viernes, 7 de agosto de 2009

Capítulo 8
FANTASMA
No vi mucho a los invitados de Jasper en los dos días soleados que estuvieron en Forks. Únicamente fui a casa para que Esme no se preocupara. Sino mi existencia parecería mas de un fantasma que de un vampiro. Espere, invisible en las sombras, desde donde podría seguir el objeto de mi amor y obsesión, donde pudiera verla y escucharla en las mentes de los suertudos humanos que podían estar en el sol junto a ella, a veces rozando su mando con la de ella. Ella nunca rechazaba ese contacto, esas manos eran cálidas como las suyas.
La ausencia forzada de la escuela nunca me había molestado como ahora. Pero el sol parecía hacerla feliz, así que no podía incomodarme mucho. Cualquier cosa que la hiciera feliz estaba bien.
El lunes por la mañana mientras espiaba una conversación que tenia el potencial de destruir mi confianza y hacer el tiempo que pasaba lejos de ella una tortura. t
Tenía que sentir algo de respeto por Mike Newton; el no se había rendido y dejado que la enfermera cuidara de sus heridas. El había sido mas valiente de lo que yo le daba crédito. Él lo estaba intentando de nuevo.
Bella llegó temprano hoy, y parecía que intentaba disfrutar del sol mientras durará, se sentó en una de las mesas que se usaban para picnics mientras esperaba a que sonara la campana. Su cabello tomaba en el sol inesperadas maneras, dándole un brillo rojizo que yo no había anticipado.
Mike la encontró allí, agradecido por su buena suerte.
Estaba agonizado por sólo ser capaz de ver, impotente, escondido de la luz en las sombras del bosque.
Ella lo saludo con suficiente entusiasmo para hacerlo feliz y lo contrario a mí.
Ves, le gustas. No me sonreiría así si no fuera así. Apuesto que quiere ir al baile conmigo. Me preguntó que habrá en Seattle que sea tan importante...
Él noto el cambio en su cabello. "Nunca lo había notado antes, tu cabello tiene rayos rojos".
Accidentalmente rompí la joven rama del árbol donde mi mano descansaba cuando él tomo un mechón de cabello entre sus dedos y lo puso detrás de su oreja.
"Solo en el sol" ella dijo, para mi satisfacción, se retiró un poco de él cuando le puso el mechón de cabello en la oreja.
Le tomó a Mike un minuto encontrar coraje, desperdiciando algo de tiempo en una pequeña plática.
Ella le recordó del ensayo que tenían que entregar el miércoles. Por la expresión de su cara se suponía que el suyo ya estaba terminado. Él se había olvidado y eso disminuía severamente su tiempo libre.
Demonios, estúpido ensayo.
Finalmente él llego al punto, mis dientes rechinaban tan fuerte que podrían haber pulverizado el granito y aún entonces él no pudo hacerle la pregunta correcta.
"Te iba a preguntar si querrías salir conmigo".
"Oh" dijo ella.
Hubo un pequeño período de silencio.
¿Oh? ¿a qué se refiere? ¿va a decir que sí? espera, supongo que realmente no le pregunte. Él trago saliva ruidosamente.
"Bueno, podríamos ir a cenar o algo, podría trabajar mas tarde".
Estúpido esa no es una pregunta tampoco.
"Mike..."
La agonía y furia de mis celos eran mas poderosos que la semana pasada. Rompí otro árbol tratando de mantenerme aquí. Quería demasiado correr a través del campus, demasiado rápido para los ojos humanos y llevármela lejos de ese chico que yo odiaba demasiado en ese momento. Podría haberlo matado y haberlo disfrutado.
¿Ella podría decirle sí a él?
"No creo que esa sea una gran idea".
Respiré de nuevo, mi rígido cuerpo se relajo.
Seattle era una excusa, después de todo. No debí de haberle preguntado ¿en que estaba pensando? seguro es por ese fenómeno. Cullen...
"¿Por qué?'" preguntó de pronto
"Creo..." ella pensó. "Y si lo repites lo que voy a decir ahora te patearé a muerte".
Me reí en voz alta del sonido de una amenaza de muerte saliendo de sus labios.
"Pero creo que eso heriría los sentimientos de Jessica".
"¿Jessica?" ¿Qué?. Pero... Oh. Okay… Supongo ... Asi... Huh
Sus pensamientos no eran coherentes
“En serio, Mike ¿eres ciego?”
Yo secunde su pensamiento. Ella de verdad no esperaba que todos fueran tan perceptivos como ella aunque esto era más que obvio. Con tanto problema que Mike había tenido al preguntarle a bella si quería salir con él ¿no se imaginó que hubiera sido más fácil con Jessica?. Debió ser egoísmo lo que lo cegó de ver a las otras. Pero Bella no era egoísta, ella veía todo.
Jessica. Huh. Wow. Huh . “Oh” él logró decir.
Bella uso su confusión para irse.
“Es hora de clase, y no puedo llegar tarde de nuevo”
Mike se volvió un punto de vista inservible desde aquí. Él encontró, mientras daba vueltas a la idea de Jessica una y otra vez en su cabeza, que le agradaba pensar que ella lo encontraba atractivo. Era un segundo lugar, no tan bueno como si Bella lo encontrará así.
Es linda, pensó. Supongo. Un cuerpo decente. Vale mas un pájaro en mano…
Él estaba fuera entonces, con sus nuevas fantasías tan vulgares como las que tenía con Bella, pero ahora solo me irritaban en lugar de enfurecerme. Que poco él merecía a una u otra chica, eran intercambiables para él. Me quede fuera de su mente desde entonces.
Cuando estuvo fuera de mi vista, salté sobre un frío y enorme tronco y dance de mente en mente, tratando de verla, agradecido de que la mente de Angela Weber estuviera disponible para ver. Desee que hubiera alguna manera de agradecerle a chica Weber por ser una buena persona. Eso me hizo pensar que Bella tenía una amiga verdadera.
Miré la cara de Bella desde cualquier ángulo que podía y podía ver que estaba triste de nuevo. Eso me sorprendió, pensé que el sol sería suficiente para mantenerla sonriendo. En el almuerzo. Vi como lanzaba una mirada a la mesa vacía de los Cullen y eso me hizo feliz. Me dio esperanza. A lo mejor ella me extrañaba, también.
Ella tenía planes para salir con las otras chicas y automáticamente planee mi propia vigilancia, pero esos planes se pospusieron cuando Mike invitó a Jessica a salir en la cita que había planeado para Bella.
Así que me fui directo a su casa, para hacer una rápida revisión chequear que nada peligroso rondaba cerca. Sabía que Jasper había advertido a su una vez hermano para que evitará la ciudad, citando mi locura como explicación y advertencia, pero yo no iba a correr ningún riesgo. Petter y Charlotte no tenían intención de causar ningún problema con mi familia, pero las intenciones son algo cambiante.
De acuerdo. Estaba reaccionando de más. Lo sé.
Como si ella supiera que la estaba viendo, como si ella sintiera la agonía que yo sentía cuando no podía verla, Bella salió al jardín trasero después de una larga y dolorosa hora dentro de casa. Tenía un libro en sus manos y una manta debajo del brazo.
Silenciosamente, escalé la copa del árbol mas grande y el más cercano mirando el jardín.
Ella extendió la manta sobre el pasto y se recostó sobre su estómago y empezó a hojear el libro, tratando de encontrar su página. Leí sobre su hombro.
Ah, mas clásicos. Ella era una fan de Austen.
Ella leía rápido, cruzando y descruzando sus tobillos en el aire. Yo estaba viendo la luz del sol y el viento jugar con su cabello cuando de repente su cuerpo se puso tenso y su mano se congeló en la página. Lo único que vi fue que ella llego al capítulo tres cuando se saltó un montón de hojas y empezó de nuevo.
Lancé una mirada al titulo de la página Mansfield Park. Ella estaba empezando una nueva historia, el libro era una compilación de novelas. Me pregunté por que ella había cambiado de historias de manera tan abrupta.
Solo unos minutos después, ella cerró el libro enojada. Con una expresión de furia en su rostro, puso el libro a un lado y rodó hasta quedar sobre su espalda. Suspiró una vez, como si fuera para calmarse y cerró los ojos. Recordé la novela, pero no pude encontrar nada ofensivo que la moleste. Otro misterio. Suspiré
Ella permaneció muy quieta, moviéndose solamente para quitar el cabello de su cara. Lo extendió sobre su cabeza. Y luego se quedo quieta de nuevo.
Su respiración se volvió lenta. Unos minutos después su labio empezó a temblar. Murmurando mientras duerme.
Imposible de resistir. Escuche lo más que pude, captando las voces de las casas de junto.
Dos cucharadas de harina… una taza de leche.
¡Vamos! Anota ah ¡vamos!
Rojo o azul… o mejor algo más casual
No había nada cerca. Salté al pasto, cayendo silenciosamente en mis dedos.
Esto estaba muy mal, muy arriesgado. Con cuanta condescendencia una vez juzgue a Emmett por sus formas irreflexivas y a Jasper por su falta de disciplina y ahora yo conscientemente burlaba todas las reglas de una manera salvaje que hacia menos sus lapsos. Yo era usualmente el responsable.
Suspiré, deslizándome sin tomar en cuenta el sol.
Evité mirarme a mi mismo bajo la luz del sol. Ya era suficientemente malo que mi piel fuera de piedra e inhumana en la sombra. No quería ver a Bella ni a mí, lado a lado en la luz del sol. La diferencia entre nosotros era realmente insoportable, dolorosa sin la imagen real en mi cabeza.
Pero no pude ignorar los rayos del arco iris reflejados en su piel cuando me acerque a ella. Mi mandíbula se abrió al verla. ¿Podría ser yo un mayor fenómeno?. Imaginé su terror si abriera los ojos ahora…
Me empecé a arrepentir, pero ella murmuro de nuevo, manteniéndome aquí.
“ Mmm… Mmm”
Nada inteligible. Bueno esperaría por un momento.
Cuidadosamente tome su libro, estirando mi brazo y contiendo la respiración mientras estaba cerca, solo por si acaso. Empecé a respirar de nuevo cuando estuve a unos metros de distancia, saboreando como el sol había alterado su esencia. El calor la hacia parecer más dulce. Mi garganta flameo con deseo, el fuego nuevo y poderoso por que estuve lejos de ella demasiado tiempo.
Gasté un momento en controlarme y entonces, forzándome a volver a respirar por mi nariz, abrí el libro. Ella había iniciado con el primer libro… pase rápidamente las páginas hasta el tercer capítulo de Sense and Sensibility, buscando por algo potencialmente ofensivo en la prosa de Austen.
Entonces mis ojos se detuvieron automáticamente en mi nombre, donde el personaje de Edward Ferrars era presentado por primera vez, Bella hablo de nuevo.
“Mmm. Edward” ella murmuró.
Esta vez no me asustó que se hubiera despertado. Su voz era un bajo murmullo. No el grito de terror que hubiera sido si ella se hubiera despertado ahora.
Alegría mezclada con auto-horror. Ella estaba soñando conmigo, al menos.
“Edmund. Ahh. Muy… parecido...”
¿Edmund?
¡Ha!. Ella no estaba soñando conmigo, me di cuenta. El auto-horror regreso. Estaba soñando acerca de los personajes ficticios. Me preocupo mucho.
Regresé el libro y volví a mi cubierta de sombras, a donde pertenecía.
La tarde paso y yo miraba, sintiéndome impotente de nuevo mientras el sol se ocultaba en el cielo y las sombras la envolvían. Quería empujarlo de vuelta, pero la oscuridad era inevitable; las sombras la tomaron. Cuando la luz se fue su piel se volvió pálida, fantasmagórica. Su cabello se volvió oscuro, casi negro en contraste con su cara.
Era una cosa terrorífica para mirar, como presenciar una de las visiones de Alice volverse realidad. Bella quieta, sus fuertes latidos eran el único reaseguro, el sonido era lo que evitaba que este momento se sintiera como una pesadilla.
Estaba aliviado cuando su padre llegó a casa.
Podía escuchar un poco de él mientras manejaba por la calle de abajo hacia la casa. Un vago recuerdo… del pasado, algo de su día en el trabajo. Expectación mezclada con hambre, supuse que estaba esperando la cena. Pero sus pensamientos eran tan tranquilos que no podía asegurar que estuviera bien, únicamente captaba la esencia de ellos.
Me preguntaba como sonaría su madre, ¿Qué combinación genética había sido para hacerla tan diferente?
Bella empezó a despertarse, sentándose mientras los neumáticos de su padre golpeaban el pavimento de la entrada. Miró alrededor de ella, confundida por la inesperada oscuridad. Por un leve momento sus ojos enfocaron las sombras donde yo me escondía, pero se movieron hacia otro lado.
“¿Charlie?” preguntó en voz baja, aún mirando hacia los árboles que rodeaban el pequeño jardín.
La puerta de su carro se cerró de un portazo y ella escuchó el sonido. Se puso de pie rápido tomando sus cosas, mirando nuevamente hacia los árboles.
Me moví a un árbol cercano a la ventana de la pequeña cocina y escuché. Era interesante comparar los pensamientos de Charlie con sus palabras. El amor y preocupación por su única hija eran casi abrumadores y sin embargo sus palabras eran siempre lacónicas y casuales. Aunque la mayor parte del tiempo se sentaban en silencio.
Escuche discutir sus planes para la siguiente tarde en Port Angeles y arregle mis planes mientras escuchaba. Jasper no había advertido a Peter y a Charlotte de mantenerse lejos de Port Angeles. Pero de todas maneras sabia que ellos se habían alimentado recientemente y no tenían intención de cazar cerca de nuestra casa, la vigilaría de todas maneras. Después de todo hay mas de nuestro tipo por ahí. Y entonces, estaban todos los peligros humanos que nunca antes había considerado.
Escuche su preocupación de dejar a su padre cocinar su cena sólo y sonreí al probar mi teoría, si ella era una cuidadora.
Y entonces me fui, sabiendo que regresaría cuando ella se hubiera dormido.
No traspasaría su privacidad. Yo estaba aquí para su protección, no para acosarla del modo en que Mike Newton lo hubiera hecho, si él fuera ágil como yo para moverse en las azoteas.
Mi casa estaba vacía cuando regrese, lo cual estaba bien por mí. No extrañaría el montón de pensamientos que cuestionaban mi cordura. Emmet había dejado una nota.
Football en el campo, ve ¿por favor?
Encontré un lápiz y escribí la palabra disculpa después del por favor. Los equipos estaban completos sin mi, de todas maneras.
Fui al más corto de los viajes de cacería, alegrándome con la mas pequeña, gentil criatura que no sabía también como los grandes y luego me cambie la ropa antes de correr a Forks.
Bella no durmió bien esta noche. Se enredo con las sábanas, su cara a veces estaba preocupada y otras veces triste. Me pregunté que pesadilla la atormentaba… y entonces me di cuenta de que no quería saber.
Cuando hablaba, decía cosas de Forks en voz baja. Solo una vez ella dijo suspirando las palabras “regresa” y su mano se movía y se quedaba abierta, un pobre porfa… no había cambiando la idea de que talvez estuviera soñando conmigo.
El siguiente día en la escuela, el último día que sería prisionero del sol, fue mas o menos lo mismo del día anterior. Bella parecía más sombría que el día anterior y me pregunte si cancelaría sus planes, no se veía de ánimos.
Pero, siendo Bella, probablemente pusiera la felicidad de sus amigas antes del suyo.
Ella se puso una blusa de color azul oscuro y ese color le quedaba a su piel perfectamente, haciéndola ver color crema.
La escuela terminó y Jessica acordó recoger a las otras chicas, Angela iba a ir también, por lo cual yo estaba agradecido.
Fui a mi casa por mi auto. Cuando encontré que Peter y Charlotte estaban allí. Decidí que podría darles a las chicas una hora o mas de ventaja. Nunca podría ser capaz de seguirlas manejando al límite de velocidad, un pensamiento fastidioso.
Entre a la cocina, vagamente consciente de los saludos de Esme y Emmett cuando pasaba directamente a la habitación del frente y fui directo al piano.
Ugh, él esta de vuelta. Rosalie por supuesto
Ah, Edward. Odio verlo sufrir. La alegría de Esme de había convertido en preocupación. Ella debería de estar preocupada. Esta historia de amor que ella había visto para mí se estaba convirtiendo en un drama mas perceptiblemente cada momento.
Diviértete en Port Angeles esta noche, Alice pensó alegremente. Déjame saber cuando pueda hablar con Bella.
Eres patético, te perdiste el juego por ver a alguien dormir, Emmett gruñó.
Jasper no me presto atención, ni siquiera cuando empecé a tocar una canción un poco mas atormentada de lo que quería. Era una canción vieja, con un tema familiar: impaciencia. Jasper estaba despidiendo a sus amigos, que me miraron con curiosidad.
Que criatura tan extraña la pequeña del tamaño de Alice que tenía el cabello blanco-rubio estaba pensando y él era tan normal la última vez que lo vI.
Los pensamientos de Peter estaban en sincronía con los de ella, como siempre.
Deben de ser los animales. La falta de sangre humana los vuelve locos eventualmente, él estaba concluyendo. Su cabello era casi como el de ella y excepto por el largo. Eran muy similares, excepto por el tamaño, él era casi del tamaño de Jasper, en el tamaño y apariencia. Un par muy bien igualado, siempre pensaba.
Todos menos Esme dejaron de pensar en mí después de un momento y yo toque en tonos mas bajos así no atraería a nadie.
No preste mucha atención a ellos durante un largo momento, dejando que la música me distrajera. Era difícil dejar a la chica lejos de mi vista y mente. Únicamente regrese mi atención cuando sus adiós eran más oficiales.
“Si ves a María de nuevo” Jasper estaba diciendo “dile que espero que este bien”.
María era la vampiro que los había creado a los dos Jasper y Peter, Jasper un poco antes de la mitad del siglo 19, Peter más recientemente, en los 1940. Ella había visto a Jasper una vez cuando estábamos en Calgary. Había sido una visita corta, nos tuvimos que mudar de inmediato. Jasper diplomáticamente le había pedido que mantuviera su distancia en el futuro.
“No imaginó que eso pase muy pronto” Peter dijo con una risa, María era peligrosa y no había mucho cariño entre ella y Peter. Peter había sido después de todo el instrumento que causo la deserción de jasper. Jasper siempre había sido el favorito de María; ella consideraba un detalle menor el haber considerado matarlo. “Pero si ocurriera, lo haré”
Estaban dándose las manos, preparándose para irse. Deje que la canción que estaba tocando terminara abruptamente y me levanté.
“Peter, Charlotte” dije asintiendo.
“Fue agradable verte de nuevo Edward ” Charlote dijo. Peter solo asintió.
Loco, Emmet me retó
Idiota, Rosalie pensó al mismo tiempo
Pobre chico, Esme
Y Alice, cambiando el tono. Ellos van directo al este, a Seattle. Nada cerca de Port Angeles. me mostró un trozo de sus visiones.
Pretendí no haber escuchado eso. Mis excusas ya no eran suficientes.Una vez en mi carro, me sentí mas relajado, el ronroneo del motor que Rosalie le había instalado para mí, el año pasado cuando estaba de mejor humor, estaba resonando. Estaba aliviado de estar en movimiento, el saber que me acercaba más a Bella con cada kilómetro que pasaban debajo de mis neumáticos.

Capítulo 7
MELODÍA
Tuve que esperar cuando regresé al colegio. La hora final aun no había terminado. Eso era bueno, porque tenía cosas en las que pensar y necesitaba un tiempo a solas.
Su olor se impregnó en el carro. Mantuve las ventanas subidas, dejándolo que me atacara, intentando acostumbrarme al sentimiento de quemadura intencional en mi garganta.
Atracción.
Eso era algo muy problemático de contemplar. Tantos lados, tantos significados y niveles. No es lo mismo que el amor, pero se relacionaban inexorablemente.
No tenia idea si Bella estaba atraída hacia mi. (De alguna manera su silencio mental continuaría volviéndose mas y mas frustrante hasta que me volviera loco? O había un limite que yo finalmente alcanzaría?)
Intenté comparar sus respuestas físicas con otras, como la secretaria y Jessica Stanley , pero la comparación no fue concluyente. Las mismas características – cambios en el ritmo cardiaco y las pautas en la respiración – podrían simple y fácilmente significar miedo o impresión o ansiedad cuando se interesaban. Parecía improbable que Bella pudiera estar entretenida con el mismo tipo de pensamientos que Jessica Stanley solía tener. Después de todo, Bella sabía muy bien que había algo mal en mí, incluso aunque no supiera exactamente que era eso. Ella había tocado mi piel de hielo, y entonces tiro su mano lejos del frio.
Y aún… cuando recordaba esas fantasías solían serme repulsivas, pero cuando las recordé con Bella en el lugar de Jessica…
Estaba respirando mas rápido, el fuego arañando de arriba abajo mi garganta.
Y que si hubiera sido Bella imaginándome con mis brazos envueltos alrededor de su frágil cuerpo? Sintiéndome empujarla apretadamente contra mi pecho y entonces ahuecar mi mano bajo su mentón? Cepillando la pesada cortina de su cabello hacia atrás de su rostro ruborizado? Trazando la forma de sus labios llenos con las puntas de mis dedos? Inclinando mi cara mas cerca de la suya, donde pudiera sentir el calor de su aliento en mi boca? Moviéndome aún mas cerca.
Pero entonces me encogí lejos de esa fantasía, sabiendo, como supe cuando Jessica había imaginado esas cosas, que pasaría si estuviera tan cerca de ella.
Atracción era un dilema imposible, porque ya estaba demasiado atraído por Bella pero de la peor manera.
Quería yo que Bella estuviera atraída hacia mi, como una mujer a un hombre?
Esa era la pregunta equivocada. La pregunta correcta era debería yo querer que Bella estuviera atraída en esa forma, y la respuesta era no. Porque yo no era un hombre humano, y eso no era justo para ella.
Con cada fibra de mi ser, anhelé ser hombre normal, así podría sostenerla entre mis brazos sin arriesgar su vida. Así podría ser libre de tejer mis propias fantasías, fantasías que no terminarían con su sangre en mis brazos, su sangre brillando en mis ojos.
Mi búsqueda de ella era indefendible. Que tipo de relación podía ofrecerle, cuando no me podía arriesgar a tocarla?
Sostuve mi cabeza entre mis manos.
Era todo más confuso porque nunca me había sentido tan humano en toda mi vida – ni siquiera cuando era humano, tanto como podía recordar. Cuando había sido humano, mis pensamientos habían sido todos dirigidos a la gloria de un soldado. La gran guerra había arrasado con la mayor parte de mi adolescencia, y había estado solo nueve meses lejos de mi cumpleaños 18 cuando la influenza había atacado. Tenía solo impresiones vagas de esos años humanos, recuerdos turbios que se desvanecían mas con cada década que pasaba. Mi madre era lo que recordaba más claramente, y sentía un dolor antiguo cuando pensaba en su cara. Recordé tenuemente cuanto había odiado ella el futuro hacia el cual había corrido ansiosamente, rezando cada noche cuando ella bendecía la mesa a la hora de la cena para que la “aterradora guerra” terminara. … No tenía recuerdos de ningún otro tipo de anhelo. Aparte del amor de mi madre, no había otro amor que me hubiera hecho desear quedarme…
Esto era completamente nuevo para mí, no tenía paralelos que dibujar, ni comparaciones que hacer.
El amor que sentía por Bella había llegado puramente, pero ahora las aguas estaban embarradas. Quería tanto poder tocarla.¿ Se sentía ella de la misma manera?
Eso no importaba, traté de convencerme a mi mismo.
Miré a mis manos blancas, odiando su dureza, su frialdad, su fuerza inhumana…
Salté cuando la puerta del pasajero se abrió.
Ha. Te atrapé por sorpresa. Siempre hay una primera vez, pensó Emmett cuando se deslizó en el asiento. “Apostaré a que la señora Goff piensa que estás en las drogas, has estado muy errático últimamente. Donde estuviste hoy?”
“Estaba… haciendo buenas obras”
Huh?
Solté una risita. “Velando por los enfermos, ese tipo de cosas”
Eso lo confundió mas, pero entonces el inhaló y atrapó la esencia en el carro.
“Oh. ¿La chica otra vez?
Esto se está poniendo raro.
“Háblame de ello.” Farfullé.
Inhaló de nuevo “Hmmm, ella tiene bastante sabor, no es así?
El gruñido irrumpió a través de mis labios antes de que sus palabras hubieran sido incluso registradas, una respuesta automática.
“Calma, chico, solo estoy diciendo”
Entonces llegaron los otros. Rosalie notó la esencia a la primera y me frunció el ceño, aun no superaba su irritación. Me pregunté cual era su problema, pero todo lo que oía de su mente eran insultos.
No me gustó la reacción de Jasper, tampoco. Como Emmett, notó el atractivo de Bella.
No que esa esencia tuviera, para ninguno de ellos, una milésima parte de la atracción que tenía para mí.
Aún me molestaba que su sangre fuera dulce para ellos. Jasper tenía un control muy pobre…
Alice saltó a mi lado en el carro y extendió su mano para la llave del camión de Bella.
“Únicamente vi que fui yo” dijo – oscuramente, como era su habito. “Tendrás que decirme el porqué”
“Eso no quiere decir-”
“Lo se, lo se. Esperaré. No será mucho tiempo.
Suspiré y le di la llave.
La seguí hasta la casa de Bella. La lluvia estaba golpeando como un millón de diminutos martillos, tan alto que quizás los oídos humanos de Bella no podrían oír el rugido del motor de la camioneta. Vigilé su ventana, pero ella no miró hacia fuera. Quizás no estaba allí. No había pensamientos que oír.
Me entristeció que yo no pudiera oír lo suficiente ni siquiera para echarle un vistazo – asegurarme de que ella estaba feliz, o a salvo, al menos.
Alice se subió en la parte de atrás y manejamos rápidamente hacia casa. Las carreteras estaban vacías, así que nos tomo solo unos pocos minutos. Entramos en la casa y entonces fuimos a nuestros variados pasatiempos.
Emmett y Jasper estaban en medio de un elaborado juego de ajedrez, utilizando ocho tableros unidos – esparcidos a lo largo de la pared de cristal negro- y su propio y complicado conjunto de reglas. Ellos no me dejarían jugar. Ahora solo Alice juega conmigo. Alice fue a su computador justo a la esquina de ellos y pude oír su monitor encenderse. Alice estaba trabajando en un proyecto de diseño de modas para el guardarropa de Rosalie, pero hoy Rosalie no se le unió, para pararse detrás de ella y dirigir el corte y el color mientras la mano de Alice hacía trazos en la pantalla táctil. (Carlisle y yo tuvimos que ajustar un poco ese sistema, dado que la mayoría de las pantallas responde a la temperatura.) Pero en lugar de eso, hoy Rosalie estaba derribada hurañamente en el sofá y empezó a saltar 20 canales por segundo en la pantalla plana, sin hacer nunca una pausa. Podía oírla intentando decidirse entre si ir o no al garaje y encender de nuevo su BMW
Esme estaba arriba, tarareando sobre un nuevo set de grabados azules.
Alice inclinó su cabeza alrededor de la pared después de un momento y empezó a susurrar apenas los próximos movimientos que Emmett haría – Emmett se sentó en el piso con la espalda hacia ella – a Jasper, quien mantuvo su expresión muy calmada cuando derribó el rey favorito de Emmett.
Y yo, que por primera vez en mucho tiempo me sentí apenado, fui a sentarme en el exquisito gran piano que estaba ubicado en el camino de la entrada.
Corrí mi mano gentilmente a través de las escalas, examinando los sonidos. Los tonos aun eran perfectos.
Escaleras arriba, Esme se detuvo en lo que estaba haciendo y giró su cabeza hacia un lado.
Empecé con la primera línea del sonido que por si mismo había sido sugerido en mi cabeza hoy en el carro, rogando que sonara aun mejor de lo que lo había imaginado.
Edward está tocando de nuevo, pensó Esme alegremente, una sonrisa irrumpiendo a través de su cara. Se levantó de su escritorio y saltó silenciosamente a la cabecera de las escaleras.
Añadí una línea de armonía, dejando que la melodía central zigzagueara a través de ella.
Esme suspiró con satisfacción, se sentó en el escalón de la cima de la escalera y recostó su cabeza contra la barandilla. Una nueva canción. Ha pasado mucho tiempo. Que sonido tan adorable.
Dejé a la melodía dirigirse en una nueva dirección, siguiéndola con la línea del bajo.
Edward está componiendo otra vez? Pensó Rosalie, y sus dientes se apretaron juntos en un feroz resentimiento.
En ese momento, ella se deslizo, y pude leer toda su subyacente indignación. Vi porque ella estaba de tan mal temperamento conmigo. El porque matar a Isabella Swan no le molestaba para nada a su conciencia.
Con Rosalie, se trataba siempre de Vanidad.
La música paró abruptamente, y me reí antes de poder detenerme, un ladrido afilado de diversión que fue interrumpido rápidamente cuando lancé mi mano sobre mi boca.
Rosalie se giró para mirarme con rabia, sus ojos chispeando con furia contenida.
Emmett y Jasper también se giraron a mirar, y escuché la confusión de Esme. Esme bajó las escaleras en un destello, deteniéndose para mirar entre Rosalie y yo.
“No te detengas, Edward” Esme me animó después de un momento de tensión.
Comencé a tocar de nuevo, dándole la espalda a Rosalie mientras intentaba arduamente controlar la sonrisa extendiéndose a través de mi cara. Se puso de pie y abandono el salón, más enfadada que avergonzada, pero ciertamente avergonzada.
Si dices algo te daré caza como a un perro.
Sofoqué otra risa.
“¿Qué va mal, Rose?” Llamó Emmett después de ella. Rosalie no se dio vuelta. Continuo rauda y fuertemente, hacia el garaje y entonces se retorció bajo su carro como si ella pudiera enterrarse a si misma allí.
“¿De qué se trata esto?” Emmett me preguntó.
“No tengo ni la mas remota idea” Mentí.
Emmett gruñó, frustrado.
“Sigue tocando” Esme me impulsó. Mis manos se habían pausado otra vez.
Hice lo que me pidió, y vino a pararse detrás de mí, poniendo sus manos en mis hombros.
La canción era fascinante, pero incompleta. Jugué con un puente, pero no parecía el adecuado de ninguna manera.
“Es encantadora.¿Tiene un nombre?” Preguntó Esme.
“Aún no”
“Hay una historia en ella?” Preguntó, una sonrisa en su voz. Esto le daba a ella un placer inmenso, y me sentí culpable por tener descuidada mi música por tanto tiempo. Eso había sido egoísta.
“Es… una nana, supongo” Tuve el puente justo entonces. Se dirigió fácilmente al siguiente movimiento, tomando vida por si mismo.
“Una nana” repitió ella para si misma.
Había una historia en esta melodía, y una vez que lo vi, las piezas cayeron en su lugar sin mucho esfuerzo. La historia era una chica durmiente en una estrecha cama, oscuro y espeso cabello salvaje que serpenteaba como algas a través de la almohada.
Alice dejó a Jasper a sus propios medios y vino a sentarse a mi lado en el banco. En su voz, como el titileo de una campana de viento, ella esbozó un sonido que era dos octavas por encima de la melodía.
“Me gusta” murmuré “¿Pero que hay de este?”
Añadí su línea a la armonía – mis manos estaban ahora volando a través de las teclas para trabajar con todas las piezas juntas – modificándolo un poco, tomando esto en una nueva dirección…
Ella pilló mi modo, y cantó con el.
“Si, perfecto” dije
Esme apretó mi hombro
Pero ahora podía ver el final, con la voz de Alice elevándose por encima del tono y llevándolo a otro lugar. Podía ver como la canción debía terminar, porque la chica durmiente era simplemente perfecta en la forma que ella lo era, y cualquier mínimo cambio estaría mal, una lastima.
La canción se encaminó a la realización, más lento y más bajo. La voz de Alice se desvaneció, también, y se volvió solemne, una voz que pertenecía a los arcos resonantes de una catedral llena de velas.
Toqué la última nota, y entonces incliné mi cabeza sobre las teclas.
Esme acarició mi cabello. Todo va a estar bien, Edward...Esto va a funcionar de la mejor manera. Tú mereces felicidad, hijo Mio. La fe te debe eso.
“Gracias” murmuré, deseando que yo me pudiera creer eso.
El amor no siempre llega en las condiciones convenientes.
Me reí una vez, sin humor.
Tu, de cada uno en este planeta, eres quizá el mas preparado para lidiar con un dilema tan difícil. Tú eres el mejor y más brillante de todos nosotros.
Suspiré. Cada madre pensaba lo mismo de su hijo.
Esme estaba aun llena de alegría de que mi corazón había sido finalmente conmovido después de todo este tiempo, no importa cuan potencial fuera la tragedia. Ella había pensado que yo siempre estaría solo…
Ella tendrá que amarte también, pensó repentinamente, tomándome por sorpresa con la dirección de sus pensamientos. Si es una chica brillante. Sonrió. Peor no puedo imaginar a alguien siendo tan lento como para no ver cuan llamativo tu eres.
“Detente, mama. Me estás haciendo ruborizar” Bromeé. Sus palabras, aunque improbables, me dieron aliento.
Alice se rió y levantó la parte de encima de “Corazón y alma”. Me reí y complete la simple armonía con ella. Entonces la complací con una interpretación de “Chopsticks”.
Ella soltó una risita, y suspiré. “Desearía que me dijeras de que cosa de Rosalie te estabas riendo” Alice dijo “ Pero puedo ver que no lo harás”
“No”
Ella sacudió mi oreja con su dedo
“Se amable, Alice” Dijo Esme. “Edward está siendo un caballero.”
“Pero yo quiero saber”
Me reí del gimoteo que ella hizo. Entonces dije “Aquí, Esme” y comencé a tocar su canción favorita, un tributo sin nombre al amor que yo había visto entre Carlisle y ella por tantos años.
“Gracias, querido” Apretó mi hombro de nuevo.
No tenía que concentrarme para tocar esa pieza familiar. En lugar de eso, pensé en Rosalie, en sentido figurado aun retorciéndose de humillación en el garaje, y sonreí para mi mismo.
Habiendo acabado de descubrir la potencia de los celos por mi mismo, tenia una pequeña cantidad de lastima por ella. Era una forma desafortunada de sentirse. Por supuesto, sus celos eran mil veces más pequeños que los míos.
Me pregunté como la personalidad y la vida de Rosalie hubiera sido diferente si ella no hubiera sido siempre la más hermosa. ¿Seria ella una persona más feliz si la belleza no hubiera sido en todos los tiempos el punto mas fuerte para vender? ¿Menos egocéntrica?¿ Mas compasiva? Bueno, supongo que era inútil preguntármelo, porque el pasado estaba hecho, y ella siempre había sido la mas hermosa. Incluso cuando humana, ella había vivido siempre en el foco de su propia adoración. No le había importado. Lo opuesto – A ella le había encantado la admiración por encima de otra cosa. Eso no había cambiado con la pérdida de su inmortalidad.
No fue sorpresa entonces, tomando su necesidad como un presente, que ella había sido ofendida cuando yo no había, desde el comienzo, adorado su belleza en la forma que ella había esperado que todos los hombres lo hicieran. No es que ella me quisiera de alguna manera – y aun es así. Pero la había molestado que yo no la quisiera, a pesar de eso. Ella estaba acostumbrada a ser deseada.
Era diferente con Jasper y Carlisle – ambos ya estaban enamorados. Yo era totalmente independiente, y aun permanecía obstinadamente impasible. Había pensado que el viejo resentimiento espinaba. Que de largo le pasaron. Y ella había sido…que yo finalmente encontré a alguien quien su belleza me toco del modo que ella no lo hizo. Ella había confiado en la creencia de que no encontré su belleza digna de adorar, entonces ciertamente no había belleza que me alcanzaría. Ha estado furiosa desde el momento en que salve la vida de Bella, suponiendo, con su astuta intuición femenina, el interés que yo era totalmente inconsciente.
Rosalie fue mortalmente ofendida por el hecho de que encontré a una insignificante humana más bonita que a ella.
Reprimí las ganas de reír otra vez.
Algo me incomodo, pensé, la manera en que ella ve a Bella. Rosalie realmente pensó que la chica era simple. ¿Cómo podía creer eso? Me parecía incomprensible. Producto de los celos, sin duda.
“¡oh!” Alice dijo abruptamente. “Jasper, adivina que”
Vi lo que acababa de ver, y mis manos se congelaron en las teclas.
“¿que, Alice?” Jasper preguntó.
“¡Peter y Charlotte vienen a visitarnos la siguiente semana!”Van a estar por las proximidades, ¿No está genial?”
“¿Qué va mal Edward?”Me pregunto Esme, sintiendo la tensión en mis hombros.
“Peter y Charlotte van a venir a Forks?”Le dije entre dientes a Alice.
Ella volteo sus ojos hacia mí. “cálmate Edward, esta no es su primera visita”.
Mis dientes se apretaron. Era su primera visita desde que Bella había llegado, y su dulce sangre no me apetecía solo a mí.
Alice frunció el seño por mi expresión. “ellos nunca cazan aquí, lo sabes.”
Pero el hermano de Jasper y el pequeño vampiro que el amaba no eran como nosotros; ellos todavía cazaban de la usual manera. No eran de fiar a lado de Bella.
“¿Cuándo?” Demandé.
Ella frunció los labios tristemente, pero me dijo lo que necesitaba saber. “El lunes en la mañana. Nadie va a herir a Bella”
“no”, agregué, y me aparte de ella. “¿listo, Emmett?”
“pensé que nos íbamos en la mañana?”
“regresaremos a la media noche del domingo. Supongo que es cuando quieres irte”
“está bien, déjame despedirme primero de Rose.”
“seguro”. Con el mal humor que Rosalie tiene. Sería una despedida corta.
Realmente lo has perdido, Edward, el pensó mientras Emmett se dirigía hacia la puerta de atrás.
“supongo que si”
“toca la nueva canción para mi, una vez mas” Me pidió Esme.
“si te ha gustado”, agregué, pensé que era un poco necio para seguir la tonada hasta su inevitable fin – el fin que me hacia afligirme en nuevas formas, pensé un momento, y entonces jale la tapa de mi bolsillo y lo fije en el soporte de la música vacía. Eso ayudo un poco- mi pequeño momento de sus ojos.
Me asentí a mí mismo, y empecé a tocar.
Esme y Alice intercambiaron una mirada, pero ninguna pregunto nada.
“Nadie te dijo que no debes jugar con tu comida?” llame a Emmett.
“oh, hey Edward” El gritó, sonrió y me saludo. El oso se aprovecho de esa distracción para barrer su pesada pata a través del pecho de Emmett. Las afiladas garras destrozadas a través de su camisa, y chillaron a través de su piel.
El oso bramó en el agudo ruido.
Aw demonios, Rose me dio esta camisa.
Emmett le rugió al enfurecido animal.
Suspiré y me senté en una conveniente roca. Esto podría tomar un rato.
Pero Emmett casi lo había hecho. El dejó que el oso tratase de quietarle la cabeza con otro fuerte golpe de su pata, El oso rugió y Emmett rugió de nuevo atreves de su carcajada. Entonces se lanzo hacia el animal, quien colocaba más alto que el en sus piernas traseras, y sus cuerpos cayeron al estrellarse mutuamente, tirando un abeto adulto con ellos. Los gruñidos del oso pararon con un balbuceo.
Pocos minutos después, Emmett se paró donde yo lo esperaba. Su camisa estaba destrozada, rasgada y ensangrentada, pegajosa por la savia y cubierta de pelo. Su oscuro cabello rizado no estaba mucho mejor. Tenía una enorme sonrisa en su cara.
“ese era uno fuerte, casi pude sentir cuando me arañó”
“Eres tan infantil, Emmett”
Él miró mi blusa lisa, limpia y blanca. “¿No fuiste capaz de detectar aquel león de montaña, entonces? "
“Desde luego yo lo vi. Pero no como un salvaje. "
Emmett se rió con su risa resonante. “Lamento que no fueran más fuertes. Sería más diversión. "
“Nadie dijo que tenía que luchar para conseguir comida. "
¿" Sí, pero con quién más voy a luchar? Tú y Alice sois unos tramposos, Rosalie nunca quiere porque su pelo se estropea y Esme se pone furiosa si Jasper y yo realmente vamos a ello. "
¿" La vida es difícil alrededor, verdad? "
Emmett sonrió abiertamente hacia mí, cambiando su peso un poco de modo que estuviera de repente equilibrado para tomar una carga.
“Vamos, Edward. Solo apágalo durante un minuto y lucha de verdad. "
“Esto no se apaga, " le recordé.
¿" Me gustaría saber lo que la muchacha humana hace para tenerte fuera de su mente" Emmett reflexionó. “Tal vez ella podría darme algunas indicaciones. "
Mi buen humor desapareció. “Mantente lejos de ella, " gruñí entre mis dientes.
“Delicado, delicado. "
Suspiré. Emmett vino a sentarse a mi lado sobre la roca.
“Lo siento. Sé que estás tratando de resistirte. Realmente trato de no ser un idiota demasiado insensible, pero es parte de mi estado natural... "
Él esperó que me riera de su broma, y luego hizo una mueca.
Tan serio todo el tiempo. ¿Qué te pasa ahora?
“Pensando en ella. Bien, preocupándome, realmente. "
¿" De qué hay que preocuparse? Estás aquí. “Él se rió fuerte.
Ignoré su broma otra vez, pero contesté a su pregunta. ¿" Alguna vez ha pensado qué frágiles son? ¿Cuántas cosas malas hay que le puede pasar a un mortal?
“No realmente. Creo que sé de lo que hablas. Yo fui como un palillo la primera vez frente a un oso, ¿verdad? "
“Osos, " refunfuñé, añadiendo un nuevo miedo al montón. ¿" Sería solamente su suerte, verdad? Oso vago en la ciudad. Desde luego este se dirigiría directamente hacia Bella. "
Emmett rió en silencio. ¿" Piensas como un loco sabes?
“Solo imagina por un momento que Rosalie es humana, Emmett. ¡Y ella podría encontrarse con un oso... o ser golpeada por un coche... o caerse por las escaleras... o enfermarse – coger una enfermedad! “La explosión de palabras salió de mí violentamente. Era un alivio poder soltarlo - ellos habían sido una molestia dentro de mí todo el fin de semana. ¡" Incendios y terremotos y tornados! ¡Puf! ¿Cuándo fue la última vez que viste las noticias? ¿Has visto alguna vez la clase de cosas que les pasan? Robos homicidios... “Apreté mis dientes y bruscamente estaba tan enfurecido con la idea de que otro humano pudiera hacerle daño que no podía respirar.
¡" Para, para! Para ahí, niño. Ella vive en Forks, recuerdas " me recordó. Me encogí " Creo que ella tiene alguna especie de mala suerte seria, Emmett, realmente lo creo. Mira las pruebas. De todos los sitios en el mundo a los que ella podría ir, ella termina en una ciudad donde los vampiros constituyen una parte significativa de la población. "
“Sí, pero somos vegetarianos. ¿Entonces no es eso buena suerte, no mala? "
¿" De la forma en la que ella huele? Definitivamente mala. Y luego, más mala suerte, la forma en la que ella huele para mí. “Fruncí el ceño hacia mis manos, odiándolas otra vez.
“Pero tú tienes más autocontrol que cualquiera de nosotros exceptuando a Carlisle. Buena suerte otra vez. "
¿" La furgoneta? "
“Fue solo un accidente. "
“Deberías haberlo visto, viniendo hacia ella, Em, una y otra vez. Lo juro, era como si tuviera una especie de imán.”
“Pero estabas allí. Eso fue buena suerte. "
¿" Fue buena suerte? ¿No es esta la peor suerte que un humano podría alguna vez tener- tener un vampiro enamorado de ella?”
Emmett lo consideró silenciosamente durante un momento. Él imaginó a la muchacha en su cabeza, y encontró la imagen sin interés. Francamente, realmente no puedo ver la imagen.
" Bien, realmente tampoco puedo ver el encanto de Rosalie, " dije groseramente. " Francamente, ella parece tener más trabajo que el que cualquier cara bonita merece. "
Emmett rió en silencio. “No creo que me digas... "
“No sé cual es su problema, Emmett, " mentí con una sonrisa repentina, amplia.
Yo vi su intención a tiempo para reforzarme. Él trató de empujarme de la roca, y había un sonido de raja ruidoso como una grieta en la piedra entre nosotros.
"Estafador, " él refunfuñó.
Esperé a que lo intentara otra vez, pero sus pensamientos tomaron una dirección diferente. Él imaginaba la cara de Bella otra vez, pero se la imaginaba más blanca, imaginando sus ojos rojo vivo...
“No, " dije, con voz estrangulada.
¿" Esto soluciona tus preocupaciones sobre la mortalidad, verdad? Y luego tampoco quieres matarla, ¿No es el mejor camino? "
¿" Para mí? ¿O para ella? "
“Para ti, " contestó él fácilmente. Su tono añadió el desde luego.
Me reí sin sentido del humor. Respuesta incorrecta. "
“No me importó tanto, " él me recordó.
“Rosalie lo hizo. "
Él suspiró. Ambos sabíamos que Rosalie haría lo que fuera, si esto quisiera decir que ella podría ser humana otra vez. Incluso Emmett.
“Sí, Rosalie lo hizo, " consintió él silenciosamente.
“No puedo... No debería... No quiero arruinar la vida de Bella. ¿No sentirías lo mismo, si fuera Rosalie? "
Emmett pensó en esto durante un momento. ¿Realmente... la amas?
“No puedo ni describirlo, Emmett. De repente, esta muchacha es el mundo entero para mí. No veo el resto del mundo sin ella nunca más. "
¿" Pero no la transformarás? Ella no durará para siempre, Edward. "
"Lo sé, " gemí.
Y, como has dicho, ella parece frágil.
“Confía en mí – eso también lo sé. "
Emmett no era una persona discreta, y las discusiones delicadas no eran su fuerte. Él luchaba, para no ser ofensivo.
¿Puedes siquiera tocarla? ¿Quiero decir, si le amas... no querrás... tocarla?
Emmett y Rosalie compartían un amor sumamente físico. Le tomaba su tiempo entender como alguien podría amar, sin aquel aspecto.
Suspiré. “Aún no puedo ni siquiera pensar en eso, Emmett. "
Wow. Entonces, ¿cuáles son tus opciones?
" No lo sé, " susurré. " Trato de buscar un camino... para abandonarla. Pero no sé como hacer para mantenerme lejos...".
Con un poco de satisfacción, de repente comprendí que estaba bien para mí quedarme - al menos por ahora, con Peter y Charlotte en camino. Ella estaba más segura conmigo aquí, temporalmente, de lo que estaría si me fuese. De momento, yo podría ser su protector.
Ese pensamiento me puso ansioso; me moría por volver de modo que yo pudiera interpretar aquel papel tanto tiempo como fuera posible.
Emmett notó el cambio de mi expresión. ¿En qué piensas?
“Ahora mismo, " admití un poco con vergüenza, " muero por volver corriendo a Forks y comprobar como está. No sé si podré quedarme hasta el domingo por la noche."
¡" Uh-uh! no vas a ir a casa tan pronto. Deja a Rosalie enfriarse un poquito. ¡Por favor! Hazlo por mí. "
“Trataré de quedarme, " dije dudando.
Emmett dio un toque al teléfono en mi bolsillo. “Alice llamará si hay alguna explicación para tu crisis de pánico. Ella está tan extraña sobre esta muchacha como tu. "
Hice una mueca. “Bien. Pero no me quedaré después del domingo. "
“No hay ninguna razón para apresurarse - va a hacer sol, de todos modos. Alice dijo que estaríamos libres de la escuela hasta el miércoles. "
Sacudí mi cabeza rígidamente.
“Peter y Charlotte saben comportarse. "
“Realmente no me preocupa, Emmett. Con la suerte de Bella, ella irá a vagar por los bosques exactamente en el momento incorrecto y - " me estremecí. "Peter no es conocido por su autocontrol. Vuelvo el domingo. "
Emmett suspiró. Exactamente, como un loco.
Bella dormía plácidamente cuando subí a la ventana de su cuarto temprano en la mañana del lunes. Yo había traído el aceite esta vez, y la ventana ahora se movía silenciosamente.
Yo podría decir que por el modo que su pelo se quedaba liso a través de la almohada, que ella había tenido una noche menos agitada que la vez pasada que yo estuve aquí. Ella tenía sus manos dobladas bajo su mejilla como un niño pequeño, y su boca estaba ligeramente abierta. Yo podía oír su aliento que se movía despacio dentro y fuera entre sus labios.
Era un asombroso alivio para mí estar aquí, ser capaz de verla de nuevo. Comprendí que yo no estaba verdaderamente a gusto a no ser que fuera el caso. Nada estaba bien cuando estaba lejos de ella.
No es que todo estuviera bien cuando yo estaba con ella, tampoco. Suspiré, dejando bajar el fuego de sed pasar por mi garganta. Yo había estado lejos de ella demasiado tiempo. El tiempo había pasado sin dolor y ahora la tentación lo hizo aún más poderoso. Era bastante malo que tuviera miedo de arrodillarme al lado de su cama de modo que yo pudiera leer los títulos de sus libros. Quise conocer las historias en su cabeza, pero tuve miedo de que, más que mi sed, si estuviera cerca de ella, yo quisiera estar todavía más cerca...
Sus labios parecían muy suaves y calientes. Podía imaginarme tocarlos con la punta de mi dedo. Solo ligeramente...
Era exactamente la clase de error que tenía que evitar.
Mis ojos miraban su cara una y otra vez, examinándola por los cambios. Los mortales cambiaban todo el tiempo – me ponía triste perderme algún cambio...
Pensé que ella parecía... cansada. Como si ella no hubiera dormido lo suficiente este fin de semana. ¿Había salido?
Me reí silenciosamente e irónicamente al pensar cuanto me trastornaba esto. ¿Qué pasaba si hubiera salido? Ella no era la mía.
No, ella no era la mía - y estaba triste otra vez.
Una de sus manos se movió y noté que tenía raspados apenas curados a través de la palma. ¿Se había hecho daño? Incluso aunque esto no fuera obviamente una herida seria, me molestó. Consideré la ubicación, y decidí que ella debía haberse caído. Pareció una explicación razonable, teniendo en cuenta todas las posibilidades.
Era consolador pensar que no tendría que darle vueltas a ninguno de estos pequeños misterios. Éramos amigos ahora - o, al menos, estábamos tratando de ser amigos. Podría preguntarle sobre su fin de semana - sobre la playa, y sobre la actividad nocturna que había realizado que la hacía parecer tan cansada. Podría preguntarle que le había pasado a sus manos. Y yo podría reírme un poco cuando ella confirmara mi teoría sobre ellas.
Reí con cuidado cuando me pregunté si se había caído al océano o no. Me pregunté si ella se lo había pasado bien en la excursión. Me pregunté si ella había pensado en mí. Si ella me había extrañado una mínima parte de la cantidad que yo la había echado de menos.
Traté de imaginarla en el sol sobre la playa. La imagen era incompleta, porque yo nunca había estado en First Beach. Yo sólo la conocía de mirarla en cuadros...
Sentí una náusea diminuta de inquietud cuando pensé en la razón por la que nunca había estado en la bonita playa ubicada solamente a minutos de mi casa. Bella había pasado el día en La Push - un lugar donde me prohibieron, según el tratado, ir. Un lugar donde algunos ancianos todavía recordaban las historias sobre los Cullen, recordaban y creían. Un lugar donde conocían nuestro secreto...
Sacudí mi cabeza. Yo no tenía nada de que preocuparme. Los Quileutes estaban rodeados por el tratado también. Incluso aunque Bella se hubiera encontrado con alguno de aquellos sabios ancianos, ellos no revelarían nada. ¿Y por qué abordarían el sujeto? ¿Por qué pensaría Bella expresar su curiosidad allí? No -los Quileutes eran una cosa de la que no tenía que preocuparme.
Estaba enfadado por el sol cuando comenzó a elevarse. Esto me recordó que yo no podría satisfacer mi curiosidad durante días. ¿Por qué decidió brillar ahora?
Con un suspiro, desaparecí por su ventana antes de que hubiera bastante luz para que alguien pudiera verme aquí. Quise decir quedarme en el bosque espeso de alrededor de su casa y mirarla ir a la escuela, pero cuando entré en los árboles, estuve sorprendido de encontrar el rastro de su olor.
Lo seguí rápidamente, curioso, preocupándome cada vez más cuando este me condujo hacia lo más profundo de la oscuridad. ¿Qué había estado haciendo Bella aquí?
El rastro se paró bruscamente, en medio de ninguna parte en particular. Ella había ido solamente unos cuantos pasos fuera del rastro, en los helechos, donde ella había tocado el tronco de un árbol caído. Quizás se había sentado allí...
¿Por qué habría venido Bella a sentarse aquí sola - y ella había estado sola, sin duda sobre aquel tronco - en medio del bosque mojado, oscuro?
Esto no tuvo sentido, y, a diferencia de aquellos otros puntos de curiosidad, me costaba meter esto en una conversación ocasional.
Bueno, Bella, yo seguía tu olor por los bosques después de que dejé tu cuarto donde yo había estado mirándote dormir... Sí, que sería bastante la confesión.
Yo nunca conocería lo que ella había estado pensando y haciendo aquí, y esto hizo que mis dientes se tronaran de la frustración. Peor, esto se pareció demasiado al argumento que yo me había imaginado para Emmett- Bella vagando sola en los bosques, donde su olor le llamaría la atención de alguien que tenía los sentidos para rastrearlo...
Gemí. No sólo tenía mala suerte, sino que la buscaba.
Bien, en este momento ella tenía un protector. Yo la cuidaría, me mantendría a su lado, hasta que pudiera justificarlo.
De repente me encontré deseando que Peter y Charlotte hicieran una visita más larga.

Capítulo 6
TIPO DE SANGRE
La seguí todo el día a través de los ojos de otras personas. Pero no por los ojos de Mike Newton por que no quería ver ninguna de sus ofensivas fantasías y no por los ojos de Jessica Stanley por su resentimiento hacia Bella, me hacia enojar en un modo que no era seguro para la linda chica. Angela Webber era una buena elección cuando sus ojos estaban disponibles; ella era amable y su cabeza era un lugar pacifico y a veces los profesores tenían la mejor vista. Estaba sorprendido, mirándola tropezar a través del día, tropezando con las grietas de las aceras, cayéndosele sus libros y muy seguido tropezando con sus propios pies, de toda la gente que habia conocido Bella era la mas torpe. considere eso, era verdad que ella muy seguido tenia problemas para ponerse de pie y recordé su tropiezo contra el escritorio el primer día, resbalando por el hielo antes del accidente, que raro todo tenían razón ella era torpe No sabia por que eso era tan gracioso para mi pero me reí en voz alta mientras caminaba de Historia Americana a Inglés y mucha gente me lanzo miradas extrañas ¿Como no había notado esto antes? talvez era por que había algo gracioso en sus tonterías, la manera en la que ella se sostenía la cabeza, el arco de su cuello... No había nada gracioso en ella ahora. El Sr Varner la vio mientras quedaban atrapados ya que su pie se atoro en la alfombra y cayó literalmente en su silla. Me reí de ella. El tiempo pasaba con increíble lentitud mientras yo esperaba mi oportunidad de verla con mis propios ojos. Finalmente la campana sonó. Corrí rápidamente a la cafetería para asegurar mi lugar. Fui el primero en llegar. Escogí la mesa que usualmente esta vacía y seguro permanecería de ese modo si yo me sentaba aquí. Cuando mi familia entro y me vieron sentado solo en otro lugar, no se sorprendieron. Alice debió advertirles. Rosalie pasó a mi lado sin mirarme. Idiota. Rosalie y yo nunca tuvimos una relación fácil, yo la ofendí en el primer momento en que ella me oyó hablar y todo se fue colina abajo desde ese momento, pero parecía que ella estaba inclusive mas molesta de lo usual en los pasados días. Yo asentí. Rosalie hacia todo en torno a ella. Jasper me dio una media sonrisa cuando paso a mi lado. Buena suerte, pensó dudosamente. Emmet puso los ojos en blanco y sacudió la cabeza. Perdió la razón, pobre chico. Alice estaba sonriendo, sus dientes brillaron. ¿Puedo hablarle a Bella ahora? “Mantente fuera de esto” le dije en voz baja Su cara cayo y luego sonrió de nuevo. De acuerdo. Cabeza dura. Es solo cuestión de tiempo. Suspiré de nuevo. No te olvides la actividad en el laboratorio de Biología hoy, ella me recordó. Negué con la cabeza. No, no me había olvidado de ello. Mientras esperaba que Bella llegara, la seguí en los ojos del novato que estaba caminando detrás de Jessica en el trayecto a la cafetería. Jessica estaba parloteando acerca del baile que se acercaba, Bella no había dicho nada aun, no es como si Jessica le hubiera dado la oportunidad de hacerlo. En el momento en que Bella entro a la cafetería sus ojos se posaron en la mesa donde estaban mis hermanos. Los miro por un momento y luego su frente se arrugo y sus ojos se dirigieron al piso. Ella aun no me había visto. Se veía tan… triste. Sentí una poderosa urgencia de levantarme e ir a su lado, de consolarla de alguna manera. No tenia idea de que la hacia sentir así. Jessica continúo parloteando acerca del baile. ¿Estaba Bella triste por que se lo iba a perder? No parecía eso… Pero eso podría solucionarse, si ella quisiera. Ella compro solo una bebida para su almuerzo ¿eso estaba bien? ¿no necesitaba ella mas nutrición que eso? Nunca había prestado demasiada atención a la dieta humana antes. Los humanos son exasperadamente frágiles. Habían como un millón de cosas de las cuales preocuparse... "Edward Cullen esta mirándote de nuevo" escuche que Jessica dijo. "¿Me pregunto por que se sentara solo hoy?" Estaba agradecido con Jessica mientras ella se veía mas resentida ahora por que Bella había levantado la cara y sus ojos buscaron hasta encontrarme. No había rastro de tristeza en su rostro ahora. Me deje ilusionarme con la idea de que ella había estado triste antes por que pensó que no había ido a al escuela hoy y esa esperanza me hizo sonreír. Le indique con mi dedo que me acompañara. ella se veía sorprendida por esto por que yo quería su compañía nuevamente. Así que le guiñe un ojo y su boca se abrió. "¿Se refiere a ti?" pregunto Jessica "Posiblemente necesite ayuda con la tarea de biología" dijo en voz baja. "Um, iré a ver que necesita". Eso era otro si. Ella se tropezó dos veces en el camino a mi mesa, aunque no hubiera nada mas en su camino que un perfecto suelo de linóleo. En serio ¿como no había notado esto antes? Había estado prestando mas atención a sus silenciosos pensamientos, supongo... ¿Qué más me había perdido? Mantenlo honesto, mantenlo ligero, me repetí a mi mismo. Ella se detuvo detrás de la silla frente a mi, dudando. Tome un respiro por mi nariz esta vez en lugar de por mi boca. Siente el ardor, pensé secamente. "¿Por qué no te sientas conmigo hoy?" le pregunte. Ella jalo la silla y se sentó mirándome mientras lo hacia. Se veía nerviosa, pero su acción fue otro si. Espere que ella hablara, tomo un momento y finalmente ella dijo "esto es diferente" "Bueno..." vacile. "Decidí que como de todas maneras me voy a ir a la infierno debería de hacer lo que quisiera" ¿Qué me había hecho decir eso? Supongo que eso era honesto... al menos. Parecía que ella no había notado la advertencia escondida que mis palabras tenían. Tal vez se había dado cuenta de que debía levantarse e irse lo mas rápido posible. Ella no se levanto. Me miro fijamente esperando como si yo hubiera dejado mi oración a la mitad. ¿Sabes que no tengo idea de lo que dices?" pregunto cuando yo no continué. Eso era un alivio. Sonreí. Lo sé. Era difícil ignorar los pensamientos que provenían de su espalda y yo quería cambiar de tema de todas maneras. Creo que tus amigos están molestos por que te secuestre. Esto no parecía importarle. “Sobrevivirán.” Tal vez no te quiera liberar" no me había dado cuenta si estaba intentando ser honesto ahora o solo tratar de molestarla de nuevo. Estar cerca de ella hizo difícil que mis pensamientos tuvieran sentido. Bella suspiro ruidosamente. Me reí de su expresión. "Te ves preocupada" eso realmente no era gracioso... ella parecía preocupada. "No" era una mala mentirosa "sorprendida, en realidad...¿por que el cambio?" "Te lo dije" le recordé "estoy cansado de intentar alejarme de ti así que me estoy rindiendo" sostuve mi sonrisa en su lugar para lograr un mejor efecto, esto no estaba funcionando, tratar de ser honesto y casual al mismo tiempo "¿Rindiéndote?" repitió "si, rindiéndome a tratar se ser bueno" y aparentemente rindiéndome también de ser casual. "Solo voy a hacer lo que yo quiera hacer y dejar que las cosas pasen como tengan que pasar". Eso era honesto al menos, dejarla ver mi egoísmo "me perdí de nuevo". Yo era lo suficientemente egoísta para agradecer que esto fuera el caso. "Siempre digo mucho cuando estas conmigo, ese es uno de los problemas". Un pequeño e insignificante problema comparado con el resto. "No te preocupes" me aseguro "no entiendo nada de eso". Bien. entonces ella se quedara. "Cuento con ello" "Así que en español ¿somos amigos ahora?" lo pensé durante un minuto "amigos..." repetí. no me gustaba el sonido de eso. no era suficiente. "O no" murmuro, parecía avergonzada. ¿Pensaba que no me gustaba lo suficiente? Sonreí "bueno, lo podemos intentar, supongo. pero te voy a advertir que no soy un buen amigo para ti" espere a su respuesta desgarrado en dos, deseando que ella finalmente hubiera escuchado y entendido, pensando que así lo había hecho. Que melodramático, me estaba volviendo tan humano. Su corazón latió mas rápido "Dices eso muy a menudo" "Si, por que tu no me escuchas" dije, muy intensamente de nuevo "sigo esperando que lo creas, si fueras inteligente, me evitarías" Ah pero ¿yo la evitaría a ella si ella lo intentara? Sus ojos se volvieron mas estrictos "creo que te has hecho una opinión de mi intelecto" también. Eso no era exactamente lo que ella creía pero sonreí a manera de disculpa preguntándome si la habría ofendido accidentalmente. "Asi que..." ella dijo lentamente "mientras yo no sea... inteligente ¿podemos intentar ser amigos?" "Eso suena bien" Ella miro hacia abajo, mirando fijamente la botella de limonada en sus manos. La vieja curiosidad me atormento de nuevo. "¿Qué estas pensando?" le pregunte estaba aliviado de decir las preguntas en voz alta, al menos. Ella se encontró con mi mirada y su respiración se volvió agitada, mientras sus mejillas se sonrojaban. inhale, saboreando el olor. "Estoy intentando descifrar que eres" mantuve la sonrisa en mi rostro, manteniendo mis facciones de ese modo mientras el pánico corría por mi cuerpo. Por supuesto que se preguntaba eso. No era estúpida. No podía esperar que ella olvidara algo tan obvio. "¿Estas teniendo algo de suerte?" le pregunte lo mas suave que pude. "No mucha" admitió. Suspire de alivio "¿cuales son tus teorías?. No podían ser peores que la verdad, no importa que se le haya ocurrido. Sus mejillas se volvieron rojas y no dijo nada. Podía sentir el calor de su sonrojo en el aire. Trate de usar mi mas persuasivo tono con ella. eso funcionaba bien en los humanos normales. "¿No me dirás?" le sonreí animándola. Ella sacudió su cabeza "demasiado vergonzoso". Ugh. No conocía que pudiera ser mas horrible que lo demás ¿por que sus especulaciones la avergonzaban? no podía soportar no saber. "Eso es realmente frustrante ¿sabes?" Mi queja encendió algo en ella. sus ojos brillaron y las palabras salieron mas suave de lo usual. No, no puedo imaginar por que eso seria frustrante, solo por que alguien se niega a decirte lo que esta pensando, inclusive si mientras tanto hubiera hecho comentarios crípticos diseñados para mantenerte despierto toda la noche preguntándote que podrían significar... ahora ¿por que habría de ser frustrante?" La vi mal, molesto por darme cuenta de que ella tenia razón. No estaba siendo justo. Ella continuó. "O mejor digamos que esa persona hizo un montón de cosas extrañas desde salvar tu vida bajo imposibles circunstancias un día y al siguiente tratarte como a una paria y nunca explicar ninguna de las dos, aunque lo hubiera prometido eso tampoco es nada frustrante". Ese era el discurso mas largo que le había oído decir y eso fue directamente a mi lista. "¿Tienes un poco de temperamento verdad?" “No me gustan los dobles sentidos" Ella estaba justificando su irritación, por supuesto. La mire fijamente, preguntándome como podría hacer algo bueno para ella mientras el silencioso tiroteo proveniente de la cabeza de Mike Newton me distraía. El era tan irritante eso me hacia molestar. "¿Que?" me pregunto. "Tu novio cree que estoy molestándote, se debate si debería o no venir e interrumpir nuestra conversación" me encantaría ver como lo intenta, me reí de nuevo. "No se de quien me hablas" me dijo de manera cortante. Pero estoy segura de que estas equivocado de todas maneras. Estaba disfrutando el modo en que ella lo rechazaba en una sola oración. "No lo estoy, ya te lo dije, la mayoría de la gente es muy fácil de leer". "Excepto yo por supuesto". "Si, excepto por ti" ¿tenia que ser ella la excepción de todo? no hubiera ido tan lejos, considerando todo lo demás con lo que tenia que lidiar ahora, si al menos pudiera oír algo de lo que piensa ¿era mucho pedir? "¿me pregunto por que será?" mire fijamente sus ojos intentando de nuevo. Ella miro hacia otro lado. Abrió su limonada y tomo un pequeño sorbo, sus ojos estaban fijos en la mesa. "¿No tienes hambre?" le pregunte "No" respondió " ¿y tu?" "No, no estoy hambriento" le dije, definitivamente no lo estaba. Ella miro fijamente la mesa con los labios apretados, espere. "¿Me podrías hacer un favor?" pregunto encontrándose con mi mirada de nuevo. ¿Que podría querer de mi? ¿la verdad que no tenia permitido decirle? ¿la verdad que yo no quería que nunca supiera?. "Eso depende de lo que quieras". "No es mucho" me prometió. Espere, curioso de nuevo. "Solo me preguntaba..." dijo lentamente, mirando la botella de limonada, trazando líneas con su dedo meñique. "¿Si podrías advertirme la próxima vez que decidas ignorarme por mi propio bien?" solo para estar preparada". ¿Quería una advertencia? entonces ignorarla había sido una mala idea.... sonreí. "Parece justo" agregue. Gracias, ella dijo mejor. Su cara era reveladora que quise reír por mi propio alivio. ¿Entonces puedo pedirte un favor a cambio?" pregunte esperanzado. "Uno" me dijo. "Cuéntame una de tus teorías" Se sonrojo "eso no". "No hiciste excepciones, solo prometiste una respuesta" argumente. "Y tu has roto promesas antes" argumento de vuelta. Ella me tenia donde quería. "Solo una teoría, prometo no reírme". "Lo harás" ella parecía muy segura de eso, no podía imaginar algo que fuera gracioso. Le daré a la persuasión otro intento, mire fijamente sus ojos, uno cosa fácil para hacer, sus ojos eran tan profundos y susurre "¿por favor?" Ella pestañeo y su cara se puso en blanco. Bueno esa no era la reacción que yo esperaba. "E...¿que?" pregunto, se veía un poco mareada ¿que tenia?. Pero no iba a rendirme aun. "Por favor cuéntame una teoría" le pedí en mi suave para nada terrorífica voz, mirándola a los ojos un minuto. Para mi sorpresa y satisfacción finalmente funciono. Um, bien ¿te ha mordido una araña radioactiva?" ¿Historietas? con razón ella creí que me iba a reír. "Eso no es muy creativo" le dije intentando esconder mi alivio "Lo siento, es todo lo que tengo" dijo ofendida. Eso me alivio inclusive mas, podía molestarla de nuevo. "No estas nada cerca" "¿nada de arañas?" "No pe" "¿y nada de radioactividad?” "nada" "demonios" dijo. "La kriptonita tampoco me afecta" le dije rápidamente. Antes de que empezara a preguntar me reí, por que ella creía que yo era un superhéroe. "Se suponía que no te ibas a reír ¿recuerdas?". Presione mis labios. "Lo descubriré eventualmente" prometió. Y cuando lo hiciera, huiría. "Desearía que no lo hicieras" dije. "¿Por que...?" le debía honestidad y aun así trate de sonreír para que las palabras sonaran menos amenazantes, "¿que pasaría si no fuera un superhéroe? y ¿si fuera el chico malo?". Sus ojos brillaron por un segundo y sus labios se abrieron un poco. "Oh" dijo y luego otro segundo "ya veo". Ella finalmente me había escuchado. "¿Lo vez?" pregunte trabajando en concentrar mi agonía. "¿Eres peligroso?" ella adivino, su aliento empezó a acelerarse y su corazón a latir mas rápido. No podía responder a eso ¿este era mi ultimo momento con ella? ¿huiría ahora? ¿podría permitirme decirle que la amo antes de que se fuera? ¿o eso la asustaría mas?. "Pero no malo" ella suspiro, sacudiendo su cabeza, no había miedo en sus ojos "no, no creo que seas malo". "Estas equivocada" respondí. Por supuesto que yo era malo. No estaba regocijándome en ello, mientras ella era mas buena que yo ¿la merecía? si yo fuera una buena persona me hubiera mantenido alejado de ella. Estire mi mano a través de la mesa buscando la tapa de la limonada como una excusa, ella no se asusto con la repentina cercanía de mi mano, ella realmente no me temía, aun no. Gire la tapa, mirándola en lugar de a ella, mis pensamientos eran un caos. Corre, Bella, corre. No pude decir eso en voz alta. Ella se levanto "vamos a llegar tarde" dijo mientras me empezaba a preocupar de que hubiera escuchado mi silenciosa advertencia. "No voy a ir a clases". "¿Por que no?" Por que no te quiero matar "es saludable saltarse clases de vez en cuando". Para ser preciso, era mas saludable para los humanos que los vampiros faltaran los días que la sangre humana iba a estar salpicando. El test de sangre del Sr, Banner de hoy. Alice ya me había advertido en la mañana. “Bueno yo si voy” dijo. Eso no me sorprendió. Ella era muy responsable, ella siempre hace lo correcto. Era lo opuesto a mi. “Entonces te veo luego” dije, tratando de sonar casual, mirando fijamente la tapa que giraba. Por cierto, te adoro…en una manera terrorífica y peligrosa. Ella dudo y yo pensé por un momento que ella había decidido quedarse conmigo después de todo. Pero la campana sonó y se apresuro. Espere hasta que ella se había ido, entonces puse la tapa en mi bolsillo, un recuerdo de la mas consiguiente conversación, y camine a través de la lluvia hacia mi carro. Puse mi CD favorito de música calmada, el mismo que escuche el primer día, pero no escuche por mucho las notas de Debussy. Otras notas estaban corriendo dentro de mi cabeza, un fragmento que me alegraba e intrigaba. Apague el stereo y escuche la música que sonaba en mi cabeza, tocando el fragmento mientras se convertía en una armonía completa. Instintivamente, mis dedos se movieron en el aire sobre las teclas de un piano imaginario. La nueva composición estaba realmente surgiendo sola cuando mi atención era atrapada por una ola de angustia mental. Mire hacia la angustia. ¿se va a desmayar? ¿Qué hago? Mike se asusto. A unos 100 metros, Mike Newton estaba bajando el cuerpo de Bella hacia la acera. Ella se recostó sobre el concreto, sus ojos estaban cerrados, su piel blanca como un cadáver. Casi arranque la puerta del carro. “¿Bella?” grité. No había ningún cambio en su rostro sin vida cuando grite su nombre. Todo mi cuerpo se volvió mas frió que el hielo. Yo era consciente de la sorpresa agravada de Mike que reconocí como furia en sus pensamientos. El solamente estaba pensando en su furia hacia mí, así que no supe que es lo que tenia Bella. Si él había hecho algo para herirla, podría aniquilarlo. "¿Qué le pasa? ¿está herida?" demande saber, tratando de concentrarme en sus pensamientos. Era enfurecedor caminar a paso humano. No debía de haber llamado la atención antes de acercarme. Entonces pude oír su corazón latiendo he inclusive su respiración. Mientras miraba ella se apretó los ojos fuertemente. Eso borro algo de mi pánico. Vi algunas memorias de la cabeza de Mike, un chorro de imágenes del laboratorio de Biología. La cabeza de Bella contra la mesa, su pálida piel volviéndose verde. Gotas de rojo cayendo en tarjetas blancas... Prueba de sangre. Me detuve donde estaba, reteniendo mi aliento. Su esencia era una cosa pero su sangre era otra. "Creo que se desmayo" Mike dijo ansioso y resentido al mismo tiempo. "No se que le paso no ha movido ni un dedo". El alivio me refresco y respire de nuevo, saboreando el aire. Ah, podía oler un poco la pequeña herida del dedo de Mike. Después eso me había apelado. Me arrodille a un lado de ella, mientras Mike esperaba ceñudo junto a mi, furioso por mi intervención. "Bella ¿puedes oírme?" "No" ella gimió. "Vete " El alivio era tan exquisito que me reí. Ella estaba bien. "La estaba llevando a la enfermería" dijo Mike. "Pero no quiso caminar mas" "Yo la llevare, tu vuelve a clase" dije despidiéndolo. Los dientes de Mike se apretaron. "No, se supone que yo haga eso". Yo no me iba a quedar discutiendo con el cretino. Emocionado y aterrorizado, medio agradecido y medio confundido por el predicamento que hacia tocarla una necesidad, gentilmente levante a Bella de la acera y la tuve en mis brazos, tocando solamente su ropa, manteniendo la mayor distancia posible entre nuestros cuerpos. Estaba cruzando el espacio en el mismo movimiento, apresurado por mantenerla a salvo, lejos de mi en otras palabras. Sus ojos se abrieron, sorprendidos. "Bájame" ordeno en una voz débil, avergonzada de nuevo, supuse por su expresión. A ella no le gustaba mostrar debilidad. Apenas escuche los pensamientos de protesta de Mike detrás de nosotros. "Te ves horrible" le dije sonriendo abiertamente por que no había nada malo con ella mas que un pequeño asomo de un estomago débil. "Déjame en la acera" dijo, sus labios estaban blancos. "Así que te desmayas al ver la sangre" ¿podría haber algo mas irónico?. Cerro los ojos y presiono sus labios. "Y no es tu propia sangre" añadí ensanchando mas mi sonrisa. Estábamos en la oficina principal, la puerta estaba abierta una pulgada y la patee para entrar. La señora Cope brinco asustada. "Oh, mi," murmuro mientras examinaba a la chica cenicienta en mis brazos. "Se desmayo en Biología" le expliqué, antes de que su imaginación llegara muy lejos. La Sra. Cope se apresuro a abrir la puerta de la enfermería. Los ojos de Bella estaban abiertos de nuevo mirándola. Escuche la sorpresa interna de la enfermera mientras recostaba a la niña cuidadosamente en la única camilla. En cuanto Bella estuvo lejos de mis brazos puse la anchura de la habitación entre nosotros. Mi cuerpo estaba muy emocionado, muy despierto, mis músculos tensos y el veneno fluyendo. Ella era muy cálida y aromática. "Sufrió un pequeño desmayo" dije tranquilamente a la Sra. Hammond. "Están haciendo test de sangre en Biología". Ella asintió, entendiendo ahora. "Siempre le pasa a alguien". Sofoque una risa. Tenía que ser Bella ese alguien. "Solo recuéstate por un minuto, querida" dijo la Sra. Hammond. "Se te pasara". "Lo sé" dijo Bella. "¿Te ocurre a menudo?" preguntó la enfermera. "A veces" admitió Bella. Trate de esconder mi risa tosiendo. Esto atrajo hacia mi la atención de la enfermera. "Te puedes ir a clase ahora" me dijo. La miré fijamente a los ojos y le mentí con una perfecta confianza. "Se supone que me debo quedar con ella". *Hmm... me preguntó... oh esta bien. La Sra. Harmmond asintió. Eso funcionó ¿por qué Bella lo tenia que hacer todo tan difícil?. "Te traeré algo de hielo para tu frente, querida" dijo la enfermera, suavemente un poco incomoda por mirar mis ojos, del modo en que los humanos debía ser, y dejo el cuarto. "Tenías razón" Bella gimió, cerrando sus ojos. ¿A qué se refería? salte a la peor conclusión, habría aceptado mis advertencias. "Usualmente la tengo" dije tratando de mantener el tono divertido en mi voz. "¿Pero en qué particularmente esta vez?". "Saltarse clases es saludable". Ah, el alivio de nuevo. Entonces se quedo callada. Solo respiraba lentamente, inhalaba y exhalaba, sus labios estaban comenzando a ponerse rosados. Su boca estaba un poco fuera de balance, su labio inferior era un poco mas relleno que el superior, mirar su boca me hizo sentir extraño, me hacia querer acercarme a ella, lo cual no era una gran idea. "Me asustaste por un minuto haya afuera" dije para retomar la conversación así podría oír su voz de nuevo. "Pensé que Newton estaba arrastrando tu cadáver para enterrarlo en el bosque”. "Ha ha" Ella dijo. "Honestamente, he visto cadáveres con mejor aspecto que tú". Esto era en realidad verdad. "Estaba preocupado por si tendría que vengar tu muerte". Y así lo hubiera hecho. "Pobre Mike" ella suspiró. "Debió de molestarle". La furia se apodero de mi, pero la contuve rápidamente. Su preocupación era solo lástima. Ella es amable. Eso es todo. "Él absolutamente me detesta" le dije, animado por la idea. "No puedes saber eso." "Vi su cara, puedo saberlo" eso era probablemente verdad, que leyendo su cara podría haberme dado la suficiente información para hacer esa deducción en particular. Toda esta práctica con Bella me estaba ayudando con las expresiones humanas. "¿Cómo me viste? pensé que te estabas saltando las clases". Su cara se veía mejor, el verde se había ido de su piel transparente "Estaba en mi auto escuchando un CD". Su expresión cambio, como si respuesta ordinaria la hubiera sorprendido de alguna manera. Abrió los ojos de nuevo cuando la Sra. Hammond entro con un paquete de hielo. "Aquí tienes, querida" dijo la enfermera mientras la ponía en la frente de Bella. "Ya te ves mejor". "Creo que ya estoy bien" dijo bella sentándose y quitándose el paquete de hielo. Por supuesto. No le gusta que nadie cuide de ella. Las manos arrugadas de la Sra. Hammond revolotearon alrededor de la chica, como si fuera a empujarla hacia abajo, pero en ese momento la Sra. Cope abrió la puerta y entro, con un fresco aroma a sangre, solo un sopló. Invisible en la oficina detrás de mi, Mike Newton seguía bastante enojado, deseando que el pesado chico que cargaba fuera la chica que estaba conmigo. "Tenemos otro" dijo la Sra. Cope. Bella rápidamente salto de la camilla, agradecida de no ser el centro de atención. "Aquí tiene" dijo devolviéndole la compresa fría a la Sra, Hammond "no la necesito mas". Mike gruño mientras medio cargaba a Lee Stevens a través de la puerta, la sangre seguía goteando de la mano con la que se sostenía la cabeza. "Oh no" esta es mi señal para salir y parecía que también para Bella. "Salgamos de aquí, Bella". Ella me miro fijamente con ojos perplejos. "Confía en mi, salgamos". Ella salió antes de que se cerrara la puerta, apresurándose hacia la oficina, la seguí unos centímetros detrás de ella, su cabello despeinado rozo mi mano... Ella se volteó para mirarme. “En realidad me escuchaste" esa era la primera vez. Su pequeña nariz se movió. "Olí la sangre". La miré con sorpresa. "La gente no puede oler la sangre". "Bueno, yo si puedo, es lo que me hace sentir mal. Huele como a oxido y a sal". Mi rostro se congeló aún mirándola fijamente. ¿Era en realidad humana? se veía como humana. Se sentía suave como humana. Olía como humano, bueno mejor en realidad. actuaba como humana... mas o menos, pero no pensaba como humana o respondía como una. ¿Qué otra cosa era entonces? "¿Qué?" preguntó. "Eso es nada". Mike Newton nos interrumpió, entrando al cuarto resentido, con pensamientos violentos. "Te ves mejor" dijo un poco rudo. Mi mano se movió, queriendo enseñarle algunos modales, tendría que controlarme mejor o podría terminar matando a un chico fastidioso. “Ocúpate de tus asuntos" dijo ella, por un instante pensé que me estaba hablando a mi. Nadie mas esta sangrando, respondió con mal humor. "¿Vas a regresar a clases?". ¿Estas bromeando? Tendría que dar la vuelta y regresar". Eso estaba bien. Pensé que tendría que perderme esta hora con ella y ahora tengo tiempo extra, se sentía genial. "Si, supongo" Mike murmuró. "¿Irás este fin de semana? ¿a la playa?". Ah, tenían planes, la ira tomo su lugar de nuevo, sin embargo era un viaje en grupo, habría otros estudiantes allí. No eran solo ellos dos. Yo todavía seguía furioso, me recargue en el mostrador tratando de controlarme. "Seguro, te dije que iría" le prometió ella. Así que le había dicho que si a él, los celos me quemaban, mas que la sed. No, era una salida en grupo. Trate de convencerme. Ella solo va a pasar el día con sus amigos, nada más. "Nos encontraremos en la tienda de mi padre a las 10:00 y Cullen NO esta invitado. "Estaré allí" dijo ella. "Te veré en gimnasia, entonces" “Nos vemos”, ella contestó. Él se fue hacia sus clases, sus pensamientos estaban llenos de ira. ¿Qué ve ella en ese fenómeno? seguro, es rico, supongo, las chicas creen que él es guapo. Pero no veo por que, demasiado... demasiado perfecto. apuesto a que su papá experimenta en todos ellos con cirugías plásticas. Por eso es que ellos son tan pálidos y guapos. Eso no es natural. Además él es como... aterrador. A veces cuando me mira podría jurar que esta pensando en matarme... fenómeno... Mike no era totalmente despistado. "Gimnasia" Bella repitió quietamente. La mire, parecía que estaba triste por algo otra vez, no estaba seguro por que, pero era claro que no quería ir con Mike a la siguiente clase y yo tenia un plan para ello. Fui a sentarme a un lado de ella un poco cerca de su rostro, sintiendo el calor de su piel radiando hacia mis labios, no me atrevería a respirar. "Me puedo ocupar de eso" murmuré. "Ve a sentarte y aparenta estar pálida". Ella hizo lo que le pedí, sentándose en una de las sillas plegables y recargando su cabeza contra la pared, mientras tanto la Sra. Cope salió de la enfermería y fue a su escritorio. Con los ojos cerrados, Bella parecía como si se hubiera desmayado de nuevo, su color aun no había regresado. Me volví hacia la secretaria, con suerte Bella estaría prestando atención esta vez pensé con sarcasmo. Así era como un humano debía responder. "¿Sra. Cope?" pregunte usando mi más persuasiva voz de nuevo. Sus ojos revolotearon y su corazón latió mas rápido. Demasiado joven ¿no puedes controlarte?. "¿Si?. Eso era interesante. Cuando el pulso de Shelly Cope se aceleraba, era por que ella me encontraba físicamente atractivo, no por que estuviera asustada. Estaba acostumbrado a estar rodeado de hembras humanas.... y aun no había considerado esa explicación para los acelerados latidos del corazón de Bella. Me gustaba eso, mucho mas a decir verdad. Sonreí y la respiración de la Sra. Cope se volvió ruidosa. "Bella tiene gimnasia en la próxima hora y no creo que se sienta muy bien aún, a decir vedad esta pensando en llevarla a casa ahora. ¿Podría dispensarla de su clase?". La mire fijamente a los ojos, disfrutando del estrago que esto provocaba en el proceso de su pensamiento. ¿Era posible que Bella...? La Sra. Cope tuvo que aclararse la garganta ruidosamente antes de responder. "¿Necesitas que te dispense a ti también, Edward?". "No, tengo clase con la Sra. Goff, a ella no le importará". No estaba prestándole mucha atención. Ahora estaba explorando esta nueva posibilidad. Hmm, me gustaba pensar que Bella me encontraba atractivo como las otras humanas, pero ¿cuándo tenía Bella las mismas reacciones que las otras humanas? No debería esperanzarme mucho. "De acuerdo, esta listo, espero que te sientas mejor Bella". Bella asintió despacio, actuando además un poquito. "¿Puedes caminar o quieres que te cargue de nuevo?" le pregunté bromeándola por su pobre actuación, sabía que querría caminar, no le gusta que cuiden de ella. "Caminaré" respondió. Correcto de nuevo, estaba encontrándole lo bueno a esto. Ella se levanto, dudando por un momento como si perdiera el equilibrio, detuve la puerta para que ella saliera, y caminamos hacia la lluvia. La miré levantar la cara hacia la llovizna con los ojos cerrados y con una pequeña sonrisa en los labios. ¿Qué estaría pensando? . Algo de su reacción parecía raro y rápidamente me di cuenta de que su postura me era rara. Las chicas normales no levantan sus caras hacia la lluvia normalmente ocultan sus caras; las chicas normales usan maquillaje, inclusive en este lugar tan húmedo. Bella nunca usaba maquillaje, no debería. La industria de los cosméticos gana billones al año de mujeres que tratan de cambiar su piel con ello. "Gracias" dijo ella sonriéndome de nuevo. "Vale la pena estar enferma para no ir a gimnasia". Caminé a través del campus pensando como alargar este momento. "Cuando quieras" dije. "¿Irás? este sábado ¿quiero decir?" sonaba esperanzada. Ah, su esperanza era calmante. Ella quería que fuera con ella y no Mike Newton. Y yo quería decir si. Pero había tantas cosas para considerar: Primero, estaría soleado este sábado... "¿A dónde irás exactamente?" traté de mantener mi voz sin cambios, como si no importara mucho. Mike había dicho playa, sin embargo. No había muchas maneras de evadir el sol allí. "Allá abajo, a la Push, a la primera playa". Demonios, era imposible entonces. De todas maneras, Emmett se molestaría si cancelaba nuestros planes. La miré de nuevo y sonreí un poco. "Creo que no estoy invitado". Ella suspiró, resignada. "Acabo de invitarte". “No abusemos mas de Mike entre tu y yo esta semana. No vaya a romperse" me imaginé a mi mismo rompiendo a Mike, disfrutando la imagen mental intensamente. "El blandengue de Mike" dijo ella de nuevo. Sonreí ampliamente. Y ella empezó a alejarse de mí. Sin pensar en mi acción la alcance y la sujete de la chaqueta. Ella se detuvo. "¿A dónde crees que vas?" estaba molesto por que ella me estaba dejando. Aún no había tenido suficiente tiempo con ella. No se podía ir, aún no. "Me voy a casa" dijo como si se preguntará por que esto me molestaba. "¿No me escuchaste decir que te dejaría en casa a salvo? ¿Piensas que te voy a dejar conducir en estas condiciones?” sabia que no le agradaría eso, mi implicación de debilidad por su parte. Pero de todas maneras necesitaba practicar para nuestro viaje a Seattle. Ver si podía manejar la proximidad en un espacio cerrado. Esto era un viaje mucho más corto. "¿Qué condición?", ella preguntó. "¿Y qué hay con mi camioneta?". "Le diré a Alice que la deje después de la escuela". La jalé hacia mi carro suavemente, como si supiera que caminar hacia adelante fuera un problema para ella. "¡Déjame!" dijo moviéndose hacia los lados como si fuera a tropezar. Mantuve una mano fuera para atraparla, pero ella se equilibro antes de que fuera necesario. No debería de estar buscando excusas para tocarla. Eso me hizo pensar en la reacción de la Sra. Cope hacia mí, pero lo archivaré para más tarde. Había mucho para considerar en este frente. La deje ir a un lado del carro y ella tropezó con la puerta. Tendría que ser mucho mas cuidadoso con ella, tomar en cuenta su pobre equilibrio... "¡Eres tan insistente!" "Esta abierto." Me acomode en mi lugar y encendí el auto. Ella mantuvo rígidamente su cuerpo, todavía afuera en la lluvia y yo sabia que a ella no le gustaba el clima frío y húmedo. El agua estaba escurriendo por su cabello oscureciéndolo hasta ser negro. "Soy perfectamente capaz de manejar a casa". Por supuesto ella lo era, pero yo no era capaz de dejarla ir. Baje la ventanilla y me incliné hacia ella. "Entra Bella". Entrecerró sus ojos y supuse que se estaba debatiendo en si debía o no correr. "Te arrastraría de vuelta" le prometí, disfrutando el cambio de su cara cuando se dio cuenta de lo que significaba. Su barbilla se tensó en el aire, ella abrió su puerta y subió. Su pelo goteo en la tapicería y sus botas rechinaron una contra la otra. "Esto es completamente innecesario" dijo fríamente. Creí que estaba avergonzada, baje el pique. Subí la calefacción para que no estuviera incómoda y puse la música a un volumen bajo, como fondo. Maneje hacia la salida, mirándola de reojo, su labio inferior estaba fruncido. Miré con fijeza esto. Examinando como me hacia sentir esto... pensando en la reacción de la secretaria de nuevo... De pronto ella miró el stéreo y sonrió, sus ojos se agrandaron "¿Claro de Luna?" preguntó. ¿Una admiradora de los clásicos? "¿conoces a Debussy?" "No muy bien" dijo. "Mi madre pone música clásica en casa, solo conozco a mis favoritos" "Es uno de mis favoritos también": Miré fijamente la lluvia, considerando eso. En realidad tenía algo en común con la chica. Estaba empezando a pensar que éramos lo opuesto en todo. Ella parecía más relajada ahora, mirando la lluvia como yo, con los ojos ciegos. Use esa distracción momentánea para experimentar con la respiración. Inhale cuidadosamente por la nariz. Potente. Apreté el volante mas fuerte. La lluvia la hacia oler aún mejor. No podía creer que eso era posible. Estúpidamente ya estaba pensando como sabría. Trate de tragar el ardor de mi garganta, para pensar en algo mas. "¿Cómo es tu madre'" pregunte como una distracción. Bella sonrió. "Se parece mucho a mi, pero es más bonita". Dude eso. "Tengo demasiado de Charlie en mí", ella continuó. "Ella es más extrovertida que yo y mas valiente". Dude eso, también. "Es irresponsable y un tanto excéntrica y es una cocinera impredecible. Es mi mejor amiga". Su voz de volvió melancólica, su frente se crispo. Nuevamente ella parecía mas un padre que un hijo. Me detuve frente a su casa, muy tarde para preguntarme si se suponía que yo sabia donde vivía. No, esto no debía de ser extraño ya que su padre era una figura pública en un pueblo pequeño... "¿Cuántos años tienes, Bella?" debía ser mayor de lo que parecía. A lo mejor entro tarde a la escuela o había sido retenida... eso tampoco era probable. "Tengo diecisiete" respondió. "No pareces de diecisiete". Ella se rió. "¿Qué?'" "Mi mamá siempre dice que nací con treinta y cinco años y que cada año me vuelvo mas madura". Ella se rió de nuevo y luego añadió. "Bueno alguien debía ser el adulto". Eso aclaraba muchas cosas. Podía entenderlo ahora... como su irresponsable madre la había hecho madurar antes. Ella creció antes, para convertirse en su cuidadora, es por eso que no le gustaba que cuidaran de ella, sentía como si ese fuera su trabajo. "Tú tampoco pareces un adolescente de escuela secundaria" dijo ella, sacándome de mis pensamientos. Por cada cosa que yo percibía de ella, ella percibía mucho mas a cambio. Cambie el tema. "¿Así que por que tu madre se caso con Phil?" Ella pensó antes de responder. "Mi madre... es mucho mas joven para su edad, creo que Phil la hace sentir mas joven, de cualquier manera ella esta loca por él". Ella asintió la cabeza de manera indulgente. "¿Lo apruebas?" pregunté. "¿Eso importa?" preguntó. "Quiero que ella sea feliz y si eso es lo que quiere". La bondad de su comentario debió haberme sorprendió, excepto que eso encajaba demasiado bien en lo que había aprendido de su carácter. "Eso es muy generoso... me pregunto si..." "¿Qué?" "¿tendría ella la misma cortesía contigo? ¿sin importar a quien escogieras?" Esa era una pregunta tonta y no pude mantener mi voz casual mientras la hacia. Que estúpido era pensar que alguien aceptaría que me acercara a su hija. Que estúpido pensar que Bella me escogiera. "Eso... eso creo" ella tartamudeó, reaccionando de alguna manera a mi mirada ¿miedo... o atracción?. "Pero ella es un padre. Después de todo, es un poco diferente" ella concluyó. Sonreí un poco. "Nadie que asuste mucho". Ella me miró. "¿A qué te refieres que asuste mucho? ¿múltiples perforaciones y grandes tatuajes?" "Esa es una definición, supongo". Una muy diferente definición, a la de mi mente. "¿Cuál es tu definición?" Ella siempre pregunta las preguntas equivocadas. O posiblemente las correctas, quizás. Yo no podía responder de todas maneras. "¿Crees que yo puedo asustar?" le pregunté tratando de sonreír un poco. Ella lo pensó antes de responderme en una voz muy seria. "Hmm...creo que podrías si te lo propusieras" Yo estaba serio también. "¿Te asustó ahora?". Ella respondió rápido, sin pensarlo siquiera. "No". Sonreí de nuevo. No creí que me estuviera contando la verdad, pero tampoco creí que ella estuviera mintiendo. Ella no me temía lo suficiente como para irse, al menos. Me pregunte como se sentiría si le dijera que estaba discutiendo eso con un vampiro. Me estremecí por dentro al pensar en su reacción. "Así que ¿ahora me vas a contar de tu familia? seguro es mas interesante que la mía. Una mas terrorífica, al menos. "¿Los Cullen te adoptaron?". "Si" Ella dudo un momento y luego pregunto en voz baja. "¿Qué le paso a tus padres?". Esto no era tan difícil, no tendría que mentirle. "Ellos murieron hace mucho tiempo". "Lo lamento" murmuró rápido, obviamente preocupada por haberme herido. Ella estaba preocupa por mi. "La verdad no los recuerdo mucho" le aseguré. "Carlisle y Esme han sido mis padres durante mucho tiempo". "Y los quieres" dedujo. Sonreí. "Si, no podría pensar en dos mejores personas". "Tienes mucha suerte". "Lo sé" en esas circunstancias, en cuestión de padres no podría negarlo. "¿Y tus hermanos y hermanas?". Si la dejaba preguntar muchos detalles, tendría que mentirle. Miré el reloj, decepcionado de que mi tiempo con ella se hubiera terminado. "Mi hermano y hermana, y Jasper y Rosalie van a estar molestos si les toca esperarme en la lluvia". "Ah, disculpa, supongo que te tienes que ir". Ella no se movió. Tampoco quería que nuestro tiempo se terminará, eso me gustaba mucho. "Y probablemente querrás tu camioneta de vuelta antes de que el Jefe Swan llegué a casa así no tendrás que contarle del incidente de Biología". Sonreí al recordar su vergüenza cuando estuvo en mis brazos. "Estoy segura de que ya se entero. No hay secretos en Forks" dijo el nombre del lugar con frialdad. Me reí ante sus palabras. No hay secretos. "Diviértete en la playa". Miré la lluvia, sabiendo que no duraría mucho y deseaba mas que nunca que así fuera. "Buen clima para tomar el sol". Bueno lo sería el sábado. Ella lo disfrutaría. "¿No te veré mañana?"ella preguntó, la preocupación en su tono me reconfortó. "No, Emmett y yo empezaremos el fin de semana antes". Estaba molesto conmigo mismo por haber echo esos planes. Podría cancelarlos... pero no había como demasiada caza en este momento y mi familia estaría preocupada acerca de mi comportamiento sin revelarles lo obsesivo que me estaba volviendo. "¿Qué harán?" preguntó, no muy feliz por la revelación. Bien. "Iremos a acampar en Goat Rocks Wilderness, junto a Rainier". Emmett estaba desesperado por un oso. "Oh, esta bien diviértanse" dijo decepcionada, su falta de entusiasmo me alegraba de nuevo. Entre mas tiempo estaba con ella mas me dolía decirle un adiós temporal. Ella era tan suave y vulnerable. Parecía tonto dejarla fuera de mi vista, donde cualquier cosa podría pasarle. Y sin embargo las peores cosas que podrían pasarle podrían ser resultado de estar conmigo. "¿Harías algo por mi este fin de semana?" pregunté muy serio. Ella asintió sus ojos me miraron por mi intensidad. Mantenlo casual. "No te ofendas, pero pareces una de esas personas que atraen los problemas como un imán. Así que... trata de no caerte en el mar o dejarte atropellar por algo ¿Correcto?" Le sonreí, esperando que ella no viera la tristeza en mis ojos. Cuanto desearía que ella no estuviera mucho mejor sin mi, no importaba que le pasara aquí. Corre, Bella, corre. Te amo demasiado para tu propio bien o mío. Ella se ofendió por mi pedido. Me miró. "Veré que puedo hacer", saliendo hacia la lluvia y azotando la puerta con toda la fuerza que tenía. Solo enojada como un gatito que se cree tigre. Giré mi mano alrededor de la llave, acababa de sacar mi mano del bolsillo de su chaqueta y sonreí mientras conducía.

Capítulo 5
LAS INVITACIONES
La Secundaria. Ya no era un purgatorio. Ahora era el mismísimo infierno. Tormento y fuego… si, tenía ambos.
Ahora, estaba haciendo todo correctamente. Cada punto en la “i”, cada “t” cruzada. Nadie podía quejarse que yo no afrontara mis responsabilidades.
Complací a Esme y protegí a los otros. Cada día iba a clases e interpretaba el papel de ser humano, cada día escuchaba cuidadosamente por alguna noticia nueva de los Cullen –y nunca hubo nada nuevo–. La chica no dijo nada acerca de sus suposiciones. Solo repetía la misma historia una y otra vez –que yo estaba junto a ella y la puse fuera del camino de la Van– hasta que sus impacientes escuchas se aburrieron y dejaron de buscar más detalles. No existía peligro. Mi manera de actuar precipitada, no había herido a nadie.
Excepto a mi mismo.
Estaba determinado a cambiar el futuro. No era una tarea fácil para una sola persona, pero no existía otra opción con la cual vivir.
Alice dijo que yo no era lo suficientemente fuerte para alejarme de la chica. Le probaré que estaba equivocada.
Pensé que el primer día sería el más difícil. Al final, estaba seguro que ese era el caso, pero también estaba equivocado.
Sabía que heriría a la chica. Me conformé con el hecho de saber que su dolor no sería más que un pinchazo –un pequeño aguijonazo de rechazo– comparado con mi dolor. Bella era humana, y ella sabía que yo era algo más, algo equivocado, algo aterrador.
Ella debió estar más aliviada que preocupada en el momento que giré mi rostro lejos de ella y pretendía que no existía.
“Hola Edward” me saludó cuando estábamos en biología. Su voz sonaba complacida, amistosa, un giro de 180º desde la última vez que hablamos.
¿Porque? ¿Que significaba el cambio? ¿Ella lo había olvidado? ¿Había decidido que había imaginado todo el episodio? …¿Me había perdonado por no haber cumplido mi promesa de contarle la verdad?
Las preguntas me quemaban como la sed que me atacaba cada vez que respiraba.
Solo ocupaba un instante para ver en sus ojos. Solo para observar si podía leer las respuestas ahí…
No. No me podía permitir algo así. No si iba a cambiar el futuro.
Moví mi barbilla una pulgada en su dirección, sin dejar de mirar el frente de la clase. Cabeceé una vez y moví mi cara.
Ella no me volvió a hablar de nuevo. Esa tarde, apenas acabaron las clases, dejé de interpretar al humano, corrí hasta Seattle, como había hecho ayer. Parecía que podía manejar el dolor levemente mejor si volaba sobre los campos y así, todo se convertía en un borroso color verde.
Esa carrera se había convertido en un hábito diario.
¿La amaba? No lo creo. No todavía. Las visiones de Alice, de ese impreciso futuro se habían grabado en mí, y lo peor, es que podía ver cuan fácil era poder enamorarse de Bella. Era exactamente como caer: no requería esfuerzo alguno. No permitirme amarla era lo opuesto a caer –como evitar caerse en un acantilado, con algo más que solo fuerza humana–.
Más de un mes había pasado, y cada día era aún más difícil. No tenía ningún sentido para mí –seguía esperando superar este dolor, hacerlo más llevadero. Seguro que a esto se refería Alice cuando predijo que yo no podía estar lejos de la chica. Ella había visto todos los tipos de dolor por los que yo pasaría. Pero no contó con que yo podía vivir con el dolor.
Yo no destruiría el futuro de Bella. Si estaba destinado a amarla, ¿entonces… evadirla era lo mejor que podía hacer?
Evadirla estaba al límite de mis capacidades. No podía pretender ignorarla y no mirarla en absoluto. No podía pretender que ella no me interesaba. Pero era una mentira, solo fingir, no la realidad.
Todavía seguía pendiente de cada respiro suyo, de cada palabra dicha.
Entonces, dividí mis tormentos en cuatro categorías:
Las primeras dos eran familiares, su esencia y su silencio. Visto de otro modo –para tomar mi parte de la responsabilidad– mi sed y mi curiosidad.
La tercera, era la primordial de mis tormentos. Mi nuevo hábito de no respirar en clase de biología. Por supuesto siempre había excepciones –cuando tenía que contestar alguna pregunta o cuando tenía que respirar para hablar. Cada vez que probaba el aire cerca de la chica, era como el primer día –fuego, necesidad y una violencia brutal desesperada por actuar. Era difícil aferrarse a la razón para resistir esos momentos. Y justo como el primer día, el monstruo en mí podía roer la superficie, tan cerca de salir…
Y la curiosidad, que era el más constante de mis tormentos. La eterna pregunta no salía de mi cabeza: ¿Qué está pensando ella ahora?. Cuando escuchaba cada pequeño suspiro. Cuando ella jugaba ausente con su cabello a través de sus dedos. Cuando tiraba sus libros con un poco más de fuerza que la usual. Cuando llegaba tarde a clase. Cuando movía impaciente su pie contra el piso. Cada movimiento captado con mi visión perimetral era un misterio para mí. Cuando le hablaba a otros estudiantes humanos, analizaba cada tono en sus palabras. ¿Ella les hablaba sinceramente o se reservaba algún comentario? A menudo me parecía que ella les decía a su audiencia, lo que esperaban y eso me hacía recordar a mi familia y nuestro constante vivir en mentiras –y éramos mejor que ella mintiendo. A menos que estuviera equivocado con ella y solo estuviera imaginando cosas. ¿Por qué tenía ella que interpretar un rol? Ella era igual a ellos, solamente una adolescente humana.
Mike Newton era el más sorprendente de mis tormentos. ¿Quién habría imaginado que semejante genérico y aburrido mortal podría ser tan fastidioso?. Para ser justos, debería sentir un poco de gratitud hacia el molesto chico más que con los otros, él mantenía a la chica hablando. Aprendí mucho de ella en estas conversaciones­­ –todavía estaba completando mi lista– pero contrariamente la asistencia de Mike en mi proyecto solo agravaba las cosas. No quería que fuera Mike quien guardaba los secretos de la chica. Yo quería hacerlo.
Ayudó un poco que él no notara los pequeños detalles, sus pequeños resbalones. Él no sabía nada acerca de ella. Él creó una Bella en su cabeza que no existía –una chica tan genérica como él mismo. Él nunca observó el desinterés y la valentía que la separaban del resto de los humanos, nunca escuchaba la anormal madurez de sus palabras. Él no percibía que cuando ella hablaba de su madre, era como si hablara de una niña y no de lo usual –amor, indulgencia, un poco de diversión y protección. Él no escuchaba la paciencia en su voz cuando tenía que fingir interés en sus historias y nunca imaginó la amabilidad tras esa paciencia.
Por medio de las conversaciones con Mike, era capaz de añadir la más importante de sus características a mi lista, la más reveladora de todas, tan simple como rara. Bella era buena. Todas las otras características eran agregadas –amable, desinteresada, adorable y valiente– al hecho de que ella era una chica buena.
Este provechoso descubrimiento no hizo que me encariñara con el chico en absoluto. La manera posesiva de cómo él miraba a Bella ­–como si ella fuera una adquisición la cual ganar– me provocaba casi tanto como las vívidas fantasías con ella. Él se estaba convirtiendo en su confidente, con el tiempo, parecía que ella lo prefería por sobre quien él consideraba sus rivales: Tyler Crowley, Eric Yorkie, e incluso, esporádicamente, yo mismo. Él se sentaba enfrente de nuestra mesa en Biología y antes que la clase empezara, charlaba con ella, disfrutando de sus sonrisas. (Sonrisas solo de cortesía, me recordaba a mí mismo). Al mismo tiempo me imaginaba empujándolo a través de la clase y estrellándolo contra la pared más lejana… probablemente eso no lo dañaría de una manera fatal…
Mike no pensaba en mí como rival. Después del accidente, él se preocupó por el hecho que Bella y yo nos hubiéramos enlazado de alguna manera gracias a el, pero, obviamente, lo opuesto sucedió. Él todavía se preocupaba que yo hubiera escogido a Bella como mi objeto de atención. Pero ahora que la ignoraba como a las demás chicas, él estaba complacido.
¿Qué pensaba ella ahora?, ¿acaso ella correspondía sus atenciones?
Y finalmente, el último de mis tormentos, el más doloroso: la indiferencia de Bella. Como yo la ignoraba, ella me ignoraba. Nunca trató de hablarme de nuevo. Por lo que sabía, ella no pensaba en mí en absoluto.
Eso me estaba volviendo loco –incluso, casi rompe con mi resolución de cambiar el futuro– excepto que a veces ella me miraba fijo, como antes lo hacía. Nunca lo vi por mí mismo, pero Alice siempre me avisaba cuando ella estaba a punto de mirarme; los demás solo estaban preocupados por que tanto sabía la chica.
El dolor se hizo un poco más llevadero por el hecho de que ella me mirara a la distancia. Por supuesto que ella me miraba para adivinar que clase de fenómeno era yo.
“Bella empezará a mirar a Edward en un minuto. Luzcan normales” dijo Alice un martes, en marzo, y los otros fueron cautelosos para apegarse a su papel de humanos; absolutamente desinteresados.
Puse máxima atención en cuan a menudo ella miraba en mi dirección. Me complació saber que la frecuencia de sus miradas no declinaba con el tiempo. No sabía que significaba, pero me hizo sentir mejor.
Alice suspiró. Desearía…
“Mantente apartada, Alice” dije apenas en un susurro “no va a pasar”.
Arrugó la cara. Ella estaba ansiosa de empezar su amistad con Bella. En una manera extraña, ella extrañaba a una chica que no conocía.
Tengo que admitir, eres mejor de lo que pensaba. Estás evadiendo el futuro de una manera insensible de nuevo. Espero que seas feliz.
“Tiene todo el sentido para mí”
Alice resopló delicadamente.
Traté de callarla, estaba demasiado impaciente por seguir con nuestra conversación. Y yo no estaba de humor. Solo Jasper podía sentir mi estrés emanar, con su habilidad única de sentir e influenciar sobre los sentidos de los demás. El no entendía las razones tras mis sensaciones –desde que yo constantemente me había comportado como un tonto, estos últimos días– entonces, él simplemente se desentendía de mí.
Hoy será difícil, más difícil que ayer. Para variar.
Mike Newton, el odioso chiquillo que no me veía a mí como su rival, iba a invitar a Bella a una cita.
El baile donde la chica elegía estaba más cerca que nunca, y él esperaba que Bella lo invitara. El hecho de que no lo hiciera, confundía su autoestima. Ahora él estaba enojado –disfruté su diz confort más de lo que debía– porque Jessica Stanley acababa de invitarlo. No dijo “si”, esperanzado por que Bella lo invitara y así probar su superioridad ante sus rivales, pero él no quería decirle “no” y perderse de una oportunidad para ir al baile. Jessica, herida y adivinando por donde iban los planes de Mike, no dejaba de pensar en sufrimientos para Bella. Y de nuevo, mi instinto me empujaba a interponerme entre los terribles pensamientos de Jessica y Bella. Ahora entendía mejor el instinto, pero no lo hacía mejor el hecho de no poder actuar.
¡Pensar que llegué a algo así! Estaba involucrado en un melodrama estudiantil, en lugar de solo contemplarlo.
Mike estaba nervioso mientras acompañó a Bella a Biología. Escuchaba su debate interno mientras los esperaba. El chico era débil. Había esperado por el baile a propósito, con miedo de fallar ante la posibilidad de que ella no lo escogiera. No quería sentirse vulnerable frente al rechazo, prefirió que ella fuera quien actuara primero.
Cobarde.
Se sentó al frente de nuestra mesa de nuevo. Y yo imaginaba el sonido que haría si su cuerpo fuera golpeado hasta el otro extremo del aula y se rompieran la mayoría de sus huesos.
“Así que” le dijo a la chica, con su mirada en el suelo “Jessica me invitó al baile de primavera”
“Eso es genial” le respondió Bella inmediatamente con entusiasmo. Fue casi imposible no reírme de la cara de Mike. Era la cara que precede a un desmayo “te divertirás mucho con Jessica”.
El se retorció ante la primer respuesta “bueno…” lucía nervioso, su voz temblaba. Luego se compuso “le dije que tenía que pensarlo”
“¿Porque harías algo así?” le demandó. Su tono de voz era de desaprobación y ahí, escondido, también había alivio.
¿Qué significaba eso? Una inesperada e intensa furia hizo que mis manos se cerraran en un puño.
Mike no escuchó el alivio. Su cara estaba tan roja como la sangre –feroz, como repentinamente lo sentí, parecía una invitación– y el chico clavó nuevamente su mirada en el piso.
“me preguntaba si… bueno, si me invitarías tu”
Bella vaciló.
Y en su momento de vacilación vi el futuro con más claridad de la que Alice jamás había visto.
La chica talvez aceptaría la pregunta silente de Mike, o talvez no, pero de alguna manera, algún día, ella le diría si a alguien. Ella era adorable e intrigante, y los hombres humanos no reconocían estos hechos. Cualquiera que ella eligiera de esa muchedumbre de admiradores, o si ella esperaba hasta ser libre fuera de Forks, el día cuando ella diga si llegaría.
Vi su vida a través de mis ojos –universidad, una carrera… amor, matrimonio. La vi junto a su padre, con un hermoso vestido blanco, su rostro sonrojado de alegría mientras caminaba hacia el altar al compás de la marcha de Mendelsohn.
El dolor fue mayor que cualquier otra cosa que haya sentido antes. Un humano tendría que estar al borde de la muerte para sentir ese dolor, y no lo sobreviviría.
Y no solo era dolor, sino una rabia absoluta.
La furia se arqueó contra mi cuerpo. Aunque ese insignificante, estúpido chico no fuera el que Bella escogiera, anhelaba destruir su cráneo con una sola mano y dejarlo como recordatorio a quien se atreviera invitarla en el futuro.
No entendía esta emoción –era una extraña mezcla de ira, rabia, deseo y desesperación. Nunca había sentido algo así, ni siquiera podía nombrarlo.
“Mike, creo que deberías decirle que si” le dijo Bella con su dulce voz.
Las esperanzas de Mike cayeron como el plomo. Lo hubiera disfrutado bajo otras circunstancias, pero estaba afectado por un shock traumático, y lo que la ira y el remordimiento había hecho conmigo.
Alice tenía razón. Yo no era tan fuerte.
En este momento, Alice estaría viendo la vuelta del destino, siendo destrozado nuevamente. ¿Acaso estaría contenta?
“¿ya se lo pediste a alguien?” preguntó Mike de repente. Me echó un vistazo sospechoso, como no le había visto desde hace semanas. Me di cuenta que estaba traicionando mi “desinterés” porque mi cabeza estaba girada en dirección a Bella.
La envidia salvaje en sus pensamientos –envidia contra cualquier chico que Bella prefiriera sobre él– fue la causante de ponerle nombre a mi emoción no clasificada.
Yo estaba celoso.
“No” le dijo la chica con un poco de humor en su voz “no voy a ir al baile en absoluto”
A través del remordimiento y la ira, encontré alivio en sus palabras. Y de repente, era yo quien consideraba a mis rivales.
“¿Por qué no?” su tono fue casi rudo. Me ofendió que usara ese tono con ella. Gruñí un poco.
“Voy a Seattle ese sábado” contestó ella.
Mi curiosidad no había sido tan intensa hasta ese momento –ahora yo estaba totalmente intrigado con cada asunto de ella. Necesitaba conocer cada “donde” y “porque” en esta nueva revelación, cuanto antes mejor.
El tono de Mike cambió a ser casi un ruego “¿no puedes ir otro día?”
“lo siento, pero no” ahora fue Bella un poco ruda “no deberías hacer esperar a Jessica, es descortés”
La preocupación por los sentimientos de Jessica incrementaron las flamas de mis celos. El viaje a Seattle sonaba exactamente como una excusa para decir que no ­–¿lo rechazaría ella por lealtad a su amiga?. Ella era lo suficientemente desinteresada para hacer algo así. ¿Realmente ella deseaba decirle que si a Mike?. O ambas conjeturas estaban equivocadas. ¿Estaba interesada ella en alguien más?
“Si, tienes razón” murmuró Mike, tan desolado que casi siento pena por él. Casi.
Él desvió la vista de la chica, cortando así mi visión de ella a través de sus pensamientos.
No iba a tolerar algo así.
Me volteé lo suficiente para yo mismo poder leer su rostro, por primera vez luego de más de un mes. Era un alivio permitirme hacer esto, era como volver a respirar luego de estar sumergido por mucho tiempo.
Sus ojos estaban cerrados. Sus manos sostenían delicadamente su rostro. Sus hombros no estaban relajados. Apenas movió su cabeza, masajeando sus sienes, como queriendo borrar un recuerdo no grato de su mente.
Frustrante. Fascinante.
El señor Banner la sacó de sus cavilaciones, y sus ojos se abrieron lentamente, y me miró directamente, siguiendo mi mirada. Me miró directo a los ojos, con esa extraña mirada que me ha perseguido desde hace tiempo.
No sentí remordimiento, o culpa o ira en ese segundo. Sabía que esas emociones regresarían, más fuertes que antes, pero en ese preciso momento, me sentía sumamente nervioso. Como si hubiera triunfado, en vez de perdido.
Ella no apartó sus ojos de los míos, talvez por mi inapropiada intensidad que todavía trataba vagamente de leer sus pensamientos a través de sus ojos chocolate. Sus ojos estaban llenos de preguntas, en lugar de respuestas.
Podía ver mi reflejo en sus ojos, y los vi negros de sed. Hacía poco más de dos semanas desde mi último viaje de cacería; este no era el día más seguro. Pero la oscuridad parecía no asustarla. Todavía ella me miraba, y un dulce, suave y devastador tono rosado era adquirido por su piel.
¿Qué estaba pensando ella ahora?
Casi hago la pregunta en voz alta, pero en ese momento el señor Banner me llamó, busqué la respuesta en su mente, mientras le miraba brevemente. Le respondí “El ciclo de Krebs”
La sed se intensificó en mi garganta –ensanchando mis músculos y llenando mi boca con veneno– y cerré mis ojos, tratando de concentrarme en algo más que el deseo por su sangre.
El monstruo era más fuerte que antes. El monstruo se regocijaba y le apostaba al futuro que todavía le daba un 50% de probabilidades de ganar.
La tercera opción de futuro que había tratado de construir, se había desmenuzado –destruido, mayoritariamente, por los celos– mientras la bestia en mí estaba más cerca de anotar una victoria.
El remordimiento y la culpa, quemaban junto con mi sed, y aunque no tengo la habilidad de producir lágrimas, sé que en este momento lo haría.
¿Qué había hecho?
Conociendo que la batalla ya estaba perdida, no existía una sola razón para resistir lo que realmente quería; volví a ver a la chica.
Ella se había escondido en su cortina de cabello, pero pude entrever que sus mejillas ahora eran color carmesí.
Al monstruo le gustó eso.
Ella no vio mi mirada de nuevo, pero jugaba nerviosamente con un mechón de su cabello entre sus dedos. Sus delicados dedos, su cintura frágil –era tan frágil­, que parecía que solo un suspiro mío podía romperla.
No, no, no. Yo no podía hacer algo así. Ella era demasiado delicada, tan buena, tan preciosa, tan ajena a su destino. No podía permitir que mi vida colisionara contra su vida y la destruyera.
Pero tampoco podía estar lejos de ella. Alice tenía razón.
El monstruo silbó con frustración, mientras me inclinaba de un lado a otro, dudando.
Mi breve hora con ella pasó tan rápidamente, mientras seguía vacilando entre mis posibilidades. La campana sonó y ella recogía sus cosas sin mirarme. Esto me decepcionó, pero no podía esperar otra cosa. La manera en como la traté luego del accidente, era inexcusable.
“Bella” le dije incapaz de detenerme. Mi fuerza de voluntad, yacía hecha pedazos.
Ella resopló antes de mirarme; cuando ella se volvió, su expresión era vigilante, desconfiada. Me recordé que ella tenía todo el derecho de no confiar en mí. Y ella debía.
Esperó a que yo continuara, pero yo solo la veía, esperando leer su rostro. Expulsé pequeñas bocanadas de aire, combatiendo mi sed.
“¿que?”, “¿me vuelves a dirigir la palabra?” su voz sonaba al borde del resentimiento y la rabia. Me hizo reír.
No estaba seguro de cómo contestarle ¿le estaba hablando de nuevo en la manera que ella se refería?
No. No si podía evitarlo. Y debería evitarlo.
“No, no realmente” le respondí.
Ella cerró sus ojos, lo cual me frustró. Eso cortaba con mi único acceso a sus sentimientos. Ella respiró larga y tendidamente sin abrir sus ojos. Su quijada estaba cerrada.
Con los ojos aún cerrados, hablo. Estaba seguro que no era una manera normal de conversación. ¿Por qué lo haría?
“¿Qué quieres, Edward?”
El sonido de mi nombre en sus labios, hizo reaccionar extrañamente a mi cuerpo. Si tuviera latido, estaría acelerado.
¿Cómo responderle?
Decidí que con la verdad. Sería lo más sincero que podía con ella. Sabía que no merecía su confianza. Pero haría lo posible por ganármela.
“Lo siento”. Esto era más sincero de lo que ella podía imaginar. Desafortunadamente, solo podía ofrecerle una disculpa trivial. “he sido grosero, lo sé, pero es mejor de esta manera”
Sería mejor para ella si continuara siendo rudo. Pero no se si podría.
Sus ojos se abrieron con expresión cautelosa.
“No sé a qué te refieres”
Traté de esforzarme por ser cauteloso. “es mejor si no somos amigos”. Ella podría entenderme. Ella era brillante. “confía en mí”. Sus ojos se cerraron un poco, y recordé como había usado esas mismas palabras justo antes de romper con mi promesa de contarle la verdad –ella también lo recordó.
“Es una lástima que no lo descubrieras antes” me dijo entre dientes “Te podías haber ahorrado todo ese pesar”. La miré en shock. ¿Qué sabía ella de mis pesares?
“¿pesar?” demandé “¿Por qué pesar?”
“Por no dejar que esa estúpida furgoneta me hiciera puré” casi me gritó.
Me congelé. Estaba atónito.
¿Cómo podía ella pensar algo así? Salvarle la vida ha sido la única cosa aceptable que he hecho por ella desde que nos conocimos. La única cosa de la que no tenía vergüenza. La única cosa que había traído felicidad a mi existencia. He luchado por mantenerla viva desde el momento en que capturé su esencia. ¿Cómo podía pensar eso de mi?, ¿cómo se atreve a cuestionarme?
“¿Crees que me arrepiento de haberte salvado la vida?”.
“Sé que es así” replicó con brusquedad.
Su estimación de mis intenciones me dejó anonadado “No sabes nada”
¡Cuan confuso e incomprensible era la manera en como su mente trabajaba! no debía pensar como todos los demás humanos lo hacían. Era la única explicación para su silencio mental. Era completamente diferente. Me volteó su rostro, rechinando sus dientes de nuevo. Sus mejillas estaban sonrojadas por la rabia. Recogió sus libros y los hizo una pila, acogiéndolos en sus brazos, y luego fue hacia la puerta sin siquiera mirarme.
Incluso, tan irritado como estaba, no podía dejar de sentirme un poco divertido con su comportamiento.
Ella estaba rígida, no miraba ni lo que ella hacía. Entonces su pie se enganchó con el puntal de la puerta, tropezó y todas sus cosas cayeron al suelo. En lugar de empezar a recogerlas, ella se quedó rígida, sin mirar abajo, insegura de recogerlas.
Me las ingenié para no reír.
Nadie me vería, así que revoloteé cerca suyo, y puse sus libro en orden antes que se diera cuenta. Me miró un instante y se congeló. Le devolví sus libros asegurándome de que mi congelada piel no la tocara.
“Gracias” dijo severa. Su tono me trajo irritación.
“No hay de qué” repliqué.
Se fue directo a su siguiente clase. La observé hasta que no pude ver su figura enojada.
La clase de español fue difusa. La señora Goff sabía que mi español era superior al de ella, y nunca le fue importante –eso me dejaba libre para pensar.
Entonces, no podía ignorar a la chica. Era obvio. ¿Significaba que no tenía otra opción aparte de destruirla?. No podía ser el único futuro disponible. Tenía que existir otra opción, algún delicado balance. Seguí pensando…
No le puse mucha atención a Emmett hasta que la clase casi terminaba. Él estaba curioso –Emmett no era particularmente intuitivo acerca de los humores de los demás, pero podía ver el obvio cambio en mí. Se preguntaba que había removido mi usual mirada implacable. Se preguntaba cual era mi nueva expresión y finalmente decidió que lucía esperanzado.
¿Esperanzado?, ¿Así lucía para los demás?
Reflexioné acerca de la idea de la esperanza mientras caminábamos hacia el Volvo. Preguntándome porque debía sentirme esperanzado.
Pero no tuve tiempo suficiente para reflexionar. Sensitivo, como siempre, hacia los pensamientos hacia la chica, el sonido del nombre de Bella en la cabeza de… de mis rivales. Tengo que admitir, llamaron mi atención.
Eric y Tyler habían escuchado ­­–con mucha satisfacción– acerca del rechazo de Mike y estaban preparando sus movimientos.
Eric ya estaba listo, posicionado contra el camión de Bella, y así no podía evitarlo. La clase de Tyler se había retrazado al recibir un trabajo, y estaba desesperado por correr tras ella antes que se fuera.
Eso tenía que verlo.
“espera por los demás” le dije a Emmett. Me miró sospechoso, y finalmente asintió.
El chico se volvió loco, pensó divertido por mi poca usual petición.
Observé a Bella salir del gimnasio, esperé un momento para que no me viera pasar. Se acercó a la emboscada de Eric. Caminé un poco rápido, para poder pasar cerca a ellos en el momento justo. Ella se tensó cuando divisó al chico esperando por ella. Luego que lo reconoció, se relajó.
“Hola Eric” escuché llamarlo en tono amigable.
Estaba abrupta e inexplicablemente ansioso. ¿y si este desgarbado adolescente, con su sucia piel, le complacía a ella?
Eric tragó saliva ruidosamente, su manzana de Adán subía y bajaba. “Hola, Bella”.
Ella no se percataba de los terribles nervios de él.
¿Qué pasa? Preguntó al tiempo que abría la puerta de su camión, sin mirar la expresión aterrorizada de él.
“me preguntaba si… ¿vendrías al baile de primavera conmigo?” su voz se quebró.
“Pensé que la chica elegía” le contestó sonando frustrada.
“si, bueno” coincidió con ella, parecía desdichado.
Este lastimoso chico no me molestaba tanto como Mike Newton, pero tampoco sentía simpatía por él, después de que Bella le contestara amistosamente.
“Gracias por invitarme, pero estaré e Seattle ese sábado”. Aunque él ya había escuchado esa excusa, fue decepcionarte.
“Oh” murmuró “talvez la próxima vez”
“Claro” respondió. Luego se mordió el labio, como si no quisiera dejarle escapatoria. Eso me gustó.
Eric caminó lejos, totalmente desdichado, directamente a su carro, su único escape.
Caminé junto a ella en ese momento, escuché su suspiro de alivio. Me reí.
Ella giró cuando me escuchó, pero yo seguí directo, apretando mis labios duramente.
Tyler estaba detrás de mí, casi corría para alcanzarla antes de que se fuera. Él era más confidente que los otros dos; él solo quería aproximarse a Bella, porque respetaba a Mike y a Eric.
Quería que él la alcanzara por dos razones. Si –como empezaba a sospechar– toda esta atención empezaba a molestar a Bella, quería disfrutar ver su reacción. Pero si no –y la invitación de Tyler era la que esperaba– también quería saberlo.
Medí a Tyler Crowley como mi rival, aunque fuera incorrecto. Solo era un tedioso chico promedio sin importancia para mí, pero ¿Qué sabía yo de las preferencias de Bella? Talvez le gustaban los chicos promedio.
Hice una mueca de dolor ante ese pensamiento. Yo nunca podría ser un chico promedio. Que estúpido era ponerme como rival de sus sentimientos. ¿Cómo ella podía importarle alguien que era, nada menos que, un monstruo?
Ella era demasiado buena para un monstruo.
Debería dejar que ella se fuera. Pero mi inexcusable curiosidad me retuvo de hacer lo correcto. De nuevo. ¿y si Tyler perdía su oportunidad, solo para llamarla luego cuando yo no tendría oportunidad de saber como terminaba el asunto? Empujé mi Volvo fuera del parqueo, bloqueándole la salida.
Emmett y los otros venían de camino, él no les explicó mi extraño comportamiento, y ellos venían despacio, mirándome y tratando de percibir que era lo que estaba haciendo.
Vi a la chica en el espejo retrovisor. Ella solo miró mi carro, como deseando conducir un tanque en vez de un viejo Chevy.
Tyler corrió hacia su carro y esperó en línea detrás de ella, agradecido con mi inexplicable comportamiento. Él le saludó, pero ella pareció no notarlo. Esperó un momento, y luego dejó su carro para abordar la ventana del pasajero del Chevy. Tocó el vidrio.
Ella se sobresaltó, y le miró con confusión. Luego de un segundo, bajó la ventanilla manualmente –y parecía que le costaba un poco–.
“Lo siento Tyler” su voz parecía irritada. “el coche de los Cullen me tiene atrapada” dijo mi apellido con voz dura –todavía estada enfadada conmigo–.
“lo sé” continuó sin inmutarse por su mal humor “solo quiero preguntarte algo ahora que estás atascada” tenía una mueca de engreído...
Era gratificante saber que ella no lo miraba.
“¿Me vas a pedir que te acompañe al baile de primavera?” preguntó sin titubear.
“No voy a estar en el pueblo, Tyler” todavía con el tono de irritación.
“Ya, eso me dijo Mike”
“Entonces, ¿por qué...?” empezó a preguntar. Se encogió de hombros.
“Tenía la esperanza de que fuera una forma de suavizarle las calabazas” los ojos de Bella se congelaron. “Lo siento, Tyler” aunque no lo parecía “pero en serio no voy a estar”
Él aceptó su excusa, con su autoestima intacta “Está bien. Aún nos queda el baile de fin de curso.” Entonces se devolvió a su carro.
Tuve razón en quedarme.
La terrible expresión del rostro de Bella no tenía precio. Me dijo lo que yo tan desesperadamente necesitaba saber –que ella no tenía sentimientos por ninguno de esos humanos que deseaban cortejarla.
Además, su expresión era una de las cosas más graciosas que he visto.
Cuando mi familia llegó, estaban confusos por el hecho que yo estaba, riendo sinceramente en lugar de mirar con cara de asesino a cualquiera que se me acercara.
¿Qué es tan divertido? Quería saber Emmett.
Ladeé mi cabeza al tiempo que reía de nuevo y observaba que el mal genio había regresado al rostro de Bella. Se veía como si quisiera ese tanque de nuevo.
“Vámonos” siseó Rosalie impaciente “y deja de comportarte como un idiota. Si es que puedes”
Sus palabras no me molestaron –estaba demasiado entretenido– pero igual nos fuimos.
Ninguno me habló camino a casa. Yo seguía reviviendo en cada segundo, cada expresión en el rostro de Bella.
Mientras salía de la carretera ­­–aún más veloz gracias a la ausencia de testigos– Alice arruinó mi humor.
“¿ya puedo hablar con Bella?” preguntó de repente, sin analizar las palabras, lo cual no me dio tiempo de nada.
“No”
“No es justo. ¿Qué estoy esperando? ”
“No he decidido nada, Alice.”
“¡Lo que sea!”
En su cabeza los dos futuros de Bella estaban claros de nuevo.
“¿Cuál es el punto de conocerla?” murmuré de repente “si voy a matarla”
Alice vaciló un segundo. “tienes razón” admitió.
Tomé el último sendero a 160km/h y luego me detuve a un centímetro de la puerta del garaje.
“disfruta tu carrera a Seattle” me dijo Rosalie con aire satisfecho, al momento de salir del carro.
Pero no iría a correr. En vez de eso iría a cazar.
Los otros lo tenían planeado para mañana, pero no podía dejar crecer a mi sed. Me sobrepasé, bebiendo, hastiándome –un pequeño grupo de alces y un oso negro, fui afortunado en tropezarme con él a pesar de la época del año–. Estaba tan lleno que era incómodo. ¿Pero porque no era suficiente? ¿Por qué su esencia era más fuerte que cualquier otra cosa?
Había cazado para prepararme a mañana, pero, cuando ya no podía cazar más, y el sol no saldría dentro de muchas, muchas horas, sabía que el mañana no sería lo suficientemente cercano.
El nerviosismo se apoderó de mí nuevamente cuando me di cuenta que iba a encontrar a la chica.
Discutí conmigo mismo todo el trayecto hasta Forks, pero mi lado menos noble ganó la disputa y fui directo a ella con un plan no muy definido. El monstruo no estaba cansado, pero al menos estaba alimentado. Sabía que mantendría una distancia prudente con ella. Solo quería saber dónde estaba. Solo quería ver su rostro.
Era más de medianoche, y la casa de Bella estaba en silencio y a oscuras. Su camión estaba parqueado cerca de la curva, la patrulla de policía de su padre en la calle. No existían pensamientos concientes en los alrededores. Observé la casa resguardado en la oscuridad del bosque que rodeaba el este de la casa. La puerta del frente estaba cerrada –no era un problema, excepto que no quería dejar una puerta rota como evidencia de mi visita–. Decidí probar con la ventana del segundo piso. Nadie se preocupaba por poner cerradura ahí.
Corrí hacia la casa y escalé su fachada en medio segundo.
Me colgué del alero de la ventana con una mano, miré a través de la ventana y mi respiración se detuvo.
Era su habitación. Podía verla en una pequeña cama, sus cobijas en el suelo y las sábanas enredadas en sus piernas. Mientras miraba, ella se volvió y colocó un brazo sobre su cabeza. No hacía ruido al soñar, al menos no esta noche. ¿Acaso sentía el peligro cerca de ella?
Me sentí asqueado conmigo mismo mientras la miraba moverse nuevamente. ¿Acaso era mejor que algún enfermo acosador? No era mejor que esos. Era mucho, mucho peor.
Relajé las yemas de mis dedos, listo para irme. Pero primero me permití mirarla por un largo rato.
No era pacífica. Tenía un pequeño surco entre las cejas, y una mueca curiosa en sus labios, los cuales temblaron y se apartaron.
“está bien mamá” murmuró.
Bella hablaba en sueños.
Mi curiosidad chispeó. Mi autocontrol se destruyó. Su señuelo contra mí, eran pensamientos inconcientes hablados, imposibles de ignorar.
Abrí la ventana, no estaba con seguro, pero se trabó un poco, la deslicé suavemente de lado, evitando que sonara el metal. Tendría que traer aceite la próxima vez…
¿La próxima vez? Me golpeé mentalmente, disgustado conmigo.
Me pedí silencio antes de entrar.
Su cuarto era pequeño –desorganizado, pero no sucio–. Tenía libros apilados a un lado de su cama, no podía ver sus títulos, sus discos dispersos, lejos del equipo de sonido ­–arriba de este había una caja vacía–. Papeles apilados cerca de la computadora, la cual luciría mejor en un museo a las tecnologías obsoletas. Sus zapatos estaban sobre el piso de madera.
¿En serio pensé que tenía una belleza promedio? Pensé eso el primer día, y mi disgusto con los chicos que inmediatamente estaban intrigados con ella. Pero cuando recordaba su rostro a través de sus memorias, no podía entender como yo no había encontrado esa belleza inmediatamente. Era algo obvio.
Ahora mismo –con su cabello negro cayéndole por su pálido rostro, usaba una blusa llena de agujeros y pantalones, nuevamente estaba relajada y sus hermosos labios cerrados– me robó el aliento, o lo hubiera hecho, pensé, si estuviera respirando.
Ella no habló. Quizás su sueño había terminado.
Le miré fijamente, y traté de pensar en alguna manera de hacer el futuro soportable.
Herirla no era una opción. ¿Acaso solamente podía intentar dejarla otra vez?
Los demás no podrían discutir conmigo. Mi ausencia no pondría a nadie en peligro. No habría sospechas, nada que vinculara al accidente de nuevo. Lo dudé tal como lo hice esta tarde, y nada parecía mejor.
No podía esperar rivalizar con los chicos humanos, si es que ellos le llamaban la atención o no. Yo era un monstruo. ¿Cómo me podría ver ella de una manera diferente? Si supiera quien soy, le daría miedo y me repudiaría. Como la victima en una película de terror, ella correría lejos gritando de terror.
La recordé el primer día en Biología… y supe cual sería su reacción. Irse.
Era estúpido imaginar que si la hubiera invitado al estúpido baile, ella cambiaría sus precipitados planes y me acompañaría felizmente.
No era el escogido para ser a quien ella dijera si. Sería alguien más, alguien humano y caliente. No podía permitirme –algún día cuando ella otorgara ese si– cazarlo y matarlo, porque ella lo merecía, quienquiera que fuese. Ella merecía felicidad y amor con quien escogiera.
Debía hacer lo correcto por el bien de ella; no podía seguir pretendiendo que podía estar en peligro de enamorarme de esta chica.
Después de todo, realmente no importaba si yo me iba, ella jamás me vería de la manera en que yo deseaba. Nunca me vería como alguien digno de su amor.
Nunca.
¿Podía acaso un corazón congelado y muerto estar roto? Sentía como si el mío lo estuviera.
“Edward” dijo Bella.
Me congelé, mirando fijamente sus ojos cerrados.
¿Se habría despertado?, ¿me miraba?. Ella parecía dormida, pero su voz había sido tan clara…
Ella suspiró suavemente, y luego se movió suavemente hacia un lado –estaba dormida y soñando–
“Edward” murmuró suavemente.
Ella soñaba conmigo.
¿Podía acaso un corazón congelado y muerto volver a latir? Sentía como si el mío lo estuviera.
“Quédate” dijo “Por favor… no te vayas”
Soñaba conmigo, y no era una pesadilla. Quería que me quedara con ella en su sueño.
Me devané los sesos en busca del nombre correcto al torrente de emociones que me embargaba, pero no conocía palabras tan fuertes que pudieran sostener las emociones. Por un largo momento, me ahogué en ellas.
Cuando llegue a la superficie, no era el mismo hombre que siempre había sido.
Mi vida había sido una interminable y tenebrosa medianoche. Había sido, por necesidad para mí, siempre media noche. ¿Así que como era posible que el sol saliera justo en mi medianoche?
Me convertí en vampiro, cambiando mi alma y mi mortalidad, a través de una transformación dolorosa, para finalmente congelarme. Mi cuerpo había cambiado en roca con piel, endurecida y sin encanto. Yo mismo, me había congelado –mi personalidad, lo que me agradaba, lo que no, mis modos y mis deseos– todos se habían congelado.
Fue lo mismo para los demás. Todos estábamos congelados. Piedras vivientes.
Cuando el cambio nos llegaba, nos era permanente. Lo vi pasar con Carlisle, y una década después con Rosalie. El amor los había cambiado de manera eterna. Una manera que nunca se desvanecía. Más de ocho décadas habían pasado desde que Carlisle encontró a Esme, y todavía se miraban con la incrédula mirada del primer amor. Siempre había sido así para ellos.
Siempre sería así para mí ahora. Siempre amaré a esta frágil chica humana, por el resto de mi ilimitada existencia.
Miré fijamente la cara inconciente de la chica, sintiendo este amor por ella en cada parte de mi cuerpo de piedra.
Ella dormía un poco más tranquila que antes, con una pequeña sonrisa en sus labios.
Siempre mirándola, empecé a diagramar mentalmente.
La amaba, y podía tratar de ser lo suficientemente fuerte para dejarla. Pero sabía que no era tan fuerte. Podía trabajar en ello. Pero talvez si era lo suficientemente fuerte para encaminar el futuro hacia otra dirección.
Alice había divisado dos futuros para Bella, ahora entendía ambos. Amarla no me impediría matarla, si me permitía cometer errores.
Ahora mismo no podía encontrar ni sentir al monstruo en mí. Quizás el amor lo había silenciado para siempre. Si la mataba ahora, no sería intencional, solo un terrible accidente.
Ahora tenía que ser extraordinariamente cauteloso. No podía nunca bajar la guardia. Tendría que mantener siempre una distancia considerable. No podía cometer errores.
Y finalmente entendí ese segundo futuro. Estaba desconcertado con esa visión –¿Qué había pasado que había convertido a Bella en una prisionera de esta media-vida inmortal?–
Ahora –que la había encontrado– podía entender como talvez, con un imperdonable egoísmo, le pediría a mi padre ese favor. Pedirle que le quite la vida y su alma, solo para tenerla conmigo para siempre.
Ella merecía algo mejor.
Pero vi otro futuro, una pequeña línea la cual podía caminar sin perder el equilibrio. ¿Podría? ¿Estar con ella y dejarla como humana?
Deliberadamente tomé aire, y entonces, dejé que su esencia me rasgara como un fuego salvaje. El cuarto estaba lleno con su perfume; su fragancia estaba impresa en cada superficie. Mi mente nadó en ella, pero luché.
Tenía que acostumbrarme a esto, si pretendía intentar cualquier clase de relación con ella. Tomé otra respiración de ese fuego salvaje.
La observé dormir hasta que el sol se asomó por las nubes del este.
Llegue a casa justo después que los otros se fueran a clases. Me cambié rápidamente, evadiendo las preguntas que tenía Esme en la mirada. Ella vio la febril luz en mi rostro y se sintió preocupada y aliviada al mismo tiempo. Mi larga melancolía siempre la había atormentado, y ahora estaba feliz al ver que la había superado.
Corrí hacia el colegio, y llegué solo segundo antes que mis hermanos lo hicieran, ninguno me volvió a ver, al menos Alice les explicó que estaría ahí, escondido entre el bosque que rodeaba el estacionamiento. Esperé a que nadie me viera, y caminé casualmente entre los árboles y los carros parqueados.
Escuché el camión de Bella a una cuadra de distancia y me detuve tras una camioneta desde donde podía ver, pero no ser visto.
Al entrar al parqueo ella vio mi Volvo, por un momento más del necesario y luego parqueó lejos, todavía con el seño fruncido.
Era extraño recordar que ella probablemente estaría enojada conmigo, con toda razón.
Quería reírme –y patearme–. ¿Todos mis planes serían un desastre si ella no se interesaba en absoluto por mí?. Su sueño podía ser algo totalmente al azar. Había sido un arrogante estúpido.
Aunque era mejor para ella si no se interesaba por mí. Eso no me evitaría persuadirla, pero le daría una advertencia de mis persuasiones. Se lo debía.
Caminé silenciosamente, preguntándome como sería la mejor manera de acercarme.
Ella me ayudó sin saberlo. Las llaves de su camión resbalaron de sus dedos, y cayeron en un charco.
Se agachó a recogerlas, pero yo lo hice primero, no quería que ella pusiera sus manos en agua congelada.
Me incliné contra su camión, mientras ella se enderezaba.
“¿Cómo lo haces?” demandó. Si, estaba enfadada aún.
Le alcancé las llaves. “¿Hacer qué?”. Ella acercó su mano y yo dejé caer las llaves en la palma de su mano. Inspiré el delicioso aire cargado con su esencia.
“Aparecer del aire”
“Bella, no es culpa mía que seas excepcionalmente despistada.” Mis palabras sonaron casi como una broma. ¿Qué había visto ella?
¿Escucharía ella como mi voz envolvía su nombre en una caricia?
Me miró sin apreciar mi humor. Luego respiró rápido –de enojo?, de miedo?– después de un instante, ella bajó la mirada.
“¿porqué el atasco al salir del colegio ayer?” preguntó sin mirarme “Se suponía que fingías que yo no existía, no que me irritaras hasta la muerte” seguía enojada. Tenía que esforzarme por arreglar las cosas con ella esta vez. Recordé mi política de ser sincero con ella…
“eso era por el bien de Tyler, tenía que darle su oportunidad” luego me reí. No podía evitarlo, solo podía recordar su expresión ayer.
“Tu…” dijo, y luego se calló, aparentemente demasiado furiosa para continuar. Y ahí estaba –esa misma expresión–. Me tragué una risa. Ella estaba lo suficientemente enojada.
“No pretendo que no existas” terminé. Era agradable mantener esa conversación casual. Ella no entendería si le dejaba ver lo que sentía por ella. La asustaría. Tenía que mantener mis sentimientos al margen, mantener una esperanza…
“¿Quieres matarme a rabietas dado que la furgoneta de Tyler no lo consiguió?” Un pensamiento de enojo me embargó. ¿Cómo podía creer ella algo así? Era algo irracional para mí. Además, ella no sabía de mi transformación en la noche pasada.
“Bella, eres totalmente absurda”
Se sonrojó, y se dio la vuelta. Caminando hacia el colegio
No quería que ella siguiera enojada.
“Espera” grité. Siguió andando, entonces la seguí y la alcancé con facilidad
“Lo siento. He sido descortés. No estoy diciendo que no sea cierto” era absurdo imaginar que yo quería verla herida en alguna manera
“pero, de todos modos, no ha sido de buena educación”
“¿Por qué no me dejas sola?”
Créeme –quise decirle– lo he intentado.
Oh, por cierto, estoy desgraciadamente enamorado de ti.
Mantén la esperanza.
“Quería pedirte algo, pero me desviaste del tema” una grandiosa idea se me acababa de ocurrir, me reí.
“¿Tienes un trastorno de personalidad múltiple?” me preguntó. Tal vez si, mis sentimientos estaban erróneos, tenía tantos sentimientos nuevos…
“Y lo vuelves a hacer.”
Ella suspiró
“Vale, entonces, ¿qué me querías pedir?”
“Me preguntaba si el sábado de la próxima semana” vi su cara en shock, ahogué una risa. “ya sabes, el día del baile de primavera...” ella me calló. Finalmente sus ojos se toparon con los míos “¿Intentas ser gracioso?”. Si.
“Por favor, ¿vas a dejarme terminar?” esperó en silencio mientras se mordía su suave labio inferior. Ese pequeño gesto me distrajo un segundo. Extrañas, sensaciones ajenas, se apoderaron de lo más profundo de mi olvidada humanidad.
“Te he escuchado decir que vas a ir a Seattle ese día y me preguntaba si querrías dar un paseo” me ofrecí. Me di cuenta que, en vez de cuestionarla con sus planes, los compartiría.
Me miró en blanco “¿Qué?”
“¿Quieres dar un paseo hasta Seattle?” solo en un carro con ella –mi garganta se quemaba ante el pensamiento– respiré fuerte.
Acostúmbrate.
“¿Con quién?” preguntó desconcertada.
“Conmigo, obviamente” dije lentamente.
“¿Por qué?” tan increíble era que yo quisiera su compañía. Ella realmente había visto lo peor de mí en mi comportamiento anterior.
“bueno” dije lo más casualmente que pude.
“Planeaba ir a Seattle en las próximas semanas y, para ser honesto, no estoy seguro de que tu monovolumen lo pueda conseguir.” Era más fácil sonar chistoso, que tratar de ser serio junto a ella.
“Mi coche va perfectamente, muchísimas gracias por tu preocupación.” Dijo con el mismo tono sorprendido. Empezó a caminar de nuevo. Mantuve su paso.
Ella no había dicho no, aproveché esa oportunidad. ¿y si decía que no? ¿Qué haría si ella me rechazaba?
“¿Puede llegar gastando un solo depósito de gasolina?”
“No veo que sea de tu incumbencia.” Murmuró.
Seguía no siendo un no. Y su corazón bombeaba más fuerte. Su respiración se hacía más rápida.
“El despilfarro de recursos limitados es asunto de todos”
“De verdad, Edward, no te sigo, creía que no querías ser amigo mío.”
Una emoción me estremeció cuando ella dijo mi nombre. ¿Cómo mantenía la esperanza y era honesto al mismo tiempo? Bueno, era más importante ser honesto, especialmente en este momento.
“Dije que sería mejor que no lo fuéramos, no que no lo deseara”
“Vaya, gracias, eso lo aclara todo” dijo sarcásticamente. Ella se detuvo, cerca del tejado de la cafetería. Me miró de nuevo. Su corazón casi explotaba. ¿tenía miedo?. Escogí mis palabras cuidadosamente. No, no podía dejarla, pero talvez ella sería lo suficientemente inteligente para dejarme, antes de que fuera tarde.
“Sería más... prudente para ti que no fueras mi amiga” me perdí en sus ojos chocolates. Perdí mi esperanza.
“pero me he cansado de alejarme de ti, Bella.” Las palabras sonaron con fervor abrazante. Sus respiración se detuvo un instante, y en el segundo que tardó en restaurarla, pensé en cuanto la asustaba. Bueno… lo averiguaría.
“¿Me acompañarás a Seattle?” demandé.
Ella asintió. Y su corazón palpitaba ruidosamente.
Si. Ella me dijo si.
Mi conciencia me golpeó violentamente. ¿Cuánto le costaría a ella?
“Deberías alejarte de mí, de veras” le previne. ¿Me abría escuchado? ¿Escaparía del futuro que estaba empezando con ella? ¿Podría hacer algo para salvarla de mi?.
Mantén la esperanza, me grité.
“Te veré en clase”
Me concentré en llevar un paso normal, en vez de salir huyendo.

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