Suspiritos: THE NICEST THINGS
N/A: Uhiii este One Shot lo hice hace muchísimo tiempo, y lo encontré haciendo limpieza en mi laptop. Espero que les guste, narra un poquito la vida de universitaria de Nessie y la forma en que extraña a su Jake. Basada en años después de Amanecer. Disfruten!!! A propósito creo que lo subí antes en mi blog y en este creo que también, pero lo borré. Bueno leeanlo si quieren, espero sus comentarios. P.D : Antes tenía otra portada, esta es la que usé para FanFiction :P Por cierto publico mis Historias allí también por si quieren pasar a darse una vuelta por allí. -> Click Aquí. Gemelli Angylito Summary: Nessie ya es mayor de edad y sus padres deciden de que a pesar de ser una Híbrida debe vivir lo más normal posible, es así como la alejan de su único amor, o al menos eso es que lo todos creen. (Después de Amanecer) My life away from you – One Shot "Mi vida lejos de ti" NESSIE POV Esta mañana me siento extraña, no recuerdo realmente si soñé o no, pues no tengo claro que es lo que me pone así, con una sensación de angustia, de ahogo, como si quisiera gritar a los cuatro vientos algo que detiene el aire justo en la mitad de mi garganta. Algo que clama salir. Pero no sé lo que será. Es una sensación muy extraña, difícil de definir con palabras. Supongo que no tengo mayores razones para estar triste, es solo uno de esos escasos días en mi vida, esos que te hacen ponerte madura y pensar en el rumbo que tomas en la vida. Dicen que siempre después de las risas vienen inevitablemente momentos de pena, esa sería una buena teoría para lo que siento en estos momentos. Una buena excusa para sentirme tranquila conmigo misma. Y dejar de pensar que realmente si me estoy volviendo loca. Una persona que acostumbra regalar una sonrisa espontánea a diario, se siente fatal en estos días, simplemente mi costumbre es andar sonriente por la vida, gritando de alegría y dando brincos locos por los pasillos de la universidad. Pues sí, desde que entré a la universidad mi vida ha cambiado muchísimo, mi madre y mi padre decidieron que debía tener el máximo de experiencias humanas, que ellos no dejarían que por mis condiciones especiales, dejara de vivir los procesos que todo adolescente normal tiene. Sé que ellos me extrañan tanto como yo a ellos, estar tanto tiempo lejos les resulta tanto o más doloroso que a mí, lo sé y así lo siento, nunca había pasado tanto tiempo alejada de los seres que amo, es como si estuvieran cerca de mí, pero al mismo tiempo como si cientos de kilómetros nos separaran, para nosotros cruzar las fronteras era solo cuestión de horas, y dependiendo del lugar hasta me atrevería a decir que minutos. De vez en cuando los visitaba, pero últimamente no lo hacía muy seguido, supongo que es porque las despedidas y el regreso a este mundo nuevo son cada vez más penosas, y cuando debía alejarme de mi Jake se hacían casi insoportables. Mi Jake, posiblemente él sea el causante de esta angustia, y es que lo necesito y extraño tanto. Es como si algo de mí, algo esencial para vivir se hubiere esfumado cuando no lo tenía cerca de mí. Desde que tengo memoria, jamás había sentido tanta la necesidad de tener a alguien a mi lado, no de una forma tan incondicional. Ya casi es hora de entrar a la primera clase, y este paseo por los jardines de la universidad me recordaba a mi hogar, rodeado de aéreas verdes, el clima casi siempre nublado y húmedo, donde casi no había necesidad de esconderme, aunque mi piel no brillase tanto como la del resto de mi familia, debía cuidar las apariencias. De pronto el sonido del timbre que anunciaba el inicio de la primera clase me sacó de mi laguna mental, de mi extraño transe, tomé mis libros de Anatomía y me encaminé a pasos casi tan sigilosos como los de un humano normal. Otra clase sin sentido para mí había pasado, como no siempre sentía la necesidad de dormir repasaba mis lecturas de noche, mi compañera de cuarto, JOY siempre estaba tan rendida al final del día que prácticamente podría asegurar que jamás se daría cuenta si yo dormía o no. Ella era bastante extrovertida, de una mente muy rápida, sobre todo cuando se trataba de asuntos relacionados con chicos. Era extremadamente guapa para ser una simple humana, su mirada estaba cargada de dulzura y a la vez de mucha sensualidad, si no la conociera hace dos años diría que es una de nosotros, porque su simpleza y belleza era digna de compararla con la que de forma innata poseía nuestra especie. Ella era la única que prácticamente me conocía en este lugar, estoy segura que si no hubiésemos sido compañeras de cuarto, seríamos amigas de todas maneras. Ya que ella jamás había sentido envidia de mí como lo hacían las demás chicas en este lugar, todas me miraban de pies a cabeza cuando pasaban a mi lado, como si de por sí no tuviera asuntos de los cuales preocuparme o no sintiera vergüenza, como si no pudiera ser tímida. Ambas teníamos una especie de magnetismo con los hombres, pero a diferencia de mi compañera, que me atrevo a llamar amiga, yo tenía un solo y único amor. Mi Jake era mi todo, mi vida, mi razón, mi universo entero, los comunes humanos no llamaban ni una pisca de atención en mí. Otro día pasaba, y mi angustia seguía con la misma intensidad, casi sentía la necesidad de respirar de vez en cuando, mi garganta estaba seca, ya ni la ponzoña la humedecía, lo necesitaba. ¿¡ Y que acaso no se dan cuenta que no puedo vivir lejos de él !? Esas palabras salieron en un grito ahogado, y por poco JOY se despierta. Conforme pasaban los días mi ansiedad se hacía casi insuperable. Tenía que verlo cuanto antes. Me levanté de mi cama cuando estuve segura de que todo el mundo dormía plácidamente y caminé hacia el corredor donde estaba la caseta telefónica sin que nadie pudiese notar mis pasos por aquel corredor. Saque una moneda de mi ajustado pantalón y marqué el número de la casa de Billy Black. No me di cuenta en qué momento mi corazón comenzó a latir de manera tan frenética, como si en cualquier instante saltara de mi pecho. Nessie, eres tú! Su voz sonó casi como música para mis oídos, sentí como si no la escuchase hace siglos, pero a pesar de eso, la forma en que ella me deslumbraba no había cambiado en nada. Si mi Jacob, soy yo. Susurré las palabras con más entusiasmo del que pudiera controlar. Te extraño. Ambos dijimos la frase al mismo tiempo. Que la risa fue casi predecible. Jake. Dije con un tono angustioso. Te necesito… continué entre sollozos. Y yo a ti. Respondió sin pensarlo. Crees que podrías… Voy ahora mismo para allá. Dijo antes de que pudiese terminar la frase. En ese momento escuché como colgaba el auricular. Cada minuto se sintió como horas, cada hora como si fuesen días… Me cambié de ropa y salí rápidamente de la habitación, casi corriendo, algo que mi especie no necesitaba hacer, me dirigí a nuestro lugar secreto, un edificio de la facultad de Humanidades que se encontraba deshabitado, y que yo había decorado con velas y girasoles. Me senté en el sofá que estaba en el rincón opuesto a la entrada y lo esperé… Estaba casi dormida cuando un cálido beso en mi frente me despertó. -Ya estoy aquí pequeña. Ya estoy aquí. Susurró tiernamente mientras me incorporaba. No pude controlar mi impulso, y me aventé a sus brazos. Rodee con los míos su cintura, y casi instantáneamente con el contacto sentí su calor corporal que tanto me provocaba. Tomó con sus manos y mi rostro, acariciándolo como nadie mas en este mundo podría hacerlo. Lentamente clavó su mirada en la mía, y delicadamente posó sus labios sobre los míos, presionándolos cada vez más fuerte contra los suyos. Enredé mis dedos entre sus cabellos, haciendo del beso aún más intenso. No necesitaba palabras para explicarle como me sentía, simplemente inundé su mente con imágenes, y comprendió rápidamente como me había estado sintiendo. Sin darnos cuentas ese beso nos llevó a una acalorada situación, caímos al piso, que estaba cubierto por una cobija de lana, caímos de tal manera que mi cuerpo quedó sobre el suyo, y en forma drástica la intensidad de los latidos de su corazón se hicieron aun más ruidosos y constantes. Casi con urgencia comencé a recorrer cada espacio de su cuerpo, y él hizo exactamente lo mismo con el mío. Como ya dije, las palabras no eran necesarias, solo bastó un recuerdo, una imagen, para que él supiera perfectamente que es lo que mi mente y cuerpo demandaban. Sus besos, sus manos, su cuerpo, todo se amoldaba a mi superficie como si jamás se hubiesen separado. Como si nos perteneciéramos el uno al otro. En eso no había dudas. El comenzó a quitarme la incómoda e innecesaria ropa que impedía el contacto directo con su piel. Y yo bajé lentamente mis manos hasta alcanzar el cierre de su pantalón. Mi respiración y la suya se hicieron casi jadeantes, como si nos faltara el aire, como si nos diera un ataque de Asma. Aumentando su normal ritmo, llegando a ser extremadamente ruidosa. Cuando terminamos de librarnos de esa estúpida ropa, volví a posar mis manos en su rostro, para mostrarle otro recuerdo, otro deseo. Un gruñido animal salió de su interior cuando por fin cumplió mi deseo y entró en mi, para hacerme suya, para transformarnos en un solo ser. Nuestros cuerpos tenían un ritmo natural, nuestras manos tenían un camino marcado para acariciarnos, nuestras respiraciones se acoplaban como si fueran una sola. La piel de mis pechos desnudos sentían el calor de su cuerpo, que estaba cubierto de un exquisito sudor, miles de microscópicos cristales líquidos lo cubrían, haciéndolo una presa irresistible. Nos besamos, acariciamos y nos entregamos por completo hasta que el sol amenazó con salir. Odiaba tener que volver a mi vida cotidiana. A esa absurda rutina. Volver a desprenderme de él. Si alguien se enterase de estos encuentros de seguro me metería en problemas y de paso me quedaba viuda antes de casarme con mi amado Jacob Black, mi padre tendría una excusa perfecta para llamarlo chucho y de paso sacarse las ganas de golpearlo. Apoye mi cabeza en su seno, y recorrí por última vez su piel desnuda. Me incliné sobre él para besarlo con la misma intensidad que lo había hecho durante esta noche. Él respondió a mi beso como si también lo necesitase y me alejó suavemente de él. Era la hora que tanto odiaba. La hora en que mi vida lejos de él debía comenzar.
Suspiritos: ONE-SHOT
Suspiritos: HABILIDADES PATERNALES 101 FAN FIC
N/G: Aquí les dejo el Epílogo y final definitivo de este lindo Fic. Espero que lo disfruten y gracias por su infinita espera. Gemelii Angylito Epilogo: 6 años después. Edward POV: —¿helado de fresas? —si, helado de fresas… y chocolate con almendras… ah si, y galletas de vainilla…—dijo Bella al otro lado de la línea telefónica. —¿algo más?—le pregunté —umm… no, creo que no… —esta bien. Creo que estoy en casa en media hora a lo sumo… —ok, te quiero… —yo también mi vida— le dije antes de colgar. Si no, no estaría recorriendo el centro de Chicago a las 2 am buscando lo que quieres comer, agregué en mi fuero interno. Conduje por las prácticamente desiertas calles hasta que al fin encontré un supermercado abierto. Suspire con alivio antes de entrar a buscar el encargo de mi esposa. Gracias a Dios, tenían todo lo que Bella quería, me apresure en conducir a casa, no fuera que surgiera otro antojo sobre la marcha. En cuanto llegue a casa me dirigí a la cocina—donde las luces estaban encendidas— Bella estaba sentada en uno de los taburetes junto a la mesada, su cabello castaño se encontraba suelto y tenía puesta su bata de noche color malva, sus manos se posaban en su pequeño vientre de 4 meses de embarazo. Se veía tan hermosa. Su rostro se ilumino al verme, más cuando sus ojos se dirigieron a las bolsas que traía entre mis brazos. —oh, Edward… gracias, gracias…—dijo dándome pequeños besitos por todo el rostro. Comencé a sacar las cosas de las bolsas y ponerlas en la mesa, Bella ya tenía una cuchara entre sus manos para cuando saque uno de los potes de helado. —ummm… esto esta delicioso…—pronunció—es justo lo que queríamos, ¿no es así corazón?—le preguntó a su pancita. Me encantaba cuando hacia eso, era tan tierno. Estaba tan embobado viéndola que no me di cuenta de que no estamos solos. Alce mi vista para ver Su entraba en la cocina. —¿otro antojo de mamá?—me preguntó, yo asentí. Era increíble como había crecido. De ser la pequeña y traviesa niñita que yo conocí a ser casi una damita, aunque igual de traviesa, eso era parte de su encanto. Susan tenía todo su cabello castaño dispuesto en una irregular trenza y sus ojos chocolate se veían soñolientos. A medida que crecía se iba pareciendo más y más a Bella, aunque nuestra familia insistía en que estaba tomando mi carácter y mis manías, será cosa de crianza, pensaba. Se sentó en uno de los taburetes junto a Bella. Era tan lindo verlas juntas, nadie pensaría que eran tía y sobrina, parecían madre e hija y por supuesto, yo quería a Susan como si fuera mi hija, la primera, después de todo. —¿me acompañas?—le preguntó Bella pasándole una cuchara. —¿Cuándo le he dicho que no al helado, ma?—le preguntó de vuelta. —¿no crees que les puede doler el estomago?—les pregunté —no seas aguafiestas, papá… es solo un poco de helado—contestó con una sonrisa. —es verdad, vamos, amor… únetenos…—me instó Bella —si amanecemos todos con indigestión, las haré responsables…—dije serio. Ellas solo se rieron. Desde que Bella había vuelto a quedar embarazada—y con ello llegaron los antojos nocturnos— este era nuestro panorama casi todas las noches, sentarnos a comer el antojo de la noche juntos. Pero sabía que faltaban dos invitados más. La primera en aparecer en la cocina fue Lizzie, su cabello de color cobrizo estaba todo enmarañado y estaba restregándose los ojos cuando entro, en su otra mano llevaba la ya pequeña manta color rosa que utilizaba para dormir desde que era una bebé. Aun adormilada, alzo sus brazos para que la subiera en mis rodillas, claro, su estado mejoro considerablemente cuando vio el paquete de galletas de vainilla que no demoro en reclamar como suyo. Por supuesto el ultimo en llegar siempre era Thomas, siempre había sido así, desde que era un bebé. Mamá decía que se comportaba de manera similar a mí a su edad, no había forma de sacarme de la cama, y al parecer mi hijo había heredado esta cualidad. Al menos eso nos supuso un alivio los primeros meses… pero no cuando comenzó en la escuela y las mañanas eran una batalla constante para llegar a tiempo. Tener un bebé es complejo, tener dos es casi caótico, por lo cual era una bendición que uno de ellos tuviera el sueño pesado. Aun recuerdo las maratones nocturnas que tuvimos que correr en busca de biberones o pañales limpios. Y dentro de menos de cinco meses esos momentos iban a volver. Aunque claro ya no seríamos primerizos y eso haría todo más sencillo. La experiencia iba a estar de nuestra parte esta vez. Además estaba seguro de que a mamá le encantaría tener otro nieto entre sus brazos, el ultimo bebé de la familia fue el hijo de Rose y Emmett, Lucas, hace tres años, creo que para todos fue una sorpresa el embarazo de mi cuñada, después de que hubiera jurado y perjurado que no pasaría jamás por la dolorosa experiencia del parto otra vez. —les tenemos una noticia—anunció Emmett con una enorme sonrisa. Estábamos todos reunidos en el jardín trasero de la casa de mis padres después de haber realizado una barbacoa. O mejor dicho después de haber comprado las hamburguesas que encargamos después de que Jasper y Emmett quemaran toda la carne que habíamos comprado. —¿se van de viaje?—preguntó Bella —¿se van a mudar? —¿cambiaran de coche?—Rose y Em se limitaron a negar. —¿entonces que?—preguntó Su con impaciencia. —bueno, …Rose y yo, ¡vamos a tener otro bebé! —¡nooo…!—exclamaron Alice y mi esposa con sorpresa. —¿pero si habías dicho que nunca más…? —si, pero cambie de opinión—se limitó a contestar Rose. —¡Felicidades!—dijo mi madre adelantándose para abrazarlos. Para felicidad y alivio de Rosalie, esta vez disfruto de los beneficios de la cesárea. Lucas era un chico muy despierto de cabello castaño rizado y profundos ojos azules. Cada vez que sonreía se le formaban dos hoyuelos en cada una de sus mejillas. Pero la sorpresa más grande de la familia fue el segundo embarazo de Alice. Trillizas. Tres Alice en miniatura que tenían encantado a su padre y sacaban carcajadas a toda la familia con sus ocurrencias. Eran unas bellezas de rizos rubio oscuro y ojos oscuros, que eran el vivo retrato de Alice, claro que con distinto color de cabello, acababan de cumplir los 2 años en el mes de marzo. Mamá y papá eran los más contentos con sus 9 nietos, 10 contando al pequeño Roman que venía en camino. Los domingos todos íbamos a su casa para almorzar en familia, solo una vez esta tradición no pudo cumplirse… y eso fue en marzo 26. Estábamos todos preparados para comenzar a preparar la barbacoa, cuando Alice comenzó a notar los primeros síntomas de parto. Inmediatamente comenzamos a preparar las cosas para llevarla al hospital. Había sido la espera más larga que habíamos vivido. La sorpresa sucedió en la sala de partos. Alice creía a pies juntillas que estaba esperando gemelas, y bueno, todos le creíamos pues ella nunca se equivocaba, además las ecografías no la contradecían. Pero al final, no sé como, sus cálculos erraron y resultaron ser tres: Sophie, Melanie y Lucy. La felicidad de Alice era palpable ante la perspectiva de tener tres muñequitas personalizadas a las cuales quería con todo su corazón. Alrededor de las 3 am, decidí que era mejor que todos se fueran a dormir. Y digo decidí por que al parecer nadie quería hacerlo. Luego de haber acostado a nuestros hijos, Bella y yo nos fuimos hasta nuestra habitación. Abrí mis brazos para acogerla a ella quien no demoro en dormirse entre mis brazos como cada noches desde hacía casi 7 años. Adoraba lo maravillosa que era mi vida. No la cambiaria por nada. Acaricie los suaves cabellos de mi amada mientras ella dormía, una sonrisa surcaba sus labios. Bella aun seguía escribiendo, no lo hacía con tanta frecuencia pues al ser madre de tres —próximamente cuatro—niños no era algo sencillo. Al menos los chicos eran ordenados y la dejaban tener sus tardes de escritura. Su próximo libro iba a salir a los inicios de la primavera. Una novela romántica que tenía unos tintes de realidad, a mi parecer muchos. Mi amiga Tanya había vuelto a Inglaterra hace cinco años, después del nacimiento de la pequeña Brittany. Ella y Mark se casaron al siguiente mes de agosto, por lo que toda la familia fue hasta Europa para la boda que se realizo en un hermoso parque de Londres. Bella y yo aprovechamos esos días para tener una mini Luna de Miel atrasada mientras los niños se quedaban con mamá. Recorrimos Inglaterra, Francia e Italia. Pasamos una semana maravillosa en la que solo éramos nosotros y nuestro amor. ¿Acaso podía pedirle algo más a la vida? Tenía una mujer maravillosa, que era el amor de mi vida. Unos hijos preciosos que me hacían sentir orgulloso a más no poder. Y estaba junto a toda mi familia. Cada pequeña cosa del día a día me hacía sentir feliz y agradecido de lo que tenía. Nunca olvidaba cada uno de los momentos que me habían traído hasta acá, momentos tristes, momentos felices, momentos confusos, momentos cómicos. —¿aun estas despierto?—preguntó Bella al verme con la mirada fija en ella. —así es… —¿no puedes dormir? —simplemente estaba pensando…—respondí —¿en que?—preguntó medio incorporándose para mirarme más de cerca. —en ti, en mi, en los chicos… en lo maravillosa que es nuestra vida… —lindo…—susurró acercándose a mi rostro. Sus dulces labios capturaron los míos.—te amo… —y yo a ti, mi vida…—dije atrayéndola nuevamente a mi para besarla. ¿Que más podía pedir? No podía imaginar que alguien fuera más feliz que yo en esos momentos. ѼѼѼѼѼѼѼ
Suspiritos: VENTANA AL AMOR FAN FIC