miércoles, 2 de septiembre de 2009

Capítulo 14. Confesiones

Lentamente abrí mi camisa, dejando que el sol pegara en mi pecho. Bella me miraba con los ojos abiertos como dos grandes espejos, me reuní junto a ella y me contempló más de cerca.— Por esto no podemos salir a la luz del sol— Le dije. —Sabrían que somos diferentes— Pero ella no dijo nada, caminé unos pasos más hacia el centro de la pradera y me recosté sobre la suavidad aterciopelada de la hierva, mi piel brillaba como si estuviera bañada por millones de diamantes que a su vez brillaban como múltiples y diminutos arcoiris. Bella permaneció cerca de mi, mirándome, pero sin decir nada, me quedé inmóvil sin hacer movimiento alguno, descansando y disfrutando el leve calor del sol sobre mi piel. Solo para mi mismo tarareaba la nana que había compuesto para ella y así permanecí completamente inmóvil con los ojos cerrados.Permaneció ovillada con el mentón descansando sobre las rodillas muy cerca de mi, podía sentir su exquisito aroma mezclado con el olor de las flores silvestres, una leve brisa hacía que su esencia se dispersara por todo el lugar. Sentí el calor de su dedo sobre el dorso de mi mano, mi cuerpo tembló al contacto de esa leve caricia, sintió mi dura y fría piel pero no cesó su caricia, cuando abrí los ojos ella contemplaba mi piel y me sentí feliz de compartir mi secreto con ella.

— ¿No te asusto? — Le pregunté, quería saber que era lo que verdaderamente pensaba de mi.

—No más que de costumbre— contestó, me aceptaba, aceptaba lo que era, no había gritado ni había salido corriendo como yo había temido, sonreí con el corazón, con el alma, sonreí con todo mi ser.

Lentamente se acercó más y más hasta que pudo abarcar los contornos de mi antebrazo con la yema de sus temblorosos dedos y cerré los ojos disfrutando ese exquisito contacto.

— ¿Te molesta? —Preguntó.

—No— Respondí sin abrir los ojos. —No te puedes ni imaginar cómo se siente eso—. Y no pude contener un suspiro, había deseado tanto este momento. Su caricia avanzó por todo mi brazo, con su otra mano trato de dar vuelta a la mía y me adelanté para hacerlo, pero me dejé llevar por la emoción de su contacto y me moví muy rápido Bella se asustó y se quedo inmóvil por un segundo.

—Lo siento —Murmuré y cerré nuevamente mis ojos. Permanecí quieto otra vez anhelante de su contacto nuevamente. —Contigo, resulta demasiado fácil ser yo mismo—Tomó mi mano nuevamente y la volteo de una lado a otro, examinando mi piel muy cerca de su cara, hubiera querido acercar mi mano y acariciar su rostro pero temí asustarla nuevamente.

—Dime qué piensas —Le pedí en un susurro mientras no dejaba de mirarle a los ojos.—. Me sigue resultando extraño no saberlo.

—Bueno, ya sabes, el resto nos sentimos así todo el tiempo.

—Es una vida dura — ¿Me diría la verdad esta vez? —Aún no me has contestado—

—Deseaba poder saber qué pensabas tú —Dijo vacilante — y...

— ¿Y?

—Quería poder creer que eres real. Y deseaba no tener miedo.

Estaba asustada. Yo la había asustado.

—No quiero que estés asustada— Le pedí en un murmullo suave tratando que viera que la amaba con todas mis fuerzas y que preferiría morir a que ella sufriera por mi culpa o por la cualquier otro.

—Bueno, no me refería exactamente a esa clase de miedo, aunque, sin duda, es algo sobre lo que debo pensar.

Rápidamente me senté apoyado sobre mi brazo derecho sin retirar mi mano izquierda de las suyas, estábamos solo a unos centímetros de distancia.

—Entonces, ¿de qué tienes miedo? — Le dije sin apartar mis ojos de los suyos. Pero no contestó, de repente se inclinó aun más, instintivamente me retire velozmente de ella, fue mas bien un reflejo, no estaba preparado para eso y me había tomado completamente desprevenido. Y ahí estaba yo a seis metros de distancia, casi en el borde de la pradera bajo la sombra de un enorme abeto en un abrir y cerrar de sus ojos.
Había herido sus sentimientos, pero fue ella quien se disculpó.

—Lo... lo siento, Edward — Dijo en voz baja.

—Concédeme un momento — Le pedí para volver a tomar control sobre mi mismo.

Me tomó más tiempo del que pensé, el poder estar seguro de tener todo bajo control. Tantas veces había deseado tomarla en mis brazos, acercarla a mi, estrecharla contra mi pecho. Podría haber sido nuestro primer beso… ¿ Y que sucedió?...Muy lentamente caminé hacia ella, inhalando y exhalando. Cuando estuve a una distancia prudente me senté en hierba con la piernas cruzadas, sin dejar de mirarla a los ojos. Me sentía avergonzado por mi reacción, desilusionado de mi mismo. y Después de dos grandes suspiros le pedí disculpas en medio de una sonrisa.

—Lo siento mucho, ¿Comprenderías a qué me refiero si te dijera que sólo soy un hombre?

Asintió - No dijo nada, solo fue un pequeño movimiento de su cabeza, su pulso se aceleró y su rostro se volvió mas pálido que de costumbre.Debía jugar limpio, debía mostrarle lo que verdaderamente era, revelarle mi naturaleza, advertirle lo peligroso que era esa cercanía, tratar que entendiera que a pesar de nuestras diferencias que yo la amaba por sobre todas las cosas. Trataría que comprendiera que nunca haría nada para herirla, no por voluntad propia, y que si esto llegaba a suceder, sería solo por un desgraciado e inevitable accidente; yo nunca me permitiría exponerla, nunca, pero debía dejar que ella escogiera y yo aceptaría su voluntad.

—Soy el mejor depredador del mundo, ¿no es cierto? Todo cuanto me rodea te invita a venir a mí: la voz, el rostro, incluso mi olor. ¡Como si los necesitase!

Dejé que mi cuerpo se moviera libremente. En medio segundo llegue al borde de la pradera y luego di una vuelta a la misma para mostrarle la verdadera velocidad a la cual podía moverme.

— ¡Como si pudieras huir de mí!

Me reí amargamente y con mi mano arranqué el tronco del abeto que se encontraba junto a mi, rompí su grueso tronco sin dificultad alguna en medio de un escalofriante ruido, luego lo hice girar en el aire durante unos instantes, lo arrojé velozmente contra otro árbol que se estremeció con el golpe. En menos de un parpadeo humano estuve justo frente a ella a solo medio metro de distancia.

— ¡Como si pudieras derrotarme! —dije en voz baja.

Bella no se movió, veía el miedo en sus ojos, le mostré lo inhumano que era para que entendiera, para que comprendiera, pero sentía que no había ganado, mas bien estaba perdiendo, la esta perdiendo, quería arrojarme a su pies, llorar si pudiera. Pedirle que entendiera que mi corazón era humano, tan humano como ella, que mi cuerpo y que todo lo que podía hacer con el, no eran nada en comparación con el amor que sentía por ella.

—No temas — Le pedí, casi le rogué. —Te prometo... —No esa no era la palabra que quería emplear — , te. juro que no te haré daño.Nunca lo haría, nunca. —No temas —Le susurre mientras me acercaba a ella. Me moví muy lentamente para no asustarla más, hasta que estuve muy cerca de ella con mi rostro a la misma altura que el suyo, a 25, 5 centímetros exactamente. —Perdóname, por favor — Le pedí ceremoniosamente. — Puedo controlarme. Me has pillado desprevenido, pero ahora me comportaré mejor.

Esperé por su respuesta, pero no dijo nada, seguramente estaba en shock.—Hoy no tengo sed — Le dije tratando de que mis palabras la sacaran de su mutismo, al mismo tiempo en que guiñaba un ojo. —De verdad— Agregue.
Repentinamente Bella rompió a reír, pero era un sonido tembloroso y jadeante. Estaba seguro que estaba en shock y al borde de la histeria.

— ¿Estás bien? — Le pregunté tiernamente. Extendí mi brazo, lenta y cuidadosamente para poder volver a poner mi mano en las suyas.
Seguía sin decir nada, pero miró mi mano y después me miró a los ojos, quise que pudiera viera lo arrepentido que estaba. Luego miró nuevamente mi mano y volvió a acariciarla con la yema de los dedos. Alzó la vista y me miró con timidez.No se había desmayado, ni había salido corriendo, tampoco estaba en shock como yo había temido, aquello en vez de molestarme, como debería haber sucedido, solo me dio valor, lo que tanto necesitaba en estos momentos.

—Bueno, ¿por dónde íbamos antes de que me comportara con tanta rudeza? —pregunté utilizando lo mejor de mi vocabulario

—La verdad es que no lo recuerdo—

Aún sentía un poco de vergüenza pero le sonreí. —Creo que estábamos hablando de por qué estabas asustada, además del motivo obvio—

—Ah, sí—

— ¿Y bien? —

No dijo nada, nuevamente, solo siguió acariciando mi mano y luego la palma de esta.

— ¡Con qué facilidad me frustro! — Le dije.

Me miró a los ojos, pero no pude comprender los motivos que la hacían dudar, estaba seguro que no me temía, no del modo que debía hacerlo, no me temía aun después de ver todo lo que era capaz de hacer o hacerle. Era otro su miedo pero no podía identificarlo.Volvió a mirar mi mano y dijo en voz baja:

—Tengo miedo, además de por los motivos evidentes, porque no puedo estar contigo, y porque me gustaría estarlo más de lo que debería.
¿Dijo que le gustaría estar con migo? Si de algo estaba seguro era de no tener problemas de audición, mi cuerpo se infló de esperanza, pero yo sabía que no le convenía quererme como yo la quería.

—Sí —Admití lentamente. —Es un motivo para estar asustado, desde luego.

¡Querer estar conmigo! En verdad, no te conviene nada.

—Lo sé. Supongo que podría intentar no desearlo, pero dudo que funcionara.
Posiblemente se sentía lo mismo que yo, posiblemente también me amaba pero sabía muy en el fondo que eso no era conveniente.

—Deseo ayudarte, de verdad que sí — Le respondí con la mayor sinceridad que me fue posible. —Debería haberme alejado hace mucho, debería hacerlo ahora, pero no sé si soy capaz.

—No quiero que te vayas — Me suplicó al mismo tiempo en que me miraba intensamente a los ojos. Era la primera vez que mi miraba de esa manera. Bueno era la primera vez que alguien me miraba de esa manera, me sentí extrañamente cohibido y eso hizo que desviara la mirada, algo avergonzado por su intensidad.

—Irme, eso es exactamente lo que debería hacer, pero no temas, soy una criatura esencialmente egoísta, anheló demasiado tu compañía para hacer lo correcto.

—Me alegro.

— ¡No lo hagas! — Le dije un tanto molesto con migo mismo, retiré mi mano, teniendo cuidado esta vez para no asustarla, claro que si no lo hacían mis actos tal vez mis palabras lo hicieran.

— ¡No es sólo tu compañía lo que anhelo! Nunca lo olvides, nunca olvides que soy más peligroso para ti de lo que soy para cualquier otra persona… Y no pude decir nada más.

Después de un momento de mutuo silencio Bella agregó:

—Creo que no comprendo exactamente a qué te refieres... Al menos la última parte.

¿Sería posible, que después de todas las cosas que le había mostrado en estas últimas horas, luego de haber confesado una y otra vez lo que mi presencia significaba para ella; que no entendiera?

— ¿Cómo explicarte? — Le dije. — sin aterrorizarte de nuevo...Volví a poner mi mano sobre las suyas, fue casi instintivamente ya que deseaba aquel cálido contacto, al comprender lo que había hecho miré nuestras manos y suspiré… Ya me podía ver a mi mismo acostumbrado a eso, era tan fácil amarla y tan exquisito tu contacto.

—Esto es asombrosamente placentero... el calor—Su contacto, la cercanía de nuestros cuerpos, su respiración casi golpeándome. El pulso sobre su muñeca, el calor que subía por mi mano hasta mi brazo. Su ojos abiertos para mi. Su olor quemando mi garganta …

—Sabes que todos disfrutamos de diferentes sabores. Algunos prefieren el helado de chocolate y otros el de fresa.

Asintió.

—Lamento emplear la analogía de la comida, pero no se me ocurre otra forma de explicártelo — La comparación de verdad hacia que me sintiera avergonzado y miserable.

Bella sonrió, seguramente para infundirme valor y yo sonreí lleno de pesar.

—Verás, cada persona huele diferente, tiene una esencia distinta— Trate de explicarme lo mejor posible. —Si encierras a un alcohólico en una habitación repleta de cerveza rancia, se la beberá alegremente, pero si ha superado el alcoholismo y lo desea, podría resistirse.Supongamos ahora que ponemos en esa habitación una botella de brandy añejo, de cien años, el coñac más raro y exquisito y llenamos la habitación de su cálido aroma... En tal caso, ¿cómo crees que le iría?... — Al parecer había escogido mal el ejemplo y ella seguramente no entendía nada de lo decía ya que permaneció en silencio, pero no apartó su mirada de mis ojos, maldecía el no poder leerle el pensamiento una vez mas. Cuando ya no pude aguantar más la curiosidad y el silencio le dije:

—Tal vez no sea la comparación adecuada. Puede que sea muy fácil rehusar el brandy. Quizás debería haber empleado un heroinómano en vez de un alcohólico para el ejemplo—¿Sería ese un buen ejemplo? Me devané los sesos tratando de encontrar alguna buena comparación, pero era demasiado difícil tratar de explicar lo que ella representaba para mi, o por lo menos en la forma que me hacia sentir.

—Bueno, ¿estás diciendo que soy tu marca de heroína? — Dijo de pronto pero en un tono juguetón. Bingo, había dado en el clavo y reí de buena manera, si, ella había entendido perfectamente bien.

—Sí, tú eres exactamente mi marca de heroína—

— ¿Sucede eso con frecuencia? —

—He hablado con mis hermanos al respecto, para Jasper, todos los humanos son más de lo mismo, él es el miembro más reciente de nuestra familia y ha de esforzarse mucho para conseguir una abstinencia completa. No ha dispuesto de tiempo para hacerse más sensible a las diferencias de olor, de sabor —Me sentí muy mal al decir esto. —Lo siento— Le dije, verdaderamente me sentía mal al confesarles estas cosas.

—No me molesta. Por favor, no te preocupes por ofenderme o asustarme o lo que sea... Es así como piensas, te entiendo, o al menos puedo intentarlo, explícate como mejor puedas.

Agradecí estas palabras y traté de continuar…

—De modo que Jasper no está seguro de si alguna vez se ha cruzado con alguien tan... — ¿ Como continuar, como no ofenderla… tanto. Trate sin éxito de encontrar la palabra mas adecuada. —…tan apetecible como tú me resultas a mí—Fue la única palabra que podía utilizar en este caso. —Emmett es el que hace más tiempo que ha dejado de beber, por decirlo de alguna manera, y comprende lo que quiero explicar, dice que le sucedió dos veces, una con más intensidad que otra.

— ¿Y a ti? —

—Jamás— Bueno sin contarla a ella, claro.

— ¿Qué hizo Emmett? —Me preguntó después de un incomodo silencio.

Me sentía mal al hablar de mi hermano, no quería que Bella pensara que éramos unos monstruos arrastrados por la sed y el deseo, pero por otra parte mi hermano no había sentido nada por aquellas mujeres, para él no significaban nada, solo eran otras humanas, unas más del montón. Y tampoco quería que me comparara con el, no es que yo fuera mejor o peor que Emmett, pero éramos distintos o más bien la situación era distinta.De todas maneras no había una manera correcta o incorrecta de contestar a esa pregunta.

Deseé con todas mis fuerzas que no la hubiera formulado, pero de todos modos no pude contestar.

—Creo saberlo — Dijo

Levante la vista tratando de encontrar las palabras adecuadas para decirle que yo era diferente, decirle que yo era fuerte y que yo si podría superar este “pequeño inconveniente”. Al mismo tiempo trataba de creerlo, trataba con todas mis fuerzas. —Hasta el más fuerte de nosotros recae en la bebida, ¿verdad?—

— ¿Qué me pides? ¿Mi permiso? — Su voz sonaba mordaz, ¿verdaderamente creía que me daría por vencido tan rápido? No había llegado hasta aquí solo para quitarle la vida.

—Quiero decir, entonces, ¿no hay esperanza? —

Sus palabras retumbaron en mi cabeza.

— ¡No, no! — Le dije ahogando un grito. —¡Por supuesto que hay esperanza!

Me refiero a que..., por supuesto que no voy a... — No pude terminar la frase, nuevamente me miraba intensamente. Traté de explicarle.

—Es diferente para nosotros. En cuanto a Emmett y esas dos desconocidas con las que se cruzó... Eso sucedió hace mucho tiempo y él no era tan experto y cuidadoso como lo es ahora.

—De modo que si nos hubiéramos encontrado... en... un callejón oscuro o algo parecido... — Su voz se fue apagando a medida que dejaba la frase a medio terminar.

Llegaba la hora de la verdad. Hablaría con total sinceridad y suplicaría su perdón si fuera necesario, me arrastraría detrás de ella cuando se alejará de mi.

—Necesité de todo mi autocontrol para no abalanzarme sobre ti en medio de esa clase llena de niños y... — Una nube de vergüenza subió por mi rostro y se introdujo en mi boca, tomé un poco de aire y trate de continuar. …cuando pasaste a mi lado, podía haber arruinado en el acto todo lo que Carlisle ha construido para nosotros. No hubiera sido capaz de refrenarme si no hubiera estado controlando mi sed durante los últimos... bueno, demasiados años.

No lo pude aguantar más y desvié la mirada un segundo, trate de no recordar es día, no quería empeorar más las cosas. Ella estaba con la mirada perdida, seguramente estaría recordándolo también.

—Debiste de pensar que estaba loco.

—No comprendí el motivo. ¿Cómo podías odiarme con tanta rapidez...?

—Para mí, parecías una especie de demonio convocado directamente desde mi infierno particular para arruinarme, la fragancia procedente de tu piel...
El primer día creí que me iba a trastornar, en esa única hora, ideé cien formas diferentes de engatusarte para que salieras de clase conmigo y tenerte a solas. Las rechacé todas al pensar en mi familia, en lo que podía hacerles, tenía que huir, alejarme antes de pronunciar las palabras que te harían seguirme...

La miré tratando de identificar las emociones que afloraban en su rostro, miedo, asombro. Tan cerca de la muerte había estado y ella no se había percatado siquiera.. Tan cerca de haberla perdido para siempre. Nunca habría llegado a conocer la felicidad si ese día yo…

—Y tú hubieras acudido — Le aseguré.

—Sin duda.

Mire su manos y continué con mi revelador relato. —Luego intenté cambiar la hora de mi programa en un estéril intento de evitarte y de repente ahí estabas tú, en esa oficina pequeña y caliente, y el aroma resultaba enloquecedor. Estuve a punto de tomarte en ese momento, sólo había otra frágil humana... cuya muerte era fácil de arreglar.

El cuerpo de Bella se estremeció, pero yo no podía dejar de decirle la verdad, se lo debía.
—No sé cómo, pero resistí, me obligué a no esperarte ni a seguirte desde el instituto, fuera, donde ya no te podía oler, resultó más fácil pensar con claridad y adoptar la decisión correcta. Dejé a mis hermanos cerca de casa, estaba demasiado avergonzado para confesarles mi debilidad, sólo sabían que algo iba mal...Entonces me fui directo al hospital para ver a Carlisle y decirle que me marchaba,intercambiamos nuestros coches, ya que el suyo tenía el depósito lleno y yo no quería detenerme—
No podía contener el pesar al recordar aquellos días.

— No me atrevía a ir a casa y enfrentarme a Esme, ella no me hubiera dejado ir sin montarme una escenita, hubiera intentado convencerme de que no era necesario... A la mañana siguiente estaba en Alaska, pasé allí dos días con unos viejos conocidos, pero sentí nostalgia de mi hogar. Detestaba saber que había defraudado a Esme y a los demás, mi familia adoptiva. Resultaba difícil creer que eras tan irresistible respirando el aire puro de las montañas. Me convencí de que había sido débil al escapar. Me había enfrentado antes a la tentación, pero no de aquella magnitud, no se acercaba ni por asomo, pero yo era fuerte, ¿y quién eras tú? ¡Una chiquilla insignificante! — La sola idea de pensar que ella era insignificante me pareció gracioso.

—¿Quién eras tú para echarme del lugar donde quería estar? De modo que regresé... Tomé precauciones, cacé y me alimenté más de lo acostumbrado antes de volver a verte, estaba decidido a ser lo bastante fuerte para tratarte como a cualquier otro humano, fui muy arrogante en ese punto. Existía la incuestionable complicación de que no podía leerte los pensamientos para saber cuál era tu reacción hacia mí. No estaba acostumbrado a tener que dar tantos rodeos. Tuve que escuchar tus palabras en la mente de Jessica, que, por cierto, no es muy original, y resultaba un fastidio tener que detenerme ahí, sin saber si realmente querías decir lo que decías. Todo era extremadamente irritante.
No me gustó recordar a esa desagradable humana en esos momentos tan trascendentes para mi.

—Quise que, de ser posible, olvidaras mi conducta del primer día, por lo
que intenté hablar contigo como con cualquier otra persona. De hecho, estaba ilusionado con la esperanza de descifrar algunos de tus pensamientos. Pero tú resultaste demasiado interesante, y me vi atrapado por tus expresiones... Y de vez en cuando alargabas la mano o movías el pelo..., y el aroma me aturdía otra vez.Entonces estuviste a punto de morir aplastada ante mis propios ojos. Más tarde pensé en una excusa excelente para justificar por qué había actuado así en ese momento, ya que tu sangre se hubiera derramado delante de mí de no haberte salvado y no hubiera sido capaz de contenerme y revelar a todos lo que éramos. Pero me inventé esa excusa más tarde. En ese momento, todo lo que pensé fue: «Ella, no».
Cerré mis ojos. Por una parte me sentía feliz de hablarle con la verdad, con toda la verdad. Las palabras salían disparadas de mi boca, sólo sabía que ella me escuchaba y que por fin me entendía.También me sentía aliviado de compartir todo aquello por lo cual había pasado desde que ella entró irremediablemente en mi vida. Pero también estaba la vergüenza que sentía al admitir que había sido un gran, débil y miserable cobarde.

— ¿Y en el hospital? — Preguntó clavando los ojos en mi.

—Estaba horrorizado. Después de todo, no podía creer que hubiera puesto a toda la familia en peligro y yo mismo hubiera quedado a tu merced... De entre todos, tenías que ser tú. Como si necesitara otro motivo para matarte — Recordé el enfrentamiento con mi familia. Recordé a Jasper y su idea de eliminarla. —Pero tuvo el efecto contrario — Le dije tratando de recobrar el coraje. —Y me enfrenté con Rosalie, Emmett y Jasper cuando sugirieron que tal vez te había llegado la hora... Fue la peor discusión que hemos tenido nunca, Carlisle se puso de mi lado, y Alice — No pude evitar pensar que Alice estaría en este momento saltando de felicidad.

—Esme dijo que hiciera lo que tuviera que hacer para quedarme— Traté de no pensar en mi madre y moví mi cabeza para poder concentrarme en mi relato.

—Me pasé todo el día siguiente fisgando en las mentes de todos con quienes habías hablado, sorprendido de que hubieras cumplido tu palabra. No te comprendí en absoluto, pero sabía que no me podía implicar más contigo.
Hice todo lo que estuvo en mi mano para permanecer lo más lejos de ti, y todos los días el aroma de tu piel, tu respiración, tu pelo... me golpeaba con la misma fuerza del primer día.
Bella y yo nos miramos, Estaba tan cerca de pronunciar aquellas palabras que estaban torturando mi cabeza.

—Y por todo eso — Continué —hubiera preferido delatarnos en aquel primer momento que herirte aquí, ahora, sin testigos ni nada que me detenga.

— ¿Por qué? — Preguntó.

Había llegado el momento. Mi corazón casi me salía por la boca, sentía una sensación extraña en el estomago, pero continué adelante. Sentí como si mi cuerpo cayera de una gran altura, pero no sentía miedo, sentía alivio.

—Isabella —Cuidadosamente pronuncié su nombre completo, al tiempo que despeinaba su pelo con la mano libre; se estremeció por el contacto. —No podría vivir en paz conmigo mismo si te causara daño alguno — Clavé mi mirada en el suelo, me sentía demasiado avergonzado para mirarla a los ojo.

—La idea de verte inmóvil, pálida, helada... No volver a ver cómo te ruborizas, no ver jamás esa chispa de intuición en los ojos cuando sospechas mis intenciones... Sería insoportable — La miré a los ojos, casi podía escucharme rogando por su amor. —Ahora eres lo más importante para mí, lo más importante que he tenido nunca—

Y ahí estaba yo, por fin me había declarado al único, verdadero y eterno amor que había conocido. Aguardé esperando su reacción, fuera cual fuera, sin apartar mis ojos de ella.

—Ya conoces mis sentimientos, por supuesto. Estoy aquí, lo que, burdamente traducido, significa que preferiría morir antes que alejarme de ti —hizo una mueca—Soy idiota.

—Eres idiota — Acepté con una risa.

Nos miramos, ella también reía. Sólo nosotros podíamos estar riendo en ese momento. Nos reímos de todos los caminos que nos habían llevado hasta ese lugar, el destino o como se le llame, había hecho la jugada y nosotros habíamos enfrentado el reto. Reía de felicidad, le sonreía al futuro, quedaban atrás mis días, años, décadas de eterna soledad. La amaría eternamente, aun cuando pasaran sus años humanos la amaría. Mi existencia ya no sería más una sombra, mis noches y días no estarían más llenos de tristeza y desesperanza.La había esperado tanto tiempo.

—Y de ese modo el león se enamoró de la oveja... —Murmure, sin apartar mis ojos de ella. Desvió su mirada ocultando sus inmensos ojos mientras se estremecía levemente.
— ¡Qué oveja tan estúpida! — Dijo de pronto.

— ¡Qué león tan morboso y masoquista! — Agregué tratando de mirar hacia el futuro, tratando de ver aquella delgada línea en la cual me había propuesto caminar. No matarla, no transformarla, solo amarla día a día, tratando de vivir uno a la vez.

— ¿Por qué...? —Dijo de pronto, pero se detuvo. La miré esperando que terminará de formular su respuesta. Pero no continuó y le sonreí para infundirle valor.

— ¿Sí? —

—Dime por qué huiste antes.

—Sabes el porqué— Le dije, no comprendí muy bien a que se refería.

—No, lo que quería decir exactamente es ¿qué hice mal? Ya sabes, voy a tener que estar en guardia, por lo que será mejor aprender qué es lo que no debería hacer. Esto, por ejemplo— Y me acarició la base de la mano. —, parece que no te hace mal— Y me sonrió.

—Bella, no hiciste nada mal. Fue culpa mía—

—Pero quiero ayudar si está en mi mano, hacértelo más llevadero.

—Bueno... — Pensé un momento y le dije. —Sólo fue lo cerca que estuviste, por instinto, la mayoría de los hombres nos rehuyen por nuestra diferenciación... No esperaba que te acercaras tanto, y el olor de tu garganta... Repentinamente me calle y estudié su rostro, no pretendía asustarla. Muy por el contrario quería que se acercara nuevamente, no estaba seguro de cómo reaccionaría esta vez. Pero anhelaba su proximidad.

—De acuerdo, entonces —Dijo. Su tono de voz era relajado y tranquilo. Se llevó las manos al cuello y en medio de una mueca dijo:

—Nada de exponer la garganta—.

Toda la escena me resultó sumamente graciosa.

—No, en realidad, fue más la sorpresa que cualquier otra cosa—.Levanté la mano que tenía libre y toqué su garganta, ella automáticamente se quedó quieta. Podía sentir el cálido fluir se su sangre, su pulso acelerado, su respiración acelerándose poco a poco. ¿Que había en esas señales? ¿Temor? ¿Recelo? Quizás… ¿Deseo?...

—Ya lo ves. Todo está en orden— Le dije tratando de borrar aquella última idea de mi mente, pero su pulso se aceleraba más y más y poco a poco su mejillas se tornaban sonrosadas.

—El rubor de tus mejillas es adorable —Murmuré.Retiré lentamente mi mano de las de ella para poder acariciar su mejilla. Su piel era tan suave, tan cálida. ¿Cuantas veces había soñado con hacer esto? Ya no lo recordaba, sostuve su cara entre mis dos manos.

—Quédate muy quieta —Le pedí en un susurro, estaba seguro que mi voz temblaría en cualquier momento.

Me incliné hacia ella, despacio, disfrutando el cada segundo que me tomaba llegar hasta su cuerpo. Cuando estuve lo suficientemente cerca apoyé mi mejilla contra la base de su garganta. Una oleada de placer inundó mi cuerpo desde la cabeza a mis pies,Bella permanecía muy quieta pero podía ver como se dilataban cada uno de los poros de su piel, el aroma que expulsaban era verdaderamente embriagador. Por un momento vi al monstruo a un lado de mi mente que se adentraba en lo mas recóndito de mi conciencia hasta por fin desaparecer, ese ser ya no sería el culpable de mis tormentos, ahora debía enfrentar nuevos demonios, unos más humanos. Mi cabeza dio vueltas, bajé lentamente mis manos por su cuello para luego seguir descendiendo hasta llegar a sus hombros. Aspirando el aroma que expelía de sus poros bajé hasta su clavícula, inhalando. Que placentero podía llegar a ser el dolor, sentía la garganta a carne viva, pero no podía apartarme de ella, bajando un poco más llegué hasta su pecho escuchando los sonidos de su corazón, los escandalosos latidos de su corazón.

—Ah— Dije en un suspiro. No pude volver a pronunciar palabra alguna. Ella permaneció callada, inmóvil, no pude identificar la respuesta de su cuerpo, seguramente tendría miedo, no mucho pero el suficiente. Pero a medida que transcurrió un poco de tiempo su pulso y respiración se hicieron más acompasados y recuperaron la normalidad. No estoy seguro de cuanto tiempo permanecimos así, uno contra el otro. Pero para mi no fue el suficiente. Seguramente siempre sería así, nunca sería suficiente.Finalmente logré separarme de su cuerpo. Me sentía orgulloso de mi mismo, había pasa la prueba más dura.

—No volverá a ser tan arduo— Le dije mirándola a los ojos.

— ¿Te ha resultado difícil? —

—No ha sido tan difícil como había supuesto. ¿Y a ti? —

—No, para mí no lo ha sido en absoluto. —

Su tono de voz me hizo reír.

—Sabes a qué me refiero. — Le dije y ella me sonrío de vuelta.—Toca — Tomé su mano y la puse sobre mi mejilla que se había calentado al contacto con su piel.—¿Notas qué caliente está?

—No te muevas — Me susurro.

Cerré mis ojos y al instante me convertí en una estatua viviente. Eso era muy fácil para nosotros, podíamos estar quietos días, semanas. No teníamos que pestañear ni cambiar de posición; nunca sentíamos un dolor muscular ni de ningún tipo, nuestra única y gran urgencia era el hambre o mas bien la sed.

Bella se movió impresionantemente lento, aun para una humana, no podía verla, claro, pero podía sentirla. Su fragancia se concentró muy cerca de mi rostro, un segundo después sentí el roce de sus dedos en mi mejilla. Acarició todo el contorno de mis ojos, sentí su mano frente a mis labios, mi respiración chocaba en ella y se devolvía quemando mi interior. Otro fuego existía en mi, uno que crecía y se volvía aun mas fuerte que calor de mi sed. Era toda ella, la que hacía que sintiera ese fuego ahora no sólo en mi garganta, sino en cada parte de mi cuerpo, me dejé envolver por esa nueva sensación.De pronto y sin motivo aparente se alejó, nuevamente su contacto me resultó efímero.Abrí mis ojos aun envuelto en aquellas nuevas sensaciones, Bella me miraba y su pulso se aceleró nuevamente, podía ver el martilleo de su pulso en la garganta. Pero no eran mis dientes los que querían estar ahí, eran mis labios.

—Querría — Susurré —, querría que pudieras sentir la complejidad... la confusión que yo siento, que pudieras entenderlo.Acaricié su pelo y luego su rostro.

—Dímelo —.

—Dudo que sea capaz. Por una parte, ya te he hablado del hambre..., la sed, y te he dicho la criatura deplorable que soy y lo que siento por ti. Creo que, por extensión, lo puedes comprender, aunque — Le confesé algo avergonzado — probablemente no puedas identificarte por completo al no ser adicta a ninguna droga. Pero hay otros apetitos... — Dije mientras acariciaba sus labios con mis dedos y nuevamente no eran ellos los que querían estar ahí. —, apetitos que ni siquiera entiendo, que me son ajenos.

—Puede que lo entienda mejor de lo que crees— Dijo para mi sorpresa.

—No estoy acostumbrado a tener apetitos tan humanos. ¿Siempre es así?

—No lo sé —me detuve—. Para mí también es la primera vez.

Tome sus manos entre las mías. Recordando que su experiencia en citas era tan amplia como la mía.

—No sé lo cerca que puedo estar de ti — Admití —. No sé si podré...Pausadamente se inclino hacia mi, sin dejar de mirarme a los ojos, apoyó la mejilla contra mi pecho. El calor se su rostro traspasaba la tela de mi camisa.

—Esto basta— Dijo y luego dejó escapar un suspiro. Instintivamente cerré mis brazos en torno a ella y hundí mi rostro en su pelo absorbiendo toda su esencia. Descubrí que increíblemente aquella sensación en la garganta era mas llevadera, no había desaparecido pero era soportable.

—Se te da mejor de lo que tú mismo crees — Me alentó.

—Tengo instintos humanos. Puede que estén enterrados muy hondo, pero están ahí.

Y así nos quedamos, como soldados el uno al otro. Yo me encontraba dichoso de tenerla entre mis brazos, pasaron los segundos o las horas verdaderamente no medí el tiempo pero cuando me percaté ya era entrada la tarde. Bella dejó escapar un suspiro, pero yo sabía lo que realmente significaba, la partida la separación , pero yo no estaba listo para eso, no lo estaría nunca. Todavía nos quedaba el camino de regreso, podía verme recorriendo todo ese trayecto tomados de la mano, pero había otra cosa que quería mostrarle antes, había otra sensación que quería compartir con ella.

—Tienes que irte— Pregunté.

—Creía que no podías leer mi mente — Dijo juguetonamente.

—Cada vez resulta más fácil— La sola idea, me lleno de júbilo y le pregunté.

— ¿Te puedo enseñar algo?

— ¿El qué?

—Te voy a enseñar cómo viajo por el bosque — Me miró con terror en los ojos. —No te preocupes, vas a estar a salvo, y llegaremos al coche mucho antes— Le prometí para tranquilizarla.

Estaba tan expectante con la sola idea se compartir eso que me hacía tan feliz que no pude evitar reír de buena gana.

— ¿Te vas a convertir en murciélago? — Preguntó de pronto.Rompí a reír sin poder controlarme…

— ¡Como si no hubiera oído eso antes! —

—Vale, ya veo que no voy a conseguir quedarme contigo—

—Vamos, pequeña cobarde, súbete a mi espalda— Le dije.

Me miró incrédula, pero le respondí con un sonrisa, confirmando que era en serio mientras extendía mis brazos hacia ella. Su pulso estaba acelerado nuevamente cuando la ayude a subir a mi espalda, creo que instintivamente me rodeo con su delicados brazos y piernas. Sentí todo su cuerpo contraído contra el mío y supuse que estaría usando toda su fuerza, para mi solo era como un tierno abrazo pero traté de no pensar mucho en ello ya que no me costaría nada voltearla y así poder tenerla frente a mi…

—Peso un poco más de la media de las mochilas que sueles llevar —Me dijo, sacándome de mi ensoñación.

— ¡Bahh.! — Resoplé en un mueca, verdaderamente estaba dichoso.Adiós soledad, adiós tormentos. Tomé su mano entre las mías e inhale su perfume profundamente.

—Cada vez más fácil — Pensé en voz alta. Y luego rompí a correr.

Aquello era lo que mejor se me daba, era el más rápido de mi familia y si era cierto que a todos nos gustaba la velocidad yo era el que más disfrutaba al hacerlo.Corría sólo por diversión, a veces no tenía un rumbo definido, lo hacía solo por el hecho de sentir el viento en mi rostro, golpeando mi cuerpo y ahora lo compartía con ella, su cuerpo me quemaba la espalda, podía sentir su respiración en mi nuca, sus piernas enrolladas en mi cintura. Jamás pensé en tenerla tan cerca, siendo tan mía. Que pasaría si…

El bosque desapareció en cosa de minutos y estábamos otra vez junto a su coche.

—Estimulante, ¿verdad? — Le dije entusiasmado con nuestra nueva actividad.

De pronto me percaté que Bella no decía nada, como yo esperaba, tampoco se movía.— ¿Bella? —pregunté, inquieto.

—Creo que necesito tumbarme —respondió en medio de un jadeo. jadeante.

—Ah, perdona — Esperé que dijera o hiciera algo más, pero nada.

—Creo que necesito ayuda —Dijo al fin.

Reí al comprender que se encontraba bien y aparte sus brazos de mi cuello y luego le di la vuelta para que quedará frente a mi. La cargué en mis brazos acunándola contra mi pecho. Lentamente y suavemente la dejé sobre unos mullidos helechos.

— ¿Qué tal te encuentras? — Le pregunte preocupado.

—Mareada, creo.

—Pon la cabeza entre las rodillas— Había sido muy rápido para ella. Inspiró y espiró lentamente, sin moverse, me senté a su lado y después de un momento levantó la cabeza.

—Supongo que no fue una buena idea— Le dije arrepentido, no había pensado en que no estaba acostumbrada… Todavía.

—No, ha sido muy interesante— Hizo un esfuerzo para sonar lo mas normal posible pero no lo consiguió.

— ¡Vaya! Estás blanca como un fantasma, tan blanca como yo mismo.

— Creo que debería haber cerrado los ojos.

—Recuérdalo la próxima vez.

— ¡¿La próxima vez?! — Gimió.

Yo estaba tan contento, sin duda era el mejor día de toda mi existencia.

—Fanfarrón — Me dijo, ya que había vuelto a reír.

—Bella, abre los ojos — Le pedí suavemente.

Estábamos increíblemente cerca. Podía contemplar cada detalle de su cara. La pequeña arruga en su frente, la línea de sus labios.

—Mientras corría, he estado pensando...

— En no estrellarnos contra los árboles, espero— Me dijo en tono juguetón.

—Tonta Bella —reí entre dientes—. Correr es mi segunda naturaleza, no es algo en lo que tenga que pensar.

—Fanfarrón — Me dijo nuevamente.

—No. He pensado que había algo que quería intentar— Tomé su cara entre mis manos, ¿Sería correcto? ¿Podría?... Pero debía intentarlo, este era el momento adecuado, me preparé para dar y recibir el siempre recordado primer beso. Con mis sentidos alertas contemplé su rostro más y más cerca del mío, en mi memoria grabe cada segundo de esta proximidad, disfrutando.Cuando nuestros labios por fin se encontraron Bella rompió a jadear en mi boca, su esencia se filtro en la mía y mis nervios se tensaron al instante, como describir el calor que quemaba todo mi cuerpo? Sentí sed de sus labios, quería lamer su boca, tragar el perfume de su garganta, estrechar su cintura, recorrer todo su cuerpo con mis manos.¡NO! Es demasiado frágil, grité en mi cabeza. ¡DETENTE! Mis labios se paralizaron al instante y haciendo uso de toda mi fuerza de voluntad, aparté suave y lentamente su cara de la mía.Abrió sus ojos y me dijo:

— ¡Huy! —.

—Eso es quedarse corto—. Le corregí lo mejor que pude, le hablaba entre dientes ya que los tenía fuertemente apretados con su rostro aun entre mis manos, solo a unos centímetros.

— ¿Debería...? Dijo Bella, mientras trataba inútilmente de alejarse. Pero yo aun no podía soltarla ya que no me sobreponía al engarrotamiento de mis músculos.

—No. Es soportable. Aguarda un momento, por favor — Le dije lo mejor que pude. Mentalmente los fui soltando uno a uno hasta que por fin mi cuerpo se relajó.

— ¡Listo! — Le dije al fin.

— ¿Soportable? —

—Soy más fuerte de lo que pensaba — Reí de lo penoso que todo había resultado.

—Bueno es saberlo— Mi padre estaba en lo cierto, debía probar hasta donde podía llegar con ella. Y me llené de alegría al comprobar que después de todo no había sido tan malo.

—Desearía poder decir lo mismo. Lo siento —

—Después de todo, sólo eres humana—.

—Muchas gracias — Me dijo mordazmente.

Me levanté y le tendí mi mano. Me miró por un momento, nuevamente era yo mismo y no reparé en la velocidad de mis movimientos Bella aún no recuperaba su equilibrio y pensé que sería una buena excusa para dejarme manejar de regreso.

— ¿Sigues estando débil a causa de la carrera? ¿O ha sido mi pericia al besar? — Le dije en medio de una risa.

—No puedo estar segura, aún sigo grogui. Creo que es un poco de ambas cosas.

—Tal vez deberías dejarme conducir.

— ¿Estás loco? — Me dijo en tono de protesta.

—Conduzco mejor que tú en tu mejor día — Me defendí. —Tus reflejos son mucho más lentos—

—Estoy segura de eso, pero creo que ni mis nervios ni mi coche seríamos capaces de soportarlo—

—Un poco de confianza, Bella, por favor— Le pedí. Me miraba pensativamente y luego movió su cabeza.

—No. Ni en broma— Me respondió al fin, pero yo no estaba dispuesto a dejarla conducir en ese estado. ¿Acaso creía que me dejaría vencer tan pronto? Trató de caminar hacia el asiento del conductor pero se tambaleó ligeramente y vi ganada esta disputa.

—Bella, llegamos a este punto, ya he invertido un enorme esfuerzo personal en mantenerte viva. No voy a dejar que te pongas detrás del volante de un coche cuando ni siquiera puedes caminar en línea recta, además, no hay que dejar que los amigos conduzcan borrachos — Le dije mientras la atrapaba por la cintura. Que exquisito se sentía poder hacer eso, ya era libre para poder hacerlo todo el tiempo.

—No puedo rebatirlo — Dijo en medio de un suspiro. Levantó las llaves y las dejó caer intencionalmente, sorprendentemente se daba por vencida.—Con calma... Mi monovolumen es un señor mayor—

—Muy sensata — Le contesté.

— ¿Y tú no estás afectado por mi presencia? — Se había rendido pero no estaba feliz de eso, lo note en el tono de su voz. Yo no quería que lo estuviera, quería que fuera feliz, tanto como yo. Se veía tan encantadora cuando estaba enojada, Me incliné sobre su rostro y deslicé mis labios a lo largo de su mandíbula, desde la oreja al mentón de un lado a otro, el cuerpo de Bella se estremeció y lidie contra las emociones que nuevamente viajaban por mi cuerpo.

—Pase lo que pase — Logre decir —, tengo mejores reflejos— Tratando en todo momento de repetir esas palabras en mi mente. Me negaba a ser esclavo de mis sentidos, pero era tan fácil dejarse llevar por estas emociones tan nuevas, desconocidas y deliciosas. Pero ciertamente eran mas fácil de llevar que la sed que había sentido por ella.

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wOla!!! que les pareció el cap?? personalmente me encanta conocer cada pensamiento que se le ocurre a nuestro vampiro favorito, creanlo o no, en mis ojos es más vulnerable de lo que deja ver... simplente maravilloso!!!
Niñas cuidense mucho, suspiren (de vdd quiero saber sus opiniones *_*) y...
Nos leemos prontito!!!
Bellany G.
XOXO

martes, 1 de septiembre de 2009

Capítulo Tres

Edward POV


El plan “conquistando a Bella Swan” había comenzado oficialmente, pero primero como toda táctica militar que se aprecie de tal debía conocer a mi enemigo, aunque en este caso era a mi presa. Acababa de llamar a Alice para verificar si Bella vendría o no a cenar, y de paso aproveche para sobreactuar un poco, conociendo a mi hermana había quedado con la curiosidad de por que el repentino interés en Bella que aprovecharía para utilizar a mi favor.

Llame a Jasper, pues si es cierto que mi amigo era listo, en su afán de presumir era capaz de revelar por “accidente” el tema de la apuesta a Alice, y allí mi plan se iría a volar muy muy lejos.

-Hola, Jasper…

-Ed, amigo ¿Qué pasa?- me contesto

-No, nada solo te quería decir que no le vayas a decir nada a Alice acerca de la apuesta ¿ok? No quiero líos con mi hermana

-Tranquilo hombre no le voy a decir nada

-Te creo…

-¿Algo más?

-Ehh, si… Alice dijo si podías venir a recogerla un poco antes- le mentí

-Y eso ¿por?

-No sé… solo me dijo que te lo dijera

-Ah… ok, nos vemos mañana

-Si, adiós

Perfecto, Jasper vendría a recoger antes a Alice, así que ella no podría ir a dejar a Bella a su casa. Eres brillante, Edward me felicite a mi mismo, sencillamente brillante.



Bella POV

Llegamos a la casa de Alice, no debería decir casa, para mi ese lugar era una mansión; ayude a Alice a bajar las compras de su auto, cuando ella iba a abrir la puerta, sorpresa, la puerta fue abierta por… Edward, bien eso era extraño.

-Hola Alice, Bella- saludo

Había dicho que lo anterior era extraño, pues táchenlo porque que Edward Cullen me saludara rayaba sin duda en lo paranormal.

-Hola hermanito- lo saludo Alice.

-Hola- logre musitar cuando salí un poco de mi asombro.

-Bella querida ¿Cómo estas?- me preguntó Esme que acababa de entrar en la sala

-Muy bien, gracias

-Me alegro. Por que no van a dejar eso- dijo señalando las bolsas- arriba y bajan, la cena ya esta lista.

Luego de subir las “pocas” compras que había hecho Alice, bajamos a cenar, el doctor Cullen ya estaba en el comedor cuando llegamos, me saludo y me preguntó como estaba Charlie. La cena fue normal, en serio se los digo, pero en cuanto terminamos de comer Alice me arrastro escaleras arriba para que la ayudara a decidir que ponerse para su cita de esta noche, aunque no sabía para que pedía mi opinión, pues reconozco no tengo ni idea de moda.

Alice se probó más de seis conjuntos distintos para finalmente decidirse por unos jeans oscuros ajustados y un top color verde con brillitos y zapatos a tono, luego se peino y maquillo, aunque según me había dicho Jasper llegaría en media hora más, pero a ella se gustaba estar preparada con antelación.

-Nunca se sabe… cuando hay un cambio de planes – me dijo. En ese momento se oyó el timbre y nos asomamos a la ventana de su cuarto, y allí abajo estaba Jasper.

-Acaso eres síquica…- le dije

-Nop… que raro…

-¿Qué?

-Jazz me dijo que vendría por mi a las 9:00… y son las 8:30…

-Se le habrá averiado el reloj.

-Puede ser…

-Anda bajemos ya, no lo querrás hacer impacientarse

-Si tienes razón… ¡¡Ay, Bells estoy nerviosa!!

-Tranquila, estoy segura que todo ira bien

-Acaso ahora tú eres la síquica- ambas nos reímos.

La amistad de Edward y Jasper era tan larga como la mía con Alice y durante todos esos años mi amiga había estado enamorada en secreto del rubio compañero de juegos de su hermano, por eso cuando este la invitó a salir Alice no se lo había pensado ni un segundo en decirle que si.

Bajamos las escaleras y allí estaba Jasper hablando con Edward, Jasper se quedo mirando embobado a Alice que le dirigió una mirada timida.

-Hola Alice…- la saludo- Bella…

-Hola Jazz…- le dijo ella con voz cantarina

-Hola- salude yo. No entendía que pasaba el día de hoy, tal vez Edward y Jasper se habían golpeado la cabeza durante la práctica de fútbol, si debía ser eso.

-Nos vamos…- le preguntó

-Claro…- dijo Alice tomando su mano

-Con cuidado- advirtió Edward dándoselas del hermano mayor guardabosques, solo por unos minutos, pero presumía de ello.

-Ay hermanito, no te asienta…- dijo Alice dirigiéndose a la puerta, pero se paró de pronto- Upps… Bella… ehh… yo, tienes que irte… ehh… Jazz tengo que ir a dejar a Bella.

-No, Allie- le dije- no te preocupes… puedo caminar.

-¡¿Qué?!...acaso estas loca… no, no Jazz me puedes esperar…

-Alice no te preocupes… yo la llevo- le dijo Edward.

Eso si que era extraño, tal vez tenía algo el agua…o yo estaba alucinando…Edward se estaba comportando de manera muy extraña y amable conmigo.

-¿No te molesta Bella?- me preguntó Alice

-No para nada… anda vete luego…- le dije- Pásensela bien…

-Gracias…- dijo saliendo

-Y bueno… ¿Te llevo ya a casa…?- me preguntó Edward

-si…- le respondí- voy a ir a buscar mis cosas

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wOla!! bueno se que este es solo un capítulo de transición y verdaderamente cortito, peeero lo tenia que hacer!!!... cierta personita sin proponerselo me levanto el ánimo increiblemente!!!
trinemily esta actualización es dedicada para ti... gracias por todas tus palabras, me ayudaron muchisimo!! Besitos!!
Bueno ya saben y sino se los recuerdo... cuidense mucho, suspiren y...
Nos leemos prontito!!

Bellany G.
XOXO

ACUERDO PERFECTO

Capítulo 2. Cumpliendo

Edward miro de nuevo a su reloj, no podía creer que de verdad hubiera imaginado que ella vendría, o acaso existía, tal vez solo tuvo un mal sueño... Una ilusión de pesadilla por mentirle a sus padres, se sentó en el borde de la cama al lado de su maleta y paso una mano por su cabello.

Espero más de 10 minutos y nada paso, su mirada estaba fija en la puerta... Por fin 20 minutos para las 11 de la mañana bajo exasperado para tomar un taxi fuera de su edificio, cuando logro parar uno, el chofer bajo para abrir la cajuela, después de meter la maleta cerró fuertemente llevándose una mirada asesina por parte del hombre.

-Pretendes llevar mi maleta en tus pies-, susurro Bella mientras Edward se volteaba con los ojos desorbitados.

-Llegas media hora tarde-, siseo mientras ella rodaba los ojos.

-Acabas de salir-, dijo ella mientras le indicaba al chofer del taxi que abriera de nuevo la cajuela, el hombre los miro perplejo y abrió de nuevo el auto.

-Te estaba esperando-, replico Edward señalando al edificio.

Bella se río y Edward bufo mientras la ayudaba a subir su maleta.

-Y para que subiría mi maleta hasta tu dormitorio no crees que es ilógico, llegue aquí a las 10, tu elegiste esperarme allá-, se burlo Bella mientras cerraba la cajuela, Edward iba a rebatir mientras ella se dirigía a unas de las puertas traseras del auto, ahora llevaba su cabello en una coleta, una playera de manga larga y unos jeans, casi pasaría como una chica normal, claro sin contar el acuerdo y todo eso.

-Extrañare esa falda-, suspiro Edward en tono dramático.

-Lo siento esta tan deprimida después de haber sido llamado ridícula-, le contesto Bella rodando los ojos mientras se subía al taxi, Edward sonrío y subió después de ella.

-Eres odiosa Bella Swan-, le dijo en tono burlón

-Y aun así me amas con locura no es así-, suspiro ella sarcásticamente y Edward sonrío negando con la cabeza.

-¿A dónde?-, pregunto el chofer

-Al aeropuerto…-, susurro Edward mientras Bella secaba sus manos tenuemente en su pantalón, se decía así misma que aun podía detenerlo todo, pero y después que, pasaría toda la semana encerrada, tal vez estudiar para los exámenes...Ah si y quedarse deseosa de un buen polvo… Bella reprimió la idea de jalarse el cabello se comportaba como una completa ninfomana, pero ella quería algo más que su triste historia de la perdida de su virginidad, ella quería al menos saber algo… cualquier cosa además de deberes y obligaciones, reglas, escuela… Entrar una semana en el mundo de Edward Cullen no podía ser tan malo.

Edward miraba de reojo a la extraña chica a su lado… ¿Estaría pensando en de verdad propone pagar por sexo?, él no lo sabia y para ser sinceros no importaba mucho, un acuerdo era un acuerdo y si ella le quitaba a su mamá y a su hermana de encima… seria una muy muy buena semana… para ambos.

Al llegar al aeropuerto llegaron a comprar los boletos, se pararon frente a la empleada de la aerolínea y esta sonrío alternando su mirada de uno a otro.

-Al aeropuerto de Olimpia… por favor-, pidió Edward mientras Bella miraba a los lados.

-Claro dos asientos juntos… cierto-, inquirió ella con una sonrisa picara.

-Cierto-, dijo Edward burlonamente pasando su brazo por los hombros de Bella

-¿Pago en efectivo o tarjeta?-, pregunto ella y Bella respondió casi al tiempo que Edward.

-Efectivo-, anuncio ella

-Tarjeta-, murmuro él

La mujer se quedo perpleja mientras Bella miraba con los ojos entrecerrados a Edward.

-Mi amor… Vamos a conocer a mis padres… yo pago-, dijo el con una sonrisa torcida mirando a Bella… en sus ojos ella podía ver el chiste entre ellos, el estaba disfrutando de la situación y cada palabra era un gesto burlón.

La mujer de la aerolínea casi exclamo un ¡aw! al oírlo mientras Bella rodaba los ojos.

-Te los pagaré-, susurro Bella entre dientes.

-No lo dudes… Encontraré la forma de cobrarme-, dijo el a su oído y el enojo de Bella desapareció… definitivamente el acuerdo no tenia fallas, negó con la cabeza ante la clara aceptación de su cuerpo al engreído Cullen.

-Si claro… discúlpenos… el paga-, contesto Bella y la mujer sonrío pícaramente.

Ya en el avión, Edward se acomodo del lado del pasillo y Bella del lado de la ventanilla, después de unos minutos de haber despegado el sacó su cartera y se la dio a Bella.

-¿La dueña de tus quincenas?-, bromeo Bella y el rodó los ojos, abrió la cartera en sus manos y le mostró una foto de su familia.

-Al menos tienes que saber quien es quien-, ella le saco la lengua y se acomodo los lentes, casi se atraganta al ver la fotografía, eran demasiado... perfectos.

-Diablos pero si eres el de menor potencial genético-, bromeo ella y el se río por lo bajo.

-Como sea para tu mala suerte… eres mi novia a si que…-, comenzó señalando a cada miembro de su familia.

-El es mi padre Carlisle… es doctor-, dijo el mientras hacia una mueca algo parecido a una señal para indicar que vivía en el trabajo.

-Ella es Esme mi madre-, susurro el mientras Bella contrastaba aquella imagen de la mujer loca del teléfono con la de la foto, estaba realmente equivocada.

-Ella tiene una empresa de Diseño de Interiores… que planea dejar a mi cargo-, dijo el en tono tenso

-Por eso estudias Administración Empresarial-, el se río y asintió

-Es una razón de peso… ella es mi hermana menor Alice esta en el ultimo año de preparatoria en Forks-, dijo señalando a la que parecía una niña arreglada exquisitamente como una muñeca de porcelana.

-Y el es Emmett mi hermano mayor… se caso hace dos años el es pediatra… tambien vendrá para pasar esta semana con nosotros… el y Rosalie… su esposa viven en Boston-, concluyó Edward mientras Bella trataba de recordar todos los nombres.

-¿Cómo nos conocimos?-, pregunto ella aun mirando la foto.

-En la biblioteca-, susurro él y ella lo miro con la boca abierta

-Muy creíble genio-, dijo ella mientras se burlaba

-Con esos lentes lo es-, replico Edward mientras ella hacia un mohín.

-Da igual… ¿que debo saber de ti?-, continuo Bella regresándole la cartera

-Me gusta la comida italiana, toco el piano, me gusta casi toda la música, mi colección de discos es mi mejor tesoro, y he sido el mejor novio del mundo-, Bella se había quedado perpleja hasta la última parte, negó con la cabeza y miro por la ventana.

-¿Qué debería saber de ti?-, susurro Edward intrigado aun, prácticamente ella seguia siendo una desconocida.

-Adoro leer, me gusta casi toda la comida… con mucho, la italiana es mi favorita, soy buena cocinando, mis padres son divorciados mi padre es policía y mi mamá… bueno mi familia es algo disfuncional, no me gusta la lluvia y el frío y ... no se lo digas a mi novio... llevo tres años con él pero hice un acuerdo para tener el mejor sexo del mundo por que no me satisfacía-, termino en un susurro y Edward se río un poco mas fuerte de lo normal, la persona en la otra fila los miro inquisitoriamente y ellos se rieron aun más.

-¿Te crees muy graciosa?-, pregunto él y ella se encogió de hombros.

-Te tengo un aviso-, dijo él y Bella supo por su mirada burlona que no era nada bueno.

-¿Qué?-, pregunto nerviosa

-Forks, es el lugar mas lluvioso de los Estados Unidos-, dijo y ella le saco la lengua de nuevo, Edward estaba casi sorprendido de lo fácil que era conversar con ella, o bromear o lo que fuera que estuvieran haciendo.

-Eso hubiera derrumbado nuestro acuerdo-, le susurro Bella mientras el sonreía tenuemente.

Cuando el avión aterrizo Edward ayudo a bajar a Bella y llegaron juntos a la sala de espera, ahí, a lo lejos Bella logro reconocer a los padres y a la hermana de Edward, de pronto se sintió cohibida y si ellos no la aprobaban… la esperada novia de su hijo… era ella, no era alguien despampanante o deslumbrante, suspiro mientras Edward la cogia de la mano, casi inconscientemente apretó la mano del el y el le devolvió el apretón haciendo que ella sonriera.

-Edward-exclamó Esme y el sonrío

Lo abrazó para después toda la atención enfocarla a Bella.

-Mamá ella es Bella-, dijo Edward y Esme sonrío amablemente dando un poco de confianza a Bella.

-Mucho gusto en conocerla-, susurro Bella y Esme sonrío

-Llámame Esme… no sabes cuantas ganas tenia de conocerte-, dijo mirando a su hijo.

-Edward… presenta a tu hermana favorita-, catarruneo Alice y el sonrío

-Bella… Alice… Alice… Bella-, presentó con un gesto de mano y ella abrazó a Bella quien se tenso por un minuto, le devolvió el gesto y se separo.

-Eres linda… y gracias a Dios sin teñir… Aprendiste Edward-, dijo provocando que Bella se riera, definitivamente lo tenían en una alta estima.

-Papá… pensé que no vendrías-, dijo Edward abrazando a su padre quien sonrío tenuemente.

-Esme y Alice tiene apuestas sobre Bella… estoy prácticamente como interventor-, dijo el sonriendo a modo de broma y Edward negó con la cabeza.

-Gusto en conocerte Bella-, se presento ofreciendo la mano, Bella la tomo y le sonrío.

Después de recoger su equipaje y subir al auto comenzaron el camino a su casa a las afueras de Forks, Bella y Edward sortearon las preguntas de rutina… como había sido el vuelo, si a Bella le gustaba el paisaje, como iba la escuela, etc.

Bella casi se atraganto cuando miro de reojo la casa de los Cullen, era una casa grande, elegante y realmente hermosa, Alice la miró y sonrío mientras ella bajaba la mirada.

-Llegamos…-, susurro Edward que iba del otro lado de ella.

Carlisle y Edward bajaron el equipaje mientras Esme y Alice llevaban a Bella hacia la casa, Bella miro la gran propiedad sintiéndose algo incomoda, siguió a las dos mujeres hasta la cocina y se quedo parada mientras ellas comenzaban a sacar lo necesario para la cena.

-No mordemos-, exclamó Alice y Bella sonrío

-Lo siento es solo que esto es extraño-, susurro Bella y Esme le sonrío.

-Tranquila… viniste hasta aquí por Edward eso es más que suficiente-, le susurro y Bella sintió su cara arder, si ella supiera lo que ella y el habían acordado, esas palabras tendrían un significado muy distinto.

-Puedo ayudarles…-, dijo ella tratando de ser amable, Esme le dio unos cubiertos y le indicó para que la siguiera, llegaron a un gran comedor, Edward iba entrando con su padre, la vió y le sonrío como infundiéndole confiaba, solo unos segundos antes de acercarse para susurrarle al oído.

-Hubiera sido mejor si trajeras esa falda-, se burló y Bella negó con la cabeza mientras Alice los miraba soltando una risita.

Esme había preparado una gran cena para recibirlos, la comida estaba realmente deliciosa, y Bella comenzó a sentirse un poco mas segura.

-Aún no puedo creer que estés aquí después de tono este tiempo…-, dijo Esme mientras Bella sentía a Edward tensarse levemente al lado de ella.

-Lo siento de verdad… pero mis padres viven separados desde hace unos años y bueno aprovecho el mayor tiempo para pasar con ellos, ya saben uno a la vez-, susurro Bella y Esme sonrío.

-Lo importante es que estas aquí-, dijo Carlisle mientras Edward miraba a Bella con un atisbo de agradecimiento.

-Mañana será un maratón de películas por la noche-, dijo Alice mientras Bella sonreía.

-Claro…-, susurro ella y Alice miro a su hermano.

-Me agrada de verdad-, dijo haciendo que Bella mirara a la mesa algo avergonzada.

-Tal vez mañana puedan acompañarme a mirar unas nuevas técnicas de remodelación hay algunos materiales muy prácticos hoy en día-, sugirió Esme mientras Bella vio como Carlisle miro a Edward con algo de cautela.

Él la miro y ella no supo que hacer, solo casi por instinto tomo su mano, miro a Esme y asintió.

-Me parece perfecto, Edward necesita saber todo lo que pueda o no…-, dijo ella y los padres de Edward le sonrieron gratamente.

-Te atraparon hermanito-, dijo Alice y ahora fue el turno de Edward para reír.

-No tienes idea-, murmuró viendo a Bella quien le sacó la legua y todos se echaron a reír.

La cena terminó mientras cada integrante recogía sus platos, Bella seco algunos trastes junto con Alice y esta se despidió pues tenia escuela temprano.

-Deben estar cansados… tu maleta ya esta en la habitación-, susurro Esme a Bella viendo a Edward sentado en el desayunador con su papá.

-Buenas noches… Esme… Carlisle-, susurro Bella

-Buenas noches hija-, susurro Esme haciendo que Bella se tensara por completo, Edward la tomo nuevamente de la mano y subieron las escaleras, fueron hasta el final del pasillo de la planta alta y Edward se paro en la ultima puerta.

-Mi habitación-, susurro y Bella lo miro confusa.

-Recuerdas… nosotros dormimos juntos-, murmuro Edward rodando los ojos y ella levanto las manos señalando su falta de memoria.

Entraron y ella vio su maleta debajo de una sillón de cuero negro, había varios libreros, llenos de discos y algunos libros, una gran cama y un buró, la puerta de lo que debía ser el baño y un gran ventanal.

-¿Te gusta?-, susurro Edward no muy seguro de que más decir

-Si… es muy tu … el tu verdadero-, dijo ella y Edward sonrío.

-Bien por que no te duchas primero-, sugirió, Bella asintió algo nerviosa, prefreía mil veces las presentaciones a dormir con él… o quizás la anticipación de algo que no estaba segura en que momento pasaría la dejaba echada nudos.

Se dio una ducha rápida y se puso un short y una playera, Edward se metió a bañar después mientras Bella cepillaba su cabello y miraba meticulosamente la habitación, se sentó en la cama y hojeo un libro que se encontraba en el buró.

-100 años de soledad-, susurro Edward mientras Bella cerraba el libro.

-Muy adecuado-, le dijo y el sonrío, tenia puesto unos pantalones de dormir y el torso desnudo, Bella estaba conteniendo el aire.

-Esto es extraño ¿no?-, susurro Edward sentándose a su lado.

-No… en serio… tus padres están… bueno no estoy segura en donde pero si en la misma casa… me creen la novia del año… ah si y tengo un acuerdo que si mal no recuerdo yo ya cumplí y tu no-, dijo Bella mientras Edward reía.

-Sabes te ves distinta sin lentes-, susurro Edward mientras la veía, en realidad decía la verdad era como mirar a la misma persona en una nueva faceta, con su cabello mojado y su cara pálida, sus ojos por fin sin barreras, un color chocolate que lo miraba con cierta complejidad y cautela.

-Tu te ves distinto sin playera-, dijo ella con voz tonta y el sonrío.

-Todo es broma para ti-, le pregunto y Bella negó.

-Lo hago cuando estoy nerviosa-, dijo ella en tono bajo.

-Así que le hacías bromas a tus… “juguetes”-, dijo Edward en tono burlón.

-No… sirve mucho que no parezcan monos parlantes-, dijo ella y el soltó una carcajada en voz baja.

-Y lo vuelves a hacer-, dijo Edward

-¿Qué?-, pregunto Bella confundida

-Bromear-, susurro él con una sonrisa torcida.

-Tal vez deberías dejar de…-, comenzó Bella pero se callo mientras el se acercaba a su cuello.

-Edward…-, dijo llamando su atención, su aliento rozo contra su piel haciendo que Bella se mordiera el labio.

-Relájate…-, le susurro antes de besar su cuello lentamente, Bella no sabia que hacer, pero tampoco podía pensar, creyó que el acuerdo estaba claro pero esto era algo que no se había imaginado, estaba perdida con una simple caricia de él…

Edward comenzó sabiendo que era la parte del acuerdo restante, la cara de Esme había sido suficiente por este día, ella estaba feliz, Bella había cumplido con su parte y por eso se acercó, pero ahora no podía parar aunque quisiera, quizás ni aunque ella se lo pidiera.

Llevo sus manos a la cintura de Bella y recorrió su cuello hasta llegar a la oreja, la beso y paso su lengua mientras ella se tensaba y se estremecía ligeramente.

Bella levanto sus manos y recorrió su torso desnudo casi intentando grabarse cada plano, Edward deslizo su rostro rozando con el suyo hasta que encontró sus labios, los beso suavemente, y más suave mientras ella los entre abría con un jadeo involuntario, el la beso ahora con fuerza mientras ella lo atraía.

Bella no estaba segura que hacer no había besado mucho y mucho menos de esa forma pero todo parecía querer dejarse llevar, dejó que su cuerpo actuara y mando a volar su mente.

Edward la recostó en la cama mientras la seguía besando, sus manos recorrieron el contorno de su cuerpo, desde sus pechos hasta sus muslos. Le quito la playera para comprobar lo que su tacto había notado, ella no llevaba sostén, Bella desvío la mirada y el la obligo a mirarlo para volverla a besar, ninguno de los dos era consiente de si mismo, estaban sorprendidos, esta parte del acuerdo era fácil y demasiado placentera.

Edward llevo su cara a sus senos mientras Bella arqueaba la espalda, nada era comparado a esto… nada.

El pasó su boca y su aliento rozo con esa delicada piel, Edward estaba perdido entre su olor, su piel, sus manos en su cabello.

Levo una mano hacia su vientre y mucho mas abajo, paso el elástico de su short mientras Bella gemía tenuemente y besaba su cuello y su pecho.

Su mano esquivo su ropa interior y la toco haciéndola perder el control, Bella jamás había logrado sentir esa pequeña electricidad ante su contacto, esa sensación de desequilibrio por completo, lo jalo para que pudiera besarlo nuevamente y el gruño mientras aumentaba su masaje lento y luego rápido y de nuevo.

Bella lo miro mientras ambos trataban de tomar aire.

Comenzó a bajar su pantalón y Edward introdujo en dedo en ella, Bella se tenso por completo, beso de nuevo sus pechos mientras su dedo entraba y salía haciendo que Bella cerrara los ojos y echara su cabeza hacia atrás…Edward sentí un extraño sentimiento de regocijo mientras la veía así, su necesidad estaba llevándole al limite, se separó y busco en su maleta al pie de su cama un condón.

Bella trataba de recuperar su respiración miro a Edward mientras el se recostaba de nuevo con los ojos oscurecidos.

-Te lo dije… el mejor-, jadeó el a su oído haciendo que ella se apretara contra el mientras lentamente entraba en ella.

Bella gimió y lo beso mientras Edward la acariciaba, recorría sus manos por su cuerpo, se entretenía con sus pezones y sus caderas.

-Edward-, gimió Bella en tono bajo y ronco perdida entre las sensaciones.

-¿Más?….-, preguntó el mientras ella se mordía el labio

-Tienes que preguntar-, se esforzó Bella por contestarle mientras Edward sonreía, aun seguía siendo la misma chica lista y divertida, esta que no lograba descifrar, la que lo estaba volviendo loco.

Aumento el ritmo de sus movimientos y Bella engancho sus piernas a el mientras el la besaba, ahogo el grito de Bella en su boca mientras el cerraba sus manos en puños mientras llegaba.

Se quedo mirándola mientras ella trataba de recuperar su respiración con los ojos cerrados.

-¿Qué?-, preguntó ella con un hilo de voz.

-Estas jadeando-, dijo el en tono bajo

-Tu igual Sr. Listo-, dijo ella y el se río sobre su pecho

Se quedaron así un buen rato casi hasta que ambos estuvieron dormidos, Edward se acostó al lado de Bella y esta le dio la espalda ya casi por completo dormida.

-Buenas noches Cullen-, dijo ella con una sonrisa

-Buenas noches Swan-, contesto el en un hilo de voz.

Los dos sabían que este acuerdo solo estaba comenzando.

A veces me elevo, doy mil volteretas
A veces me encierro tras puertas abiertas
A veces te cuento porque este silencio
Y es que a veces soy tuyo y a veces del viento

A veces de un hilo y a veces de un ciento
Y hay veces, mi vida, te juro que pienso:
¿por que es tan dificl sentir como siento?
Sentir ¡como siento! ¡que sea dificl!

A veces te miro y a veces te dejas
Me prestas tus alas, revisas tus huellas
A veces por todo aunque nunca me falles
A veces soy tuyo y a veces de nadie
A veces te juro de veras que siento,
No darte la vida entera, darte solo esos momentos
¿por que es tan dificil?...vivir solo es eso...
Vivir, solo es eso...¿por que es tan dificil?

Cuando nadie me ve
Puedo ser o no ser cuando nadie me ve
Pongo el mundo al reves
Cuando nadie me ve no me limita la piel
Cuando nadie me ve
Puedo ser o no ser
Cuando nadie me ve

A veces me elevo, doy mil volteretas
A veces me encierro tras puertas abiertas
A veces te cuento por que este silencio
Y es que a veces soy tuyo y a veces del viento

Te escribo desde los centros de mi propia existencia
Donde nacen las ansias, la infinita esencia
Hay cosas muy tuyas que yo no comprendo
Y hay cosas tan mias, pero es que yo no las veo
Supongo que pienso que yo no las tengo
No entiendo mi vida, se encienden los versos
Que a oscuras te puedo, lo siento no acierto
No enciendas las luces que tengo desnudos,
El alma y el cuerpo

Cuando nadie me ve
Puedo ser o no ser
Cuando nadie me ve
Me parezco a tu piel
Cuando nadie me ve
Yo pienso en ella tambien
Cuando nadie me ve,
Puedo ser o no ser
Cuando nadie me ve
Puedo ser o no ser
Cuando nadie me ve,
No me limita la piel

Cuando nadie me ve
Puedo ser o no ser
Cuando nadie me ve
No me limita la piel
Puedo ser, puedo ser o no ser
Cuando nadie me ve

A veces me elevo, doy mil volteretas
Te encierro en mis ojos
Tras puertas abiertas
A veces te cuento por que este silencio
Y es que a veces soy tuyo y a veces...
Del viento
A veces del viento

Y a veces del tiempo...

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wOla chicas, la verdad es que no estoy en el mejor momento, me siento perdida, pero no podía fallarles, asi que aquí tienen... nuevo capítulo... y el primer lemmon de la historia, espero que lo disfruten y me comenten.
la canción final es Cuando Nadie Me Ve de Alejandro Sanz
ya saben... cuidense, suspiren y...
Nos leemos prontito...


Bellany G.
XOXO

MEZCLA DE INMORTALES

Capítulo III

De caza



Edward me llamó desde un árbol grande y antiguo del bosque. Era hora de que yo fuera de caza y al parecer él quería ir conmigo.

Corrimos varios Kilómetros por el bosque que se encontraba cubierto por un hermoso manto de nieve. Íbamos tan rápido que casi pasábamos sin dejar huellas en ella.

Él dejó que me concentrara tranquilamente en mi presa. De vez en cuando encontraba un aroma que quemaba intensamente mi garganta y resultaba ser un excursionista que ese encontraba en el lugar equivocado, pero personalmente ya me había acostumbrado al sabor de la sangre del puma y de los osos así es que ese ardor con el tiempo se había vuelto cada vez menos intenso, a mi parecer ya domino perfectamente la técnica de caza. Soy tan o más experta como el resto de mi familia.

Mi fuerza no era la misma como lo fue en mis tiempos de neófita. Algo que por cierto alegra de sobremanera a Emmett. Creo que es lo único en mí que ya no es igual. Por que a lo que se refiere a ese deseo que tengo por el cuerpo y los besos de Edward no habían disminuido en lo más mínimo. Cada beso, caricia y cada noche entre sus brazos la sentía de la misma manera que la sentí mi primera noche junto a él como inmortal. Siempre era el mismo desenfreno, el mismo fuego que recorría mi piel y todo en mi interior. Esos deseos de que hacían que las noches no acabasen jamás. Y esa satisfacción de nunca sentir cansancio y siempre querer más.


Cuando Edward me vio totalmente satisfecha se acerco a mí y me miró a los ojos, comenzó a acariciar el contorno de mis labios y sin más me besó.

Sus besos siempre me dejaban atónita, la forma en acariciaba cada espacio de mi cuello, sus dedos recorriendo suavemente el contorno de mi cara, sus tibias manos tocándome y bajando tiernamente por mi cintura. Nunca encontrare palabras suficientes que describan bien lo que me provocaba.

Nuestra pasión no tenía límites, siempre que teníamos ocasión aprovechábamos de tener estos momentos íntimos. Para mí esas oportunidades nunca eran suficientes.

El cambio brusco que tenía su respiración cuando perdía la noción del tiempo, era lejos lo que más me gustaba. Amaba sentir su aliento gélido en mi boca y en todo mi cuerpo.

Aun podía notar la preocupación en sus ojos. Bañados de una extraña expresión de confusión, de pena, de alegría. Como si algo hubiese roto la paz que había tenido todos estos años desde la última visita de los Vulturis.

Yo entendía su sufrimiento. Pero no lo compartía de la misma manera. Yo estaba feliz de poder convertirme en abuela, y lo mismo sentían todos en la casa.

De pronto se detuvo bruscamente, se alejó y se apoyó en el tronco de viejo árbol.

-“Bella, no entiendo tu tranquilidad en todo esto, por favor déjame ver tus pensamientos y deja envolverme de esa paz que te mantiene tan relajada. Por favor, ayúdame a entender esto mejor.”

- “tranquilo mi amor, las cosas van a estar bien, nuestra pequeña es fuerte, Jake está con ella y la quiere y apoya en todo”.
- “ Es que no logro ver como es posible que no pude ver que estaba pasando”

El tono en su voz era desgarrador, la culpa y la angustia lo carcomían por dentro.

Luego de un rato me acerqué a él, le tome lentamente las manos y le dije…

“ve en mis pensamientos, no creas que todo esto no me lastima, pero ve también el amor que ellos reflejan, ¿no crees que es injusto no dejarlos que vivan su amor como nosotros pudimos hacerlo?”

Edward apretó mis manos y solo afirmó mis pensamientos y mis palabras con un moviendo leve de aceptación.

“Gracias amor, era lo que necesitaba para calmarme”.

Besó mi frente y comenzamos es camino de regreso a la casa, según Edward Alice ya venía en camino.

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