martes, 10 de noviembre de 2009

VENTANA AL AMOR


Capitulo veintidós:




Bella POV:
-Ven…- me susurró Edward tomando mi mano.- hay algo que quiero mostrarte…
Caminamos juntos hasta llegar a la ventana que daba al balcón de su departamento. La abrió y salimos afuera.


-Mira…- dijo indicándome con su mano un punto en la distancia, luego me abrazo por la cintura. Su rostro descansaba en mi hombro, su calido aliento acariciaba mi cuello haciendo que sintiera leves descargas recorrer mi piel.


Nunca antes había visto el lago Michigan de la forma en que lo estaba viendo ahora, se veía esplendido iluminado tenuemente por la luz de la luna y las estrellas que se reflejaban en sus aguas, el cielo 
nocturno era de un intenso color azul oscuro.


-Es…hermoso…- dije en susurros


-No tanto como tú…- contradijo él besándome bajo la oreja.


Me volteé para quedar frente a él. Sus ojos de un profunfo verde esmeralda brillaban en la oscuridad y me traspasaron con su mirada. Una sonrisa surcó sus labios a la vez que se acercaba lentamente a mi, demasiado lentamente para mi gusto.


Sus labios se encontraron con los míos y se comenzaron a mover de una manera pausada, tan lenta que creía que en cualquier momento perdería la cordura. Sus manos me sujetaron de manera más fuerte por la cintura. El suave movimiento de sus labios sobre los míos estaba a punto de desquiciarme, entreabrí mis labios dándole a entender que deseaba más a la vez que me aferre a él con mayor fuerza. Edward llevó sus manos a mi rostro y lo acuno entre ellas, me miro fijamente. Sus ojos verdes ardían.


-Te amo…- me susurro


-Y yo a ti…- le respondí antes de que su boca se trabara a la mía nuevamente.


Esta vez el beso fue más rápido, más apasionado y lo sentí en cada fibra de mí ser. Mis dedos se enredaron en sus cabellos de bronce a la vez que lo atraía más hacia mí. Su mano bajo por mi espalda hasta situarse en mi cintura, entreabrí mis labios dejando que su lengua entrara en mi boca, mi respiración se puso cada vez más irregular y trabajosa. Sentí como mi espalda se apoyaba en la pared. 


¿Cuándo sucedió esto? No lo supe, tampoco era que me importara saberlo.


Los labios de Edward abandonaron los míos para descender hasta mi cuello, mi respiración se agito considerablemente, hasta convertirse casi en un jadeo. Sentí la imperiosa necesidad de tenerlo más cerca, mis manos bajaron de su cuello hasta sus anchos hombros, tenía, necesitaba, deshacerme de su chaqueta y de manera rápida, Edward notó mis intensiones y término el trabajo por mí. Mis dedos se movieron por toda su ancha espalda deleitándose con su complexión. Sus labios volvieron a atrapar los míos y luego volvieron a descender por mi mejilla, mi barbilla, mi cuello y mis hombros. Cerré mis ojos ante la maravillosa sensación que me producían sus besos. Moví mis manos hasta que llegaron al pecho de Edward, ahora necesitaba hacer desaparecer esa camisa.


Nunca antes me había sentido así, nunca antes había necesitado, deseado tanto algo como ahora necesitaba a Edward. Lo quería, en ese mismo instante.


Comencé a desabotonar su camisa, pero los besos de Edward me hacían perder la concentración, a la vez que intentaba coordinar mi agitada respiración, cuando ya iba a mitad de camino, él se detuvo y me miro a los ojos.


-¿Estas segura?...- me preguntó de manera entrecortada, a él también le costaba respirar.


Su cabello estaba completamente alborotado, sus mejillas sonrosadas, en sus ojos ardían llamas de pasión, su pecho descubierto subía y bajaba rápidamente al ritmo de su agitada respiración, me mordí el labio inconscientemente. Claro que estaba segura, nunca había estado tan segura de algo en mi vida…


Él era todo lo que quería…


-Si, nunca estuve tan segura de algo…en mi vida…te quiero a ti…- lo mire, esperando su respuesta.


Sus labios se estrellaron contra los míos a la vez que sus manos subían por mis brazos y me atraía más a él, enrolle mis piernas en su cintura con una agilidad de la que no me creía capaz. Me percate de que Edward comenzaba a avanzar, no estaba segura de cómo lo podía hacer sin mirar, tampoco me di cuenta de cómo abrió la puerta, cuando sus manos estaban ocupadas, y sin duda tampoco me esperaba lo que vi. Por la expresión de sorpresa de su rostro me di cuenta de que él tampoco.
La habitación estaba iluminada por cientos de velas pequeñas, que expedían un aroma dulzon similar al de la vainilla. El blanco edredón estaba cubierto por pétalos de rosas rojas.


Solo un nombre se me vino a la cabeza al ver todo aquello: Alice, pero ¿Cómo supo ella que…
La verdad no sentía deseos de parar a pensar en los motivos que tuvo mi amiga- o quien fuera para hacer esto- pero por el momento no me importaba. Había solo una cosa de la que quería saber esta noche.


Y eso era acerca de Edward y yo…lo demás dejo de tener importancia por el momento.
Puse mis manos en su pecho para deshacerme de una buena vez de la bendita camisa, mis dedos se apresuraron en desabrochar los botones restantes a la vez que las manos de Edward recorrían mi espalda, seguramente buscando el cierre de mi vestido, maldije a la modista por haberlo ocultado tan bien. Sentí la tela deslizarse por mi cuerpo hacia abajo para hacerle compañía a la camisa de Edward. 


Descargas eléctricas recorrieron mi espalda cuando las manos de Edward comenzaron a recorrer la piel expuesta de esta de arriba abajo. Un gemido se escapo por debajo de mi respiración.
Sabía que no nos detendríamos. Tampoco era que yo lo quisiera, llevaba soñando con esto por años, sabía que con el único que quería estar de esta forma era con Edward, quería que él fuera el primero…


Y también el único…


La piel de mi espalda hizo contacto con los centenares de pétalos que cubrían la cama, los labios de 
Edward recorrieron mi cuerpo, sentirlo así de cerca, presionándose levemente contra mí era lo más maravilloso que podía haber experimentado. Mis dedos trazaron el contorno de cada uno de los músculos de su espalda, los que se movían con cada movimiento que él realizaba. Me sentía tan bien, sus manos acariciaban los costados de mi cuerpo, sus labios estaban besando el nacimiento de mis pechos. Todo era tan perfecto. Pero de pronto, él se detuvo. Mi respiración agitada me hizo casi imposible articular palabra.


-¿Qué…pasa…Edward?...- pregunté


-¿Estas segura?...yo…- volvió a preguntar, apoyando su peso en uno de sus brazos.- tal vez…tú…no creo…que…quizás…- dijo trabándose con las palabras, lo cual era extraño en él.


-¿Qué…te pasa, Edward?...- pregunté mirándolo.


-Yo…- se detuvo. Incapaz de encontrar las palabras adecuadas.


En ese momento algo se encendió en mi mente. Yo no le resultaba atractiva…por eso se detuvo. Era obvio, seguramente el había notado que no tenía ninguna experiencia, que lo estaba haciendo todo mal. Era imposible que yo…


Intente taparme el con los brazos, a la vez que bajaba la mirada avergonzada.


-Lo siento…- musite avergonzada


-No, ¿Qué dices, Bella?...


-Yo…ya lo sé. No..no soy lo suficientemente buena para ti, debes haber notado que no sé nada de…y…- sus labios silenciaron mi monologo.


-Shh…no es tu culpa. Es todo mi culpa…yo…no sé como, yo nunca…tú vas a ser la primera Bella. Perdona si no soy lo suficientemente…- esta vez fueron mis labios los que lo callaron. Tome su rostro entre mis manos a la vez que lo atraía más a mí.


-Edward….- susurre.- tú también eres el primero, yo nunca…siempre soñé que tú serías…siempre he estado enamorada de ti.- dije acariciando su rostro, él cerró los ojos relajándose.- siempre te he esperado a ti…


-Y yo a ti mi vida…- me dijo abriendo sus ojos.- te amo…


-Y yo a ti…


La temperatura de mi cuerpo aumentaba cada vez que las manos de Edward me acariciaban, el calor se fue extendiendo por cada fibra de mí ser. Pronto cualquier barrera entre nosotros se encontraba abandonada en el piso de la habitación. Besé cada rincón de su piel deleitándome con su delicioso aroma.


Besos, caricias…cada una nos acercaban más. Era el momento más importante de mi vida y lo mejor de todo era que era compartido, todo lo hacíamos por primera vez, era un descubrimiento mutuo. Edward beso mis labios y desde ahí comenzó a deslizar sus labios hacia abajo, espasmos de placer me recorrían cada vez que se detenía más en algún punto sensible de mi anatomía. Era presa del deseo y un placer inconmensurable. Decidí actuar, no quería quedarme atrás.


Mis labios recorrieron su amplio torso, maravillándose de lo tonificado que era, sentí el fuego aumentar en el centro de mi ser, mis dedos se enredaron en sus cabellos del color del bronce a la vez que lo atraía más a mi, mis manos, mis labios recorrieron cada superficie de su cuerpo.


-Te amo…- me susurro Edward en medio de un jadeo.- te deseo…


-Edward- susurre a su oído, a la vez que mis manos vagaban por su cuerpo.- te…te necesito…- pedí
Edward comenzó a besarme en los labios de manera lenta y con una ternura infinita, a la vez que se acomodaba entre mis piernas. Sabía lo que vendría a continuación, era lo que más deseaba.


Que él se hiciera parte de mí…


Pero también sabía que sería doloroso. Edward me miro directamente a los ojos, una de sus manos acariciaba tiernamente mi rostro. Entonces, sentí que la última barrera que faltaba para unirnos completamente se rompía. Fue solo un instante el que el dolor supero al placer, los gentiles labios de Edward lo apaciguaron de inmediato. Comenzó a moverse en mi interior de manera suave intentando no causarme más dolor mientras mi cuerpo se adaptaba a él. Comencé a mover mis caderas contra su pelvis una vez el dolor se paso dejando solo una inmensa sensación de placer que cada vez aumentaba más y más.


Su cuerpo entrelazado al mío, el latido de nuestros corazones al unísono, la desacompasada coordinación de nuestras jadeantes respiraciones, todo en aquel instante era perfecto, la pálida luz de la luna sobre nuestros cuerpos desnudos, unidos. Los labios de Edward reclamando los míos, nuestras manos recorriendo el cuerpo del otro. Eso era todo lo que había soñado
En un momento el placer se hizo casi insoportable, llegamos a la cumbre del más exquisito de los placeres juntos, sus labios reclamaron los míos en ese momento.


Por primera vez en mi vida me sentía completa, feliz. Jadeé intentando normalizar mi respiración, Edward me cobijo entre sus brazos mientras ambos acompasábamos nuestras respiraciones y los agitados latidos de nuestros corazones que latían al unísono. Sus labios recorrieron mi frente, mi nariz y mis mejillas, a la vez que masajeaba mi espalda. Deslizo las blancas sabanas por sobre nuestros cuerpos entrelazados.


-Te amo…- le susurre


-Y yo a ti. Eres el amor de mi vida…


-Para siempre…


-Por siempre…


Me quede dormida entre sus fuertes brazos, en ese momento supe – si es que no lo sabia desde antes- que esto era lo que quería por el resto de mi vida. Entregarme a los brazos de Edward, estar juntos por siempre.


Edward POV:


Bella dormía abrazada a mí, mis brazos la sostenían firmemente. Había sido la mejor noche de mi vida, y sin duda esta era la mejor forma de despertar.


Abrazado a la mujer de mi vida. Su pecho subía y bajaba suavemente debido a su tranquila respiración, sus cabellos estaban esparcidos por mi pecho. Su expresión era tan serena, que me infundaba una paz enorme.


Pero lo mejor era escucharla hablar. Había olvidado que Bella solía hablar en sueños cuando pequeños y que aun lo hacía.


-Edward…- susurro mientras dormía.- te quiero…


Había repetido eso unas cuantas veces, pero por más que lo hiciera mi corazón no dejaba de agitarse cada vez que la oía. Comencé a acariciar la suave piel de su espalda. Sentí come Bella comenzaba a despertarse, sus grandes orbes chocolates me miraron directamente, una sonrisa apareció en sus labios.


-Buenos días…- le dije


-Buenos días…- me respondió a la vez que se incorporaba un poco para besarme.


-¿Cómo dormiste?


-Bien…- dijo abrazándome.- fue la mejor noche de mi vida…


-…Y también la mía…


-¿En serio?...- me pregunto mientras trazaba círculos sobre la piel de mi pecho.


-Si…¿acaso lo dudas?- me miro a los ojos.- Bella, eres una mujer hermosa…maravillosa…- ella rodó los ojos


-Eso lo dices solo por que quieres…


-Así es…te amo…Bella. Pero además lo digo por que es la verdad, deberías ver lo maravillosa y talentosa que eres…


-Edward, para. Me vas a hacer sonrojar…- me reí pues ya estaba toda ruborizada.


-Venga, será mejor que vayamos a desayunar…- le dije


-¿Fritos o revueltos?...- me pregunto Bella. Llevaba puestas una de mis camisas, por lo que me era difícil concentrarme incluso en esa pequeña pregunta. Estaba parada frente a la cocina, pues había decidido hacerse cargo del desayuno aun cuando yo había protestado.


-Revueltos- conteste, a la vez que me disponía a preparar el café luego de que ella se volteara.


-¿Qué crees que haces?...- me preguntó


-Voy a preparar café…


-Te dije que yo me encargaba de todo…- dijo con el ceño fruncido


-Déjame ayudarte…- le pedí


-Umm, no sé…


-¿Por favor?...- dije acercándome a ella, Bella se mordió en labio indecisa.- ¿Qué dices?- dije acercándome más a ella, estaba a escasos centímetros de sus labios cuando el teléfono nos interrumpió. Maldije en mi fuero interno a quien fuera que estuviera llamando.


-Bueno…- dije luego de descolgar el auricular


-¡Hermanito!.- contesto Alice al otro lado de la línea


-Hola Alice, ¿Qué pasa?...


-¿Bella esta contigo?- preguntó ignorando mi pregunta


-Si…- le respondí con cautela.-¿Por qué?.


-¿Por qué?...- dijo de manera lenta.- …tiene que venir de compras conmigo


-¿De compras?.- pregunte. Bella que estaba a mi lado se tenso de inmediato


-Si, pero…¿Qué clase de editor eres?


-¿Qué tiene que ves eso, Alice?


-Tiene que ver con que este viernes es el lanzamiento del nuevo libro de Bella, como tú deberías recordar si no…


-Ve al grano, Alice…


-Bueno, tenemos que comprar el atuendo perfecto. Así que dile a tu novia que traiga su lindo trasero al centro comercial en menos de una hora, o lo va pasar muy mal…- dijo en tono amenazador.- bueno, adiós…- agrego de manera tierna. Mi hermana sin duda tenía unos cambios muy bruscos de humor.


-¿Compras?.- me preguntó Bella después de que colgara.


-Si, dice que tienen que ir a buscar un atuendo para el lanzamiento de tu libro. Y que tienes que estar en el centro comercial en menos de una hora.


-¿Una hora?...para que quiere que este tan temprano.


-La conoces…


-Ni me lo digas, bueno será mejor que me apresure aun tengo que ir a cambiarme y a recoger a Su y mi carro…


-No te preocupes por Su, yo me quedo con ella


-No quiero molestar…


-Ni tu ni Susan molestan…


Alice POV:


Mi zapato de tacón golpeaba de manera rítmica el piso, jugueteé con la correa de mi cartera, me cruce de brazos. Quince minutos de retraso, Bella lo iba a pagar. Mire mi reloj nuevamente, cuando alce la vista vi que ella se acercaba a mí. Caminaba de manera rápida.


-Siento el retraso, Alice…- me dijo. La mire, tenía una sonrisa enorme, lo cual era totalmente contrario a su costumbre. Cuando le decía que tenía que salir de compras conmigo ella ponía una cara de seis metros. Sonreí, eso significaba que…


-No hay problema…- le dije mientras la tomaba del brazo, sabía que Bella tenía mucho que contarme, pero la torturaría un poco antes de eso.


Recorrimos unas cuantas tiendas en busca del atuendo apropiado, sorprendentemente no fue difícil, pues Bella se mostró dispuesta a cooperar. Al final me decidí por un conjunto de un vestido hasta la rodilla color malva con aplicaciones en pedrería y una chaqueta corta a juego. Como no demoramos mucho convencí a Bella de que fuéramos a tomar un café.


-¿Y?...¿que paso?.- pregunte ansiosa


-¿Qué quieres decir Alice?- me preguntó haciéndose la inocente mientras revolvía su café


-No tienes esa cara solo por que si. ¿Por qué estabas en el departamento de Edward tan temprano?- 
se atraganto con el café. Suspiro


-¿Se nota?...


-La cara de felicidad que traes se nota a más de 30 metros…¡¡ayy, mi pequeña Bella creció!! Que daría Rose por ver esto…- dije emocionada secándome una lagrima ficticia.


-Alice baja la voz ¡por favor!.- pidió


-¿Cómo fue?...


-¿Crees que te voy a hablar de mi vida intima?…Y ¿en publico?


-Vamos Bells, .- la anime. Ella rodó los ojos, en ese momento llego el camarero con nuestras tartas.


-Su tarta de arandanos…- le dijo a Bella, poniendo el plato frente a ella.- y su pastel de chocolate.- puso frente a mi un plato con una rebanada de pastel de chocolate, mi favorito.


Mire el plato, de un momento para otro el chocolate se me antojo repugnante, lo aparte con la nariz fruncida intentando no aspirar su empalagoso aroma, Bella lo noto.


-¿Te pasa algo, Allie?...


-Si, creo que no tengo ganas de chocolate…- enarco una ceja.


-¿No quieres chocolate? ¿estas bien?...


-Si, perfectamente…creo que quede harta con todo el que comí ayer durante la boda.- y eso era verdad había arrasado con todo el chocolate que había en el lugar, seguramente mi estomago estaba un tanto harto del chocolate.


-Ummm…- musito mirándome


-¿Qué?...


-No será algo más…


-Bah, para nada…- dije llamando al camarero. No quería seguir viendo esa tarta, o si no mi desayuno ya 
no estaría en mi estomago.


Le pedí al camarero que me trajera algo más liviano, Bella comenzó a beber su café de manera relajada, 
¿acaso creía que iba a escapar de mi interrogatorio?


-¿Así que…?...- comencé


-¿Así que, qué?...


-Vamos Bells, algunos detalles no seas mala…


-¿Qué quieres saber?...


-¿Cómo fue?


-¡Alice!...- me dijo escandalizada.- creo que tú sabes muy bien que paso y como paso…


-¿Ni siquiera un detallito?...- dije haciendo con los dedos un gesto de poca cantidad


-Nada…


-Oh, vamos Bella…al menos ¿te gusto?...- se sonrojo tanto que creí que le iba a dar algo. – vamos…- la anime. Ella asintió y yo me reí.


-Alice, a veces me asustas…


Fuimos a casa de mis padres para ir a buscar a Susan, la verdad no pude sacarle mucha información a Bells, así que no me queda de otra que esperar a que Rose llegue de Italia, ella sin duda es muy persuasiva. Cuando llegamos a casa vimos que las cortinas estaban totalmente corridas, lo cual era muy extraño, pues a mamá le gustaba dejar que la luz entrara a raudales a la casa y hoy era un día soleado.


-Que raro…Esme nunca tiene las cortinas cerradas…- comentó Bella haciendo eco de mi duda.


-Si…- abrí la puerta. Las luces estaban completamente apagadas.


Avanzamos por el recibidor, cuando comenzamos a escuchar risas. En la sala de estar estaban mis padres, mi hermano y Susan, los cuatros estaban riéndose a mandíbula batiente.


-¡Hola!…- dije


-Shhh!.- dijeron los cuatro a la vez.


-Vaya forma de recibirnos…- comenté


-Tía Allie, estamos viendo una peli…- me dijo Su


-Ah lo siento corazón…


-Alice, Bella…¿Por qué no se sientan?.- me sugirió papá.


-Si, pero antes pueden traernos más palomitas…- dijo Su haciendo uno de los mohines que yo le 
enseñe. Nunca pensé que podría ser un arma de doble filo.


-Yo voy…- dijo Bella tomando el cuenco.


Edward POV:


Bella volvió de la cocina con un cuenco lleno de palomitas, del cual se adueño instantáneamente Su, rodee los hombros de Bella con una de mis brazos a la vez que ella se apoyaba en mi.


-¿Estas muy cansada?.- le pregunté en susurros


-Un poco…- me dijo


-¿Te torturo mucho Alice?...- ella asintió


Seguimos con la tarde de películas hasta la hora de la cena, que consistió en unas pizzas que trajo Jasper, quien se paso a casa luego de llegar de su trabajo. Después de eso acompañé a Bella y Susan hasta su casa, la pequeña se quedo dormida antes de que llegáramos, sin duda estaba agotada por el trasnoche de el día anterior.


-Te voy a extrañar esta noche…- le dije a Bella mientras veíamos las noticias sentados en su sala.


-No tiene por que ser así…- me dijo coqueta a la vez que se alzaba para besarme.- Susan ya se durmió…además mi cuarto tiene seguro…


-Bella…- ella me silencio con sus besos


-Te amo…- dijo a la vez que se aferraba al cuello de mi camisa


-Y yo a ti…- dije respondiéndole el beso. Solo esperaba que fuéramos capaces de llegar a la habitación.




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Bellany G.
**Mi mundo es mágico porque estás tú**

lunes, 9 de noviembre de 2009


Capítulo 22. SI NO CREES EN MI, PUEDES IRTE…


Sentí dos brazos fuertes que me sacaron del agua y oí voces y gritos, como de una pelea. Fui envuelta por algo tibio. Me acurruqué contra el que me cargaba, el olor no era el que anhelaba pero me tranquilizó, al menos era familiar. Estaba a salvo.
Desperté atontada, estaba ardiendo, sentí una punzada en mi cabeza, pude ver a Alice moviéndose con gracia por la habitación.
-Bella- la voz de Jake venía del otro lado.
-Edward- fue lo único que pude pronunciar.
-Descansa Bella si el idiota no aparece yo mismo saldré a buscarlo-Jake parecía muy molesto.
-¿Dónde está Edward?- le pregunté a mi amiga.
-No lo sabemos Bella. Duerme.
Cerré los ojos esperando hundirme en un sueño profundo pero sólo vi imágenes borrosas, entre ellas Edward me daba la espalda y no podía alcanzarlo. No se cuanto tiempo pasó, oí que Bombón gemía era el típico sonido que hacía cuando quería que la acariciáramos o cuando tenía hambre.
Abrí los ojos. Edward estaba parado junto a mí. Su mirada era dura y confundida, parecía estar temblando o a punto de explotar. Traté de recargarme pero no pude, estaba envuelta en los cobertores.
-No te molestes- me dijo
-Dónde estabas- le pregunté.
-En el infierno- dijo y me dio la espalda para salir de la habitación.
-Edward- le llamé, no sabía lo que pasaba, estaba desesperada, yo quería levantarme para tocarlo, sentí que algo se movía a mi lado. Allí sobre los cobertores estaba Jake. Debía estar cuidando de mí y quedarse dormido. En la misma cama y a mi lado. Oh por Dios, eso no era bueno, No en mi cama donde dormía con Edward.
Edward azotó la puerta al salir y Jake se giró asustado y cayó de la cama.
-Es Edward, acaba de entrar y te vio durmiendo conmigo- le dije desesperada a mi amigo.
-Uy- dijo –Se lo merece por desaparecer y dejarte allí con ese psicópata.
- ¡Jake, ve por él! No puede marcharse creyendo lo que no es. ¡Por favor!
Mi amigo se levantó y salió muy rápido de la habitación.
En segundos oí gritos en la sala y algo que se rompía.
Me levanté como pude y dí algunos pasos hasta llegar a la escalera. Me mataba el dolor de cabeza, bajé despacio los escalones, apenas podía tenerme en pie, todavía estaba muy caliente.
Lo primero que vi fue a Jake en el piso, los muebles estaba fuera de su lugar y mi mesita de centro estaba destrozada y los adornos rotos.
- No tienes que explicarme nada perro, ¿acaso esto no es lo que siempre quisiste? Pues ganaste- la voz de Edward era fiera. Se dirigió hacia la puerta principal.
-Edward, escúchame- le grité pero al tener tan poca fuerza apenas se oyó mi voz.
- No pierdas el tiempo Bella, ahórrame los detalles- me respondió, mis ojos se llenaron de lágrimas, ya no podía mantenerme de pie así que me senté en un escalón. Me apreté fuerte contra mis rodillas.
-¿No quieres los detalles imbécil? Yo te daré detalles. Bella ha estado delirando toda la noche después de que la sacamos del lago. El médico dijo que fue por hipotermia y que debíamos cuidarla bien porque podría coger pulmonía. Le pusieron 5 puntos en la cabeza y perdió mucha sangre. Y si piensas que después de eso pude haberme aprovechado eres un completo idiota. Hice turno con Alice para cuidarla pero me quedé dormido, tus sillas no son nada cómodas. Y a todo esto ¿tú donde estabas? Eres tú el que debería estar avergonzado, no ella- terminó mi amigo.
Edward se giró a verme, se veía sorprendido y se acercó a mí. Quería tirarme a sus brazos y sentir su cuerpo tibio pero me llegó una ola de rencor. Él realmente había creído que lo había engañado con Jake. Cómo pudo creerlo así de fácil. Qué había pasado con nuestra promesa.
- ¿Es cierto?- me preguntó.
- Lo único cierto es que no confiaste. Si no crees en mi, puedes irte. No quiero verte- le dije levantándome para subir a mi habitación. Sentí un mareo al ponerme de pie.
Me tomó en sus brazos y subió conmigo el resto de las escaleras. Me acomodó en la cama y se echó a mi lado, me acurrucó cerca de su pecho. Aún estaba molesta con él pero lo extrañaba tanto. Otra vez me sumí en nuevos sueños pero estos no fueron malos porque Edward estaba conmigo.
Desperté. Edward todavía me tenía en brazos, podía sentir su olor y me acurruqué más contra él. No sabía a que hora era pero tenía hambre.
Alice entró en la habitación, me giré y le sonreí. Traía un vaso de agua y unas pastillas.
-¿Ya te despertaste Bella durmiente?- pero de inmediato su expresión fue de tristeza.
Edward se despertó y me abrazó con más fuerza.
-Al fin te despertaste estúpido, tú y yo tenemos cuentas que saldar, agradece que tienes a mi amiga entre tus brazos sino te partía la cara- dijo Alice con furia.
- Hola Alice, yo también me alegro de verte- dijo él sonriendo. –Bella amor, perdóname- dijo mirándome.
- Creí que te marcharías- le respondí
-Fui un tonto, creí lo primero que vi, me he sentido mal todo el día.
- ¿Dónde estuviste?- le pregunté.
- Jacob y yo salimos de la fiesta anoche y estuvimos conversando un largo rato, luego como siempre terminamos insultándonos mutuamente y estuvimos a punto de pelear pero Alice llegó buscándote.
- Estaba desesperada- interrumpió mi amiga –De repente desapareciste Bella, sólo me descuidé un minuto y ya no estabas. Te busqué por todo el colegio, Ángela me dijo que te vio salir y pensé que habías ido a buscar a Edward. Pero ellos no te habían visto. Entonces vi pasar a Tanya, algo me decía que sabía donde estabas.
- ¿Tanya? ¿Que les dijo?- le interrumpí, recordando cuando me empujó.
-Dijo que te habías marchado con James- Edward estaba ahora abrazándome por la cintura recordando el día anterior.
- ¿Le creíste?- le pregunté.
- Pensé que James te habría obligado a irte con él de alguna forma o tal vez que entre los dos te habían hecho algo. Estaba confundido. Sin pensarlo corrí al auto y fui a buscarte en casa de mis tías. Fui a casa de tus padres, vine aquí. Manejé por todos lados. Llegué a Port Ángeles a casa de Victoria. No sabía a dónde te había llevado, estaba desesperado, tenía tanto miedo que te lastime.
-¿Estuviste buscándome toda la noche?- pregunté, ahora comprendía porque no había estado a mi lado.
- Fue la noche mas espantosa de mi vida- dijo llevándose las manos a su cabello.
- Alice ¿cómo me encontró Jake?- pregunté a mi amiga.
- Después que Edward salio disparado a buscarte vi la sonrisa de la zorra esa. Se estaba divirtiendo con todo. Así que no me quedó otra salida que usar tortura china con ella- Alice hablaba como si fuera algo normal, habíamos visto alguna vez los tipos de tortura utilizados, jamás los habíamos probado, todos parecían muy dolorosos.
- ¿Qué le hiciste Alice?-preguntó Edward sorprendido.
- Nada terrible, la inmovilicé y fui provocándole dolor, en verdad no le rompí nada, la muy cobarde hablo rápido. Pero debe tener las orejas rojas y no creo que pueda escribir en unos días- la cara de mi amiga tenía una sonrisa congelada.
- ¿Y?- preguntó Edward impaciente.
- Bueno, confesó nos dijo que James te llevaba con dirección al lago. Jake y sus amigos estaba allí así que salieron corriendo a salvarte. Cuando llegaste estabas empapada y envuelta por la casaca de Jake pero temblabas. Te trajimos aquí, te cambié de ropa y llamamos al doctor. Te cosieron la cabeza, eso fue espantoso, aunque ni lo sentiste porque te dieron algo para dormir. Tuviste fiebre toda la noche y me quedé cuidándote, a las cuatro de la mañana Jake me relevó, tenía que ir a casa sino mis padres saldrían a buscarme. Les conté lo que había pasado y me quedé dormida Bella, lo siento debí venir mas temprano y Edward no había visto al oloroso de tu amigo en la misma cama que tu. Pero que imbécil Edward de todas formas como pudiste pensar eso de mi amiga- dijo esto último viéndolo y dándole un manotazo.
- Estoy muy arrepentido. ¿Podrás perdonarme Bella?- me dijo tomando mi rostro para que lo viera.
Le sonreí y asentí. Una vez yo también pensé lo peor de él. La escena que vio en la mañana habría hecho dudar a cualquiera.
- ¿Qué pasó con James?- pregunté
- No lo se. Jacob dijo algo sobre una paliza que Quil y Embry le dieron, pero no sé en verdad que pasó con él- dijo mi amiga.
- ¿Y donde está Jake?- pregunté, quería saber si no habían matado a James, no quisiera que mis amigos tuvieran problemas.
-Está abajo durmiendo- dijo Alice
- Dile que suba, quiero contar que fue lo que pasó y no tengo muchas fuerzas para estarlo repitiendo a uno por uno- Mi amiga salió de la habitación.
Antes de que pudiera decir algo los labios de Edward me atraparon. Se movían con devoción, sus manos me acariciaban mis mejillas y mis cabellos. Estaba embriagada con ese aroma no necesitaba nada más en el mundo sólo perderme en sus brazos y fundirme con él.
Escuche carraspear y de un salto interrumpí el beso. Él me miraba sonriendo y me besó la frente.
-Si me trajiste para ver arrumacos mejor me voy enana- dijo Jake.
- Cállate y escucha resinoso- dijo Alice.
- Quédate Jake tengo que contar que fue lo que pasó- y empecé mi narración. –Cuando ustedes salieron para conversar me quedé un poco preocupada y como tardaban en venir me asomé a la ventana, en el borde del bosque vi caminar a una mujer era Tanya, que se acercó a alguien entre los árboles. Estaba algo oscuro pero pude ver a alguien muy parecido a Edward. Traía el mismo disfraz. Salí entonces para acercarme a ellos y los oí hablar. Tanya y James se entienden, tienen algo más que una relación de cuñados. Pero tropecé y caí, se dieron cuenta de mi presencia e intercambiaron susurros, cuando estaba a punto de pararme ella me empujó y me golpeé la cabeza con un tronco entonces él me levantó del suelo y me llevó. No sabía hacia donde se dirigía, estaba aturdida y sentía que sangraba. Luego sentí que me acomodaba en un bote, me decía que en la isla tenía una casa, me asusté porque tenía las peores intensiones. De alguna forma logré caer al agua y él volvió a subirme al bote pero el frío me había sacado de mi somnolencia y volví a bajar al agua. Oí la voz de Jake y creo que le pegue con un remo, después me desplomé y sentí el agua otra vez. Lo demás casi no lo recuerdo. Hasta esta mañana cuando te vi- dije mirando a Edward.
- Ajá eso explica porque estaba tirado en la orilla- dijo Jake. –DE todas formas se levantó y trató de evitar que te llevara pero llegaron Quil y Embry y pues le dije que se encargaran. Lo golpearon un poco. Creo que debe tener un par de huesos rotos no te preocupes Bella- dijo Jake porque yo había abierto mucho los ojos. –No molestará por un tiempo si es que todavía recuerda algo- dijo sonriendo.
- Yo pienso que debí haberle hecho más daño a Tanya-dijo Alice con rabia –Maldita resbalosa, mira lo que te hizo- dijo tocando mi cabeza en el lugar justo donde sentía punzadas.
-Esto ha llegado a un punto en que es imprescindible hacer algo- dijo Edward levantándose de la cama.
- ¿A qué te refieres?- pregunté.
- A que esos dos se han excedido. Voy a quitarles todo el apoyo financiero que tienen. Y vamos a presentar una denuncia para que James no se pueda acerar a nosotros. Le exigiré a tía Heidi que Tanya se vaya a vivir a otro lado. No voy a permitir que esté cerca de nosotros nunca más.
-Hasta que por fin dijiste algo sensato- dijo Alice.
- Bueno Bella, debo irme, mi padre está preocupado por mi- dijo Jake –Y Quil y Embry se divertirán mucho cuando le cuente que el idiota de tu esposo me golpeó por dormir contigo- no terminó de decir aquello cuando ya tenía a Edward encima de él.
- Más te vale que no abras el hocico si vas a contar que dormiste en mi cama. Voy a quemar hasta el colchón para no sentir tu asqueroso olor.
-Yo huelo a campo y a madera, no a los perfumes maricas que usas. Y claro que no voy a contar algo que pueda avergonzar a Bella, tu cama me tiene sin cuidado.
- Ya chicos, dejen las testosteronas tranquilas, cállense de una vez que Bella necesita comer y descansar. Y Jacob, tu olor a madera sería más agradable si lavaras el árbol de vez en cuando.
No pude evitar soltar una carcajada cuando Alice hizo ese último comentario. Los dos me miraron y sonrieron conmigo.
Jake se fue y Alice me trajo de comer. Edward se pasó el resto del día atendiéndome y cuidando de mí. No podía estar mas contenta.
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Bellany G.
**Mi vida Te Amo!**

ESA NANA


Capítulo 23. Dilo otra vez

“Cinco minutos más por favooor” gemí, cuando sentí que alguien me estaba sacudiendo para levantarme.
“Alice y Rose llamaron. Vienen para acá” susurró en mi oído.
Alice y Rose. Maldición, me había olvidado de ellas. Voy a morir...
Lentamente abrí los ojos para encontrar los ojos esmeraldas de Edward mirándome.
Suspirando, aparté la mirada de él y rodé hasta el otro lado de la cama “¿Crees que estarán mosqueadas por que me haya escapado de ellas?” pregunté cuando caminaba hacia el baño.
“No lo sé, pero mereció la pena” contestó. Sonreí en silencio, de acuerdo con él, y empecé a cepillarme los dientes. Cuando vi que la espuma blanca se hacía más grande en mi boca, comencé a pensar sobre todo lo que pasaría esta noche. Sólo de pensar en ello me ponía nerviosa y al poco tiempo me perdí completamente en mis pensamientos. Además, no me había dado cuenta de que alguien había entrado al baño hasta que escuché la particular voz de mi mejor amiga.
“¡Isabella Swan!”
Mis ojos se abrieron cuando volví a la realidad y me giré para ver su diminuta forma. No parecía demasiado enfadada y tampoco Rose, que estaba a su lado. Así que, ¿Quizás estoy perdonada? Ellas tienen novios también, puede que lo entendieran...
Me enjuagué la boca y me giré para mostrarles mi mejor sonrisa “¡Hola chicas! ¿Cómo va?” pregunté, con mi mejor voz animada.
Alice simplemente sonrió y me empujó hasta el vacío dormitorio.
¿Me dejó sola con Alice?
Antes de que pudiera abrir mi boca para hablar otra vez, me empujaron contra la cama mientras se quedaron enfrente de mí.
“¿Cuándo te fuiste anoche?” preguntó Rose.
“Después de que os durmierais” había decidido que la verdad debe ser el modo más fácil.
“Era una noche de chicas, supuestamente tendrías que haberte quedado con nosotras. Te invité, aceptaste, así que ¿Cómo crees que me sentí cuando me levanté esta mañana y tú te habías ido? Y no me digas el 'Echaba de menos a Edward' de siempre, porque Rose podría haberse ido a dormir con Emmett, o yo pude haberme ido con Jasper, pero no lo hicimos” explotó Alice, escuchándose en toda la habitación.
Oh Dios. “Pero es que echaba mucho de menos a Edward. Me lo pasé bien con vosotras chicas, pero no podía dormir y vine aquí”
Se giró para mirarme y su cara estaba vacía de toda emoción. Su blanqueza me asustó y luché por pensar en qué podía hacer para que me perdonase.
“Está bien. Voy a prepararme para las clases” dijo y comenzó a alejarse de la habitación después de Rose.
“¡Espera! Haré lo que sea para que me perdones. ¿Qué quieres?” pregunté saltando de la cama para atraparla.
Se paró, pero no se volteó para hacerme frente “¿Lo que sea?” me dijo.
Probablemente debería retirar mi propuesta después de aquello pero estaba desesperada por obtener su perdón “¡Sí!”
Lentamente se giró y había una enorme sonrisa en su cara y un brillo especial en sus ojos. Si no la conociera mejor, habría dicho que ella sabía que preguntaría lo que pregunté. Espera un minuto...
“Alice, me has engañado” gemí, volviendo a mi habitación.
“No, no lo hice, fuiste todo tú. Ahora, para mi propuesta...”
La ignoré y me fui directa al armario para encontrar algo para ponerme. “Te cogeré los conjuntos que llevarás en el concierto esta noche y Rose y yo te vestiremos”
“¿Vestirme? ¿Cómo una Barbie? ¿No es eso lo que me haces todos los días?”
“Pero esto es diferente. Va a ser mucho más largo y te verás diferente” Oh diversión. Suspiré y saqué unos vaqueros y una camiseta, el primer conjunto casual que he llevado nunca desde que llegué a este colegio.
“Lo que sea Alice” dije, cuando me puse las ropas.
“¡Vale! ¡Te veré luego!” y sólo con eso se fue.
Recogí mi pelo en una cola de caballo, cogí mi mochila, y abrí la puerta para salir, y dirigirme hacia Edward.
“Whoa. Háblame de la perfecta huida. No te preocupes, tu hermana se ha ido” añadí sarcástica, y le pasé por al lado, siguiendo mi camino. Estaba de un humor muy sarcástico hoy. No pasó ni un segundo después cuando sentí sus dedos entrelazados con los míos y caminar a mi lado.
“No estás enfadada” dijo
No pude parar de sonreír al escuchar ese comentario. Estaba en lo cierto, no estaba enfadada, más bien, divertida.
“Te fuiste, huiste, de tu hermana” constaté, sin molestarme en esconder mi voz divertida.
“Tú también lo hubieras hecho si fuera la tuya” me devolvió y tuve que reírme para mí al ver la verdad que estaba diciendo “¿Y cuál es tu castigo?”
“Va a jugar con Bella Barbie esta noche” dice desconfiadamente.
Cuando se rió de mí, me giré y le fruncí el ceño “Toda la culpa es tuya, ya sabes”
“Mi culpa. Tú eres la única que se fue de su habitación” respondió, mirándome, ahora que estábamos parados enfrente de mi clase.
“Si tú no fueras tan terriblemente irresistible para que pudiera dormir sin ti, me hubiera quedado en su habitación. Pero no, no pude y no me digas que no disfrutaste a cada momento de ello” sonreí.
Pero la sonrisa rápidamente abandonó mi rostro cuando me di cuenta de lo que había dicho. Lo había llamado irresistible. Genial Bella, puedo ver prácticamente su ego creciendo por ello.
“Me siento halagado” dijo sonriendo “pero como ya he dicho antes, mereció la pena” y se fue.
Sacudí la cabeza sonrientemente cuando entré en la clase y me fui a mi sitio. Lo que sea.
Después de clases, de vuelta en los dormitorios
“Pero Alice, estoy empezando a coger frío y mis piernas se con-” empecé.
“Estarás dentro la mayor parte del tiempo Bella y no puedes decir que no te ves genial con eso” argumentó.
Tenía que admitirlo, me veía bien en los pantalones cortos de seda y una chaqueta de punto a rayas. Era muy apropiado para el evento. “Bien” suspiré.
“Eso fue lo que pensé. Ahora hemos terminado, mírate”
¡Finalmente! Juro que había estado sentada en esa cama al menos 4 horas
Sonreí ante mi reflejo y rápidamente se lo agradecí. Habían rizado mi pelo de una forma que permitía dejar caer por mi rostro algunos mechones y la sombra de ojos que usaron era muy suave.
“Vale, ¿Vais chicas a seguirnos hasta allí entonces?” pregunté cuando caminé fuera del cuarto de baño.
“Sí, cogeremos nuestros coches y nos encontraremos allí” dijo Rose.
Tomé una profunda inspiración y lentamente caminé hasta Edward que estaba en el salón.
“Estamos listas para salir” dije calladamente.
Su cabeza inmediatamente se giró en mi dirección. Sonreí cuando sus ojos parecieron abrirse más ligeramente.
“¿Edward?”
“¿Hmm?” preguntó, aún pareciendo un poco deslumbrado.
“Tenemos que irnos ya” ante eso, se levantó del sofá y caminó hacia mí.
“Oh, lo siento. Te ves hermosa” dijo, cuando besó mi frente.
“Gracias” respondí cuando su brazo se colocó alrededor de mi cintura para guiarme hacia fuera.
Cuando condujo hacia el sitio donde sería el concurso, empecé a sentirme nerviosa otra vez. ¿Qué si desastraba una nota? ¿O me quedaba atrancada en la letra?
“Lo harás bien” dijo Edward, atrayendo mi mano hacia él.
“Tienes suerte de ser el último. ¿Por qué tengo que ser yo la primera?” me quejé.
“Porque eres la mejor y todos los shows necesitan una bonita entrada” sonreí. Sabía siempre lo que tenía que decir.
El volvo paró pronto enfrente de un edificio grande y salimos. Nuestros amigos salieron también y juntos entramos dentro.
“Wow” la palabra escapó de mis labios antes de que pudiera pensarla. El interior del edificio era precioso y enorme. Me recordó a uno de esas casa de ópera que tienen sus palcos privados por todo el interior y la multitud de silla. Quitaban todo el efecto de que fuera un auditorio. Había un escenario en frente y en el centro de la habitación. Oh Dios.
Pude sentir como las palmas de las manos me empezaban a sudar cuando lo vi. Con mi suerte, probablemente me caería con estos tacones antes de llegar al piano.
“Vamos, tenemos que firmar” Edward susurró en mi oído. Me giré para decir adiós a nuestros amigos y lo seguí hasta la esquina de la sala donde había una mujer detrás de un mostrador con muchos papeles alrededor.
Dimos nuestros nombres y al ser la primera inmediatamente me enviaron a la parte de atrás del escenario. Edward caminó conmigo hasta allí, pero cuando iba a irse, agarré fuertemente con mis brazos su cintura, para mostrarle que no quería que se fuera. Sentí como se reía entre dientes antes de que sus brazos me rodearan. No estaba nerviosa porque a los jueces no les gustara mi canción, sino en lo que pensaría Edward. Se lo estaría diciendo y me derrumbaría si él no tuviera los mismos sentimientos. Inhalé su dulce esencia una última vez y me separé de él cuando un hombre dijo mi nombre.
“Buena suerte” dijo antes de volver a reencontrarse con nuestros amigos.
Le di una agitada sonrisa y me giré en la dirección en que mi nombre había sido llamado. Tenía dos minutos antes de que me anunciaran. Me paré detrás de la cortina y luché por calmarme respirando hondo. Estaba muy nerviosa. Con cada segundo que pasaba, mi corazón latía más rápido hasta que sentí que me quemaba todo el pecho. No podía escuchar ninguna voz a mi alrededor, sólo el sonido de mi corazón era audible para mis oídos.
Entonces, mi nombre fue dicho muy alto por un altavoz.
“Nuestra primera concursante, ¡La señorita Isabella Marie Swan!” Allá vamos.
Había un ligero aplauso cuando se abrieron las cortinas y caminé hacia el piano. Por favor que no tropiece...
Di un suspiro de alivio cuando me senté en el banco y permití que mis ojos recorrieran toda la sala. Encontré a mis amigos en un palco privado en el segundo nivel, mirándome. Edward me envió una asegurada sonrisa y se la devolví antes de girarme hacia el piano.
Cogiendo una inspiración profunda, deposité mis dedos en las teclas y sentí lo que siempre siento cuando estoy delante de un piano.
Tan pronto como me sentí más calmada, me permití apretar las teclas y sonreí cuando la introducción de mi canción suavemente sonaba del piano. Cuando avancé en la canción, cogí otra respiración profunda. Era la hora.

No necesito traducir,
Por qué mis ojos me apartan,
Incluso lo que mis labios no dicen...
Debería ser fácil
Pero en mi cabeza se quedan
Todas las cosas que quiero decirte
Permití a mis ojos que miraran donde sabía que él estaba sentado e hice contacto visual. No iba a mirar a otro lado cuando continuara.
Eres lo más perfecto
Que haya conocido
Y me pregunto si sabes lo que siento por ti
Espero que lo sepas...
Su cara realmente parecía pensativa y cuando me miró a mí no pude evitar sonreír. Así lo reflexionaba y me a mí me diría qué es lo que siente.
Porque tengo mucho para ti
Haz con ello lo que quieras
No tengo nada más que probar
Dime que tu...
Dilo, dilo otra vez
Me encontré con una serie de emociones que aparecían a través de su rostro, pero ninguna de ellas parecían tener una respuesta definida.
Sin suficientes amores en la vida para pasear
Pero entonces estás tú y estoy yo
Si no empezamos esto...mmmm...
No es difícil dejarlo ir
Suficiente para dejarme entrar
Si eso significa estar
Sólo puede ser bueno
Su cara estaba ahora blanca y sin ninguna emoción ¿Cómo se supone que iba a saber lo que estaba pensando si no me lo mostraba?
Tú eres lo más perfecto
Que haya conocido
Y deseo que sientas lo mismo también
Por mí...házmelo saber...
Porque tengo mucho amor para ti
Haz con ello lo que quieras
Y no tengo nada más que probar
Dime que tu...
Dilo, dilo otra vez
Vamos Edward, por favor. Arrugué mi cara en concentración como si eso hiciera que su cara me dijera lo que quería.
¿Puedes cogerlo de mí?
Si lo doy ¿Puedes recibirlo?
Lo estoy alcanzando
Dándote todo
Te di mi corazón, te di mi alma
Te di todo
Ya no había una mirada perdida en su cara, sino una intensa mirada que sus ojos estaban enviando hacia mí, y fue suficiente para golpear mi rostro. Di un silencioso suspiro de alivio, pero cuando se levantó de su sitio y caminó hacia fuera, literalmente sentí mi corazón caer. Pero aún tenía que acabar mi canción.
Porque tengo mucho amor para ti
Haz con ello lo que quieras
Y no tengo nada más que probar
Dime que tu...
Dilo, dilo otra vez
Terminé, con una nota de tristeza en mi voz. Cuando la audiencia se alzó con aplausos, rápidamente me puse de pie e hice una reverencia. Luego me giré para esconder mis lágrimas que estaban ahora navegando silenciosas por mi mejilla y caminé hacia las cortinas.
No di más de dos paso fuera de las cortinas antes de chocarme contra algo duro y cálido. Suspiré cuando me di cuenta de quién era. Era muy embarazoso, él probablemente estaba aquí para hacérmelo más fácil...
No terminé mi hilo de pensamientos cuando sus labios chocaron con los míos y me apretó contra él. Estaba helada del shock por un momento, pero cuando iba a responderle, me apartó y apoyó su frente contra la mía.
“Dilo” susurró
“¿Decir qué?” pregunté confusa, y ligeramente sin respiración.
“Dilo otra vez, por favor...” suspiré y me di cuenta de lo que quería que le dijera. Ya se lo había dicho y no me devolvió el sentimiento, no había nada que perder ahora.
“Te amo” dije calladamente, mirando hacia abajo.
Elevó mi menton con sus dedos, así que estaba forzada a mirarlo a los ojos. La cantidad de emociones que me estaba devolviendo con la mirada casi hace que me caiga de rodillas al suelo. ¿Podría ser...?
“Yo también te amo” dijo, sonriendo ligeramente.
Pude sentir mis ojos abrirse más de la sorpresa y comencé a sentir un ligero mareo como si el mundo empezara a ladearse. La última cosa que vi fue una expresión confusa en su rostro antes de que todo se volviera negro.
¡Maldición!


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Bellany G.
**Mi vida Te Amo!**

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