Capítulo 22. Rendición
Edward POV
En la primera parte del viaje a Port Ángeles, creía seriamente que iba a perder. Estaba sentado en el Jeep con Bella en un traje muy sexy. Ella siguió inclinándose más cerca y más cerca hacia mí hasta que poco a poco estuvo sentada sobre mi regazo. Intenté jugar bien, pero estaba muriendo por dentro. Así que ella solo descansó su cabeza contra mi pecho por el resto del viaje. Me alivié muchísimo cuando me dejó solo.
Pero entonces, de vez en cuando, sin notarlo, ella se movería en mi regazo, y yo tendría que morderme el labio para impedir que salieran los gemidos. Era mucho mejor en esto de lo que se creía.
Finalmente, llegamos a Port Ángeles y empezamos por una pequeña cafetería para coger algunos refrescos. Ayudé a Bella a salir del Jeep, como parte de todo perfecto caballero. Pero no puede evitar notar que ella parecía triste. Sus profundos ojos marrones no estaban brillando de la manera en la que normalmente lo hacían.
“Bella, amor, ¿estás bien?” Susurré con preocupación mientras la cogía de su mano y entrelazaba nuestros dedos.
Me dio una sonrisa, pero nunca alcanzó sus ojos. “Sí, estoy bien. Solo estoy cansada.”
¿Era yo el que le estaba causando sentirse así? Yo no quería lastimar a Bella. Haría lo que sea para hacer que la tristeza en sus ojos desapareciera y hacer que su brillo volviera… incluso si eso significa perder.
Paré en la acera mientras los otros continuaban hacia la cafetería.
“¿Hice algo mal?” Le pregunté, bajando mis ojos a su nivel para que ella pudiera ver que estaba siendo sincero.
Ella sonrió y puso su mano derecha en mi mejilla. “No. Tú estás siendo un perfecto caballero.” Dijo y luego me dio un beso rápido en la otra mejilla.
“Te quiero.” Le dije antes de darle un beso en los labios. Fue un beso corto, pero muy dulce. Quería que supiera que lo decía en serio, como si pudiera dudarlo alguna vez.
“Lo sé. Te quiero demasiado.” Dijo y entonces caminamos hasta la cafetería con los demás.
“Hola, bienvenidos a Bean There, Done That!” un hombre con valentía se comparaba con el saludo de Alice.
Me volví hacia Bella con los ojos anchos y una expresión de “wow” en mi cara. Ella se rió de mí y luego se volvió hacia el hombre. “Hola.” dijo ella educadamente.
Fuimos a sentarnos con el resto del grupo y cogí una silla para que Bella se sentara. “Vuelvo enseguida.” Le dije y fui a la barra.
“¿Qué puedo hacer por ti hoy?” un hombre muy entusiasmado me preguntó.
Me reí por un momento. “Bueno,” miré su nombre en la etiqueta, “Keith, quisiera un donut de miel y uno glaseado.” Le dije.
Me dio una cálida sonrisa y fue a coger mi pedido. “Ahora, en vez de pagarme, ¿Qué tal si vamos a ver una película esta noche?”
Me reí. La forma con la que estaba lanzándose me recordaba a Brett. Espera, Brett.
“En realidad, lo siento estoy pillado.” Le dije con una sonrisa de disculpa.
“Los buenos siempre lo están.” Dijo con una risa.
“Bueno, si estás buscando, tengo a alguien que me encantaría presentarte esta noche. Vamos a bailar a Funkytown. ¿Crees que puedes unirte a nosotros? Digamos, ¿a las 8?
Tenía una gran sonrisa en su rostro. “Me encantaría.”
“Bien, entonces. Te veré más tarde.” Le dije, caminando de vuelta a la mesa.
“Bella, ¿puedo usar tu teléfono un momento?” le pregunté una vez me senté a su lado.
“Claro.” Dijo con una expresión confusa, rebuscando en su bolso para encontrar el teléfono. Me lo entregó e inmediatamente lo cogí.
Fui a sus contactos hasta que encontré el que buscaba.
“¿Hola?.”
“Brett, oye. Soy Edward.” Dije.
“En serio, Edward, tienes que parar de burlarte así de mí.” Dijo con una risita. No puede evitar una sonrisa con su comentario.
“¿Sigues soltero?” le pregunté.
“Oh, ¿no funciona lo tuyo con Bella? Cuanto lo siento. ¿Cuándo quieres tener sexo conmigo?” preguntó.
Bueno, eso fue directo.
“No te estoy preguntando por mí, Brett. Quería presentarte a alguien.” Le expliqué.
“¿Es guapo?” preguntó.
“Emmm, no sé. Espera, voy a preguntar.” Le dije. Cubrí el teléfono con mi mano y miré a las chicas.
“Hey, chicas, ¿ese tío es guapo?” Les pregunté.
Todas ellas miraron a Keith mientras ladeaban sus cabezas hacia un lado.
“Si, es mono.” Dijo finalmente Rose. “Creo que ellos harían una buena pareja.”
Me volví de nuevo al teléfono. “Rose dice que sí y que haríais una bonita pareja.” Le dije a Brett.
“Genial… ¿Dónde nos vemos?” preguntó. Le di los mismos datos que le di a Keith y colgamos.
BellaPOV
Oh, es tan adorable la manera en que Edward está haciendo de casamentero. No pude evitar besarle con toda la fuerza una vez que colgó el teléfono. Es innecesario decir que estaba bastante sorprendido por mis acciones, pero pronto, se fundió conmigo. Pero le dejé ir para que pudiéramos respirar.
Él rió. “Creo que debería de juntar a la gente más a menudo. Esa fue una gran reacción.” Rió.
“Lo siento, estabas tan mono, tratando de hacer a dos personas felices.” Dije y puso sus brazos alrededor de mis hombros para darme un rápido abrazo y un beso en mi mejilla.
Comimos rápido, y luego decidimos caminar de tienda en tienda en la calle.
Era un día precioso y perfecto para que se fuera, aunque los tacones que me hizo llevar Alice no eran muy agradables. A medida que caminábamos por las calles, conseguíamos piropos y silbidos como ya esperábamos. Me alegraba de que Rose y Alice llevaran ropa tan reveladora como la que yo llevaba. Continué diciéndome que iban dirigidas a ellas y no a mí.
“Oh, quiero ir ahí.” Dijo Alice cuando nos encontramos con una tienda que era estrictamente de bolsos y joyería. Todos rodamos los ojos, pero entramos a la tienda sin decir nada. Ella corrió hasta el corazón de la tienda y comenzó a mirar, junto con Rosalie.
“¿Puedo ayudarte en algo?” un hombre vino a nosotros y me miraba a mí. Sentí a Edward reforzar su amarre en mi cintura. Dios, era sexy cuando estaba celoso.
“En realidad, no soy chica de bolsos grandes.” Le dije y me quedé donde estaba, con los chicos.
“Ah, te gustan más los accesorios.” Dijo y antes de que pudiera decirle que tampoco me interesaban, él se había ido.
“Vale, esto es tan extraño como en Seattle.” Le susurré a Edward que se rió ligeramente antes de besarme en la parte de arriba de la cabeza.
El hombre volvió con un collar en su mano. “Este es el collar de racimos de diamantes de Harry Winston.” Dijo sosteniendo un exquisito collar. No era nada más que racimos de diamantes (como su nombre).
“Wow.” Fue todo lo que pude decir.
Él me sonrió. “Date la vuelta.” Dijo.
Vacilantemente le di la espalda al hombre y Edward lo miró fatigosamente. Sentí como sus manos resbalaron el collar a través de mi cuello y lo abrocharon en la espalda.
“Ahora ven a ver.” Dijo, gesticulando hacia un espejo.
Caminé hasta él, y me congelé. El collar era más allá de lo hermoso. Estaba dispuesta a apostar que costaba más que todo lo que me pertenecía.
“Es precioso.” Dije al mirarlo.
“El collar es solo tan hermoso como la mujer que lo lleva.” Replicó. Enrojecí con mi famoso rojo y alcancé las manos a la nuca para quitarme el collar.
“Por favor, es un regalo para ti. Tanta belleza es un regalo para nosotros, y debería pagarte por ella. “dijo el hombre.
“No, yo no podría.” Protesté.
“Puedes.” Me respondió de nuevo.
“¡Oh, dios mío! ¿Es eso un Harry Winston?” Exclamó Rose cuando ella y Alice se acercaron.
El hombre le sonrió y entonces volvió su cabeza hacia mí. “Por favor. Venga, cógelo.”
Sacudí mi cabeza. “Lo siento, no puedo aceptarlo. Además.” Me reí, “no va con mi conjunto, y mi estilo es un poco más simple y no tan extravagante como esto.” Dije quitándome el collar y devolviéndoselo al hombre.
Lo tomó a regañadientes con un suspiro. “Si insistes. Tengo algunas piezas mucho menos “extravagantes” si quieres.” Me dijo.
Sacudí la cabeza. “Gracias, sin embargo. Eres muy amable.” Y con eso, dejé la tienda con Edward y todos los demás.
“No puedo creer que rechazaras ese collar.” Dijo Alice, bailando a mi lado mientras caminábamos.
Me encogí de hombros. “Era bonito, pero no de mi estilo. Era demasiado para mí ser capaz de soportarlo. Me gustan las cosas más simples.” Le dije. “Eso parecía más como algo que Rose podría llevar.” Añadí con una risa.
El resto del día transcurrió borroso. Iríamos dentro y fuera de las tiendas. Una tienda en particular me hizo echar humo. Era una tienda de lencería. Y tan pronto como entré, las chicas comenzaron a acercarse a nuestros hombres.
Estas zorras se pasarían preguntando qué par de sujetador y bragas les quedarían mejor a ellas. En serio, ¿cómo no podían ver a las chicas que estaban a su lado? Miré a Rose que parecía que estaba a punto de matar a una que miraba a Emmett, y Alice miraba preparada para saltar hacia la chica que se acercara a Jasper. Yo, por otro lado, solo caminaba lejos de Edward.
Mientras caminaba lejos, él me dio una mirada de miedo que me decía “no me dejes aquí”. Tuve que reír un poco con esa mirada en su rostro. Alice y Rosalie se me unieron, dejando a los chicos arreglárselas por ellos mismos.
Un rato más tarde, después de que los chicos hicieron a aquellas chicas prácticamente llorar para que se apartaran de ellos, se acercaron a nosotras.
Edward envolvió sus brazos alrededor mío por detrás. “Eso no fue amable por tu parte.” Susurró en mi oído, haciéndome temblar y sonreír.
“Lo siento. Estaba ocupada eligiendo esto.” Le dije, sosteniendo un corsé con unas bragas diminutas a juego. Vi sus ojos congelarse un poco y sonreí internamente. Puede que, pueda finalmente hacer que responda. “Pensé que podría ser un bonito regalo para ti, sabes, después de que pierdas la apuesta y todo.” Le dije con una sonrisa.
Esward POV
Estaba perdido en una fantasía sobre Bella llevando el conjunto que me mostró, pero volví a la realidad cuando ella dijo que yo sería el que iba a perder. Saqué mis brazos de ella y di un paso atrás, entrecerrando mis ojos hacia ella.
“Eres una pequeña tramposa, ¿no?” Le dije. Ella solo se encogió de hombros.
“Digamos que, tengo algunos planes para cuando gane.” Dijo con confianza. Nunca la había visto con tanta confianza, y estaría mintiendo si dijera que eso no me excitaba. Era como si de pronto decidiera tomar el control, y me hizo preguntarme qué control podría ella tomar si yo se lo diera. Una imagen de Bella en cueros y con un látigo cruzó mi mente, pero al instante lo borré de mi mente.
Vegas, Vegas, Vegas, seguía repitiendo en mi cabeza.
La tortura de la tienda de lencería fue afortunadamente corta y salimos. Con solo un poco de tiempo antes de que dijéramos que veríamos a Keith y Brett, decidimos tener una rápida cena en un italiano.
Entramos y la recepcionista de repente fijó sus ojos en mí. “Hola, ¿Mesa para cuantos?” Me preguntó con una sonrisa.
“Seis”. Le respondí fríamente. No quería hacer que esa chica hiciera enfadar a Bella.
Ella nos llevó a una mesa redonda y retiré la silla para Bella.
“Su camarera estará aquí en un momento.” Dijo echándome una mirada más a mí y yéndose.
Por supuesto, un momento después, una chica joven vino a nuestra mesa. “Hola, mi nombre es Tiffany y seré su camarera esta noche.” Dijo.
No pude evitarlo pero sonreí un poquito. Tiffany era el nombre perfecto para ella. Tenía el pelo rubio casi blanco y estaba cubierta de maquillaje por su rostro. Parecía el tipo de chica que pensaba que era la persona más guapa del mundo. Engreída y todo, pensando que ella obtendría todo lo que quería, por la forma en la que me estaba mirando en ese momento, me hizo pensar que era yo.
Pero la ignoré y dejé a alguien de la mesa le pidiera nuestras bebidas. La cena pasó rápidamente y pasé la mayor parte del tiempo mirando a Bella que se sentó frente a mí.
Una vez ella me pilló y su cara se tornó de un adorable rojo de vergüenza y musitó “¿qué?” Como si yo necesitara una razón para mirarla. Le sonreí y sacudí mi cabeza diciendo que no era nada.
Era increíble lo perdido que podía estar cuando la miraba. Como si nada más en el mundo existiera solo la sonrisa que adornaba su rostro y su risa musical que salía de su exquisita boca. Ningún ángel del cielo podría compararse a su nivel de perfección.
Pagamos la cuenta y caminamos de vuelta al Jeep. El club estaba a poca distancia del restaurante y no queríamos que las chicas caminaran más si teníamos que bailar toda la noche.
Me sorprendí al ver que el club estaba bastante lleno en el momento en el que llegamos. Todavía era bastante pronto. Por supuesto, no era necesario esperar fuera y nunca nos preguntaban por nuestra identificación. Era evidente que el gorila verificaba a mi Bella cuando entramos, pero no le di importancia. No iba a dejar que me molestara.
Tuvimos una mesa para nosotros y nos sentamos mientras bebíamos una soda. Era un poco pronto para ir a la pista de baile.
Hacia las 8, vi a Keith entrar al club y le saludé desde nuestra mesa.
“Me alegro de que hayas venido.” Le dije cuando se sentó en nuestra mesa.
“Me alegro de que me invitaras.” Dijo él. “¿Quiénes son todos?” preguntó.
Yo actuaba como portavoz de todos y les señalé mientras decía sus nombres.
“Ella es mi hermana, Alice y su novio, Jasper. Mi hermano, Emmett, y su novia, Rosalie, ella también es la gemela de Jasper. Y, ella, es mi Bella.” Le dije con posesividad.
“Es bueno conoceros a todos.” Dijo asintiendo con la cabeza en todas sus direcciones.
Me di cuenta de que de pronto Brett apareció en el bar y me puse de pie para llamar su atención. Me vio inmediatamente y camino hasta aquí.
“Brett, me gustaría que conocieras a Keith.” dije presentándoles, y me volví a sentar.
“Encantado de conocerte.” Keith dijo con los ojos agrandados al sacudir la mano de Brett.
“Oh, no, el placer es todo mío.” Dijo Brett. “Oye, ¿quieres bailar?” Preguntó.
“Claro.” Dijo Keith, levantándose y cogiendo la mano de Brett para llevarle a la pista de baile.
“Bueno, eso salió bien.” Dijo Emmett con una risa.
“Tal vez Brett para de ligar contigo ahora, Edward.” Se burló Alice.
“Bien, ¿bailamos?” le pregunté a Bella al levantarme de la mesa, levantando mi mano para tomar la suya.
“Supongo. La última vez fue bastante divertido.” Dijo con una risa.
La llevé hasta la pista de baile y ella inmediatamente se dio la vuelta y comenzó a mover su culo contra mí. Esto fue algo estúpido. Nunca debería haberle pedido bailar. Un caballero, Edward, me recordé a mí mismo. Así que, posé mis manos en sus caderas y casi perdí cuando ella se agachó tan candente, otra vez. Solo que esta vez, ella llevaba una falda muy pequeña, y el tanga que llevaba dejaba muy poco a la imaginación cuando se agachó.
Mordí mi labio tan fuertemente, que pensé que saborearía mi sangre.
Bella POV
Yo realmente pensaba que el baile lo echaría por la borda. Pero hasta ahora sus manos solo se quedaban pegadas en mis caderas. Esta estupidez de ser un caballero me estaba comenzando a frustrar. Incluso hice mi bajada de trasero con la falda increíblemente corta, estando segura de que pudo ver que solo lleva un tanga por debajo de… nada.
El hombre parecía como una piedra insensible. No había necesidad de decir, que estaba increíblemente frustrada.
Cogí sus manos y las puse en mi desnudo estómago. Todavía nada. Así que decidí tomar un rumbo diferente. Me volví para mirarle y envolví mis brazos en su cuello, acercándome a él.
Edward POV
Ella se dio la vuelta y envolvió sus brazos alrededor de mi cuello, y pude sentir cada parte de su cuerpo apretándose contra mí. Esto era lo más difícil que había hecho nunca. Continuó moviéndose contra mí y puso sus labios cerca de mi oído.
Entonces, lo escuché. Ella gimió. Gimió en mi oído y estaba respirando pesadamente. Casi paré de bailar y de sentir mis rodillas. Mi boca se puso increíblemente seca y la única cosa que podía pensar era en tomarla aquí mismo, y sin importarme ni la apuesta ni la gente que pudiera vernos.
Bella POV
Estaba jugando sucio con los gemidos y la respiración, y creedme, lo sabía. Pero no podía soportar el hecho de que podía resistirse a mí tan fácilmente.
Sin embargo, poco después de que empezara mi pequeña acción, sentí sus manos moverse de mi cintura, hasta mis nalgas. Con cuidado pasó sus dedos a lo largo del pliegue donde mi culo se encontraba con mi muslo, y enseguida, los gemidos ya no eran falsos.
Su toque era tan ligero que me hizo temblar. Comencé a besar su cuello mientras él masajeaba mis muslos y entonces continuó hasta llevar sus manos completamente bajo mi falda. Mis piernas, literalmente, se volvieron gelatina, y no podía aguantarlo más. Me rindo.
Le besé con fuerza, dejándole saber que quería ir a más. Quería hacerlo todo. No había forma de que pudiera aguantar otro minuto, y no me preocupaba.
Liberé su lengua y sus labios y tomé su mano. Caminé a la primera puerta que vi y corrí hasta dentro. Vi que era una sala de descanso para empleados. Había un sofá y una mini nevera. Pero afortunadamente para nosotros, estaba vacío.
Empujé a Edward, en el sofá y me volví para cerrar la puerta.
Me senté a horcajadas sobre su regazo y comencé a besarlo mientras sus manos vagaban de arriba abajo en mi espalda. Luego, rápidamente, nos dio la vuelta y de pronto estuvo encima de mí. Rápidamente desabroché los botones de su camisa y pasé mis manos hacia arriba por su perfecto pecho, abajo a sus increíbles abdominales.
Él dejó mi boca para permitirme respirar pero movió sus labios hacia mi vientre desnudo. El escote de la camisa estaba demasiado alto para alcanzar nada de la parte superior, así que él subió la parte de debajo de mi camisa hasta que mis pechos eran visibles. Rápidamente desabrochó el cierre de la parte delantera del sujetador dejando libres mis pechos. Su boca devoraba mi izquierdo mientras su mano comenzó a masajear mi derecho, y luego él cambió.
Le volví a tirar hacia mi boca. No podía aguantar mucho más tiempo sin estar con él.
Sus manos se deslizaron por mi musco hasta mi ropa interior y rompió los lados. Sí, realmente los rompió. Eso me puso más caliente. Me gustaba que tuviese ese instinto animal bajo toda su cortesía.
Él bajó la cabeza al centro de mi excitación y besó mis pliegues húmedos, haciéndome gemir incontrolablemente. Le vi posarse entre mis piernas y sonrió con una sonrisa de lado. Bajó su cabeza, manteniendo el contacto visual conmigo, y me besó otra vez. Mi cabeza se inclinaba hacia atrás del puro placer que este dios me estaba dando. Su lengua comenzó a lamer a mi alrededor, pero no entró.
“¿Te gusta cómo se siente?” preguntó seductoramente. Yo pensaba que explotaría aquí mismo.
No podía responder nada, no podía hacer nada. Estaba demasiado perdida en el placer.
“No hay respuesta.” Dijo maliciosamente. “No debo estar haciéndolo bien.” Dijo con una sonrisa. Solo grité su nombre, y bajó su cabeza otra vez para besar mis pliegues, esta vez, su lengua se hundió ligeramente en mí.
“Edward.” No era un grito. No podía obtener suficiente aire para gritar. Estaba volviéndome completamente loca.
“¿Si amor?” Preguntó inocentemente. No podía responder. Volvió a lamerme y de pronto, sentí dos de sus dedos entrar dentro de mí y movió su cabeza y comenzó a besar mi vientre.
Me vine poco después de que me entrara, no podía aguantar más. Le necesitaba. Y lo necesitaba muchísimo.
“Edward. Tú ganas.” Grité. No podía aguantar más, así que tiré la toalla. “Tu ganas, me rindo. Ahora por favor…” me suplicó.
Él volvió a mí y me besó. “Está bien, amor.” Dijo, y sus manos viajaron hasta sus pantalones. Al fin. Ya era hora. Me sentí tan necesitada.
TOC TOC TOC
“Hey chicos ¿estáis ahí?” podía oír la voz de Alice.
“¡MIERDA!” grité. Edward solo me miró.
“Nunca te había escuchado maldecir antes.” Dijo.
“Bueno, estoy un poco frustrada.” Le dije.
“Vamos, Brett y Keith se están entendiendo, y Emmett y Jasper quieren irse a casa.” Dijo Rose esta vez.
Edward se bajó de mí y comenzó a abotonar su camisa. “Edward, no tenemos que ir. Venga, por favor.” Le dije.
Él se inclinó y me dio un rápido beso. “Cuando lleguemos a casa, amor.” Dijo, dándome la mano para poder tirar de mí. Lo hice y abroché mi sujetador y tiré de mi camisa hacia abajo.
“Gracias por dejarme sin ropa interior.” Le dije con una sonrisa.
Él solo se rió y recorrió sus dedos a través de su despeinado cabello. “Tenía que dejar algo para divertirme en el camino a casa.” Dijo con un guiño.
Abrimos la puerta a una muchedumbre de nuestros amigos esperando, Brett y Keith incluidos.
“¿QUIÉN GANÓ?” preguntaron todos, cada uno con la esperanza en su propio género.
“Yo cedí.” Dije, ligeramente avergonzada. Las chicas parecían bastante decepcionadas, mientras los chicos chillaban y vitoreaban.
Llegamos al Jeep con los chicos elogiando a Edward todo el rato. “No puedo creer que un tío haya durado tanto tiempo sin sexo. ¡Eres un dios!” dijo Emmett.
Me senté en el regazo de Edward de camino a casa, sin ser capaz de separarme de él desde lo que ocurrió en la sala de descanso para empleados. E hizo lo que dijo, sus manos me acariciaron bajo la falda, y por una vez, estaba realmente feliz de no tener ninguna ropa interior (la cual al parecer pasaría de ella siempre que fuéramos a las discotecas).
Tan pronto como el Jeep se paró, corrí con Edward a nuestra habitación y comenzamos a desnudarnos como si nuestra vida dependiera de ello. Él aplastó mi cuerpo entre él y la pared, tomándome bruscamente. Éramos como animales.
Me empujó contra la pared, y luego besó cada parte de mi cuerpo. Entonces, le empujé hacia la pared opuesta, bajando por él. Cada vez que nuestros cuerpos golpeaban la pared, algo caía al suelo, pero solo lo ignorábamos.
Nos dejamos caer al suelo alfombrado y avancé lentamente encima de él, me ayudó a mover mis caderas más rápido para compenetrarlas con sus estocadas. Una vez que terminamos, él me cogió, y me tiró sobre la cama, antes de estar encima de mí, para tomarme otra vez.
Finalmente, lo giré, y él se sentó, pero no había terminado con él todavía. Comencé a montarlo cuando se apoyó contra el cabecero. Podía sentir mis pechos rebotar hacia arriba y abajo al hacerlo más rápido y más fuerte.
Me bajé de él una vez que me vine de nuevo, pero esta vez él no había terminado.
“Ponte a gatas.” Dijo jadeando. Y me encantó su manera de poner un toque de mando en su voz, como si fuera su cosa para jugar.
Hice como él me dijo y me empujó por detrás, agarrándose a mis caderas y ayudándome a encontrarnos con cada empuje que él hacía. Podía oír el delicioso sonido de la carne contra la carne cuando él se hundía más profundamente en mí. Finalmente, ambos nos vinimos, gritando los nombres del otro, y nos derrumbamos en las cubiertas de la cama.
Nos acostamos uno al lado del otro, en silencio excepto por nuestra increíble y difícil respiración. Mi pelo estaba húmedo por el sudor, como el suyo, y aunque yo estaba agotada, lo juro por dios, podría ir a por más… y realmente lo quería, pero mi cuerpo no me lo permitiría.
“Wow.” Era todo lo que podía decir mientras mi pecho desnudo continuaba moviéndose de arriba abajo. Giré mi cabeza hacia un lado para mirar a Edward.
“Eso es subestimarlo un poco.” Dijo jadeando y sonrió. “¿Nunca te dije lo asombrosa que eres?”
“No, pero creo que lo que acabamos de hacer, lo hizo por ti.”
Finalmente, reunimos la suficiente fuerza para tirar hacia abajo las mantas y nos metimos dentro. Completamente agotados, nos dormimos con nuestros sudorosos cuerpos enredados el uno con el otro. Incluso después de lo que acabábamos de hacer, no quería dejar la increíble sensación de su piel. Y en poco tiempo, no tuvimos frío.
Y yo nunca había sido más feliz por perder.
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Suspiritos: MAKING LOVE OUT OF NOTHING AT ALL FAN FIC
Capitulo veintidós:
Bella POV
Día de la foto del anuario, eran menos de las once de la mañana y ya quería matar a Alice, quien al parecer me había adoptado como una especie de “Barbie Bella”.
-Alice por favor…- rogué, pero ella me ignoro.
Como en el instituto se preocupaban tanto por los anuarios habían dado las primeras horas libres para que todos salieran de la mejor manera posible, era por eso que me encontraba en un baño atestado de chicas desesperadas por encontrar un espejo libre.
-listo…estas perfecta…- me dijo. Me mire en el espejo, Alice había alisado mi cabello por lo que se veía muy largo, me llegaba más allá de la cintura. Y el conjunto que había elegido para mi era adorable, debía admitir que Alice tenía talento pero era demasiado obsesiva y exasperante respecto a la moda.
-Gracias…
-De nada…ahora…nos falta algo…
-¿Qué cosa?
-Debemos ir de compras…no tienes vestido para el baile…
-¿crees que sea necesario?
-Absolutamente…esa noche vas a estar espectacular…ya quiero ver la cara de mi hermanito cuando te vea…
-Alice…- la regañe
-¡¿Qué?!...acaso no me vas a decir que se le iban los ojos por ti ayer…
-Eso crees…- pregunté de manera timida
-No lo creo, estoy segura…él esta muerto por ti…
-Tú crees…
-Claro…
Salimos del baño, y fue allí cuando nos cruzamos con Tanya, me dedico una mirada de odio que me hizo pensar: si las miradas matasen, sus ojos parecían dos potentes rayos láser, listos para disparar; pero no me importo.
Llegamos al gimnasio, allí tendrían lugar las fotos, cuando entramos Jasper le hizo unas señas a Alice para que fuera a su lado, en verdad ellos hacían una linda pareja y se veían muy enamorados, suspire.
-¿Por qué suspiras?- escuche preguntar a una voz aterciopelada que me era muy familiar
-Edward…
-¿Cómo estas Bella?...- me dijo, mientras me miraba, mejor dicho me comía con los ojos. Tal vez Alice tenga razón después de todo- pensé
-Bien…¿y tú?
-No tan bien como tú…te ves hermosa…
-Gracias…- no pude evitar sonrojarme y bajar un poco la mirada.
-Me encanta cuando te sonrojas…- dijo levantándome el mentón para mirarme directamente a los ojos. Ahora mi sonrojo aumento en una tonalidad.- Bella…
-Si…
-Me preguntaba si…te…no sé…si te gustaría ir a ver una película mañana…
-Ehh…¿contigo?
-Claro…con quien más…y ¿que me dices?…
-Ok, me encantaría…
-Perfecto…te parece bien mañana después de clases
-De acuerdo…
-Cullen, Edward…- llamó el fotógrafo.
-Me tengo que ir…
-Anda…
Las fotos se sacaban por orden alfabético, así que tuve que esperar un buen rato. Pero estaba de tan buen humor que no importaba, Edward me había invitado a salir...esa sería mi primera “cita” por así decirlo, aunque claro…nosotros éramos “solo amigos”, aunque yo desde siempre quisiera ser algo más.
-Swan, Isabella- llamó el fotógrafo.
Me dirigí hasta la silla, el fotógrafo me miró y luego al parecer miro una antigua fotografía, mientras me miraba de manera confundida.
-¿tú eres Isabella Swan?- preguntó. Yo asentí. En ese momento descubrí lo que tenía en su mano…la antigua foto del anuario, ahora entendía su confusión, no pude evitar reírme.
Alice POV
Las clases, si es que se podían llamar clases, habían terminado temprano, así que decidí que sería ideal que Bella y yo hiciéramos un viaje al centro comercial, iríamos a buscar su vestido de graduación. Estaba tanto o más emocionada que ella…por que al fin mi hermanito se había animado a invitarla.
Se les notaba…inclusive a kilómetros de distancia que se morían el uno por el otro, al menos Edward ya la había invitado al baile, ese era un gran avance, pues contrario a lo que todo el instituto piensa, mi querido hermanito es en extremo tímido.
-Alice…- me llamó Edward, estábamos frente a mi casillero.
-¿Qué pasa Edward?
-Necesito pedirte un favor…
Ahh ya sé, tú también quieres un asesoramiento de imagen, pues déjame revisar mi agenda…
-No, no Alice…
-Entonces ¿Qué?...
-Necesito que le pases esto a Bella.- me acerco un cuaderno. Oh, no…demonios yo conocía ese cuaderno, era el que Bella utilizaba para escribir sus canciones, ¿Qué hacia Edward con él?
-¿de donde sacaste eso?- le pregunté
-El otro día…a Bella se le cayo del casillero…
-Y dejame adivinar…no hallaste nada mejor que hacer que leerlo…- le dije un tanto irritada. Él bajo la vista
-Si, lo siento…no pude resistirme…por que no me dijiste nunca que Bella componía…
-Por que antes ni siquiera sabia que existía, Ed
-Lo sé….soy un estupido, ¿sabes?
-Me entere en cuanto naciste- le dije, no pude evitar reir
-El pensamiento es mutuo.- me respondió- pero…Alice ¿puedes devolvérselo?
-Esta bien…
-Pero no le digas que lo leí
-De acuerdo…
-Y tampoco le digas que se que es ella a quien escuche…
-¡¿Qué’!...tú…tú
-Era la ultima canción…- dijo antes de irse
-Edward!!- lo llamé, pero él no volteó.
-Hola Alice…- me saludó Bella, estaba de espaldas a mi, por lo que sobresalte al oírla.
-Ehh…Ho…Hola Bells…- le entregue el cuaderno
-¿mi cuaderno?
-Sip…se te cayó del casillero…
-No…gracias a Dios lo encontraste tú, me muero si alguien más lo llega a leer- fingí una sonrisa. Si supiera.
-Ehh…¿nos vamos?
-Tengo que ir…
-Por supuesto…vamos a conseguir el vestido más hermoso para ti
-Allie, en serio no es necesario…
La ignore y la tome del brazo para dirigirnos al estacionamiento, necesitaba relajarme y para eso nada mejor que una tarde de compras.
Verde…no
Naranja…no
Amarillo…menos
-Alice…en serio ¿Qué tiene de malo este vestido?- me preguntó Bella con ese tono de voz que indicaba que estaba cansada y deseaba salir corriendo de allí cuanto antes
-No…es que simplemente le falta algo- me dirigió una mirada extrañada
Y era verdad, no sé por que, pero sabía que el vestido perfecto para Bella estaba por allí, en algún lugar solo necesitaba tiempo para encontrarlo, pero mi modelo no se destacaba por su paciencia y menos en asuntos de moda; después de todo Bella era Bella y aun con un cambio de look por delante nunca cambiaria su forma de ser, creo que por eso éramos amigas, pues ninguna de las dos nos dejábamos influenciar y éramos felices siendo como éramos sin preocuparnos por lo que dijeran los demás.
Miramos vestido en unas cuantas tiendas más y cuando estaba a punto de extrañamente renunciar lo vi y Bella también lo vio, el vestido perfecto.
-ese…- musité indicándolo y arrastrando conmigo a Bella hacia el interior de la tienda.
-es perfecto…- dije, Bella se veía hermosa con el vestido- lo llevamos…- le dije a la vendedora.
Me dirigí hasta la caja con Bella pisándome los talones.
-Alice en serio no es necesario…- me dijo, sabía lo que pretendía
-Chitón!...no me digas nada…es un regalo…- dije entregándole la tarjeta a la vendedora
-Pero…acaso te pareció poco todo lo que me compraste el otro día…
-Si…
-Allie…
-No hay nada que hacer…- le entregue la bolsa con el vestido.- ahora solo tenemos que encontrar un par de zapatos.
Bella puso una cara de “ni en broma” de lo más adorable, no sabía acaso que entre más se negara más insistiría yo, en serio Bella era muy inteligente, brillante en el instituto y eso…pero en algunas cosas le faltaba tanto por aprender…pero para eso estaba yo…para llevarla por el sendero correcto de la vida…
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Suspiritos: APOSTANDO EL CORAZÓN FAN FIC
Capitulo veintidós:
Bella POV:
-Ven…- me susurró Edward tomando mi mano.- hay algo que quiero mostrarte…
Caminamos juntos hasta llegar a la ventana que daba al balcón de su departamento. La abrió y salimos afuera.
-Mira…- dijo indicándome con su mano un punto en la distancia, luego me abrazo por la cintura. Su rostro descansaba en mi hombro, su calido aliento acariciaba mi cuello haciendo que sintiera leves descargas recorrer mi piel.
Nunca antes había visto el lago Michigan de la forma en que lo estaba viendo ahora, se veía esplendido iluminado tenuemente por la luz de la luna y las estrellas que se reflejaban en sus aguas, el cielo
nocturno era de un intenso color azul oscuro.
-Es…hermoso…- dije en susurros
-No tanto como tú…- contradijo él besándome bajo la oreja.
Me volteé para quedar frente a él. Sus ojos de un profunfo verde esmeralda brillaban en la oscuridad y me traspasaron con su mirada. Una sonrisa surcó sus labios a la vez que se acercaba lentamente a mi, demasiado lentamente para mi gusto.
Sus labios se encontraron con los míos y se comenzaron a mover de una manera pausada, tan lenta que creía que en cualquier momento perdería la cordura. Sus manos me sujetaron de manera más fuerte por la cintura. El suave movimiento de sus labios sobre los míos estaba a punto de desquiciarme, entreabrí mis labios dándole a entender que deseaba más a la vez que me aferre a él con mayor fuerza. Edward llevó sus manos a mi rostro y lo acuno entre ellas, me miro fijamente. Sus ojos verdes ardían.
-Te amo…- me susurro
-Y yo a ti…- le respondí antes de que su boca se trabara a la mía nuevamente.
Esta vez el beso fue más rápido, más apasionado y lo sentí en cada fibra de mí ser. Mis dedos se enredaron en sus cabellos de bronce a la vez que lo atraía más hacia mí. Su mano bajo por mi espalda hasta situarse en mi cintura, entreabrí mis labios dejando que su lengua entrara en mi boca, mi respiración se puso cada vez más irregular y trabajosa. Sentí como mi espalda se apoyaba en la pared.
¿Cuándo sucedió esto? No lo supe, tampoco era que me importara saberlo.
Los labios de Edward abandonaron los míos para descender hasta mi cuello, mi respiración se agito considerablemente, hasta convertirse casi en un jadeo. Sentí la imperiosa necesidad de tenerlo más cerca, mis manos bajaron de su cuello hasta sus anchos hombros, tenía, necesitaba, deshacerme de su chaqueta y de manera rápida, Edward notó mis intensiones y término el trabajo por mí. Mis dedos se movieron por toda su ancha espalda deleitándose con su complexión. Sus labios volvieron a atrapar los míos y luego volvieron a descender por mi mejilla, mi barbilla, mi cuello y mis hombros. Cerré mis ojos ante la maravillosa sensación que me producían sus besos. Moví mis manos hasta que llegaron al pecho de Edward, ahora necesitaba hacer desaparecer esa camisa.
Nunca antes me había sentido así, nunca antes había necesitado, deseado tanto algo como ahora necesitaba a Edward. Lo quería, en ese mismo instante.
Comencé a desabotonar su camisa, pero los besos de Edward me hacían perder la concentración, a la vez que intentaba coordinar mi agitada respiración, cuando ya iba a mitad de camino, él se detuvo y me miro a los ojos.
-¿Estas segura?...- me preguntó de manera entrecortada, a él también le costaba respirar.
Su cabello estaba completamente alborotado, sus mejillas sonrosadas, en sus ojos ardían llamas de pasión, su pecho descubierto subía y bajaba rápidamente al ritmo de su agitada respiración, me mordí el labio inconscientemente. Claro que estaba segura, nunca había estado tan segura de algo en mi vida…
Él era todo lo que quería…
-Si, nunca estuve tan segura de algo…en mi vida…te quiero a ti…- lo mire, esperando su respuesta.
Sus labios se estrellaron contra los míos a la vez que sus manos subían por mis brazos y me atraía más a él, enrolle mis piernas en su cintura con una agilidad de la que no me creía capaz. Me percate de que Edward comenzaba a avanzar, no estaba segura de cómo lo podía hacer sin mirar, tampoco me di cuenta de cómo abrió la puerta, cuando sus manos estaban ocupadas, y sin duda tampoco me esperaba lo que vi. Por la expresión de sorpresa de su rostro me di cuenta de que él tampoco.
La habitación estaba iluminada por cientos de velas pequeñas, que expedían un aroma dulzon similar al de la vainilla. El blanco edredón estaba cubierto por pétalos de rosas rojas.
Solo un nombre se me vino a la cabeza al ver todo aquello: Alice, pero ¿Cómo supo ella que…
La verdad no sentía deseos de parar a pensar en los motivos que tuvo mi amiga- o quien fuera para hacer esto- pero por el momento no me importaba. Había solo una cosa de la que quería saber esta noche.
Y eso era acerca de Edward y yo…lo demás dejo de tener importancia por el momento.
Puse mis manos en su pecho para deshacerme de una buena vez de la bendita camisa, mis dedos se apresuraron en desabrochar los botones restantes a la vez que las manos de Edward recorrían mi espalda, seguramente buscando el cierre de mi vestido, maldije a la modista por haberlo ocultado tan bien. Sentí la tela deslizarse por mi cuerpo hacia abajo para hacerle compañía a la camisa de Edward.
Descargas eléctricas recorrieron mi espalda cuando las manos de Edward comenzaron a recorrer la piel expuesta de esta de arriba abajo. Un gemido se escapo por debajo de mi respiración.
Sabía que no nos detendríamos. Tampoco era que yo lo quisiera, llevaba soñando con esto por años, sabía que con el único que quería estar de esta forma era con Edward, quería que él fuera el primero…
Y también el único…
La piel de mi espalda hizo contacto con los centenares de pétalos que cubrían la cama, los labios de
Edward recorrieron mi cuerpo, sentirlo así de cerca, presionándose levemente contra mí era lo más maravilloso que podía haber experimentado. Mis dedos trazaron el contorno de cada uno de los músculos de su espalda, los que se movían con cada movimiento que él realizaba. Me sentía tan bien, sus manos acariciaban los costados de mi cuerpo, sus labios estaban besando el nacimiento de mis pechos. Todo era tan perfecto. Pero de pronto, él se detuvo. Mi respiración agitada me hizo casi imposible articular palabra.
-¿Qué…pasa…Edward?...- pregunté
-¿Estas segura?...yo…- volvió a preguntar, apoyando su peso en uno de sus brazos.- tal vez…tú…no creo…que…quizás…- dijo trabándose con las palabras, lo cual era extraño en él.
-¿Qué…te pasa, Edward?...- pregunté mirándolo.
-Yo…- se detuvo. Incapaz de encontrar las palabras adecuadas.
En ese momento algo se encendió en mi mente. Yo no le resultaba atractiva…por eso se detuvo. Era obvio, seguramente el había notado que no tenía ninguna experiencia, que lo estaba haciendo todo mal. Era imposible que yo…
Intente taparme el con los brazos, a la vez que bajaba la mirada avergonzada.
-Lo siento…- musite avergonzada
-No, ¿Qué dices, Bella?...
-Yo…ya lo sé. No..no soy lo suficientemente buena para ti, debes haber notado que no sé nada de…y…- sus labios silenciaron mi monologo.
-Shh…no es tu culpa. Es todo mi culpa…yo…no sé como, yo nunca…tú vas a ser la primera Bella. Perdona si no soy lo suficientemente…- esta vez fueron mis labios los que lo callaron. Tome su rostro entre mis manos a la vez que lo atraía más a mí.
-Edward….- susurre.- tú también eres el primero, yo nunca…siempre soñé que tú serías…siempre he estado enamorada de ti.- dije acariciando su rostro, él cerró los ojos relajándose.- siempre te he esperado a ti…
-Y yo a ti mi vida…- me dijo abriendo sus ojos.- te amo…
-Y yo a ti…
La temperatura de mi cuerpo aumentaba cada vez que las manos de Edward me acariciaban, el calor se fue extendiendo por cada fibra de mí ser. Pronto cualquier barrera entre nosotros se encontraba abandonada en el piso de la habitación. Besé cada rincón de su piel deleitándome con su delicioso aroma.
Besos, caricias…cada una nos acercaban más. Era el momento más importante de mi vida y lo mejor de todo era que era compartido, todo lo hacíamos por primera vez, era un descubrimiento mutuo. Edward beso mis labios y desde ahí comenzó a deslizar sus labios hacia abajo, espasmos de placer me recorrían cada vez que se detenía más en algún punto sensible de mi anatomía. Era presa del deseo y un placer inconmensurable. Decidí actuar, no quería quedarme atrás.
Mis labios recorrieron su amplio torso, maravillándose de lo tonificado que era, sentí el fuego aumentar en el centro de mi ser, mis dedos se enredaron en sus cabellos del color del bronce a la vez que lo atraía más a mi, mis manos, mis labios recorrieron cada superficie de su cuerpo.
-Te amo…- me susurro Edward en medio de un jadeo.- te deseo…
-Edward- susurre a su oído, a la vez que mis manos vagaban por su cuerpo.- te…te necesito…- pedí
Edward comenzó a besarme en los labios de manera lenta y con una ternura infinita, a la vez que se acomodaba entre mis piernas. Sabía lo que vendría a continuación, era lo que más deseaba.
Que él se hiciera parte de mí…
Pero también sabía que sería doloroso. Edward me miro directamente a los ojos, una de sus manos acariciaba tiernamente mi rostro. Entonces, sentí que la última barrera que faltaba para unirnos completamente se rompía. Fue solo un instante el que el dolor supero al placer, los gentiles labios de Edward lo apaciguaron de inmediato. Comenzó a moverse en mi interior de manera suave intentando no causarme más dolor mientras mi cuerpo se adaptaba a él. Comencé a mover mis caderas contra su pelvis una vez el dolor se paso dejando solo una inmensa sensación de placer que cada vez aumentaba más y más.
Su cuerpo entrelazado al mío, el latido de nuestros corazones al unísono, la desacompasada coordinación de nuestras jadeantes respiraciones, todo en aquel instante era perfecto, la pálida luz de la luna sobre nuestros cuerpos desnudos, unidos. Los labios de Edward reclamando los míos, nuestras manos recorriendo el cuerpo del otro. Eso era todo lo que había soñado
En un momento el placer se hizo casi insoportable, llegamos a la cumbre del más exquisito de los placeres juntos, sus labios reclamaron los míos en ese momento.
Por primera vez en mi vida me sentía completa, feliz. Jadeé intentando normalizar mi respiración, Edward me cobijo entre sus brazos mientras ambos acompasábamos nuestras respiraciones y los agitados latidos de nuestros corazones que latían al unísono. Sus labios recorrieron mi frente, mi nariz y mis mejillas, a la vez que masajeaba mi espalda. Deslizo las blancas sabanas por sobre nuestros cuerpos entrelazados.
-Te amo…- le susurre
-Y yo a ti. Eres el amor de mi vida…
-Para siempre…
-Por siempre…
Me quede dormida entre sus fuertes brazos, en ese momento supe – si es que no lo sabia desde antes- que esto era lo que quería por el resto de mi vida. Entregarme a los brazos de Edward, estar juntos por siempre.
Edward POV:
Bella dormía abrazada a mí, mis brazos la sostenían firmemente. Había sido la mejor noche de mi vida, y sin duda esta era la mejor forma de despertar.
Abrazado a la mujer de mi vida. Su pecho subía y bajaba suavemente debido a su tranquila respiración, sus cabellos estaban esparcidos por mi pecho. Su expresión era tan serena, que me infundaba una paz enorme.
Pero lo mejor era escucharla hablar. Había olvidado que Bella solía hablar en sueños cuando pequeños y que aun lo hacía.
-Edward…- susurro mientras dormía.- te quiero…
Había repetido eso unas cuantas veces, pero por más que lo hiciera mi corazón no dejaba de agitarse cada vez que la oía. Comencé a acariciar la suave piel de su espalda. Sentí come Bella comenzaba a despertarse, sus grandes orbes chocolates me miraron directamente, una sonrisa apareció en sus labios.
-Buenos días…- le dije
-Buenos días…- me respondió a la vez que se incorporaba un poco para besarme.
-¿Cómo dormiste?
-Bien…- dijo abrazándome.- fue la mejor noche de mi vida…
-…Y también la mía…
-¿En serio?...- me pregunto mientras trazaba círculos sobre la piel de mi pecho.
-Si…¿acaso lo dudas?- me miro a los ojos.- Bella, eres una mujer hermosa…maravillosa…- ella rodó los ojos
-Eso lo dices solo por que quieres…
-Así es…te amo…Bella. Pero además lo digo por que es la verdad, deberías ver lo maravillosa y talentosa que eres…
-Edward, para. Me vas a hacer sonrojar…- me reí pues ya estaba toda ruborizada.
-Venga, será mejor que vayamos a desayunar…- le dije
-¿Fritos o revueltos?...- me pregunto Bella. Llevaba puestas una de mis camisas, por lo que me era difícil concentrarme incluso en esa pequeña pregunta. Estaba parada frente a la cocina, pues había decidido hacerse cargo del desayuno aun cuando yo había protestado.
-Revueltos- conteste, a la vez que me disponía a preparar el café luego de que ella se volteara.
-¿Qué crees que haces?...- me preguntó
-Voy a preparar café…
-Te dije que yo me encargaba de todo…- dijo con el ceño fruncido
-Déjame ayudarte…- le pedí
-Umm, no sé…
-¿Por favor?...- dije acercándome a ella, Bella se mordió en labio indecisa.- ¿Qué dices?- dije acercándome más a ella, estaba a escasos centímetros de sus labios cuando el teléfono nos interrumpió. Maldije en mi fuero interno a quien fuera que estuviera llamando.
-Bueno…- dije luego de descolgar el auricular
-¡Hermanito!.- contesto Alice al otro lado de la línea
-Hola Alice, ¿Qué pasa?...
-¿Bella esta contigo?- preguntó ignorando mi pregunta
-Si…- le respondí con cautela.-¿Por qué?.
-¿Por qué?...- dijo de manera lenta.- …tiene que venir de compras conmigo
-¿De compras?.- pregunte. Bella que estaba a mi lado se tenso de inmediato
-Si, pero…¿Qué clase de editor eres?
-¿Qué tiene que ves eso, Alice?
-Tiene que ver con que este viernes es el lanzamiento del nuevo libro de Bella, como tú deberías recordar si no…
-Ve al grano, Alice…
-Bueno, tenemos que comprar el atuendo perfecto. Así que dile a tu novia que traiga su lindo trasero al centro comercial en menos de una hora, o lo va pasar muy mal…- dijo en tono amenazador.- bueno, adiós…- agrego de manera tierna. Mi hermana sin duda tenía unos cambios muy bruscos de humor.
-¿Compras?.- me preguntó Bella después de que colgara.
-Si, dice que tienen que ir a buscar un atuendo para el lanzamiento de tu libro. Y que tienes que estar en el centro comercial en menos de una hora.
-¿Una hora?...para que quiere que este tan temprano.
-La conoces…
-Ni me lo digas, bueno será mejor que me apresure aun tengo que ir a cambiarme y a recoger a Su y mi carro…
-No te preocupes por Su, yo me quedo con ella
-No quiero molestar…
-Ni tu ni Susan molestan…
Alice POV:
Mi zapato de tacón golpeaba de manera rítmica el piso, jugueteé con la correa de mi cartera, me cruce de brazos. Quince minutos de retraso, Bella lo iba a pagar. Mire mi reloj nuevamente, cuando alce la vista vi que ella se acercaba a mí. Caminaba de manera rápida.
-Siento el retraso, Alice…- me dijo. La mire, tenía una sonrisa enorme, lo cual era totalmente contrario a su costumbre. Cuando le decía que tenía que salir de compras conmigo ella ponía una cara de seis metros. Sonreí, eso significaba que…
-No hay problema…- le dije mientras la tomaba del brazo, sabía que Bella tenía mucho que contarme, pero la torturaría un poco antes de eso.
Recorrimos unas cuantas tiendas en busca del atuendo apropiado, sorprendentemente no fue difícil, pues Bella se mostró dispuesta a cooperar. Al final me decidí por un conjunto de un vestido hasta la rodilla color malva con aplicaciones en pedrería y una chaqueta corta a juego. Como no demoramos mucho convencí a Bella de que fuéramos a tomar un café.
-¿Y?...¿que paso?.- pregunte ansiosa
-¿Qué quieres decir Alice?- me preguntó haciéndose la inocente mientras revolvía su café
-No tienes esa cara solo por que si. ¿Por qué estabas en el departamento de Edward tan temprano?-
se atraganto con el café. Suspiro
-¿Se nota?...
-La cara de felicidad que traes se nota a más de 30 metros…¡¡ayy, mi pequeña Bella creció!! Que daría Rose por ver esto…- dije emocionada secándome una lagrima ficticia.
-Alice baja la voz ¡por favor!.- pidió
-¿Cómo fue?...
-¿Crees que te voy a hablar de mi vida intima?…Y ¿en publico?
-Vamos Bells, .- la anime. Ella rodó los ojos, en ese momento llego el camarero con nuestras tartas.
-Su tarta de arandanos…- le dijo a Bella, poniendo el plato frente a ella.- y su pastel de chocolate.- puso frente a mi un plato con una rebanada de pastel de chocolate, mi favorito.
Mire el plato, de un momento para otro el chocolate se me antojo repugnante, lo aparte con la nariz fruncida intentando no aspirar su empalagoso aroma, Bella lo noto.
-¿Te pasa algo, Allie?...
-Si, creo que no tengo ganas de chocolate…- enarco una ceja.
-¿No quieres chocolate? ¿estas bien?...
-Si, perfectamente…creo que quede harta con todo el que comí ayer durante la boda.- y eso era verdad había arrasado con todo el chocolate que había en el lugar, seguramente mi estomago estaba un tanto harto del chocolate.
-Ummm…- musito mirándome
-¿Qué?...
-No será algo más…
-Bah, para nada…- dije llamando al camarero. No quería seguir viendo esa tarta, o si no mi desayuno ya
no estaría en mi estomago.
Le pedí al camarero que me trajera algo más liviano, Bella comenzó a beber su café de manera relajada,
¿acaso creía que iba a escapar de mi interrogatorio?
-¿Así que…?...- comencé
-¿Así que, qué?...
-Vamos Bells, algunos detalles no seas mala…
-¿Qué quieres saber?...
-¿Cómo fue?
-¡Alice!...- me dijo escandalizada.- creo que tú sabes muy bien que paso y como paso…
-¿Ni siquiera un detallito?...- dije haciendo con los dedos un gesto de poca cantidad
-Nada…
-Oh, vamos Bella…al menos ¿te gusto?...- se sonrojo tanto que creí que le iba a dar algo. – vamos…- la anime. Ella asintió y yo me reí.
-Alice, a veces me asustas…
Fuimos a casa de mis padres para ir a buscar a Susan, la verdad no pude sacarle mucha información a Bells, así que no me queda de otra que esperar a que Rose llegue de Italia, ella sin duda es muy persuasiva. Cuando llegamos a casa vimos que las cortinas estaban totalmente corridas, lo cual era muy extraño, pues a mamá le gustaba dejar que la luz entrara a raudales a la casa y hoy era un día soleado.
-Que raro…Esme nunca tiene las cortinas cerradas…- comentó Bella haciendo eco de mi duda.
-Si…- abrí la puerta. Las luces estaban completamente apagadas.
Avanzamos por el recibidor, cuando comenzamos a escuchar risas. En la sala de estar estaban mis padres, mi hermano y Susan, los cuatros estaban riéndose a mandíbula batiente.
-¡Hola!…- dije
-Shhh!.- dijeron los cuatro a la vez.
-Vaya forma de recibirnos…- comenté
-Tía Allie, estamos viendo una peli…- me dijo Su
-Ah lo siento corazón…
-Alice, Bella…¿Por qué no se sientan?.- me sugirió papá.
-Si, pero antes pueden traernos más palomitas…- dijo Su haciendo uno de los mohines que yo le
enseñe. Nunca pensé que podría ser un arma de doble filo.
-Yo voy…- dijo Bella tomando el cuenco.
Edward POV:
Bella volvió de la cocina con un cuenco lleno de palomitas, del cual se adueño instantáneamente Su, rodee los hombros de Bella con una de mis brazos a la vez que ella se apoyaba en mi.
-¿Estas muy cansada?.- le pregunté en susurros
-Un poco…- me dijo
-¿Te torturo mucho Alice?...- ella asintió
Seguimos con la tarde de películas hasta la hora de la cena, que consistió en unas pizzas que trajo Jasper, quien se paso a casa luego de llegar de su trabajo. Después de eso acompañé a Bella y Susan hasta su casa, la pequeña se quedo dormida antes de que llegáramos, sin duda estaba agotada por el trasnoche de el día anterior.
-Te voy a extrañar esta noche…- le dije a Bella mientras veíamos las noticias sentados en su sala.
-No tiene por que ser así…- me dijo coqueta a la vez que se alzaba para besarme.- Susan ya se durmió…además mi cuarto tiene seguro…
-Bella…- ella me silencio con sus besos
-Te amo…- dijo a la vez que se aferraba al cuello de mi camisa
-Y yo a ti…- dije respondiéndole el beso. Solo esperaba que fuéramos capaces de llegar a la habitación.
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