lunes, 17 de agosto de 2009

INTRODUCCIÓN


¡¡Esta presentación me llena de orgullo!!!

Tenemos nuevo fic!!!... y no solo eso... es primicia y el primero de muchos (cruzo deditos) que verán el crepúsculo en Lovers Cullen Fics...

Mi adorada y loca gemelii Angylice se ha sumergido en una fantastica historia después de Amanecer... y quiero compartirles que cierto protagonista de este fic resulto ser el 'culpable' de que ella y yo ahora seamos familia!!!...
(Jake te amamos!!... ammm... Edward, tranquilo; tu sabes que nuestro corazón es tuyo!! No nos veas asi!! jajaja)

Basta de miel... jajaja... No!!!... miel necesita el mundo para vivir!!!... todos diabéticos!!!... bueno tampoco... ok... ya divagué... me perdí en los ojos de mi amado vampiro...

Ya... hablemos de mi sobrinito...

"MEZCLA DE INMORTALES"

Como les dije... Insipirado después de Amanecer...

"Cuando Edward se lanzó encima de Jacob, se rompió el silencio incomodo, solo se veía el odio en el reflejo de sus ojos.
Jacob había tocado a nuestra nenita de una forma diferente, pues si bien sabíamos que pasaría algún día, jamás pensamos que sería tan pronto, solo tenía 20 “años humanos”, aun era nuestra pequeña Reneesme. Y verla sufrir de esta manera solo empeoraba las cosas"

Distrutenlo y quieranlo mucho vale??

Ey!!! Quiero miles y miles de rewiews eh!!!

No se pierdan!!


Bellany "Malvina" G.
XOXO

domingo, 16 de agosto de 2009

Capítulo 2. Volviendo A Ella

† Edward POV


-Bella...- la palabra salió de mi lengua, como música para mis oídos. Mi gélido aliento congeló el vidrio de la ventana sobre la cual estaba apoyado. Tenía mi vista posada en el paisaje, deseando nada más que a ella. Su nombre trajo dolor a mi corazón, pero lo merecía. Fui yo quien decidió esto. Fui yo quien decidió mantenerla a salvo. A salvo de mi especie...de mi...

-Ve a buscarla- Susurró Alice desde la puerta. Había desarrollado el estupendo hábito de bloquear sus pensamientos de mí. Tan bien, que casi le había oído entrar a la habitación. O quizás era que ya no me interesaba escuchar a nadie más. No había necesidad de mi talento cuando la única mente que quería oír era aquella que nunca podría.

-No puedo- gemí desde mi espacio, a un lado de la ventana, sin dejar de mirar a través de ella. Mis ojos se enfocaron en ella, mirándola a través del reflejo del vidrio. Su rostro estaba fruncido en bronca y decepción, como si su mente no hubiera revelado eso ya.

Edward... estas siendo un tonto. Han pasado cuatro años. Al menos ve a ver como esta. Quizás es tan miserable como tú.

-Quizás siguió adelante- dije finalmente girándome hacia Alice. Su reflejo en el vidrio no le hacía justicia, sus ojos eran negros, brillaban de furia. Sacudió su cabeza, dando otro paso hacia mí.

-Te he escuchado Edward. No le he visto en ninguna de mis visiones- Comenzó Alice, como lo hacía siempre que sacaba el tema. -Pero a pesar de eso, no creo que Bella sea feliz. De hecho, apostaría lo que fuera que ella es tan infeliz como tú.

Le gruñí por unos instantes antes de darle la espalda, ignorando su reflejo y mirando la penumbra que tenía frente a mí. Ella dejó escapar un silbido de frustración mientras caminaba hacia mi lado y se acomodó frente a la otra ventana. Sentía sus ojos sobre mí. No me importaba.

¡Edward! Por favor, ve. Solo una vez. No necesitas hablarle, solo ve a Forks y asegúrate de que este bien. Por el amor de Dios, ve si aun sigue allí. ¿Qué tiene de malo asegurarse de que realmente este bien, Edward?

-No tendré la fuerza suficiente para volver- Giré mi rostro, con mis ojos llenos de furia. Me apartó la vista, aunque sus pensamientos seguían allí. Le gruñí, mis ojos lentamente volvieron a perderse en el paisaje nocturno. -No lo entiendes. He pasado por malos momentos aquí. Si vuelvo allá...si la veo...feliz o no, no sería capaz de volver.

-Te fuiste una vez, podrías hacerlo de nue…

-No,- le corté rápidamente sabiendo sus palabras antes de que las terminase. Sacudí mi cabeza lentamente, manteniendo mi atención en la ventana. Mis ojos eran aun demasiado duros como para verla. Suspiré. -Me conozco Alice. No podría volver a hacerlo. No podría volver a irme.

-¿Qué tal si está muerta?- susurró Alice.

Abrí mi boca y mis ojos se fijaron en ella. ¿Sabía algo que yo no? La cerré, recordando su promesa. ¿Bella, muerta? No podía estar muerta…me lo había prometido. Había prometido que estaría a salvo, por mí. Bella estaba a salvo. Bella era feliz. Tenía que serlo. -Bella no está muerta.
-¿Y si es miserable?- Continúo Alice.

-Seria aun mucho más miserable si yo regresara- Respondí, sabiendo que era una pobre respuesta. Era una enorme mentira y lo sabía.

-Por favor- Se quejó Alice, -Sabes que eso es una mentira. Bella estaría feliz de que volvieras a ella.

-Es peligroso- Usé mi típica excusa.

-Es Bella,- Murmuró -Tienes suerte si no se ha muerto hasta ahora. ¿Cuántas veces tuviste que salvarla, Edward? ¿Crees que su mala suerte va a desaparecer por arte de magia? Esta más segura con nosotros.

Sacudí mi cabeza andes de volver a apoyarla contra el frío vidrio. Bueno, frío para un humano. Para mi estaba cálido. Cerré mis ojos, respirando suavemente, aun sabiendo que no lo necesitaba. Alice estaba empujándome…y con sus malditos poderes psíquicos probablemente sabía el resultado de la charla.

Sentí una ola de tranquilidad en el ambiente, miré hacia arriba y Jasper estaba parado en el marco de la puerta. Gruñí ante su intento. -¿Viniste a ponerte en mi contra?

Jasper sonrió a modo de disculpa, la respuesta era clara. Haría lo que fuera por Alice. Tal como yo lo haría por Bella. Le miré sin decirle nada antes de volver mí vista a la ventana una vez más.

-Tenemos razón ¿sabes?- Siguió aguijoneándome Alice -Todos están de acuerdo…hasta Rosalie, para ser exactos. No has sido tú mismo, Edward. Finalmente estamos todos viviendo en una casa, juntos, nuevamente. Y es como si no estuvieras aquí.

-Puedo irme- ofrecí salvajemente. Alice gimió y me arrepentí por aquel arrebato. -Lo siento-
-Estas lastimando a Esme, Edward- la voz de Alice se había convertido en un susurro, -Nos estas lastimando a todos. Jasper puede sentir tu dolor. Es como si hubieras muerto, Edward…Bella es tu vida. Sé que eras su vida. Su amor.

-Por favor, Edward- continuó Jasper cuando la voz de Alice se quebró. Levanté mi rostro, viendo el dolor en los ojos de mi hermana. Bella era su mejor amiga. Significaba mucho para ella. Le quería tanto como yo. -Solo ve a fijarte como esta. Si es miserable, bueno, sabrás que estabas equivocado. Si es feliz…puedes hacer lo que quieras. No volveremos a interferir-

-Bien,- solté la palabra antes de pensarla. Mis ojos se abrieron de a poco, tal como lo hicieron los de Alice. Abrí mi boca para deshacer lo dicho, pero me di cuenta de que no quería hacerlo. Quería volver a ver a Bella otra vez. Quería ver su sonrisa, aun si no era para mí. Quería ver sus ojos brillando de la emoción. Quería a Bella.

-¿De verdad?- Se regocijó Alice, saltando. Escuché a Jasper sonreír, feliz ante las emociones de Alice. Le miré sonriente, con una sonrisa torcida por primera vez en años. Asentí con la cabeza.

-Vamos por los boletos entonces- Comencé, levantándome lentamente. Cuando me volví hacia Alice, me di cuenta de que tenía los boletos en sus manos. Parpadeé -Debería haber esperado eso de ti... ¿Por eso estabas bloqueando tus pensamientos de mi?

-No sabía si iba a funcionar si oías todo lo que iba a suceder- me explicó Alice con una sonrisa mientras sus pensamientos fluían a gran velocidad. Tomé mi boleto de su mano y leí la información. Estaríamos en Forks en menos de ocho horas.

-Por supuesto que sucedería- Murmuré, mirando el resto de los boletos. Parecía que todos iban a venir. Aparentemente todos apostaban que Bella era miserable. Si lo era, me quedaría...aun si era feliz, no creía poder irme de allí -Sabes que mi única debilidad es Bella.

-Díselo a ella- Jasper sonrió y me golpeó en la espalda, mientras salíamos de la habitación. Sabía que sus palabras no querían causarme daño. Pero el haber dejado a Bella era algo que no me iba a perdonar.

-¡Alégrate!- Gritó Jasper desde el hall.

-Deberías escucharle, Edward- Canturreaba Alice a mi lado, mientras bailaba hacia la puerta detrás de Jasper. Me sonrió desde el marco de la puerta -¡Bella se va a poner tal feliz, lo sé!
-¿Lo sabes, o lo sabes, sabes?- pregunté sonriéndole.

-Edward ¡hablas como un estudiante de secundaria!- Rió Alice. Encantes se puso seria -No te he mentido. No he observado a Bella desde que nos fimos. No lo sé, se…- rió ante ello -… si feliz de verte. Pero confía en mí, si conozco a Bella…se que será así.

-Espero- susurré luego de que Alice saliera de la habitación. Sabía que me había escuchado, pero no me respondió. Me volví hacia mi cuarto y comencé a empacar las cosas que necesitaría por si decidíamos quedarnos. Volvería a ver a Bella en menos de ocho horas.

En ocho horas, sería feliz nuevamente.

lunes, 10 de agosto de 2009

Capítulo 1. Dolorosas Razones

† Bella POV


-No me convienes, Bella,- sus palabras partieron mi corazón en dos, recordándome el más grande de mis temores. Era algo que siempre supe, algo que estaba latente en algún lugar de mi mente; yo no era lo suficientemente buena para él. Era una imperfecta y estúpida humana que se aferraba desesperadamente a él y a su amor.

Me aparté de él casi inmediatamente, golpeada al darme cuenta de que sus fríos y oscuros ojos no decían nada más que la verdad. El no me quería. Me dejé caer en el suelo del bosque, arrodillándome a sus pies. Mi corazón reposó cerca de mis manos mientras respiraba dificultosamente, sintiendo como poco a poco iba quedándome sin vida.

-Por favor- sollocé mientras mi cuerpo temblaba del dolor, -Por favor, por favor... no me dejes. Te amo. Te necesito. ¡Quédate por favor!

Escuché el crujir del follaje caído mientras se arrodillaba frente a mí. No me atreví a mirarle, continuaba en mi estado de sollozos y suplicas. Mis manos se alzaron buscándole desesperadamente. Con un profundo suspiro, me acomodó contra su duro pecho, envolviéndome en un gélido abrazo. Su esencia me envolvía, atrayéndome hacia él, mientras que acomodaba su rostro en mis cabellos, sin duda oliendo mi propia esencia. Presionó sus labios contra mi cabeza.

-Cuídate- Su voz se quebró mientras murmuraba. Inhalé apresuradamente, cuando me aparto de él, tratando de mantenerlo conmigo. Para cuando mis ojos se abrieron, él se había ido. Escuché un extraño ruido sordo y asumí que era mi propio cuerpo rompiéndose ante el dolor. No me importaba... ¿De qué me servía si él no estaba? Finalmente me di cuenta de que el ruido eran mis sollozos acumulándose en mi garganta.

-¡No! ¡No, no, no!- las palabras salían en agónicos gritos. Mis manos se anclaron al suelo, algunas cortezas caídas lastimaron mi piel y aún así el dolor no era nada comparado con mi sufrimiento. No me importaba. De hecho me alegraba. Quizás eso le traería de vuelta. Así fuera solo para matarme... sería mejor que esto. Mis gritos continuaron, mis manos sangraban. Grité su nombre desesperadamente. -ED...

--WARD!- grité su nombre arrancando mi alma junto con él, luego de haberlo pronunciado por primera vez en un año. El agujero que había cerrado dolía, mis heridas se abrieron y sangraban mientras sollozaba. Me había despertado de mi sueño. El bosque había desaparecido y ahora estaba en mi cama, con las sabanas enroscadas entre mis piernas. Las lágrimas se rehusaban a cesar, mi cuerpo temblaba con cada gemido.

-¡Cállate, Bella!- una furiosa vos gruñó a mi lado. Algo duro golpeó contra mi sien izquierda y me vi momentáneamente suspendida en el aire, arrojada fuera de mi cama. Caí al suelo, envuelta en las sabanas, algo resonó fuertemente cuando mi cabeza golpeó contra la pared. Me quedé allí, respirando entrecortadamente, habiéndome despertado de una terrible realidad, solo para caer en cuenta de que vivía una aun peor. Una almohada voló a mi lado.

-Quédate ahí- Me advirtió la voz. Una voz que reconocía bastante bien. Mi esposo, Mike, rodó sobre sí mismo y fácilmente volvió a dormirse, sus ronquidos llenaron la habitación, como todas las noches. Acerqué la almohada a mi cuerpo, acomodándola contra la pared para apoyar mi cabeza en ella. Miré fijamente la oscuridad que me envolvía, con lágrimas silenciosas aun cayendo de mis ojos.

Habían pasado cuatro años desde mi cumpleaños número 18. Cuatro años desde el día en que… él se fue. Me prohibí pensar su nombre, aterrada de que trajeran consigo un mar de lágrimas que despertaran a Mike nuevamente.

Mike...OH, había sido una estúpida. Había sido lastimada, curada lentamente y nuevamente herida. Una vez por...mi verdadero amor. Mi único y verdadero amor. Otra vez por Jacob.

Algo se acumulaba en mi garganta, amenazando con traer más lágrimas que me infligirían más dolor del causado. Traté de calmarlos mientras el nombre de Jacob invadía mi mente, arrancando la piel y exponiendo las heridas dejadas por la pesadilla. Jacob...él era mi mejor amigo. En cierta forma estaba enamorada de él. Quizás no de una forma romántica, pero lo suficiente como para cicatrizar las heridas que habían lastimado hasta lo más profundo de mi alma. Podía haber reído con Jacob, hasta ser feliz con el paso del tiempo.

Tantas cosas habían cambiado desde la noche que fuimos al cine. Mike se había puesto mal, y Jake también. El comenzó a evitar mis llamadas luego de eso, evitándome por completo. Solo le había visto una vez después de aquello. Estaba con una chica, que nunca antes había visto, besándose apasionadamente. Estaba distanciada de ellos, y aun así Jacob me miró. Me miraba con sus ojos llenos de lastima, y luego se dio vuelta y comenzó a alejarse. La chica le seguía.

Nunca más volví a La Push, tampoco volví a llamar a Jacob. Fue como una especia de mutuo acuerdo de no volver a hablarnos. Había sido lastimada por segunda vez, y Charlie veía atemorizado como el dolor me consumía, forzándome a volver al estado de zombi en el cual había estado antes de la ayuda de Jacob. Charlie había vuelto a amenazarme con llevarme con Renée, hasta había comprado el boleto de avión. Ahora sabia que ese había sido el momento en que mi vida tomó un rumbo drástico.

No podía irme. Aunque no me permitía el lujo de nombrarle por miedo a romperme, aun si todo me recordaba a él…no podía irme. Temía que si dejaba Forks, mis recuerdos se desvanecerían y desaparecerían, olvidándole a el por completo, eso sería peor que el mismo dolor. No podía olvidarle. Así que con esa convicción me lancé hacia el peor error de mi vida.

Decidí que no importaba. Lo amaba. Traté de amar a otro, traté de seguir adelante como él lo quiso. No funcionó y no pude mantenerme sana y salva. Así que fui al instituto el día siguiente y me preparé para ser de la siguiente persona que me quisiera. Encerraría mi corazón, sonreiría y pretendería, rezando por que algún día el volviera a mí.

No pareció sorprender a nadie el hecho de que Mike fuera el primero en intentar ganar mi corazón. Desgraciadamente, comencé a salir con él, dando comienzo a mi horrible vida. Andaba de acá para allá pretendiendo ser feliz...hasta debía parecerlo realmente ya que nadie me conocía lo suficiente como para pensar lo contrario. Cualquiera que se tomara la molestia de mirarme a los ojos, aun así, se darían cuenta de que fingía, de que había muerto y estaba enterrada debajo de la carcasa que era mi cuerpo. El nunca iba a volver y tampoco lo haría yo.

Fui a la graduación y me entregue a Mike esa noche. Ni siquiera sé si lo permití así, pero si fui conscientemente de aquello. Aunque mi decisión le hubiese importado poco o nada a Mike. Era exótica cuando me deseaba y demasiado familiar ahora que me tenía. Nos mudamos juntos, el primero de tantos errores. Trabajábamos en el local de sus padres; el realizaba su sueño y yo ganaba dinero.

Aun soñaba con ir a la universidad, ya que todo sueño que alguna vez había tenido, había sido destruido por completo. Tenía una meta y mi mente finalmente se dio cuenta de en lo que me había metido. Me había atado a un hombre al cual no amaba y casi ni me gustaba. Había perdido todo lo mío y el nunca había vuelto a Forks. Mi depresión comenzó a ser evidente y comencé a ver, por primera vez, la cara oculta de Mike que jamás pensé encontrar...

Los ataques eran leves en un principio. Me tomaba forzosamente de las muñecas y dejaba marcas alrededor de ellas. Me tiraba del pelo, tanto que muchas veces el cuero cabelludo me dolía por días. Al principio no quise ver...él simplemente me tomaba un poco fuerte de las manos, tiraba juguetonamente de mi pelo. Me tomó tiempo, pero fui consciente de ello, Mike abusaba de mi.

La real violencia comenzó junto con los sueños. Cada noche que despertaba gritando, él sabría por que era. Sabía a quién amaba en realidad y comenzó a odiarme por ello. Usualmente me golpeaba y arrojaba de la cama, como esa noche. Esas eran las buenas noches. Las noches que no se lanzaba al suelo a golpearme y pegarme hasta que sangrara o rompiera alguno de mis huesos.
El sol comenzaba a salir ahora, asomándose por la ventana e iluminándome. Me levanté, mis piernas temblaban mientras daba unos torpes pasos hacia el espejo. Examiné el daño, recorriendo con mis dedos el corte que había debajo de mi ojo, sin duda causada por sus uñas. Estaba rojo, contrastando con un pálido rostro y unas moradas ojeras, a causa de la falta de sueño y los golpes que me había ganado.

Vagamente le escuché retorcerse en la cama, -Diablos...

Me giré para ver la mirada crítica de Mike, escondiendo mi mano detrás de mi espalda. Traté de no mirarle herida, pero eso era imposible después de tantos años. Gruñó, pasándose una mano por sus cabellos, rodando sobre la cama y poniéndose de pie. Se acercó hacia mí, murmurando -Te ves espantosa, muñeca. Vas a quedarte en casa. Les diré que estas enferma-

-Ya falte al trabajo la semana pasada, Mike, no puedo volver a faltar...- comencé, pero me detuve al ver como su rostro cambiaba rápidamente de gentil a la máscara que aparecía siempre que le respondía.

No tuve ni tiempo de apartarme cuando su mano voló hacia mi rostro, golpeándome en la pared, a un lado del espejo. Golpeé contra la manija del closet y me dejé caer hacia el suelo en una rápida derrota. Gemí, alzando mi mano para confortar la nueva herida. Mike me miraba con arrepentimiento.

-Lo siento, amor- susurró. Siempre hacia eso. Como si esas palabras hiciera desaparecer el dolor. Estiró sus dedos hacia mi cabello, acariciándolo. Me hubiera apartado, pero ahora sabía que era mejor no hacerlo. -Sabes que odio lastimarte. No me hagas darte una buena razón para faltar al trabajo.

Su voz era amable pero sus palabras revelaban la obvia amenaza. Me quedé sentaba en el suelo, con la cabeza apoyada en la puerta del placard. Me hablaba mientras se vestía para el trabajo, sus palabras se habían convertido en incoherentes murmuraciones. Casi ni podía escucharle por sobre los gritos de dolor que daba en mi cabeza. No noté cuando Mike se había ido del cuarto, y finalmente de la casa.

¿Cómo terminé con él? ¿Por qué no tomaba mi dinero y corría hacia Charlie? Podía dejar este lugar para siempre, o aun, encontrar un lugar nuevo donde vivir. Había cientos de cosas que podía hacer en lugar de permanecer sentada, enfrentándome a lo mismo día tras día. ¿Por qué no me fui? Debí habérmelo preguntado una docena de veces... sabia la respuesta. ¿Por qué me quedé?

-¡Mami!

Por eso.

Introducción...


La espera siempre tiene sus recompenzas... Y para hacer justicia a esto queremos presentarles nuestro primer fan-fic oficial...

Se trata de nuestra amiga Giselita, una chica argentina que ha traducido este fic de su autora original Raine Delmont y aclaro contamos con el permiso para la publicación de esta histora... Personalmente este es uno de los fics más lindos que hemos tenido oportunidad de leer y por favor no se lo tomen a la ligera... de todo se aprende en esta vida.


SINOPSIS:
Una historia que nace a partir de Luna Nueva. Bella nunca saltó el acantilado. De hecho, se casó con Mike Newton. Cuatro años después, se ve atrapada en una abusiva relación, sin escape. ¿Que pasará cuando Edward vuelva a ella? ¿Podrá salvarla? ¿Ella se lo permitirá?


AVISO:

Contiene situaciones de violencia y si son sensibles por favor... muchos pañuelos desechables.


¡¡ QUE LO DISFRUTEN !!

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