asustas ¿qué has hecho?

- Sé que mañana volverás al instituto. Yo también iré contigo.

- Pensé que ya te habías graduado el año pasado. Esme dijo que ibas un año adelantado.

- Si, ya me gradué. No iré como estudiante. Me presenté como profesor auxiliar de música. He ido algunos años al conservatorio y pensé que sería buena idea.

- Claro que es buena idea.

- ¿Lo dices en serio?

- Por supuesto, además llegaré al instituto en este auto todos los días.

- ¿No te avergonzarás de ir conmigo?

- Estoy segura de que aunque quisiera no podría avergonzarme de ti.

Desayunamos con mis padres, aunque Charlie no abrió la boca más que para saludar y despedirse. Renee nos preguntaba sobre nuestro viaje, otra vez nos reíamos en complicidad pero le dijimos que estuvo bien.

- Brujis, volviste, espero que no sea para quedarte- dijo Emmett que parecía que acababa de levantarse.

- Me extrañaste verdad hermanito.

- Claro que no, aunque no tenía a quien molestar. Pero a quien tenemos aquí, mi sucesor, ahora recae en ti la sagrada misión de hacer perder el control a Bella. Edward amigo, ¿como te ha ido?

- Emmett. Fue un buen viaje- dijo abrazándolo.

- Déjenme verlos, no hay marcas de arañazos, ni de golpes, ¿estás entero Edward?- dijo lanzando una sonora carcajada.

- Bella no es tan salvaje como piensas, digamos que me trató con bien.

- Estas bromeando, si te fuiste una semana completa con la responsable de la destrucción del laboratorio de química del instituto.

- Emmett, eso fue un accidente- me defendí.

- ¿Un accidente? El pobre profesor aun sigue sordo. ¿Y que me dices del rostro de Mike?

- Otro accidente.

- ¿Que le pasó a Mike?- preguntó Edward

- Una pelota de tenis después de una mañana entera de acoso. Eso no fue accidental Bella El chico tiene una deja más alta que la otra.

- Bueno tal vez no fue totalmente un accidente pero no planeaba dejarlo así- porque me estaban acusando.

- ¿Y el laboratorio?- preguntó Edward

- Mandibulin, digo el profesor le tenía en observación a Bella casi no la dejaba entrar a su clase porque ella siempre tiraba algo. Pero ese día había demasiados productos peligrosos. Menos mal que le volvió a crecer el cabello- dijo mi hermanito mirando al aire recordando. Me había ruborizado, yo no lo había hecho a propósito, solo mezclé el anhídrido sulfúrico con otra cosa. Los rótulos estaban mal puestos.

- Estoy seguro de que nada de eso fue intencional, ¿verdad Bella?- dijo Edward.

Acaso me estaba defendiendo, esperaba que se burlara, que se riera, pero no que me defendiera.

- No fue a propósito- dije triste.

- Lo se- dijo Emmett –Pero si eso lo hace sin querer ¿te imaginas si decide hacer maldades intencionalmente?

- Bueno Emmett debemos ir a visitar a mis padres. Si nos disculpas- dijo Edward dando por terminada la conversación.

Pero cuando me despedía de ellos y salíamos de la casa, llegó Jacob con una camioneta.

- Jake, que bueno que no has demorado- Charlie avanzó para recibirlo.

El recién llegado, nos miró con desconfianza pero se acercó.
- Hola Bella, ¿estás bien?- preguntó mirándome e ignorando por completo a Edward.

- Si Jake, estoy más que bien- le dije sinceramente porque así me sentía, vi un rayo de molestia en su expresión y sentí la risa apagada de Edward.

- Bella hija- dijo Charlie. –Este es nuestro regalo de cumpleaños. No te lo pudimos dar la semana pasada- y señaló la camioneta roja detrás de Jake. Era un tanto antigua y no parecía muy rápida pero no me importaba, nunca había tenido auto propio.

- ¿En serio papá? Gracias- dije avanzando con entusiasmo.

Jake me siguió y me abrió la puerta del conductor. Me subí y probé encenderla.

- Bella, la he arreglado para ti. No es veloz pero es muy seguro. Si hace algún ruido molesto o notas el más mínimo desperfecto, no dudes en llamarme o llevármela para revisarla.

- Gracias Jake. Espero que ya no estés molesto conmigo- dije aprovechando que me hablaba otra vez, no me gustaba que esté molesto conmigo

- Contigo no podría estar molesto, son solo las circunstancias, las que me fastidian y algunas personas- lo último lo dijo mirando a Edward.

Bajé de mi nuevo auto para besar a mamá y a papá.

- ¿Bella nos vamos? Preguntó Edward

- Si, Esme debe estar preocupada- dije mirándolo –Nos vemos, paso por aquí mas tarde- les dije a mis padres. –La camioneta esta genial Jake- dije despidiéndome.

Edward me abrió la puerta del copiloto de su auto y subí.

- Bella no quiero que pienses que este auto sólo es mío- dijo él mas tarde, mientras conducía. –Es de ambos, puedes conducirlo cuando quieras, me agradaría que fuéramos y volviéramos del instituto juntos.

- Gracias, aunque me gustaría probar mi camioneta de vez en cuando- dije pensando que el nuevo auto le quedaba mejor a él que a mi.

.....

Cuando llegamos a su casa Esme esperaba en la puerta. Se acercó apenas nos estacionamos.

- Bella, Edward. Que bueno que volvieron- dijo sonriendo y abrazándonos.

Entramos y Edward subió a su habitación

- Bella, que tal les fue. Espero que mi hijo no haya sido maleducado contigo- dijo apenada.

- No Esme descuida, de hecho nos llevamos mejor. Sigue tomándome el pelo pero se porta bien conmigo, no me ofende ni me hace sentir mal.

- Estaba angustiada. Sé que él es bueno y sensible solo que parecía ser todo lo contrario contigo.

- ¿Y Carlisle? –pregunté.

- Está en la cocina. Quería prepararles el almuerzo. Comeremos en 1 hora. Voy a ayudarle. Puedes subir, estás en tu casa- me dijo

Apenas había estado en esa casita unas pocas veces y nunca había subido al segundo piso. Caminé lentamente.

- Edward- llamé

- aquí- me respondió desde una habitación cercana.

Llegué a lo que parecía una tienda de cds, al parecer Edward los coleccionaba. Había un estante inmenso que cubría casi toda la pared con cientos de cds y un equipo muy moderno de música.

- Vaya, fantástico- dije mirando la colección

- ¿en verdad te gusta?- me dijo desde un rincón, estaba apilando libros.

- Es genial. Esta sección es mi favorita- dije mirando la zona de música clásica.

- Entonces ayúdame a quitarla de allí- dijo.

- ¿Por que?- dije intrigada

- Para llevarla a casa claro- dijo sonriéndome. Nuestra casa, sonaba bien.

Le ayudé a sacar los cds y algunos libros, hicimos varios viajes al auto para acomodar las cosas. También quitó muchas cosas de su escritorio y llenó una maleta más de ropa.

- ¿Porque llevas tantas cosas? pregunté

- Esta ya no es mi casa. No quiero estar aquí todos los días cuando necesite algo.

.....

Después del almuerzo fuimos a visitar a Alice, pero nos sorprendimos de encontrar a Jasper, el primo de Edward con ella.

- Hola Alice. Hola Jasper ¿verdad?

- Si, lo recordaste. Hola Bella. Que hay Edward, se ven bien juntos, ¿como la pasaron?

- De maravilla. Alice te debe haber contado nuestra aventura- dije picadamente, no quería que él supiera nada, de hecho era hijo de Marcus, el tío malvado de Edward.

- Jasper ¿Qué haces aquí?- preguntó Edward.

- Yo también me alegro de verte primo. Estoy visitando a esta linda damita- dijo mirando a Alice con ternura. –Y la verdad no me sorprende que no lo sepas, pero seguro mi padre no se lo dijo a Carlisle o a ti. Nos mudamos la semana pasada. A Forks, mi madre, Rosalie y yo. Papá vendrá los fines de semana a vernos. Y seguro que la noticia te cae bomba pero la tía Heidi también se muda con nosotros. Mi padre compró una casa a las afueras de la ciudad, al norte.

- Vaya, pues que bueno- fue lo único que pudo contestar Edward sin ganas.

- ¿Entonces estudiarán aquí? –pregunté

- Si, ya estamos asistiendo a clases, tengo algunos cursos con Alice. Rosalie y Tanya también están inscritas. Aunque Tanya recién se incorpora mañana- ay no la sexy Tanya también iba a estar cerca.

Apenas pude conversar con Alice pero me aseguró que aunque Jasper le gustaba mucho no le diría la verdad hasta no saber sus intenciones. Aunque me dejo en claro que estaba segura de que él era diferente a su padre.

.....

Cuando llegamos a casa Edward se veía desganado y apático. Se fue a su habitación sin decir palabra.

Preparé algo ligero y se lo subí. Sabía que se estaba culpando de algo. Pero no iba a dejar que estos eventos nos arruinaran la vida. Si ellos iban a dar lucha nosotros pelearíamos más.

Toque su puerta y entré.

- Edward traje algo de comer ¿quieres acompañarme?

- No debiste molestarte Bella, discúlpame pero me duele la cabeza.

- ¿Quieres que me vaya?- pregunte, a lo mejor era solo mi imaginación pero parecía que no quería verme

- Sería lo mejor Bella. El tío Marcus esta moviendo sus fichas y él nunca pierde un juego. No quiero que después te lamentes el haber hecho esto. No debimos casarnos.

- Eres un tonto, lo único que me lamento es haber pasado la ultima media hora cocinando. Pero si no me quieres por aquí, estaré en casa de mis padres.

Salí de su habitación y de la casa corriendo. Sentía que quería llorar.

Cuando llegue al jardín de mi antigua casa tenia la cara empapada. No entendía porque estaba tan triste. Después de todo él era un niño engreído con quien me había casado por dinero, no podía esperar nada mejor que eso. No podía esperar que él sintiera algo por mí. Él jamás sentiría lo que yo estoy sintiendo. Esto me asustaba, él me gustaba más que cualquier otra persona que conocía. Lloré aún más y me subí a la camioneta que me habían obsequiado en la mañana. Tenía las llaves puestas aun.

La encendí y empecé a retroceder. Sabía conducir desde los 15 años, pero nunca lo había hecho sola. Bajé con cuidado hacia la pista. Por un segundo pensé a dónde ir. No tenía nada en claro sólo quería conducir. Aceleré y salí de allí, al pasar por mi casa vi a Edward en la ventana mirándome.

Estaba oscureciendo y manejé a una velocidad considerable. Quería ver el mar, aspirar su aroma. Tal vez eso me ayudaría a calmarme. Me sentía rechazada y que no era parte de nada. Todo en mi vida era una farsa bien montada. Necesitaba gritar.

__________________________________

listo... tercera actualización completa!!!! la verdad es que la red sigue haciendo estragos en mi cordura, juro que no es que quiera hacerme la mala del cuento, es solo que a veces no puedo conectarme y otras tantas la luz no me alcanza para estar el tiempo necesario... pero les pido paciencia, saben que las quiero mucho y que no quiero perderlas vale??
y bueno... cuidense mucho y deboren chocolates, suspiren (por fis, quiero quedarme sin aire!!!) y....
Nos leemos en un tris!!!


Bellany G.
**Mmmm habrá que festejar esos goles amor, alguna idea???**

;;